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viernes, 27 de enero de 2017

Los Tubos ahumados

Llegué a las 8:30 justo y no aparecía nadie así que estaba dudando si partir solo o volver a mi casa, cuando aparece José Salinas en su Jeep rojo. Un rato de conversa nos bastó para darnos cuenta de que seríamos los únicos ese día. Le propuse ir a los tubos y partimos en mi auto.

Al llegar al estacionamiento de la ermita ya habían muchos autos de ciclistas, así que estacionamos por detrás, junto a una caseta de la Municipalidad de Lo Barnechea.

compuerta arriba de los tubos
Partimos caminando en animada conversa, el aire estaba denso, opaco y con mucho olor a humo.
El puente metálico que está al lado de la casa de máquinas está con muy pocas tablas, se nota que las han sacado, quizá para dificultar que entre gente al cerro.

la compuerta misma
Pasando el puente y la pasarela metálica, iniciamos la subida en parte improvisando ya que los senderos se han borrado bastante.
Llegamos a la base de los tubos, donde está la bocatoma y seguimos hasta la caseta de la antena abandonada.

vista hacia el sur
José me comentaba de su cambio de trabajo reciente, lleva solo una semana en su nuevo cargo, y de como esto le ha significado un reacomodo de muchas rutinas. lo que sin duda será muy favorable.
Pasamos la antena y seguimos, el humo a ratos se hacía menos denso y alcanzábamos a divisar algo de cielo azul entre medio de la capa gris que está cubriendo casi todo el centro y sur del país.

José Salinas
La tierra está seca, la vegetación nativa adaptada a este clima resiste el aire seco y caliente, la falta de agua. Es impresionante como subsisten e incluso florecen plantitas por todas partes, algunas diminutas, pero con un papel que desempeñar en el complicado y frágil equilibrio ecológico. Pensamos todo esto mientras Chile arde por los cuatro costados, pensamos en cuantas formas diferentes de vida se  pierden con un incendio, vegetación, insectos, reptiles, animales de todo tipo, pájaros y muchas veces tantos años de  trabajo de personas, familias que en minutos pierden todo.

vista de la ruta
Da que pensar el que el trabajo de los seres humanos consiste principalmente en alterar en forma sistemática y permanente la naturaleza, si pensamos en cualquier actividad, todas de una forma mas evidente y algunas, las menos, de forma mas silenciosa, alteran la naturaleza. Esa alteración no es gratuita, ha terminado por modificar muchas variables que lenta pero sostenidamente nos tienen viviendo en un medio ambiente diferente, y lo más increíble es que ahora nos sorprenden esos cambios.

canal surtidos de aguas entubado
El paseo al cerro cada domingo quizá nos muestra esta realidad en forma más nítida.

Después del corto descanso emprendimos la bajada, esta vez cargándonos hacia el poniente para evitar la pendiente abrupta de la cara norte del cerro de los tubos.

Como siempre un exquisito paseo que nos dejó las pilas cargadas para el resto de la semana.

(texto y fotos de Eugenio Lagos)

lunes, 3 de noviembre de 2014

A los tubos en fin de semana largo

Llegué (Eugenio) justo a la hora al punto de encuentro con la clara posibilidad de que nadie mas apareciera, dado el fin de semana largo producto del feriado de viernes y sábado, sin embargo a los pocos minutos llegó Dirk, luego la Ane Marie y por último Víctor.

Víctor, Anne Marie y Dirk
Ya sabíamos que los próceres Gabriel y Pancho no vendrían porque iban a estar con sus familias en la playa.

Anne Marie y Dirk más atrás
Esperamos unos minutos pero ya como a las 8:50 decidimos que era hora de partir. Propuse ir a los tubos y no hubo objeciones así que partimos en mi auto que dejamos en el tradicional estacionamiento de las empanadas a esa hora semi vacío. Para Víctor era destino nuevo, no así para los demás.

dedales de oro
Partimos caminando y de inmediato se nos sumaron dos perros que nos acompañarían durante todo el trayecto.

Cruzamos el puente metálico con tablones y esa fue la primera prueba para los acompañantes perrunos que se resistían a cruzar porque veían el río abajo y se asustaron. Al vernos que seguíamos se envalentonaron y cruzaron.

los perros junto a Anne Marie, Dirk y Victor
El sendero a partir de la escalera es bien poco claro así que improvisando nos fuimos corriendo por la ladera hacia el poniente, tomando como referencia la manguera negra que baja agua desde la bocatoma, harta piedra suelta y dudas, a ratos se adelantó Dirk y en otros tramos iba yo adelante, finalmente llegamos a la bocatoma y nos quedamos recorriendo un rato y mirando el buen estado en que se encuentra todo pese a los muchos años que debe estar en desuso. Nos llamó la atención eso sí que había muy poca agua en la bocatoma misma, es decir de la canaleta parece que no recibía casi nada de agua, no como hemos visto otras veces que incluso rebalsaba.

vista del valle hacia el sur
Seguimos subiendo, no sin antes hacer algunas fotos para complementar este reporte. Llegamos al tensor, otras fotos y sacarse algo de abrigo y seguimos subiendo.

Víctor, Anne Marie y Dirk
Íbamos subiendo bastante lento, con muchas paradas a apreciar la diversidad de flores que era muy abundante, mas fotos.

Puya
El viento frío se hacía sentir bastante en las zonas mas despejadas. Paramos varias veces a apreciar el paisaje, acordándonos de las indicaciones que nos dio Fernando Saavedra el domingo pasado en el potrerito, acerca de una caminata que el describió como la mas bonita de esa zona, entre todos tratamos de reconstruir las referencias que nos dio este curioso personaje y pensamos que Francisco Toyos debe saber perfectamente como llegar. También nos detuvimos varias veces a mirar el cajón y los cerros mas lejanos, los potreros de alfalfa, el río Molina, la Ermita, los planchones de nieve del Plomo, todo se veía clarísimo por la atmósfera tan limpia, pensamos que producto del largo feriado. También comentamos lo agradable que estaba la ciudad con menos tráfico por toda la gente que arranca de Santiago apenas puede.

tras los pasos de Dirk
Seguimos subiendo y la siguiente parada fue en la antena desde donde apreciamos nuevamente otras vistas del cajón, el río abajo, las nubes altas que empezaban a formarse. De la antena seguimos caminando por un sendero muy marcado - con muchas bostas de caballo recientes lo que nos hizo pensar que ese sendero debe ser usado por arrieros - hacia la cumbre del cerro siguiente con la intención de buscar un lugar con buena vista y protegido del viento donde hacer la parada mas larga y compartir los respectivos alimentos que portábamos cada uno.

Dirk estaba preocupado por los perros que se veían bastante cansados y podrían estar deshidratados así que Víctor sacrificó una botella de agua que los canes se tragaron en pocos instantes.

los perros acompañantes
Nos detuvimos en un sector con rocas que nos sirvieron de asiento, enfocando hacia el sur poniente pero con una vista panorámica completa. Compartimos mandarinas y mango deshidratado de la Ane Marie, naranjas de Víctor, frutos secos de Dirk y también los que suelo llevar yo. Los perros se recostaron a la sombra ya hidratados se pegaron un buen descanso.

El tema de conversación giró en torno a la reformas que se están promoviendo desde el gobierno y los efectos que han tenido en el clima de inversión que a todas luces se ha deteriorado lo que se va a hacer sentir más temprano que tarde en el desempleo que ya ha estado subiendo. Comenté una carta que escribió Oscar Guillermo Garretón, ex dirigente del Mapu y hoy empresario, miembro del partido socialista que hace un crudo análisis de la situación actual.  Me dí cuenta que solo yo la había leído,

ahí está Eugenio !
Después de darle el bajo a los mangos deshidratados y demases emprendimos la bajada con algunos tropiezos por lo resbaladizo de algunos tramos, porrazos sin consecuencias.

De vuelta, en la casa de máquinas abajo, apreciamos una piscina grande llena de agua que ya no llega a través de los tubos sino que es bombeada directamente del río y luego, desde la piscina con otras bombas es distribuida quien sabe a donde.

Víctor estuvo escudriñando como mirar al interior del edificio mas grande hasta que dio con unas puertas entreabiertas desde donde se veían los antiguos transformadores de la época en que se generaba electricidad con esas instalaciones, que calculamos serían del año 30 o 40.

bellas flores
Volvimos al auto, el estacionamiento estaba lleno de autos y camionetas de ciclistas y muchos de ellos a esa hora estaban comiéndose una buena empanada.

Agradable caminata, lindo día,  temperatura templada, se echaron de menos a varios integrantes habituales que esperamos ver el próximo domingo.

(texto de Eugenio Lagos)

lunes, 28 de abril de 2014

Día soleado, después de un sábado gris.
Llego a las Shell y la cafetería está operativa. Pancho no ha llegado y me bajo y voy a verla como quedó.
Ahí me encuentro con Mireya y Carmen María, que conversaban con otro tipo, buscando ellas a nuestro grupo. Nos habíamos conocido en el cerro de las caballerizas algunas semanas atrás. Acogieron la invitación que les hicimos con Pancho esa vez.

Llegan después la Anne Marie, Francisco Toyos, Eugenio y la Isabel, Pancho y Dirk. Seremos nueve.

Dirk, Pancho, Anne Marie, Mireya, Francisco, Eugenio, Isabel y Carmen María
Destino, los tubos, desde la Ermita. Partimos en dos autos. Dejamos el resto en la calle de siempre.

Es una ruta poco transitada, la de los tubos. La cruzada del río, tiene un puente medio tapado a la entrada por zarzamoras y después hay varias tablas que faltan, así que cruzamos con cuidado.
A la vuelta sacaría mi tijera de podar, que ahora siempre acarreo y cortaría un lote de ramas que obstruían.

cruzando el puente
La primera parte es escarpada. Mireya y Carmen María van mas bien silenciosas, probando sus zapatillas nuevas. El sendero está poco claro, pero igual creo que lo seguimos perfecto. Llegamos a la bocatoma, donde hacemos un alto y sacamos algunas fotos.

vista del río
Pancho propone variar e irnos por el canal, que en todo su recorrido es un camino pavimentado, con algunas perforaciones y bordes reducidos por los matorrales, con alturas en algunos casos vertiginosas.

Carmen María y Francisco; atrás la Isabel y Eugenio
Pancho encuentra el camino de ascenso y subimos hasta la cumbre. Seguimos cerro arriba, conversando animádamente. El camino es en ascenso, pero ni tan difícil.

No estuve en la cima de ese día, pues la Carmen María se agotó y me quedé con ella. Según después contarían cuando volvieron de bajada, habían hecho cima solo un poco más arriba de donde habíamos quedado con Carmen María.

Carmen María
En todo caso, fue una buena instancia de conocerla y tener una buena conversación.

Estuvo perfecto en cuanto a sol y temperatura. A la bajada, de repente empezó a soplar un viento fuerte que venía de Santiago, frío, que hizo que tuviera que apretar mi gorro para que no se volara y varios se pusieron sus polars.

Isabel, Dirk, Francisco y Anne Marie
En la bajada Anne Marie y Pancho tuvieron sus resbalones, pero no así las nuevas. Ello, sospecho, las dejó más confiadas en sus destrezas subecerros.

Un buen día, un buen paseo, con gratas nuevas incorporaciones.

vista hacia el otro lado, hacia el sur
Me entero que arriba en la cumbre, Anne Marie dirigió unas danzas, de las que Pancho me envió un par de fotos:


domingo, 2 de diciembre de 2012

A los tubos con gato

Como siempre, al llegar a la Terpel ya estaba Pancho esperando a los que llegaran y así nos reunimos 2 hombres y cuatro mujeres: Isabel, Marisol, Antonia, Blanca y Eugenio.

Pancho propuso ir a Los Tubos, lo que todos los demás aceptamos felices. Nos fuimos en dos autos hasta el "estacionamientos" donde hay un pequeño local que vende empanadas y bebidas y partimos caminando.
Nos sorprendió un gatito blanco de unos dos meses que se puso a caminar a nuestro lado, todos pensamos que sería de las personas del local y que se volvería rápidamente al alejarse de su casa....sin embargo seguía caminando a nuestro lado.

posando
Comenzamos la subida atravesando el puente y caminando por el sendero que curiosamente mostraba que alguien recientemente había cortado las hojas de chagual que sobresalían. Seguíamos subiendo y el gato a paso firme a nuestro lado nos tenía muy extrañados, ya que la actitud de los perros es acompañar, como solemos experimentarlo en Las Varas, pero es raro que se de en un gato y tan chico mas encima...
Llegamos a los tubos y seguimos caminando hacia el oriente, y el gato, ya mas cansado seguía incorporado al grupo!!

el gatito
Avanzamos una buena distancia hacia el oriente por la cresta del cerro, la temperatura estaba agradable no hacía demasiado calor y la conversación estaba mas animada, con mucha referencia al "super gato", sobre todo Antonia, que tiene uno en su casa, estaba muy admirada de lo "aperrado" de este ejemplar.

Eugenio está feliz entre tantas ...
Llegamos a una rica sombra y nos instalamos a compartir las tradicionales naranjas de Pancho y algunas otras cosas. El gato se tendió a la sombra visiblemente cansado, le dimos un poco de agua que tomó rápidamente.

En el descanso la conversación giró en torno a los temas de trabajo y a lo rápido que va llegando el verano y se está despidiendo este año 2012. Blanca y Antonia compartían datos de propiedades que habían visto y sus valores y sacaban algunas cuentas de rentabilidades y conveniencias de inversiones, experiencias con arrendatarios, burbuja inmobiliaria y temas afines.
entrando en terreno

Emprendimos la bajada después de haber descansado un poco, yo tomé la delantera y Pancho cerraba el grupo. Conversé con Antonia de su trabajo, es psicóloga y atiende una gama amplia de pacientes, desde terapia de parejas hasta jóvenes. Me contó que había hecho algunos cursos en Argentina y que su línea era cercana al psicoanálisis pero con algunas variaciones que no logré captar del todo.

Atrás el resto del grupo venía conversando y todos preocupados del gato....

que buena foto !
Al llegar a los tubos no logré reconocer claramente la huella y tuvimos que hacer una bajada "fuera de pista" que resultó un poco abrupta. La Marisol y la Antonia se entretuvieron cortando flores, entonces venían cada una con un ramo grande en la mano, lo que les hacía mas difícil sujetarse y rodaron un par de veces.
Yo me compadecí del cansancio del gato y lo tomé en brazos en algunos tramos, pero en cuanto descansaba un poco reclamaba por bajarse y batírselas solo.

Finalmente bien entierrados, llegamos abajo seguros de que el gato correría a refugiarse en su casa, sin embargo no se despegaba de nuestro lado, así que la Antonia lo adoptó.

(texto de Eugenio Lagos)

domingo, 29 de abril de 2012

Una mañana diáfana en el cerro de Los Tubos


Efectivamente: una mañana y completa, pues el ascenso comenzó poco antes de las 9 y concluyó alrededor de las 13:45. Una mañana diáfana, como dijimos en el epígrafe, porque la reciente lluvia limpió y desempañó el parabrisas de la gran ciudad.

Puntualmente con el horario de invierno, a las 8:30 estábamos congregados, por el lado de las mujeres, la Isabel Eguiguren, la Manena Fontova, las encantadoras hermanas Janett y Angélica (Chepa) Fuentealba; los hombres: Eugenio Lagos; Francisco Valdivieso, Pancho Balart, Gabriel Bunster y quien escribe esta vez, Lucho Latorre.

Janett y Chepa; atrás los tubos
Una rápida subida por la central eléctrica abandonada de La Disputada de Las Condes a un costado de La Ermita, seguidos por 2 simpáticos cachupines de turno. Quizá no tan rápida pero se pasó el tiempo como si tal cosa, porque la conversación fue muy diversa y entretenida, con este extraordinario nuevo aporte de Jeannette y Angélica, con anécdotas sabrosas de su Chillán natal.

en la bocatoma de la central; arriba, donde parten los tubos
En la cima, un gratísimo descanso, donde Eugenio desde su perspectiva de arquitecto nos ilustraba acerca de algunos estilos arquitectónicos del Santiago de la belle époque chilena, en especial, el "bello" museo de "Bellas Artes" y su estilo neo clásico, así como el origen de tal estilo, lo que matizaba Gabriel con una divertidísima narración de lo que fue un singular remate de pintura, donde levantó el dedo, adjudicándosela, una de sus niñas, cuando pequeñita, en Santo Domingo y su reacción frente a aquella precoz pero decidida rematante: notable la actitud de mi amigo.

vista al valle hacia el sur
Durante el ascenso, abordamos, siempre bajo la batuta erudita de Eugenio, el Art Decó y el Bauhaus imperantes en la VIII Región y en Ñuñoa de los años 40: siempre se aprende mucho con los arquitectos ... y es sorprendente cómo con su guía, podemos los legos hallar belleza en edificios y obras que sin esa previa instrucción simplemente desechamos.

descanso en la cumbre
He de confesar que me conmovió  --sospecho que no fui muy comprendido en mis caninos sentimientos--  la actitud de los cachupines: a la hora de nuestro descanso se "ganaron" bajo la sombra de un árbol que distaba unos 5 metros del que nos cobijaba a nosotros, en una actitud de prudencia y expectante compañía digna de la mejor causa ... Uno de ellos, con antepasado pastor alemán no tan lejano; su compañero, hijo del rigor. Empero, estos fieles amigos además de aquella compañía, cumplen otra función, según observábamos al retornar: si su grado de cansancio es significativo, pese a su tracción a las 4 patas, es porque el desafío de la jornada fue importante: ese fue el caso del Cerro de Los Tubos, pues los cachupines bajaban con su orejas gachas, con la lengua a nivel del suelo, "sin hablar" ... en fin, ni agua aceptaron... diríase, pues, que contábamos con un buen "perrómetro".

abajo traslado de ganado
Al bajarnos del auto de la Manena, quien diestramente nos llevó a algunos a La Ermita, nos despedimos de estas magníficas amigas, en particular de nuestra querida Jeannette, que viaja por 1 mes a Filadelfia, a recibir a su nieto que nacerá en aquella ciudad norteamericana.

Y así interrumpimos por 7 días este encuentro fraternal, cada uno a lo suyo ... hasta que el próximo domingo iniciemos otro paseo con esta compañía de privilegio.
plateau
(Este texto es creación de Lucho Latorre)

domingo, 11 de diciembre de 2011

El cerro de los tubos

Este domingo sólo llegamos Pancho Balart y quien escribe, Lucho Latorre. El destino, el cerro que llamamos como cerro de los tubos, pues llaman la atención 3 largos tubos metálicos que bajan desde una apreciable altura hasta una central hidroeléctrica de la Cía. Minera la Disputada de Las Condes, en desuso desde hace muchos años.
No es un ascenso fácil. Hicimos el primer descanso a una hora de marcha, en unas instalaciones fantasmales donde se inicia el circuito de los tubos de marras.

Pancho Balart
La subida, prácticamente en silencio, por el esfuerzo que demanda este cerro.

Al cabo de 2 horas, mientras hacíamos la segunda pausa, suena mi teléfono: mi hija Marcela desde su lugar de residencia, la lejana ciudad de Madrás, en la costa sur oriental de la India, para noticiarme que habían decidido su retorno definitivo a Chile, para marzo del 2012: no pude sino compartir esta inmensa alegría con mi amigo Pancho. Junto a ella retornan mi yerno y sus 4 pequeñas niñas, mis nietas.

A las 3 horas llegamos a la cumbre --en realidad, a escasos 50 metros de aquella-- pues era algo tarde.

El retorno, con la siempre ilustrada conversa de Pancho, sobre materias eminentemente científicas que él domina y explica muy bien: un lujo de interlocutor y maestro.

Desde la altura se dominaban, de un lado, aquellos vestigios de la central hidroeléctrica fantasma (¿una futura Sewell, una oficina salitrera, Humberstone ... ?); del otro lado, una bien tenida medialuna y plantaciones ordenadas; además, lo que fue un sanatorio para enfermos de TBC, hoy refugio de unos religiosos: Thomas Mann y su Montaña Mágica...

Lucho Latorre (el autor de este texto)
He de confesar que el descenso no fue exento de "pochocazos" (denomínanse así, las caídas y su natural consecuencia: algunas magulladuras menores) que corrieron especialmente por mi cuenta. En términos gardelianos, diríamos "cuesta abajo en mi rodada"...

Nuevamente un simpático perrito nos acompañó de ida y regreso; a intervalos prolongados se cobijaba a la sombra de algunos árboles y con su lengua completamente fuera de su hocico jadeante, nos miraba con cara suplicante como diciendo: ¿seguiremos subiendo?... El calor se hizo sentir, salvo en la cumbre, donde un fuerte viento lo aplacaba.

A las 14:00 estábamos en la Ex Terpel, donde dentro de 7 días la montaña nos habrá de regalar una nueva sorpresa.

(Texto de Lucho Latorre)
Gardel: Cuesta abajo