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domingo, 15 de agosto de 2021

Las Papas desde una nueva entrada

Cuatro nos reunimos en la puerta de entrada de la casa de Pancho, que anda en la playa, para encaminarnos a una nueva entrada, un poco más al norte de nuestra entrada habitual, por el costado de la Clínica Los Andes.

La Alejandra, Víctor, Eugenio Lagos y yo, Gabriel.

Estacionamos los autos al interior de un recinto con portón, que se supone cierra a la una.
Nos registramos en un puesto de recepción de entrada. Y partimos por senderos bien dibujados y señalizados.

Al poco andar vi el valor de este grupo por la cantidad de recomendaciones de películas y series para ver. Acabo de ver, ahora que escribo, la película The last chaman. Eugenio me recuerda por el chat la serie Fauda de Netflix. La Soledad se suma por el chat y recomienda la serie Navillera. Y Víctor me recuerda la película Antonia una sinfonía. La Alejandra recomienda la película Jobs de la vida de Steve Jobs.

Hicimos la ruta amigable, distinta a la que habían hecho en días pasados Víctor con Pancho, en línea recta a la cumbre.
Se ve trabajo en la ruta y se presiente que más adelante cobrarán la entrada.


Mucha gente en la ruta. Y mucha más cuando empalmamos con la ruta que venía de la Católica, del estadio de la Católica.
Grupos grandes de mujeres, que les dijimos parecían paseo de curso. Nos dijeron que eran de alguna agrupación de mujeres por los cerros.
Las mujeres se están organizando por todos lados. 

Llegamos a la cumbre las Las Papas y tuvimos que buscar un sitio al costado más abajo, pues la cumbre estaba llena.
Nos protegimos del viento algo frío que soplaba, pues debo decir que algunas gotitas nos cayeron, lo que confirma los vaticinios de lluvias que hay para los siguientes días.


Conté de mi próximo viaje a Europa, el 25 de agosto, por tres semanas. Así que no me verán nuevamente por un buen rato. Espero que sea un viaje sin tropiezos por el tema sanitario.

Otro dato, para los con el colesterol pasado de los límites: Astorvastatina de 10 mgrs; una pastilla lunes, miércoles y viernes.

Víctor insistiendo que fueran las pastillas de 10 mgrs.

Larga se me hizo la vuelta y quedé algo molido, recordándome el costo de mis reiteradas ausencias pasadas.

domingo, 11 de julio de 2021

Nueva ruta nos lleva más alto

Llego el primero al punto de encuentro. Al poco rato llega Víctor y después la Alejandra con la Soledad, en un mismo auto. Es ahí cuando sale Pancho de su casa.
Al poco rato mira su celular e informa que Francisco Toyos y la Anne Marie se excusan por fuerza mayor.

Partimos. Mismo lugar, cerca de la universidad de Los Andes. Al poco andar, tenemos un conciliábulo de qué ruta tomar. Hay acuerdo. Seguimos.


Dia con nubes altas, semi despejado. La Alejandra nota que el aire está más tibio que en la casa de Pancho. A medida que subimos, sube la temperatura.
El verdor del nuevo pasto que crece aumenta. Veo brotes en los arbustos que vamos pasando. Alguien dice que este martes podría haber otra lluvia, otro riego, para todas estas plantitas.
Mas allá digo que vamos pasando por un bosque. Los arbustos son grandes, hay partes que arman una especie de techo. Mucho árbol muerto; son las señales de la sequía que nos invade.


La Alejandra va adelante. Vamos muy lento. Detrás va la Soledad y conversan y se detienen frecuentemente. Le digo a Pancho, esto va muy lento.
Pancho se para en un desvío y propone tomar la variante, una ruta nueva. Así es Pancho; le gusta innovar, en el negocio y aquí. Lo seguimos. Toma la delantera y yo detrás. Cambia el ritmo. Nos alejamos del resto. Esperémoslos, le digo. Paramos. Llegan. Seguimos.


Subimos mucho. Y llegamos a una cumbre mucho más arriba de la cumbre del morro de las Papas, que se veía allá abajo. Yo estaba cansado. Al sentarme en el suelo, vi que además estaba molido. La falta de práctica; he venido poco.
Es nuestra cumbre del día. Nos sentamos en el suelo y compartimos alimentos. Naranjas, mandarinas, frutos secos.
Habíamos sostenido una conversación con un par, en que uno de ellos, de origen árabe, nos dejó con ganas de comer esas delicatessen árabes.


Surgen algunas recomendaciones para el Netflix: serie Atypical, la película Patines de plata y la serie I am.

En el cruce de Las Papas, de donde tomamos el camino de descenso, me despedí y me fui solo adelante. Quería llegar a casa más temprano; entre las 13:30 y las 2. Lo logré.

domingo, 4 de julio de 2021

Disfrutando del incipiente verdor después de unas lluvias

Primer fin de semana de julio. Hemos tenido lluvias los últimos días, que pusieron una buen cantidad de nieve en la cordillera y han regado los cerros. Por eso apreciaremos este día el pasto que nace, incipiente, en todas partes de los cerros. Es causa de regocijo.

Tres personas me contactaron para subir este día y aparecieron en la casa de Pancho, lugar de encuentro. Primero fue la Milena Grunwald, luego José Manuel Salinas que llegó con la Lili y Arturo Kutscher. Aparte estuvieron Pancho, Francisco Toyos y la Anne Marie. Ocho en total en este día; un buen número, además de conversador y entretenido.


Nos fuimos a nuestro lugar habitual en la zona de la universidad de Los Andes. Pero, con Pancho, la hicimos un poco más exigente, tomando a la derecha y luego las rutas semi ascendentes.

La conversa era nutrida. Unos conociéndose, otros poniéndose al día, pues hacía tiempo que no nos veíamos.
Con Pancho partimos punteando, señalando la ruta. Más allá, cuando la cosa era más empinada, nos encontramos coleando. Y más allá Milena quiso llegar hasta ahí nomás y le dije a Pancho que siguiera tras el grupo, que yo me quedaría con Milena. Y no los vi más.

Después Arturo me mandó esta serie de fotos que comparto.








Nos instalamos en un lindo lugar a la orilla del camino a conversar y a comer con Milena.
Buena conversación; profunda.
Pasaron un grupo de varios ciclistas, mayores, el primero iba con motor. Le hablamos y bromeamos con esto de subir con algo así como un mosquito. Llegaron los demás, que ninguno tenía motor y se quejaban de su líder, que los había invitado, sin avisar que él vendría con motor. Y no se las prestaba, además.
Se quedaron un rato conversando, bromeando. Uno de ellos era Hugo Parada de la empresa de tecnología Soluciones.

Mas allá venía un papá con tres niños, una en los hombros. Le metimos conversa, preguntando si algunas de las mujeres que iban cerca suyo, era la mamá. No, andaba solo. 
Bromeamos con Milena, diciendo que esta era una de los formas de la cultura post patriarcal.

Mucha familia con niños nos topamos a medida que llegábamos a nuestra meta de retorno. 
Aparte de que era un bello día soleado con un aire bastante traslúcido.

domingo, 13 de junio de 2021

Día de elecciones de gobernador

Finalmente voy a los cerros. Parto al punto de encuentro a la casa de Pancho en la calle La Fuente. La ruta está bloqueada en Manquehue con Colón; debo desviarme hacia el norte. Llegó y ya está ahí Víctor. Mientras conversamos sale Pancho y rauda llega al poco rato la Alejandra Cambiaso. Todos con mascarillas conversamos.

Destino, donde siempre vamos desde este lugar de encuentro. Zona de la universidad de Los Andes. Nos encaramamos justo frente a donde estacionamos los autos; siguiendo a unos cabros que por ahí subieron. No era fácil; empinado y resbaloso. Lo logramos.
Para pasar la reja ya han implementado una endeble puerta. Pasamos. Bastante gente por estos lados y a esta hora.


Torcemos a la derecha, como siempre. Pancho propone hacer la misma ruta que hicieron la vez pasada, pues unos guarda parques les impidieron pasar al acceso al rio. Eso significará ascender un pequeño cerro, que para el día, en que la queremos hacer corta, más la falta de ejercicio de algunos, nos viene bien.

No hay diferencias en cuanto al candidato. Tampoco hay muchas ganas de hablar de política. Salvo que la cosa se ha ido polarizando, al punto que varios nos hemos topado con gente que vende sus propiedades y bienes, para emplumárselas de Chile. Fuerte.


15 millones son los registrados en la condición para recibir bonos IFE. 15 de los 18 millones que somos, que ganan menos de 800 mil pesos mensuales. No puede ser. Parece que es. Demasiada gente obviada, en nuestra individuales pechas por el éxito. Gente que explotó y estamos donde estamos. Mal.

Día despejado. Cuando el sol ya nos toca los cuerpos, nos sacamos los polar. Que rico, que agradable es caminar por estos campos, resecos, pero donde veo que viene un pastito verde. Es que, acuérdate, que llovió hace un tiempo. Ah si.


Arremetimos cerro arriba, cerca de un cerco de alambre púas que parecía de reciente instalación. Más arriba tres a cuatro estanques de agua grandes, también de reciente instalación. Al parecer las mangueras aun no están todas instaladas. Miramos abajo y se ve una plantación de arboles nuevos, en una zona algo plana. Claro, no nos dejarán pasar en adelante, cuidando esa plantación.

La cumbre está ocupada. Nos sentamos en un lugar adecuado, poco antes. Comemos de las naranjas de Pancho, maní y almendras. La Alejandra come mandarinas y manzanas. Ella ha evitado tocarnos al saludarnos y mantiene su distancia. Quise sacarme una foto con ella y me impidió tocarla.
Esta peste nos tiene asustados.


Disfrutamos de la vista de la ciudad. Después de un buen rato, partimos. Llegamos donde estaba el grupo de la cumbre que incluía cuatro niños bien chicos. Pregunto, cómo llegaron aquí. Los tres adultos trajeron en andas a tres de ellos y el más grande, caminó. Lo felicité. Breve conversación, celebrando su presencia aquí y seguimos.

La caminata hasta los autos se me hizo rápida. Nos cruzamos con alguna gente. Votaron ? No. Votaron ? Si. Parece que aquí no hay que preguntar por quien votaron; se asume.
Me subo al auto después de despedirme y me voy directo a votar. Había una persona saliendo y otra votando en mi mesa, la 123V, del liceo Juan Pablo II de Las Condes. Voto muy rápido y me voy a casa; a ducharme.

lunes, 8 de marzo de 2021

El vichito se aproxima

Cuatro convergimos a la casa de Pancho este domingo 7 de marzo. Pancho, Víctor, la Alejandra y quien escribe, Gabriel.

Conversamos un rato antes de partir y nos fuimos a donde siempre, en este último tiempo.


Había una conversación que yo había tenido con la Alejandra, en que se quejaba de que este grupo venía flojeando hace tiempo, caminando casi plano y subiendo pequeñas lomas. Más parecíamos caminando por la orilla de los cerros, que subecerros.
Bueno, a raíz de esto, Pancho indicó la cumbre más alta a la vista de donde empezábamos caminando y esa fue la cumbre a la que acordamos ir.
Y a campo travieso. Si nos encontrábamos con senderos, estupendo. Si no, a lo derecho, cerro arriba.


Eso hizo la escalada más pesada; bastante más pesada que otras veces.

Íbamos a mitad de cerro, cuando recibo un llamado telefónico de la Andrea, mi mujer.
Nuestra nieta Sofía, dio positivo al coronavirus. Había pasado por nuestra casa, dos o tres de días atrás.
Vuélvete altiro y nos vamos a hacer un PCR. Déjame pensarlo, le digo.


Lo pienso y decido seguir adelante. Le cuento lo sucedido al grupo, mientras me ponía mi mascarilla y les digo: vamos a esa cumbre, que podría ser la última cumbre que haga en mi vida.


Eso, al menos a mi, me puso una energía adicional. Llegamos a la cumbre, con un descanso poco antes. Ello nos enganchó con otras rutas, que tomamos en descenso, hasta la cumbre de Las Papas. Habíamos enganchado con la ruta que va a las Vizcachas.


Ahí entramos en contacto con mucho más gente, que iba y venía.
Yo empecé a distanciarme, en parte porque con la Alejandra nos mezclamos con un grupo familiar y la vi a ella en animada conversación. Seguí adelante y me fui distanciando. Un rato conversaba yo con el papá, del grupo; que después bajó el ritmo para esperar a sus hijos. Y yo seguí adelante, solo, hasta el auto.


En un momento, paré y miré atrás y me pareció ver a Pancho muy atrás, arriba. Seguí adelante. Las demandas de la Andrea de volverme altiro y la hora, me influyeron.
Llegué a casa pasadas las 2, habiendo parado antes a una feria donde compré paltas, tomates, lechugas y un par de melones.


Después, y hoy, hablé con el resto y todos llegaron bien a puerto. Bien cansado quedé yo al menos.

domingo, 28 de febrero de 2021

Conversando por los cerros

La pasé a buscar a su casa y nos fuimos al lugar de reunión, la casa de Pancho Balart. Ahí estuvimos un rato con la Alejandra Cambiazo, hasta que vimos que nadie salió de la casa, ni nadie llegó y nos fuimos a los cerros.

Nos estacionamos, nos pusimos los zapatos de escalar, y partimos.
Veníamos conversando, seguimos conversando y no paramos de conversar en todo tiempo.
Me entretengo mucho con la Alejandra. Le interesan temas que a mi también me interesan y con lo que llevamos conversando en los cerros, nos conocernos bien, nos queremos, así que le entramos además a temas más personales también.


Dia soleado, este último día de febrero, prometiendo calor. Escribo todo esto, después de haber dormido una siesta y haber bajado a la piscina del edificio, donde compartí con mis nietos, mi hija Andrea y su marido, Pablo. Y me di un buen zambullón, anhelo acariciado en el cerro con la Alejandra.

Me convenció que meternos en la ruta de las Aguas de Ramón no era una buena idea en domingo, pues la procesión no era menor.
Por eso arremetimos cerro arriba, a nuestro ritmo, hasta que llegamos a su cumbre. Ahí, en alguna sombra nos sentamos y compartimos unas manzanas que ella traía.

Después de eso, yo quería empezar a volver, a las 11:30. Ella quería seguir subiendo, así que eso hicimos. Pero no por mucho tiempo. En una agradable sombra, nos salimos del camino y nos sentamos, a puro conversar y un poco a descansar. Y ese descanso, termino siendo la cima de ese día.


La Alejandra, alabó mis videos exploratorios (link) de ese nuevo medio para mi, de expresión. Nos fuimos por los temas de la conciencia y la espiritualidad. Que distingue ser de una religión o iglesia, de ser una persona espiritual. Que es la espiritualidad y que es la conciencia, son temas para toda la mañana y eso fueron.

Íbamos camino a casa pasadas las 13:30 y pasamos a ver el gimnasio de la Municipalidad de Las Condes en Paul Harris, que tiene piscina, adonde yo iba antes de que me pusieron un gimnasio frente a mi casa, a precios muy convenientes.

La dejé en su casa, mostrándome antes la frutería donde ella compra, a una cuadra de su casa.
Lo disfruté todo.

sábado, 27 de febrero de 2021

Ladera sur y norte de Aguas de Apoquindo

Solo llegamos dos; Víctor y quién escribe.  Después me soplaron que Francisco Toyos se fue con los Malayos a el Canoita.


Nuestra caminata fue donde siempre, pero esta vez bajamos al río y continuamos caminando por el sendero Los Peumos, de Aguas de Ramón, pasando por dos puentes uno de ellos colgante y avanzamos hasta que vimos al frente  nuestro, desde la ladera norte, seca, el Vizcachas. Quedaban 4 kilómetros y más para llegar al salto.   


Eran las 11:30 am. Decidimos descansar un poco y retornar por la misma ruta.  Fue una rica caminata coronada al final con un extraño canto de una Tenca.


(texto y fotos de Alejandra Cambiazo)