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viernes, 28 de agosto de 2020

Lodazal en las Caballerizas

Llegaron esta vez: Pancho Balart, Víctor Bunster, Eugenio Lagos, Alejandra Cambiaso y yo, Gabriel Bunster.

Pasaba mucha gente hacia la nieve, lo que favoreció irnos a las Caballerizas de Huinganal. Cada uno en su auto, obviamente.
Mascarillas todos en el punto de encuentro y saludos de codo o venia hindú.

caballerizas

No estacionar ambos lados, en la llegada a las Caballerizas. Nos estacionamos igual, pero en el camino de acceso.
Pedí hablar con la persona a cargo del recinto, pero me dijeron que era un Ossandon, que no estaba.


Tempranamente nos encontramos con el barro húmedo en el camino. Todo el suelo está empapado y por ello barroso y resbaladizo. Eso hizo más pesado el ascenso y riesgoso de caídas. Que hubieron, no lo niego.

Alejandra, Pancho, Gabriel y Eugenio

Día despejado, de invierno. Las montañas con nieve hasta bien abajo. Ello producto de lluvias intensas de antenoche. Frío.

Alejandra, Pancho, Eugenio y Víctor

Haber visto la entrevista de Warnken al presidente Piñera, produjo miradas contrapuestas. Unos a favor de Warnken, otros criticándolo, porque no habría dejada hablar a Piñera, los que cuidaban a Piñera.
El tema mapuche produjo más controversia. Salió a colación el video del presidente de la Papelera (el que lo quiera me lo pide y se lo mando por whatsapp), que a la mayoría gustó.

la Aeljandra con un pie en la helada-nieve

Necesitamos parlamentar por 10 años con los mapuches. Tenemos dos problemas para ello: quien representa a los mapuches, de verdad. O qué grupo de ellos y cómo se eligen. Y dos, quienes representan por un periodo prolongado al Estado de Chile, si cada cuatro años todo pareciera volver a fojas cero. Este sería nuestro primer problema.

Segundo, quienes son los mapuches ? Son todos o buena parte, mestizos. Hay mapuches puros ? Que pito tocarían ellos ?
Somos todos chilenos, en un país con una Constitución, donde las diferentes religiones y culturas tienen cabida. Está la Constitución así ?

Alejandra, Víctor y Eugenio

La historia es fea. Está llena de conquistas, usurpaciones, genocidios. Nuestros ojos actuales miran el mundo de otra manera. Siguen los abusos, las iniquidades. Seguimos haciéndolo bien mal.
Todos hablan de diálogo, pero como que no pasa. Y ahí estamos estancados, viendo que la cosa se calienta más y más.

Víctor, Eugenio, Pancho y Gabriel

Bueno, conversamos harto. Y pasamos de largo, se podría decir, el árbol donde siempre hacemos un alto y llegamos a la mesa con banquetas, delante de la virgen, a la que esta vez la Alejandra fotografió.

la virgen

Comimos naranjas y mandarinas y frutos secos. 
Pasó una pareja, trotando, que nos dijeron que hacía la derecha, el barro era peor. Eso nos hizo volver por la misma ruta por la que subimos.

caballos muy mansos en la ruta

En algunos partes había una mezcla de helada y nieve; en las zonas de más sombra, a esa hora de la mañana.

Bueno, llegamos a los autos, cansaditos. Los autos sin daños. Nos despedimos, contentos de haber compartido esta escapada y quedamos hasta el próximo jueves.

jueves, 30 de julio de 2020

Primera escapada a los cerros

Hicimos el llamado a todos los del grupo de los subecerros, para arrancarnos este jueves a los cerros, en vista de que el domingo, seguiremos encuarentenados.
Tuvo buena acogida; muchos expresaron intensiones de partir.

Al final, llegamos al punto de encuentro, cuatro: Pancho Balart, Alejandra Cambiaso, Soledad Tagle, y yo, Gabriel Bunster.
Afuera de los autos, con mascarillas de protección, cuidando las distancias.
De hecho yo había pasado a buscar a la Soledad y se vino conmigo sentada en el asiento de atrás, ambos con protección.
Pancho propone las Caballerizas. Y para allá partimos, cada uno en su auto.


Empezar a caminar, en un día que parte despejado, soleado, con todo verde alrededor, pastito creciendo en todas partes, verdor, hojitas saliendo de los árboles .. Y nosotros, como presos recién liberados de sus celdas. Fue un regocijo.

UU

Todo esto, sentir que nuestros cuerpos agradecían el sacarlos a pasear, moverse, nos tenía en un ánimo, en una emoción, que nos llevó a animadas y chispeantes, muchas veces, conversaciones.
Igual a veces nos íbamos a temas más fríos pero importantes, como las pensiones, el 10%, y cosas por las que echamos de menos a Victor Bunster, que opera como nuestro experto. La verdad era un asistente seguro y no apareció.


Caminamos lento, conversando, mirando, sintiendo y decidimos llegar solo hasta el árbol. Esa habitual parada nuestra, poco más allá de la mitad del camino, hacia la mesa con banquetas al costado de la virgen.
Osea, hicimos medio cerro.


Cuando estábamos en nuestra cumbre del día, comiendo los alimentos que llevábamos, pasaron tres jóvenes. En otros momentos nos pasaron de ida y de vuelta, jóvenes en bicicleta. Y cuando llegábamos abajo, pasaron frente a nosotros, por el camino de más abajo, un grupo de a caballo. Si, andaba gente, pero no tanta.


Alejandra, dame de tus pasas ? Bueno, pero acércate, sin mirarme, estira tu mano y yo tampoco te miraré. Y así lo hicimos; dos veces. Y comí de sus ricas pasas, con mínimo riesgo de .. infectarnos.
Qué cosas, no ?


Bueno, fue una genial salida a los cerros. Veremos como responde el cuerpo al día siguiente. Y quedamos de repetir esta cosa, el jueves siguiente. Para los que se quieran matricular.

domingo, 8 de marzo de 2020

Un tobillo convaleciente nos lleva nuevamente a las Caballerizas

Ahí estaba Pancho, cuando llegué. Vamos a tomarnos un café, le digo. Y partimos a la cafetería.
Cuando tuvimos los cafés en nuestras manos, nos esperaban en una mesa Víctor y la Soledad.
Esos cuatro seriamos.

La Soledad pide algo no muy difícil, pues se torció el tobillo en el verano y quiere no exigirle mucho al pie. Ella misma propone las Caballerizas y para allá partimos.
Dejamos tres autos en el Lider y seguimos todos juntos, en el auto de Víctor.

Gabriel y Pancho; atrás la virgen
La noticia que me impactó, es que la Soledad deja de hacer clases en la universidad, afectada en buena medida con lo difícil que está hacer clases en las universidades y las cosas que le toca enfrentar. Mucho le afectó cuando se enteró que un tranquilo alumno suyo de sexto año de medicina, jugando a quien sabe qué, en la primera línea de alguna marcha, perdió un ojo, por impacto de proyectil. Aparte, algo cansada con la pérdida de autoridad de los profesores frente a los alumnos.
Igual ella pensaba retirarse, pero los hechos del año pasado la convencieron de apurar su salida.

Qué cagada, pensé. La educación ya es un buen desastre, pero si los profesores, bastante mal pagados en general (lo se por experiencia propia), se empiezan a retirar, la cosa se pone realmente mala.

Tomamos la ruta de la izquierda, que es la de ascenso más suave. El piso por el que caminamos parece trumao del sur; al poner cada pie en el suelo, se levanta el polvo. Eso es lo que hay en los potreros circundantes, pura tierra.
Y de los árboles, demasiada mortandad. La sequía que nos embarga es brutal.
El día soleado, caluroso. La suave brisa algo nos ayuda.

Soledad y Víctor; atrás Santa Martina
Hoy es día de marchas y concentraciones; es el día de la mujer. Una fecha anunciada de movilizaciones. Nuestras posiciones son divergentes. A la base, me quedo con la sensación de que el movimiento feminista es una verdadera revolución paralela a todo lo que está pasando, que no entendemos bien.

Nos instalamos arriba en la virgen con mesa y banquetas, donde bebimos y comimos las cosas que llevábamos. Semillas, naranjas, básicamente.
Nos percatamos que Santa Martina dejó de regar las canchas de golf, que aparecen amarillas en buena parte. Así está la cosa.
Recuerdo que estuvimos mucho rato ahí, mientras pasaban para un lado y para el otro, muchos ciclistas, la mayoría de ellos con motorcillos escondidos.

pisando el polvo del suelo
Finalmente emprendimos la vuelta por donde mismo habíamos subido; es más suave. Se me hizo bastante corta la vuelta, donde en muchos momentos me alejé adelante, momentos que aproveché para contemplar la vista del valle de Santiago y la vista de la vegetación alrededor.

El máximo placer, fue sentarnos en los mullidos asientos del auto de Víctor. Y a la casa.

Nota: un dato de un tipo de gimnasia sanadora de la Soledad: método feldenkrais (+)

domingo, 1 de marzo de 2020

A las Caballerizas a la vuelta de las vacaciones

Domingo 1ero de marzo. Las últimas dos veces, había subido solo con Pancho y pensaba que él en estos días estaría veraneando en la costa. Si no hay nadie, me voy al Pochoco, venía pensando.
Iba un poco tarde y al llegar, ya estaban Pancho, Eugenio y Víctor Bunster. Detrás mio llegó Francisco Toyos y la Anne Marie. Bueno, fuimos seis, para mi grata sorpresa.

Gabriel, Pancho, Eugenio, Víctor y Francisco
Dije que las últimas veces habíamos ido con Pancho a una buena ruta, nueva, por Las Varas. La opción esta vez fue las Caballerizas; o Huinganal.
Para allá partimos en el auto de Víctor, dejando nuestros autos en el Lider, un poco más abajo.

Pancho partió adelante y eligió la ruta de la izquierda, la de más suave ascenso. Por ahí mismo volveríamos.

Anne Marie y Francisco
Las tierras resecas. Los árboles, una buena parte, muertos por la sequía. Triste escenario.

Tema del plebiscito, más bien escuché. Cinco rechazos, un apruebo. Yo, el apruebo. Todos mis amigos son de derecha; o buena parte.
Recuerdo haber dicho que lo que nos toca es inventar un Chile nuevo, distinto. Y algunos dale con los riesgos de convertirnos en un Venezuela. Inventemos el Chile que queremos. No hubo interés, o ideas. Al final les dije, de nosotros parece no va a salir; serán nuestros hijos los que inventarán el siguiente Chile. Una persona aprobó esto.

saludando a los paseantes a caballo
Habían una bellas flores a ras de piso. La Anne Marie se agachó para sacarles foto, con regular éxito. Yo después les saqué foto sin agacharme. Viejos de mierda; no he ido a ver esa obra de teatro.

flor del desierto
varias de las mismas flores
Estuvimos mucho rato en la mesa con banquetas, que es nuestra cumbre. Conversando, mirando, comiendo nuestras meriendas. Pasaron unos tipos a caballo y pasaron unos tipos en bicicleta y pasaron otros a pie. Pasó gente. Y nosotros seguíamos ahí, sin movernos. No queríamos irnos. estábamos muy a gusto. La partida fue lenta; nos pusimos de pie y ahí seguimos. Yo de repente arremetí y esa fue la largada de vuelta.

Francisco, Víctor, Eugenio, Pancho y más adelante Anne Marie
Bajamos muy lento. Yo me arrancaba adelante y luego paraba y los esperaba. Esto varias veces. No querían volver a casa. Conversaban sin parar. Uno de los temas fue el tema de la pensión próxima, parece, de la Anne Marie. Que AFP o Cia de Seguros ? Etc.
El que sabe de estas cosas es Victor. Es nuestro asesor con autoridad.

de qué crees que conversan esos cuatro ?
Que agradable es sentarse después de varias horas subiendo y bajando en un mullido asiento a la sombra, al interior del auto. Lo disfrutamos; lo comentamos.
Y nos fuimos de vuelta a los autos en el Lider. Yo recibí un llamado y terminé entrando al Lider a comprar.

Un buen inicio de nuestras subidas de cerros, de vuelta de nuestras vacaciones. Con buen quorum, además.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Las Caballerizas (Domingo 8 de diciembre)

Este domingo al llegar a la bomba de bencina estaba estacionado el auto de Víctor. Llegamos un tanto tarde por lo que era muy probable que nadie más llegara y fue lo que sucedió. A donde vamos…. A las caballerizas fue la respuesta simultanea de los tres presentes. Nos fuimos en dos autos, ya que no justificaba volver hasta Las Condes al regreso.

subiendo
No habían muchos autos, por lo tanto pudimos estacionar al final del camino en la sombra. Optamos por subir hacia la izquierda y realizamos el circuito completo retornando por la quebrada.

Víctor y Annemarie
El día era caluroso, pero corría viento. Fue una subida muy agradable con grata conversación. Mucho se toco el tema de las AFP’s, dada la expertice de Víctor en el tema y la obsesión de Francisco (yo) en el mismo.

en la mesa con banquetas
Hicimos la tradicional parada en la mesa, esta vez sin naranjas ni mandarinas. Se extraño al resto del grupo, no por la falta de naranjas, sino por la falta de su compañía.

flores de cactus
Al llegar al portezuelo descubrimos una especie de altar, lugar de descanso o mirador que alguien construyó con mucho esmero, con piedras y cemento. Pueden verlo en la foto adjunta. Después de estar un rato allí retornamos llegando a los autos cerca de las 13:00 hrs.

(texto de Francisco Toyos)

domingo, 13 de octubre de 2019

Por las Caballerizas en una seca primavera

Llego primero al punto de encuentro. Al poco rato llega la Soledad y la invito a sentarse en mi auto y escuchar una bella música clásica que escuchaba.
Estábamos a punto de irnos a los cerros, cuando llega raudo, como a 10 para las 9, Francisco Toyos, la Anne Marie y la amiga, alemana, Sabine. Esta última de paso por Chile, de visita.

Francisco, Gabriel, Sabine y Anne Marie
La Anne Marie pide hacerla corta, pues tiene compromisos que la obligan a estar a la una en su casa. Ningún problema, elige tú el destino. Las Caballerizas (Huinganal) y para allá partimos, en dos autos, dejando el mio en el Líder grande.

pavo real cortejando
Por la izquierda o por la derecha. Optamos por la derecha, por la subida empinada.

Juan Vásquez, el dueño de los pavos reales y su nieto

En la ruta, que hacia rato no recorríamos, nos encontramos con novedades. Construcciones, animales, pavos reales. Y un inquilino, dueño del ganado a la vista, en que lo que nos atrapó y detuvo un buen rato, era un pavo real macho, con todas sus bellas plumas desplegadas, que cortejaba a una indiferente hembra. De repente se metió un pavo clásico, a hacérsela difícil al pavo real. Y nosotros contemplando este espectáculo.
De ahí que nos instalamos a conversar con Juan Vásquez, el inquilino, que nos dijo que los campos en que estábamos, eran de un señor Ossandon, para el que él trabajaba.

en la mesa de cumbre; atrás la virgen
Seguimos cerro arriba, dudando de cuanto avanzaríamos, en linea con el pedido de Anne Marie de estar a la una en su casa. Propuse parar a las 11, hacer el alto de cumbre y volvernos por donde mismo veníamos.
Pero no fue así. Mas impulsaron el dar la vuelta completa, con escala en la mesa con bancas, cosa que al final hicimos.
Y dimos la vuelta completa, bajando por el otro lado.

Anne Marie y Sabine
Bastantes ciclistas y caminantes nos encontramos. El día estaba nublado, con bastante luminosidad.
El suelo seco, los arboles resecos, poco pasto verde en el suelo. La sequía es un dato. Juan nos dijo que en estos cerros había animales que morían de hambre. Mal. Dicen que mañana lunes lloverá; ojalá.

la Soledad oliendo el aroma de las flores
Al pararnos de la mesa de cumbre, la Anne Marie y sus acompañantes, se despidieron de nosotros y se alejaron apurados. Yo seguí con la Soledad, a ritmo normal.
Llegamos al auto tipo 13:30.
Hicimos el circuito normal, cosa que en un momento pensamos no haríamos. Buena cosa. Igual quedamos cansaditos.

domingo, 25 de agosto de 2019

Domingo 25 de agosto - caballerizas

Pancho andaba con un pequeño desgarro en el muslo. Le dimos la opción de él elegir el destino y optó por las caballerizas de Huinganal.
Estábamos conversando animádamente y siendo las 10 para las 9 llega Francisco Toyos con la Anne Marie.
Bueno, seriamos cinco: ellos dos, la Soledad, Pancho y yo, Gabriel.

Dejaron sus autos en el Líder, salvó Francisco y la Anne Marie que se fueron en su auto. Y nos fuimos los tres en mi auto.

Pancho, Francisco, Anne Marie y Soledad
Estaba requete lleno el estacionamiento de autos. Eran los Malayos que andaban por ahí; Toyos lo sabía.
Nos estacionamos bastante lejos de donde siempre lo hacemos.

Y nos encaminamos por donde hemos estado yendo últimamente. Nos vamos y nos volvemos por el mismo lado, hasta la mesa con banquetas al lado de la virgen.

Pancho se empezó a impacientar con este grupo que puro hablaba de cosas negativas.
Francisco y la Anne Marie se van a Europa próximamente y Francisco tiene que sacar carnet de chofer internacional, que solo consiste en pagar $ 50.000 y te lo dan. Choreado por eso.
Pancho y sus espejos retrovisores, robados, que le costaron un millón de pesos y eso que eran solo los espejos.
Que el sistema de salud, que las compañías de seguro; por todas partes te roban y te cobran el máximo valor posible en todo.
En eso íbamos y Pancho se fue adelante y nos abandonó. Con este grupo de quejosos no quiero estar, pensamos él pensó. Parece que no fue así.

grupo de estudiantes de turismo camino de vuelta
En el árbol grande nos encontramos con un buen grupo de cabros, estudiantes de algo como ecoturismo de una universidad, que venían de haber alojado arriba dos noches y alcanzando las cumbres de ...
Conversamos un rato con ellos y seguimos.

Pancho, que llegó primero a la mesa
Ya se ve el verdor del pasto nuevo por todas partes y por ello muchos caballos, mordisqueando el aun escaso pasto.
Terreno firme para caminar y el día agradable, fresco, con cierta brisa en algún momento.
La sequía fue un tema y la gran cantidad de árboles que no echan brotes, pues deben estar muertos, por la misma falta de agua.

Soledad, Pancho, Gabriel y la Anne Marie
Nos sentamos a descansar, conversar y comer en la mesa con sus banquetas.
Muchos ciclistas y algunos caminante pasaron mientras departíamos.
Estiramos bastante ese momento, exquisito, pues parece que nadie quería volver.
Finalmente partimos.

desde arriba
Francisco opina que debemos inventar una alternativa a la democracia. No surgieron muchas ideas. Yo plantié de la importancia de revolucionar la educación y el desarrollo personal, en que algo manotean los coaches. Cambiar la educación ? Si Claudio Naranjo fracasó, que posibilidad hay ?
Aparte de que el diario hoy augura una depresión económica global.
No, si la cosa está oscura para adelante.

acorde con el tono de las temáticas
Bajamos de un tirón hasta los autos, disfrutando a la pasada, un caballo con su jinete que saltaba obstáculos.

Un rico día, un animado grupo, un buen paseo y un buen ejercicio.

domingo, 4 de agosto de 2019

Explota la primavera en Huinganal

Los autos van en largas filas indias hacia la nieve. El día está precioso y debe haber nieve suficiente, aunque en las cumbres se ve poca.
Vámonos en sentido contrario, diremos. A las Caballerizas (Huinganal). No hubo oposición.

Somos cuatro hombres y la Ana María Diaz. Los hombres son Dirk, Víctor, Pancho y yo, Gabriel.
El día está esplendoroso. No hay una pizca de smog todo a lo ancho de la ciudad. Despejado y el día primaveral.

Dirk, Ana María, Pancho y Víctor
Dejamos los autos en el Líder y seguimos todos en el auto de Víctor.
Haremos la misma vuelta de la última vez. Subiremos por la ruta suave, hasta la mesa con bancos. Y nos volveremos por la misma ruta. Habemos dos que tenemos compromisos de almuerzo, que requieren no la hagamos muy larga.

mira lo limpio del aire de Santiago
Caminamos siempre en grupos de dos o tres, conversando. Los temas fueron más bien privados o personales, no reproducibles aquí.
Descansamos en el árbol, sentados todos en un tronco tirado en el suelo, que fue divertido, pues cada vez que se sentaba otro, todos se veían afectados.

Santiago sin smog
Llegamos a la mesa, nos sentamos y pusimos nuestros aportes en la mesa. Surtida estaba la cosa. Naranjas exquisitas de Pancho, frutos secos de varios y chocolate con mazapán mio; muy apetecido.
Disfrutamos de la vista, la temperatura ambiente, ideal. La brisa, los árboles y arbustos explotando con brotes y hojas nuevas. La primavera en toda su explosión.

Pancho, Ana María y Víctor
A la bajada nos cruzamos con el abogado de Therese Matthews (9 9221-7881), la señora de Agustín Edwards hijo, que arrienda caballos, en un brioso caballo, que por su estampa y ánimo, le ofrecí comprarle caballo, montura chilena y gorro. Bueno, nos instalamos un rato en animada conversa, pasándonos al final tarjeta de visita de Therese, para que arrendáramos algún día caballos.

Gabriel y Dirk; atrás la virgen
Bajamos sobre un piso firme de un barro ya endurecido, así que nuestros pies se agarraron muy bien. Nos fuimos más bien rápido y en la última parte de curvas, con Dirk y Pancho tomamos un atajo a lo derecho, con alguna dificultad por las pendientes, pero sin mayores problemas.

Ana María
Abajo, yo me quedé mirando unos caballos en un corral, esperando a Víctor y la Ana María, que venían su resto más atrás.
Al auto, canshaditos y a casa. Un precioso día, de ejercicio que nuestros cuerpos agradecen.
Hasta la próxima.

descenso

jueves, 1 de agosto de 2019

Seis hombres a El Huinganal

Llego (Eugenio) a la Shell y nuestro lugar habitual de estacionamientos estaba ocupado con camionetas de esquiadores, diviso en la cafetería a Francisco Toyos, al poco rato llega Pancho, luego Gabriel, Víctor y finalmente Dirk. Ninguna mujer!! ¿que pasa? el grupo está perdiendo poder de convocatoria femenina, nos preocupamos.

Pancho, Francisco, Dirk, Gabriel y Victor
Pancho que venía de poco dormir a causa de un matrimonio la noche anterior, convidó unos cafés que agradecimos y tomamos con calma, haciendo tiempo a ver si aparecía alguien mas.
Como a las 9:10 nos resignamos y partimos a Las Caballerizas. Pancho pidió que hiciéramos la ruta suave ida y vuelta y así fué.

Dejamos los autos en el Líder y fuimos en el mío y en el de Francisco, quien dijo que probablemente tendría que volver antes.

caballos en la ruta
Pocos autos en el estacionamiento del Club Ecuestre, empezamos la ruta con algo de frío ya que que sol aún no entibiaba, la caminata nos acaloró pronto.

Luego nos topamos con varios caballos, el primero que vimos muy pelucón, se notaba de raza mas rústica con pelo de invierno. Después divisamos otros ejemplares mas estilizados y de pelaje mas fino, hasta que, llegando ya a la zona de los quillayes grandes, nos pasó un jinete que llevaba amarrados dos caballos preciosos, con un paso que parecía que no tocaban el suelo. De vuelta paró un rato a conversar con nosotros, uno era un caballo blanco, árabe fino, comprado en el extranjero, el otro café oscuro, un anglo-árabe, el jinete nos explicó que esos caballos son para competencias de enduro, donde se hacen recorridos de entre 40 y 120 kilómetros en un día y es necesario mantener a los pingos en acción, entonces hay que sacarlos al cerro a que corran, que son muy mansos y obedientes nos dijo, que algunos son medio porfiados y que cuando se largan a correr no hay quien los pare. Gozamos con su sabiduría de hombre de campo.

Víctor, Pancho, Gabriel, Eugenio y Dirk
Reanudamos la caminata con el tema de las pensiones, hay algunos ya en esa situación y cada uno compartió sus experiencias, además Víctor es muy entendido en el tema dado que trabajó muchos años en Habitat.  Salieron al baile las comisiones, los gastos, las tasas de mortalidad, la expectativa de vida, hasta la eutanasia se asomó al debate.

Seguimos subiendo, nos encontramos con algunos planchones de nieve en las laderas sombrías, pero ya en retirada.

dándole en ascenso
Es muy linda la subida, los cerros ya se ven verdes y la tierra arcillosa mojada se nos quedaba pegada en los bototos. Las laderas que reciben sol estaban secas eso sí, eso muestra que el agua que ha caído no ha empapado sino que solo ha mojado superficialmente. Hace falta mucha agua, hay un gran déficit.

Por fin llegamos al cerco y de ahí a la mesa hay un paso, la vista hacia la cordillera estaba maravillosa, la capa de nieve, aunque delgada cubría casi completamente los cerros al oriente de Santa Martina.

deleitándonos con los caballos
Llegamos a la mesa y compartimos almendras, frutos secos y las infaltables naranjas de Pancho mas algunas mandarinas que fueron devoradas rápidamente.
La conversa, dado que éramos solo hombres, derivó a las experiencias que algunos habían tenido con los exámenes de la próstata y derivados....fue así como salieron a flote planes de salud, seguros médicos, operaciones robóticas, datos varios y curiosas anécdotas con la bendita glándula esa, que a la larga o a la corta se manifiesta con mas o menos problemas.

amarradito 
Pasadas las 12 emprendimos la vuelta, ahora se había nublado un poco pero igual la mayor temperatura hizo que se derritiera algo la nieve y el sendero estuviera mucho mas barroso que a la subida, así que tuvimos que extremar las precauciones para evitar costalazos. Yo iba sufriendo un poco por el barro que iba a quedar en el auto recién lavado.

Al pasar por la zona de los quillayes,  grandes saludos de Pancho, Gabriel, Dirk y Francisco con José Luis Ibáñez, antiguos amigos de cerros y otras hierbas, se pusieron al día de conocidos comunes, algunos de los cuales ya habían partido de este mundo y otros aún siguen circulando por este lado.

Gabriel, Dirk, Francisco, José Luis Ibañez, Pancho y Eugenio
Bajamos en animada conversa, las curvas de la "autopista" se hacen medio largas, pero de repente, casi de sorpresa, se enfrenta la última y aparecen las casas - en una estaban sacando el pan amasado - los caballos y el estacionamiento.

Llegamos.
Sacudirse un poco y arriba para volver al Líder.
Entretenido y saludable paseo, gracias a los subecerros más fieles!!

(texto de Eugenio Lagos)