Llegan la Consuelo, Dirk y yo, Gabriel. Pancho me llama cuando ya íbamos por la senda del Carbón y me dice que acababa de despertar, después de irse del matrimonio de la hija de la Isabel anoche, a las 4 de la mañana; con razón no llegó.
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| Consuelo y Dirk |
No supimos enganchar por la ruta de la vez anterior, así que seguimos y seguimos bordeando el canal, hasta prácticamente las primeras casas de Lo Curro. Nos encontramos con un ancho camino que salía hacia la izquierdo y por ahí seguimos.
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| en la zona de bosque |
Nos topamos con un tipo que venia bajando y nos dijo que unos 20 minutos más arriba estaba la gruta del Palo del agua.
La ruta se iba emboscando en un panorama y un paisaje precioso, de bosque sureño, nativo. Un pequeño paraíso a un paso de la ciudad.
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| Consuelo contempla el paisaje |
Llegamos a la gruta y al agua, pues hay como una vertiente y hay agua para tomar, con una pareja y sus dos hijos chicos. El se llama Juan Andrés Camus y ella Teresita Covarrubias.
La conversa galopó. Él, un economista con postgrados en EEUU embarcado en un emprendimiento energético con energías sustentables; súper interesante.
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| Dirk, Juan Andrés Camus, Consuelo y el chicoco detrás de la mochila |
Y ella, psicóloga, trabajando en temas de liderazgo en colegios. Con ella enganchamos en temas de educación en que nos volamos por un buen rato. Aparte de que era un tema que veníamos conversando de antes con Dirk.
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| Teresita Covarrubias con su hija, Dirk y la Consuelo |
Nos despedimos y emprendimos nuestro retorno. La llegada al canal fue rápido, de descenso.
La caminata por la orilla del canal se nos hizo más larga, pues creo que era un largo trayecto además.
Pero la maravilla de la vista que teníamos a nuestros pies, aparte de la belleza de la ruta misma, transformo esta caminata en un muy grato ejercicio compartido.
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| la familia en pleno |
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| la súper mochila |