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lunes, 4 de noviembre de 2019

Paseo del domingo 3 de noviembre

Entre días tan convulsionados que Víctor llama “la protesta perfecta”, bien nos venía ir al cerro.
Era el último día de un fin de semana largo, llegamos Alejandra, Víctor y yo, Soledad. El cielo sin
ninguna nube, pronosticaba mucho calor por lo que elegimos la UC que se supone más sombrío, lo
que lamentablemente la sequía hace menos frondoso. Fue una mañana muy conversada. A la ida
Alejandra nos contó de su emprendimiento “noixetchocolat” en Instagram, delicias y tentaciones
de nueces, que le ha servido incluso para mejorar sus habilidades matemáticas, pues ha tenido
que aplicar la regla de 3 y el pi para calcular la circunferencia y el número de comensales de una
torta, confirmando que el aprendizaje se logra mejor sin stress, ahí en la cocina, langüeteando
manjar e ideando alfajores de nuez.

Soledad Tagle y Alejandra Cambiaso
En el resto del camino el tema fue la asesoría de Víctor en torno a nuestras jubilaciones. Una
suerte tener un compañero de cerro con ese expertice en estos momentos, dispuesto a
explicarnos con peras y manzanas los detalles, logró que reivindicáramos un poquito la fe en las
AFP.

Víctor Bunster y Alejandra
Cada vez más ciclistas, claro que descubrimos que varios tienen bicicletas que elegantemente
llaman con asistencia eléctrica, para disimular que se van a la “cochiguagua” cuesta arriba y bajan
“como las velas”. A la vuelta el tema fue la contingencia nacional, como de un día para otro
cambió Chile, despertó, destruyó, reflexionó, recapacitó, muchos verbos en pretérito que pueden
ser reemplazados por un presente sin condicional.

Víctor
Películas recomendadas: El espejo, pueblo en que los habitantes pedalean para proveer de
electricidad; Una aventura extraordinaria y Estrella en la tierra.

lunes, 6 de agosto de 2018

Hijos de España, Inglaterra y Alemana a la cumbre de las Papas

Puntualamente a las 9:12 los 4 subecerros, Pancho, Viktor, Michael y Andrea pasamos la entrada
del Parque Cordillera (Estadio de la Católica).
El camino tuvo solo una ligera cuesta, pero muchas serpentinas y subió lentamente al tope con
una amplia variedad de arbustos y arboles.
Delante y detrás de nosotros subieron jóvenes de todas edades.

Pancho, Andrea, Michael y Viktor
En vista de la capa inmensa de smog el tema de la contaminación fue inevitable. Los amigos
alemanes advirtieron que las autoridades de las capitales europeas toman medidas muy
estrictas, pero que también hay que ver que hace 50 años el tema medioambiental todavía no
interesaba a nadie en Europa. Por lo tanto Chile ya esta bastante avanzada.

Sin que lo notamos llegamos al tope del morro de Papa donde nos esperaba una vista fenomenal.
Los ruidos de varios helicópteros no podían molestar una grande ave cuya especie fue discutida
sin llegar a un resultado unánime.

bajando con el Manquehue al fondo
Mas fácil fue determinar la nacionalidad de una joven señora que había subido al monte junto con
su esposo y su hijo. Era austriaca nacida en Munich que nos presentó a su esposo como
presidente del club Andino Alemán de Santiago. Después de haber terminado con las obligatorias
naranjas, los dulces, las frutas secas y las nueces y no olvidemos las mandarinas de Viktor,
el incansable Pancho nos propuso bajar en la directa para evitar las serpentinas interminables.

no es un cóndor
A las 12:05 pasamos el portal de la salida, contamos el número de participantes, llegamos a 4 y
nos fuimos a casa tranquilos y satisfechos sobre otro domingo interesante entre amigos.

(texto y fotos de Andrea Bruek)

domingo, 23 de abril de 2017

Por la Católica a la cumbre del Morro las Papas

Llegamos al punto de encuentro, la Anne Marie, Víctor, Pancho y yo, Gabriel.
Un bautizo, a la hora de almuerzo y otro con compromisos, nos llevó a este destino, se supone más breve.

Cada uno se fue en su auto, adonde siempre vamos cuando vamos para allá.
Mucha gente en los estacionamientos de la Católica, me hizo pensar a mi, en cómo la gente hace deportes y a Víctor, de algún clásico de fútbol que se avecinaba.

Pagamos en la recepción, la luca de los tercera edad y seguimos adelante.

pasando el zanjón; adelante Pancho, detrás la Anne Marie
Conversando. De temas políticos, esta vez. Las elecciones que vienen y el temor, de alguno, a que no vaya a salir Piñera.
Bueno, de ahí para adelante, fue la dificultad del diálogo y el proclamar argumentos tipo, exagerados, contra enemigos no presentes, en la vista de otros.
Bottom line: qué difícil es conversar, dialogar de política. Incluso rápidamente varios se aburrieron y distanciaron; se notó.

Anne Marie, a contra luz
Después de una breve negociación, acordamos irnos a la cumbre a lo derecho, eludiendo la ruta tradicional, que como que rodea todo el cerro y lo ataca por detrás.
Pasamos un zanjón hondo que hay, donde se ve trabajo de maquina pesada, por un sendero que encontramos.

Anne Maire; detrás Pancho y Víctor
Llegamos a un camino, por donde acababa de pasar un auto, que figuraba estacionado más adelante. Y seguimos, fuera de todo sendero, cerro arriba, a lo derecho.
No fue difícil. Las lluvias recientes habían dejado el terreno firme, para no resbalarnos al subir, un terreno algo más empinado.

Pancho, Anne Marie y Víctor
Al principio pensamos que habíamos llegado a la cumbre, pero no; la verdadera cumbre estaba un poco más allá; no muy lejos.
Había ahí un par de ciclistas, que cuando nos instalamos, pronto se fueron.
Bella vista a la ciudad de Santiago. Eso si que yo me senté, de espaldas a la vista y de frente a una bandera chilena, desplegada ahí

Marco Zúñiga
Al poco rato llegan otros dos ciclistas. A pesar de la vestimenta, casco y anteojos, me parece reconocer a uno de ellos. Se lo digo y se saca sus aparatos y aparece el mismísimo Marco Zúñiga, viejo conocido.
Andaba con su amigo Claudio Mundi. Ambos buenos conversadores.
Compartimos con ellos nuestros alimentos y quedaron amarrados varios encuentros, uno por mi parte y otro por el lado de Pancho, pues Mundi es experto, expertísimo, en servicio a clientes; incluso hace clases en la universidad de ello.
Y Marco, a cargo de ChileAtiende.

Marco, Claudio Mundi y Víctor
Nosotros, volvimos por la ruta tradicional.
Mucha gente llegó a la cumbre y con mucha más, nos cruzamos a la bajada. Parecía una romería.
Bajamos bromeando de a ratos con los que subían; yo al menos.

Después se despejó.
En la boletería, registramos nuestro retorno y seguimos hacia los autos, pasando por la caballerizas, apreciando a los bellos caballos.


En los autos nos despedimos y para la casa. Otro buen día de cerros con los amigos de los subecerros.

domingo, 21 de febrero de 2016

A la Católica a pleno sol, aunque en la ruta hay harta sombra

Estuve un buen rato solo en el punto de encuentro, hasta que de repente apareció José Salinas, al que hacía rato que no veía.
Luego llegaron la Annemarie y Víctor Bunster.

Víctor propuso la Católica y para allá partimos, pensando en tomar la ruta al Alto del Naranjo.
$ 1.000 los tercera edad y $ 2.000 (subió) el resto.

Víctor, Gabriel y Annemarie
Conversé mucho con Víctor, de distintos temas. Al principio avanzamos mucho, en ascenso suave permanente, distraídos por la conversación.
Detrás venían José y la Annemarie.

José
De repente, cansados, principalmente la Annemarie y yo, paramos, nos sentamos a la orilla del camino, a la sombra. Sacamos los alimentos que traíamos y nos pusimos a comer como si fuera la cumbre.
José no se sentó. La verdad él no estaba ni ahí con parar; de hecho quería llegar al Alto del Naranjo. Más dubitativo en ese mismo sentido Víctor. La Annemarie y yo, ya mirábamos para otro lado.

vista panorámica a Santiago
Pero igual nos convencieron de seguir otro tanto y eso hicimos.
Llegamos a un plano, desde donde se veía todo el camino y algunos caminantes, hasta el Alto del Naranjo.
Negociamos y decidimos dar media vuelta y devolvernos, salvo José que se despidió y siguió solo con destino el Alto.

Los otros tres nos fuimos de vuelta. Camino largo y caluroso. Llegue exhausto y caldeado al auto.
Almorcé, dormí un poco y luego, lo que había amenazado en el cerro, me sumí en la piscina del edificio, donde terminé de recuperar mi temperatura normal.

Nota: la Annemarie en una parte de la conversación nos leyó este documento para diferenciar religión de espiritualidad


viernes, 19 de junio de 2015

Frío en la ruta del Alto del Naranjo por la Católica

Domingo 14 de junio; han pasado algunos días de ese paseo.
Después de un ascenso con Pancho de los dos solos, al domingo siguiente partimos a la ruta elegida en perfecta democracia, 15 personas.
Destino, la ruta al Alto del Naranjo, pero desde la Católica.

el grupo
Hacía un frío que se las pelaba. Y la ruta es sombría, a esa hora del día.
Pagamos las tarifas recientemente subidas de la entrada y registramos nuestros nombres.

Andrea y Gabriel (con los anteojos de Pablo)
Al poco andar, dos parejas de extranjeros, que se nos habían acoplado para llegar desde la bomba a alguna ruta, holandeses y alemanes, algunos estudiantes de leyes en Santiago, siguieron su propia ruta y ritmo.

Bárbara, Anne Maire y Soledad
Quedamos 11, que fuimos en definitiva: Pancho Balart (que hoy ya debe estar por las Europas), Francisco Toyos, Soledad Tagle, que trajo a su amiga Bárbara, que además trajo a su hija con su pololo, Víctor Bunster, mi hija Andrea, con su pareja Pablo Macarte, La Anne Marie y yo, Gabriel.

con cambio de fotógrafo
Anduvimos a tranco más bien rápido; por el frío. Pasamos el punto adonde habíamos llegado no ha mucho, donde hicimos una meditación.
Llegamos a un punto donde vimos perfectamente la ruta para llegar al Alto del Naranjo, a la que no faltaba tanto.
Pero, eran las 11:30, así que buscamos una cumbre cercana, con vista y espacio para acomodarnos todos.

la Soledad, la hija de Bárbara y su pololo
Ahí, aparte de abundantes alimentos, tuvimos animada conversación. Puntos de vista diversos, apasionados. La realidad de Chile, corrupta, en baja económicamente, alarmante para varios, enojos con la presidenta, los políticos, los empresarios, sometidos al Dios dinero, trafican esclavos, compran políticos e incluso a sus madres si es necesario.
Quedé con una sensación desagradable, de situación de crisis sin salida. Si hasta de golpe militar hablamos, anticipado por Jocelyn-Holt, el historiador. Mal.

Bajamos apuraditos, pues estos nuevos horarios, nos estaban haciendo llegar más tarde en definitiva a nuestros almuerzos en las casas.

Al pasar por la recepción, registramos nuestra vuelta y seguimos a los autos. Ahí esperé mucho rato a mi hija que venía en lenta y animada conversación con la Bárbara.

Un estupendo paseo, animado, de buen ejercicio, en un día despejado, reseco de sequía persistente, y frío a cagarse.

jueves, 28 de mayo de 2015

Por la Católica en la ruta del Alto del Naranjo

Domingo 24 de Mayo, fin de semana con un "interferiado", comenzando a las 9 AM en vez de a las 8,30, para evitar salir de la casa a oscuras y tiritando de frío, llegamos 4 al punto de encuentro, Gabriel preocupado porque su decisión autónoma de postergar el horario, confundiera a los caminantes, Victor, Paula, Gabriel  yo, Soledad.

Soledad, Víctor y Paula
Partimos hacia el estadio UC, con la cordillera imponente, las manos casi congeladas, acercándonos a Alto del naranjo, intentando llegar pronto a un lugar soleado, pero a medida que subíamos, el sol se hacía más esquivo y oculto tras los cerros. Como buen fin de semana largo, pocos ciclistas, pocos caminantes, hubo tiempo de reclamar el alza del costo del ingreso a los Parques Cordillera, de $1.500 subió a 2.000 y los estudiantes y descuentos varios (adulto mayor jaja) de 500 a 1.000,... un 100% claro que sería complicado manejar monedas de vuelto...

el smog de la ciudad
El sendero otoñal, el sonido de los pasos sobre las hojas caídas, el silencio, el cielo azúl en el límite de la montaña hacia el oriente, contrastaban con una capa negra que cubría la ciudad de donde veníamos y lamentablemente hacia donde íbamos a regresar.

Gabriel
Después de dos horas de subida, la tradicional colación compartida de coloridas frutas fue seguida de una profunda meditación dirigida por Gabriel, dando la espalda a la ciudad, concentrándonos en la presencia de la montaña y en el aire diáfano respirado por unos minutos. Victor compartió sus técnicas de respiración yoga y la Paula nos deleitó con recetas de cocina originales familiares.

Soledad y Paula
Volvimos a ratos corriendo cerro abajo, esta vez sin caídas, solo resbalones, con ganas de llegar más alto otra vez.

Víctor degustando una de las frutillas de la Soledad
(texto de Soledad Tagle)