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domingo, 18 de agosto de 2019

Domingo 11 de agosto

Día de sol con una ventisca fría que junto a la gran cantidad de turistas que van a Farellones, son los
únicos dos signos del invierno, pues la cordillera apenas muestra hilachas blancas de nieve. Solo
pasado las 8.30 llega José Salinas, por suerte, porque yo, Soledad, no andaba en auto y me habría
dado mucha frustración volverme en Transantiago un domingo en la mañana.

Le propuse que fuéramos a conocer el Bosque de Santiago, en Huechuraba, que había leído pertenece
al parque metropolitano y hay senderos reforestados con árboles nativos, por la cara norte del cerro el
carbón (creo).

Soledad y José; atrás el Manquehue
Llegamos con el bendito waze a las 9.17, con la sorpresa que el guardia nos recibió con cara de
poderoso insobornable y tajante dijo: “está cerrado, se abre a las 10” Yo traté de persuadirlo con cara de vieja responsable, pero su frase se repitió exactamente, : “está cerrado, se abre a las 10”, por otra parte José intuyó que podría ser peligroso entrar en soledad por ahí y dimos media vuelta hacia nuestros cerros conocidos, esta vez por el camino La pirámide ahora pavimentado y de tráfico solo hacia arriba, llegando al nudo de Vespucio con la Pirámide.

selfie
Decidimos ir al Manquehue por Lo Curro, lo más cerca de ahí, sabiendo que el estacionamiento no es
fácil, de hecho, tuvimos que caminar como 500 mt para llegar a la entrada. Ya en el trayecto
reconocimos que era el día del niño, por la cantidad de gente que por suerte llevaron a un paseo a la
naturaleza, en vez de al mall, a sus hijos además de sus perros. Nosotros, al igual que ellos, fuimos solo al Manquehuito, disfrutando de preciosa vista despejada hacia el oriente y lamentando el café de smog hacia el poniente.

Arriba José se dio cuenta que había dejado el celular en el auto y a la vista, ojalá no pase nada,
confiamos. La conversación giró en torno al cambio climático, a la jubilación, pero lo más profundo fue la comunicación con los hijos, con cada uno diferente, a veces más distante, con la sensación incómoda de queremos estar más cerca y hacerles ver todo lo que los queremos. Como diría Maturana, el amor es aceptarse.

José y atrás el Manquehue
Ya llegando al auto, con sorpresa creímos comprobar la maldición del robo, el vidrio del lado del copiloto abierto hasta abajo, pero ningún trozo...no solo el celular sino también la billetera estaba ahí... confirma que, a mí, la pajarona, se me quedó el vidrio abierto, por suerte en un lugar de Santiago que mostró ser seguro, por esta vez.

Esperamos que el próximo domingo, pese al interferiado, seamos más.
Buena semana para todos!!

(texto de Soledad Tagle)

lunes, 27 de agosto de 2018

Despedida de la Andrea por el Manquehue

Siete estábamos en el punto de encuentro, cuando decidimos partir al Manquehue. Eran demasiados autos en la dirección a Farellones, por el ski.
Al llegar al pie del Manquehue el grupo había ascendido a 8, pues Dirk llamó a Pancho, cuando no encontró a nadie en la Shell a un cuarto para las nueve; y nos alcanzó.

Andrea, Pancho, Eugenio, Dirk, Anne Marie y Francisco
Llegamos cuando no habían muchos autos. Nos estacionamos mirando calle abajo, antes de que la calle diera la primera vuelta. A la vuelta esto sería increíble. La cantidad de autos estacionados y hasta donde hacia abajo seguían habiendo autos estacionados; increible.

siete van subiendo delante mio, que saco la foto
Partimos lenta y pausadamente, caminando. Conversando. Nos había recibido un gallinero vociferante de patos, gallos y pavos reales; nos tuvo absortos un buen rato.

notas el verdor que emerge del pasto seco del año anterior ?
Todo partió hablando de mi auto nuevo, desde noviembre, que se quedó en panne en la revisión técnica, por fallo de la bomba de bencina. $ 280.000 me salió el arreglo. Y la sensación de abuso, no sexual en este caso, pero aproximándose.
Hablamos de como te abusan, monetariamente, cada vez que tienes un evento de salud. Casos y casos surgieron, en que los afectados o se declaraban en quiebra o simplemente no pagaban y vivían pegados con sus antecedentes malos.
Un mundo monetarizado en extremo, al nivel del pillaje, en abundancia. Noté la rabia que emergía, hasta que pedí que siguiéramos caminando por esta bella naturaleza y no siguiéramos hablando de este mundo y su economía.

ya subiendo la última parte antes de la arremetida final
El pasto verde brota con fuerza debajo de los pastizales secos del año anterior. Los cerros oscilan entre el verde y el amarillo.
El día soleado, tirando a caluroso, con mucho canto de pájaros en las quebradas más boscosas.

Soledad y Dirk, en lo que sería nuestra cumbre
Íbamos detrás con Dirk conversando, algo cansados. Él se había acostado a las 3 de la mañana y yo, sin muchas ganas de la arremetida final.
Al pasar por esa parte plana antes del ascenso a la cumbre, nos llama la Soledad desde una agradable sombra y nos dice que ella nos esperará ahí. Noo, como te vamos a dejar sola, salto de mi boca espontáneamente y con un Dirk que acogió de inmediato, nos fuimos a desplegar en esa rica sombra, con vista a la cumbre.
Y ahí estuvimos mucho rato, disfrutando, comiendo y conversando.

el gran Dirk
Mucha, muchísima gente transitaba hacia la cumbre y de vuelta.
De repente decidimos iniciar el descenso, sin antes llamar a Pancho y decirle de nuestros planes.

iniciando el descenso
Bajamos a buen ritmo, yo adelante, con mucha interacción con gente que subía y bajaba. Mucha gente joven subiendo, de esa que se levanta más tarde por los carretes.
Después de pasar por debajo de la última torre de alta tensión, caminamos por la calle los tres juntos.
Llegamos a los autos y nos despedimos, sabiendo que al menos con la Soledad no encontraríamos esa tarde en un ágape en el departamento de nuestros amigos alemanes, Andrea y Michael, que nos dejan.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Al Manquehue con sendas visitas de Alemania

Llegan a mi casa la Rebeca con su hospedada Beatriz, de 18 años, alemana, de paso por Chile, a mejorar su español.
Eludo la última parte del trayecto hasta nuestro punto de encuentro, por los millares de ciclistas que inundan el espacio. Y llego por detrás, por el Arrayán.

Soledad. Alejandra, Victor, Pancho, Thomas, Dirk, Arturo, Beatriz y Rebeca
Ya están ahí la Soledad, la Alejandra, Thomas Walentowski, que nos visita desde Alemania, Dirk y Arturo Kutscher, que viene religiosamente una o dos veces al año.
Después llegarán Pancho y Víctor Bunster,
Francisco Toyos, con zapatos de vestir, viene solo a saludar a Thomas y se va.
Seremos seis hombres y cuatro mujeres.

Pancho, Dirk, Víctor y Arturo
Las bicicletas pasaban por millares rumbo a Farellones. Ninguna posibilidad de ir en esa dirección.
Por eso después de un breve debate, la mayoría optó por irnos al Manquehue. Y cada uno en su auto.

Al llegar, pocos autos. Claramente la juventud se mueve más tarde. Y eso que llegábamos allá. a los pies del Manquehue, como a las 9; o pasado.

la Rebeca, detrás la Beatriz, luego Victor y Dirk
En un momento observo que los hombres se han dividido en dos grupos en la delantera y más atrás vienen las cuatro mujeres, en animada conversación.
Es cuando armo la escena para una foto grupal. Esperamos a todos y en fila nos sacamos varias fotos.

Beatriz de Munich en Alemania y Rebeca, su hospedera
El día estaba soleado pero fresco. Nubes bajas se formaban en la vecindad de la cordillera. En algún momento la punta del Manquehue se tapó con nubes por sobre su cumbre. El día estaba exquisito para el esfuerzo subecerro.

Beatriz, Víctor y la Rebeca
Interrumpo este relato para compartir este artículo del Mercurio, donde nuestra amiga subecerros, Paula Christensen, ha sido honrado con el título de ser una de las 100 mujeres líderes de este año. Mírenla a caballo al final de esta pantalla.
Felicitaciones Paula !!

misma foto anterior donde Gabriel se enroca con Arturo
Me entero que Thomas, de paso por Santiago con su mujer e hija, siguen viaje este viernes. Tuvo un matrimonio la noche anterior, donde estuvo hasta las 4 de la mañana, e igual se las arregló para estar con nosotros y llegar hasta la punta del Manquehue, este domingo. Celebramos su presencia y lealtad al grupo y los mejores deseos en su ruta.

Dirk, la Alejandra y Pancho
En el ascenso nos pasan un par, uno de los cuales es un sobrino, Francisco Ruiztagle, nieto de mi tía Gaby, hermana de mi padre. Ocupa un alto cargo en la Papelera, en la parte Forestal. Conversamos brevemente y siguieron adelante.

Thomas. de frente
mejores poses
Llegamos a la cumbre, detrás del grupo, con la Rebeca. Nos encontramos con una banqueta empotrada en el piso y preferí nos sentáramos ahí un rato, apreciándola, antes de integrarnos al grupo.
El grupo estaba en el lado que mira a la ciudad de Santiago, hacia Santa María de Manquehue y compartía alimentos como siempre. Ahí nos instalamos con la Rebeca.

Víctor y Beatriz
Thomas se despidió, pues tenía compromisos y debía bajar rápido, Lo desafié a ver si podía despegarse de nosotros, pero la verdad lo logró rápidamente.

Gabriel
Bajamos bastante rápido, ruta que hice casi íntegramente con Arturo, conversando de un tutti-quanti.
Abajo, esperamos al resto del grupo, que no venían muy lejos. Partí con la Rebeca y la Beatriz, que disfrutó mucho del paseo.

Rebeca y nubes en la cumbre
Cansados quedamos y contentos del paseo y del ejercicio.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Al Manquehue en día de bruma

Llegué al punto de encuentro (Eugenio) y estaba Gabriel en su auto, al poco rato llegaron Anne Marie con Francisco Toyos, luego Pancho y finalmente Dirk, que hacía tiempo no participaba.
Gratos saludos y conversa previa, pero pasaban los minutos, Gabriel propuso alternativas y se impuso ir al Manquehue, Pancho había propuesto repetir la ruta por cerca de los tubos que hicimos hace un par de semanas, pero tuvo que agachar el moño.

un día de bruma
Partimos cada uno en su auto y nos estacionamos donde siempre, habían muy pocos autos, nos llamó la atención ya que a esa hora, 9:10 suele haber mas.
La primera parte, que es camino de autos, es medio fome aunque uno vá entrando en calor y viene la habitual desabrigada.

subiendo; Eugenio adelante; atrás Pancho y Dirk
La conversa en parejas avanzaba junto con la subida.
Al llegar al final del sendero que avanza hacia el norte, Francisco Toyos sugirió mostrarnos unas cavernas que había descubierto hace algunas semanas subiendo desde el cerro El Carbón. Gabriel se había disparado hacia adelante así que al ver que nos desviamos prefirió no devolverse y siguió subiendo mas lento.

la Anne Marie y Dirk en animada conversa
Con Toyos a la cabeza llegamos por el faldeo nor poniente a unas formaciones de rocas bien curiosas, una de ellas, sin ser una cueva, conformaba una planicie cubierta por una roca de gran tamaño. Se notaba que ese lugar había sido utilizado mucho para acampar, la roca estaba completamente tiznada con el hollín de las fogatas y, como lamentablemente suele suceder en nuestro país, el entorno estaba lleno de basura que dejan los que acampan.
Vistas las rocas retomamos la subida.

visitando las cuevas
Gabriel nos cateaba de lejos y nos hacía señas.
En la subida nos separamos de nuevo, yo me fuí detrás de Gabriel y quedaron mas atrás Pancho, Dirk, Anne Marie y Francisco.
En la cumbre había mas gente, conversando a voz en cuello, algunos grupos de niños chicos revolviéndola, así que nos fuimos a hacer el descanso y compartir los comestibles mirando hacia el sur poniente.

Pancho, Francisco, Eugenio y Dirk
Se veía por todos lados el humo de los incendios que han rodeado Santiago los últimos días, se olía también levemente el humo.
Nuestra posición nos permitía ver la cancha de golf del Club de Polo y casi todo Santa María de Manquehue con sus casas, jardines y ahora algunos edificios.
Las mandarinas de Pancho muy buenas y los frutos secos sobreabundaron.

Pancho. Anne Marie, Eugenio y Dirk
La bajada la emprendimos Gabriel y yo mas rápido que el resto y le dimos a la conversa.
En parte, el tema anduvo por el lado de las relaciones familiares y los ritos de juntarse a almorzar los fines de semana, que en el caso de Gabriel sigue vigente gracias al entusiasmo de su mamá y que el tiempo probablemente hará que se traslade a las ramas cuando el tronco ya no esté.
En mi caso, mi padre también mantiene invitación permanente los días domingo a la hora de almuerzo, como yo voy al cerro, no participo y mis hijos tampoco, salvo situaciones excepcionales, entonces me preocupo de almorzar con él en la semana, para mí resulta mas agradable y podemos conversar tranquilos ya que en los tumultos dominicales normalmente no hay espacio para eso.

vista interior de la cueva
Llegamos muy anticipados abajo así que despedida y para la casa.
Como siempre, una rica caminata en compañía de buenos amigos nos deja energizados para la semana.

(texto escrito por Eugenio Lagos)

domingo, 9 de agosto de 2015

Con un cielo majestuoso a lo derecho al Manquehue

Pasé a buscar a la María Elena al Metro Escuela Militar. Los dos llegamos puntualmente a la hora acordada.
El día estaba nublado,pero se veían algunos espacios de cielo, por donde de a ratos se filtraba el sol.
De hecho, eso fue lo que nos sedujo a optar por el Manquehue, pues cuando conversábamos acerca de que cerro subir, el Manquehue aparecía soleado en alguno de sus flancos.

Consuelo, María Elena y José
Ya sabíamos que la Consuelo estaría, porque me había llamado pasadas las 8:30 intrigada de por que no había nadie. Es que la hora  de encuentro es a las nueve. Ah.
El otro que llegó fue José, completando el grupo de cuatro que seriamos.

Partimos cada uno en su auto a la base del Manquehue, por detrás.

Consuelo y María Elena
Cuando llegamos, entre las 9:20 y 9:30, no habían autos; ninguno. Cuando volvimos de la cumbre, estaba lleno de autos.

Partimos animádamente, pues las vistas ya eran fantásticas, con un cielo con diversidad de nubes, con algunos espacios de cielo incluso. Cuando escribo esto, en la tarde del mismo domingo, afuera llueve suavemente.
Las vistas panorámicas serían un espectáculo realmente maravillosos este día. Muchas veces nos deteníamos a solo contemplar la maravilla.

pedazo de cielo entre las nubes
Cuando ya tomábamos el sendero que va plano todo a lo largo de un largo tramo, nos encontramos con un sobrino mío, Francisco Ruiztagle, que iba con un amigo, rápido a la cumbre. Breve conversación y siguieron.

María Elena; mas atrás la Consuelo
Esa detención nos hizo reflexionar y a alguien se le ocurrió, asumo que a la María Elena, que porqué no subíamos derecho a la cumbre en vez de seguir esa ruta plana por la que íbamos.
Por que no ? Y sas cambiamos de ruta, nos salimos del sendero y arremetimos por tierra derecha, sin senderos. Una aventura que nos animó de inmediato y excitó nuestra musculatura.

Consuelo
Fue algo pesado, con pasadas que tuvimos que re buscar, pero llegamos perfectamente a puerto, a la cumbre, por un costado por el que nunca había subido.
La María Elena llegó adelante y una tramo más atrás los otros tres.

la Consuelo y más atrás José
Algunos grupos en la cumbre. Mientras estuvimos ahí, otros llegaron. Es una ruta de bastante concurrencia.
Nos sentamos en un lugar y comimos naranjas orgánicas de la María Elena y maní sin sal que llevé yo.
Algunas personas se sentaron cerca nuestro y alguna conversación entablamos.

la Consuelo y detrás José
Pasó un cóndor a corta distancia y el movimiento de nubes a metros nuestros capturaba nuestra atención. De repente se cerró y decidimos emprender vuelo, esta vez por la ruta normal.

Bajamos rapidito, conversando yo con la María Elena y José con la Consuelo más atrás.
Llegamos a los autos y nos despedimos, felices del buen paseo, aventurado y exigente, que habíamos hecho.

María Elena
No se porqué terminé con la María Elena comiendo pasteles exquisitos en una picada detrás del Villa María, calle León creo.

Estupendo paseo con un día glorioso.

lunes, 22 de junio de 2015

Al Manquehue en el día del solsticio de invierno

Llegamos cinco hombres al punto de encuentro, en el Día del Padre, según Gabriel, la ausencia de mujeres se debería a que estarían preparando las celebraciones correspondientes a los padres, estaba por verse....
Los que llegamos fueron: Gabriel, José, Dirk, Thomas Walentowski y Eugenio que escribe.
Debido a los compromisos de todos de llegar temprano a los almuerzos familiares respectivos optamos por el Manquehue así que hacia allá partimos cada uno en su auto.
En cuanto nos bajamos de los autos notamos como Thomas y Dirk entusiasmados se pusieron a hablar en alemán, todo el resto colgados.

Gabriel, Dirk, Eugenio y José
Empezamos la caminata previa por la calle pavimentada y luego de tierra que -comentamos - se hace muy larga, hasta que después de pasar por debajo de una torre de alta tensión empieza el sendero propiamente tal.
Thomas está de paso por Chile, nos contó, debido a que su hija nacida en este país quería volver antes de iniciar su proceso de formación profesional en Alemania. Este proceso, nos explicaba Thomas se desarrolla alternando tres meses de trabajo con tres meses de estudio....para poder inscribirse debió sortear un proceso de selección en que postularon mas de 3.500 personas para 80 cupos!

Dirk, Thomas, Eugenio y José, en la cumbre
La subida empezó a surtir efecto y casi todos debimos parar a desabrigarnos un poco, yo bastante fuera de training luego de varias semanas sin cerro, iba con la lengua afuera. En la delantera iban José y Thomas, conversando animadamente y a buen ritmo, mas atrás Dirk y Gabriel y yo en la cola haciendo esfuerzos por no desteñir.
El cerro está seco como estopa, las lluvias hacen mucha falta, en buenas cuentas no ha llovido en todo el año y eso se nota mucho, mas aún en la nube de contaminación que cubre Santiago y que ya ha obligado a la tercera pre-emergencia ambiental consecutiva. Cuando escribo esto ya se sabe que mañana lunes hay emergencia, la primera en 16 años, la cosa es harto grave.

Dirk a punto de llegar a la cumbre
Comentamos que lo mas probable es que debieran suspenderse los partidos de la copa América que están programados en Santiago, situación que lo mas probable es que no se produzca ya que, comentamos, en general se opta por lo que conviene y no por lo que es correcto.
Esto último es aplicable a muchos temas, y -a mi juicio - comento, está en la base de la actual crisis política y de confianza que tiene al país entre perplejo y hastiado. Se ha reemplazado la lógica del hacer lo correcto por la de hacer lo que conviene, ya sea esto último que convenga en términos económicos (la mayor parte de las veces) o de popularidad, o de sacarle el bulto a algún problema, entonces no se duda en mentir o en cometer actos deshonestos ya que lo que importa es si me conviene, que sea correcto o ético pasa a ser secundario y la mayor parte de las veces irrelevante.

Thomas y Eugenio
Llegamos al final del sendero que bordea el cerro que es relativamente plano y que termina en una nueva subida empinada. Nuevamente José y Thomas toman la delantera y detrás venimos Gabriel, Dirk y yo que lucho por no perder el tranco.
En esas posiciones llegamos finalmente a la cumbre donde habían unas pocas personas descansando y mirando hacia la ciudad que mostraba dos caras, al oriente bastante visibilidad y hacia el poniente una nube café bien densa que seguía amenazando con quedarse ahí pegada quizá cuanto tiempo mas.

Eugenio
Compartimos ricas mandarinas de Dirk y frutos secos variados. La conversa fue un tanto breve dado que debíamos bajar temprano. Nuevamente giró en torno al tema de las modalidades de educación, a raíz del novedoso esquema que nos describió Thomas cursaría su hija, Gabriel defendía la autoformación a  través de los muchos cursos de excelente nivel que se ofrecen en internet.
Dirk y Gabriel comentaron un audio de Alberto Mayol muy crítico con la sociedad chilena y su falta de "espacio público" según la tesis de esta persona a quien aparentemente se le reconoce por ser un intelectual de izquierda, que sin embargo le da muchos palos al gobierno actual.

en el santuario
Thomas nos explicó con detalles como ha cambiado el negocio en el que se desenvuelve, que es el de el desarrollo y la producción de elementos de iluminación, del tipo industrial, comercial y doméstico. Nos instruyó en el tema de las "ampolletas" led, incandescentes, y las "de ahorro de energía" que tienen el grave inconveniente que deben ser desechadas con un proceso especial dado que tienen mercurio y este elemento contamina seriamente el resto de los desechos en caso de que no se separen adecuadamente.

vista de la Dehesa sin smog
Emprendimos la bajada temprano, pasamos a ver el memorial de las niñitas que murieron en el accidente del colegio Cumbres en el norte, comprobamos que el banco de madera que había frente a la cruz fue robado o destruido, algo a lo que estamos ya bastante acostumbrados en nuestro país.
Muchos grupos de chiquillos y algunos padres con hijos venían subiendo mientras nosotros bajábamos.

vista de Santiago
Llegamos a los autos cansados pero felices de haber hecho una rica caminata y conversado temas interesantes. Cada uno partió raudo a sus compromisos.

(Texto escrito por Eugenio Lagos)

domingo, 7 de junio de 2015

Dos al Manquehue

Llego puntualmente a nuestro nuevo horarios de los encuentros, las 9 de la mañana.
Día despejado, fresco para tibio. Eso que estamos en pleno invierno.

Empieza a pasar el tiempo, los primeros minutos después de las nueve y nada. Empecé a pensar en un solitario en el Pochoco.
Pasados seis minutos, llega Pancho. Pasados 15 de las 9, decidimos partir al Manquehue, cada uno en su auto.

Pancho subiendo
Llegamos allá y había un curso de niñitas de unos 9 años que llegaba para un paseo con sus papàs, al cerro. Estaban excitadas y entusiastas. Cada vez que llegaba una, todas corrían a recibirla. Para quedarse mirando la escena.

Partimos caminando y conversando con Pancho. Este cerro es un cerro de mucha gente. Pero el volumen de tráfico crecía a medida que bajábamos de vuelta. Como si más gente salía al cerro, cerca de la hora de almuerzo.
Yo le decía a Pancho: piensa tu que todos estos cabros llegan después del carrete como a las 5 o 6 de la mañana. Duermen hasta como las doce y ahí deciden salir a hacer estos ejercicios. Es otro mundo, lo se, pero así parece ser. Pancho hacía gestos de los absurdo de ello.

gente y la vista del smog de La Dehesa
Al llegar al punto previo a la escalada final, llega un buen grupo de gente, mujeres y hombres, jóvenes la mayoría. Se detienen un rato; nosotros también.
Luego parten y nosotros también, somo a su siga, como agarrando el vacío que dejaban detrás. Eso nos ayudó a arremeter para lograr llegar a la cumbre.

Pancho, en el último tramo
En la cumbre ya, mucha gente y nosotros sentados comiendo cada uno un par de naranjas (sobraban). Y de un mix de maní y otras yerbas que trajo Pancho.
Vimos la hora y eran las 12;30 Tarde; le echamos la culpa al ministro Pacheco, de los necesarios cambios de horarios y del atraso nuestro a nuestras casas.

A la bajada nos encontramos con Gonzalo Reutter, el hijo de Andrés. Lo felicitamos por su reciente paternidad, de una mujercita, de nombre Isabel. Conversamos y casi hubo una transacción comercial en torno al Meche de Pancho.

yo, con el Plomo atrás
Mas abajo nos cruzamos con una mujer que me costó reconocer detrás de anteojos y gorro. Ella me ayudó diciéndome que se había dejado las canas. Le pedí se sacara el gorro para ver y celebré la belleza y coraje de dejarse las canas. Siempre me gusta, la verdad. Ella, a unos pasos, se dio vuelta y me agradeció los links semanales, que, me dijo, disfrutaba.

Llegamos con Pancho a los autos, algo cansados, pasadas las 2 de la tarde.
No hubo de mi lado problemas al llegar a mi casa, donde me esperaba una pequeña multitud familiar.

domingo, 13 de julio de 2014

Pre-calentando para la final del mundial en el Manquehue

Otro hermoso día, soleado, casi primaveral. Llegan Martín Wielandt, la Isabel y Eugenio. Estos últimos dos venían llegando de un largo paseo por Italia, hasta Sicilia, motivado por un matrimonio al que fueron invitados.

Martín, Isabel y Gabriel
Destino, Manquehue. Partimos en los tres autos en que andábamos, en perfecta fila india. Echamos de menos, entre muchos otros, a la Mireya y a Pancho, que llamó más tarde desde Isla Negra, señalando que no se había podido arrancar al cerro ...

Martín, atrás Eugenio y escondida, la Isabel
Debo decir una cosa, cada vez que aparece Martín termino riéndome y mucho, de buena gana. Algo tiene Martín, independiente de los temas que ponga, pues muchas veces son temazos, duros e incluso medio pesimistas.

la cumbre del Manquehue, por detrás, por donde subimos
Me había dicho Martín, al llamarme la noche anterior, que no venía con muy buen estado físico. Y el par, Isabel y Eugenio, que venían de este relajo europeo, dejaban bastante que desear. La cosa es que, en ese santuario, antes de la empinada final, los tres tiran la esponja y deciden llegar hasta ahí. Yo no podía hacer lo mismo, algo en mi interior, como subecerro, me impedía no llegar a la meta, así que continué solo.

Eugenio y la Isabel
Les compartí mi experiencia en la U Mayor, con el curso a profesores, intentando una transformación o junto a los 47 que eran, explorar el futuro posible.
La cosa es que a la cuarta sesión, nos exoneraron (eramos tres profesores), por ... mejor mira el blog que escribimos, que refleja al detalle esta experiencia: labeduca1umayor.blogspot.com

Martín, Eugenio y la Isabel
No está fácil la transformación de los profesores y por otra parte, la educación de calidad, gratuita, para todos; ya existe; está en Internet. Solo requiere saber inglés, de momento.

Gabriel, Eugenio y Martín
No me acuerdo porqué, pero de repente les hablé del libro, del que había posteado esa misma mañana, temprano: Zen en el arte del tiro con arco.

Martín y árbol
Una cosa muy importante: Martín (mwielandt@me.com) nos invita a su parcela, por allá por Peñaflor, tipo el tercer fin de semana de agosto, para que se vayan haciendo la idea y marcándolo en sus agendas.
La idea es subir algún cerro de los alrededores y después almorzar allá. Los que quieran pueden ir solo al almuerzo. Se requiere inscripciones previas; no tiene costo ... o si?

la Isabel y Eugenio, camino al santuario
Me encontré con un querido sobrino, Francisco Ruiztagle,  hijo de una prima hermana, que nos pasó y más tarde me volví a cruzar con él cuando iba solo para arriba y el bajando. Nos sacamos fotos, de la que dejo una aquí.

con Francisco Ruiztagle
A la vuelta. relativamente cerca del final, alcancé a la Isabel y Eugenio, con los que llegué a los autos.

Bueno el tema del día era la final del mundial, por lo que en un momento llamamos a la subida, el precalentamento para el mundial.
Escribo estas líneas cuando ya ganó Alemania con un único gol en el alargue, en un excelente partido, apretado. Mi apuesta era que ganaba Alemania por 2 x 0. Erré por uno.