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domingo, 24 de agosto de 2014

Por la ruta nevada al Pochocón por detrás

Anoche llovía a cántaros. Todo era posible hoy en la mañana. Al asomarme, ciando me llamó Dirk, para saber si iría, veo que los cerros están nevados hasta abajo y el día podría incluso abrir. Parto.

Hace frío. Los autos a las canchas de ski van raudos. Decidimos ir a una ruta más fácil de caminar, como era el Pochocón por detrás.
Somos cuatro hombres, con sus años: Martín Wielandt, que viene a coordinar los últimos preparativos para el próximo domingo; Pancho, Dirk y yo, Gabriel.

Pancho, Dirk y Martín
Qué pasa con las mujeres ?! Esta ausencia nos hace dudar incluso de nuestra masculinidad y atractivo. Algo debemos estar haciendo mal, incluso podría ser el ponernos viejos. Vamos mujeres, no nos abandonen !

en fila india, pisando donde pisó el que pasó antes
El piso estará con una buena capa de nieve la mayor parte del tiempo. A medida que subimos, se va haciendo más hondo su capa y más difícil el caminar.
Las vistas de los cerros nevados, con un cielo que abre y cierra, con luces y sombras, hace todo espectacular.

Pancho
Martín
Dirk
Será tema largo, los conceptos y forma de implementar, la Economía del Bien Común de Christian Felber. Se ve atractiva, pero Martín vaticina tempranamente las dificultades. Los givers estarán en contra y los receivers, a favor. Los receivers son muchos más, pero no tienen el poder.
Yo digo que lo único que podría faltarnos, es nivel educacional, el nivel de la gente, su cultura. Y por ello pongo el acento en ese tema.
Lo de Felber, la verdad, parece utópico; demasiado bueno. Insto a todos a darse el tiempo y ver ese video que linkeo más arriba.

la ruta
Martín tiene un estilo de conversación que por alguna razón nos hace reír a carcajadas, con frecuencia. Nos reímos mucho hoy día. Con temas, algunos de ellos, irreproducibles aquí.

Martín le sugirió a Pancho ver un video de TED sobre baños; será este ?

Y yo recomendé ir a una exposición de Joan Miró, en la calle Rosario Norte, a media cuadra de Pdte Riesco. Cuando vayan cuelguense de alguno de los guías y antes véanse este video.

cerro arriba
Lo que está claro, es que lo pasamos chancho, nos reímos mucho, conversamos de temas que nos parecieron significativos y dejamos listos los preparativos para el cerro del próximo domingo, cuyos detalles dará a conocer Martín en un mail, a los inscritos.

lunes, 21 de abril de 2014

Al Pochocón de a tres en domingo de Pascua

Llegamos un poco pasadas las 8:30 y Pancho estaba esperándonos (Isabel y Eugenio), lo habíamos contactado por wsp para saber si iría y nos confirmó entusiasta como siempre.

Constatamos que la Shell reabrió la cafetería, les paso el dato.

Pancho propuso ir al Pochocón y para allá partimos en su auto, manejando yo, Eugenio. 

El día mostraba que iba a estar caluroso y así fue.

Eugenio y Pancho
Llegamos al lugar donde estacionamos, en una curva donde parte el camino de tierra y enfilamos hacia arriba, cruzamos por el costado cara de palo el portón y dos perros que al principio asustaron a la Isabel, se nos acercaron cariñosos, al final resultaron un par de buenos caminantes y malos para cazar conejos a los que les hicieron empeño todo el camino sin que los viéramos corretear a ninguno.

La subida pesada nos entró el habla hasta que entramos en calor, nos sacamos los polar con que partimos y además ya empezaba a calentar el sol en algunos tramos del camino. Nos fuimos poniendo al día de las actividades de los respectivos hijos, sus estudios, sus perspectivas laborales e intereses. 

Casi  sin darnos mucho cuenta ya habíamos subido bastante y mirábamos la ladera del frente donde está la subida al Alto del Naranjo tratando de identificar senderos que Pancho conoce bien, hacia Santiago la nube de smog bastante menos densa probablemente producto de la poca actividad del fin de semana feriado y de los muchos autos que salieron de la ciudad.

Eugenio e Isabel
El sol ya iluminaba casi todo el cajón del río y la última parte de la subida es muy bonita porque se mete por una quebrada con árboles grandes, a la sombra de uno de ellos nos quedamos a compartir lo que cada uno llevaba.
Como a las 11 empezamos a bajar conversando de la reforma educacional, de tantas interrogantes que se abren y de la esperanza que creo todos tenemos que se ponga el énfasis en lo realmente importante que es mejorar la calidad de la educación. Sentimos que hasta ahora a ese tema, que es el mas difícil de lograr pero el mas importante, se le ha sacado el bulto y se ha centrado el debate en la gratuidad.

Bajando nos topamos con una pareja en una camioneta de una de las casas, que aparentemente habían ido a buscar a sus perros. No nos dijeron nada pero no debió parecerles bien que hayamos traspasado el portón.
Llegamos al auto y ahí sacamos un par de fotos para este reporte.

(texto y fotos de Eugenio Lagos)

martes, 18 de marzo de 2014

Por la ruta del Pochocón por detrás

Día despejado, con temperatura grata. Llegamos Pancho y yo, Gabriel, al punto de encuentro.
La cafetería está cerrada y taponeada. Pancho me contó que la habían asaltado, tratando de hacer volar el cajero automático y a los tipos se le pasó la mano con el balón de gas y volaron todo el recinto.

Pancho
Llamó la Alejandra, que no venía.
Nos fuimos a la ruta del Pochocón por detrás. Estacionamos su auto a un costado de un camino de tierra, después de ver que estaba todo pavimentado donde antes era tierra.

Gabriel con perros
De inmediato llegaron tres perros chicos que alegremente se nos sumaron.
Había un portón que pareció cerraba el paso, pero Pancho pasó por el costado del pilar y yo lo seguí.
De ahí para adelante, un ascenso que no se hace sentir mucho, pero que la animada conversa nos sorprende más arriba con todo lo que hemos subido.

Pancho y la Ermita detrás
Bellas vistas hacia el valle de la Ermita, donde saque una de las pocas fotos de esa mañana.

Ascenso bien conversado, interrumpido de a ratos por estos perros que anduvieron toda la mañana agitados, en son de cacería, escudriñando conejos por los cerros por donde íbamos, en más de una ocasión veíamos a un conejo correr despavorido y los perros detrás. En una ocasión apareció el conejo delante de nosotros, cruzó el camino y los perros dale que suene detrás.
Se fueron cansando y cada sombra que había en el camino se echaban y refrescaban el abdomen en el frío del suelo.

los tres perros
Llegamos arriba, poco antes de la última encumbrada al Pochocón, cosa que no hicimos y doblamos a la izquierda donde hay unos restos de zona de picnic y telas de playa de lanzamiento de parapentes y ahí nos instalamos a comer las naranjas de Pancho y a descansar.

Gabriel cerca de la cima
Después de un rato, tipo 12, volvimos por el mismo camino por donde habíamos venido. Siempre atentos a la pisada, pues hay mucha piedra suelta, de buen tamaño para las torceduras de tobillo, cosa que nunca nos pasó.

Un buen paseo, buen ejercicio, buena conversa, pero echando de menos al resto de los habituales, especialmente a las mujeres.

domingo, 24 de junio de 2012

La contienda es desigual al Pochocón

Día despejado, de invierno. Alguien nombra a estos días, "veranito de San Juan". El día está exquisito.

La Paula me pasa a buscar, pues tengo mi auto en el garaje, por el choque de la Emilia, mi hija. Si, ha pasado más de un mes y recién la semana pasada empezaron los trabajos. Las Cías de Seguros, son otro poder enorme que bastante abusa. Abrazo la resignación apreciando el operar con los servicios públicos de transporte, que pienso debieran ser el futuro, por todos los temas de contaminación y crisis energética.

un alto en el camino
En el punto de encuentro brota las frase, "la contienda es desigual", al vernos tres hombres parados frente a siete mujeres. La frase denota la subliminal cultura de la guerra de los sexos. Asunto que debiéramos superar. (el de la frase en todo caso fui yo)

La Paula pregunta por el cerro de destino. Yo propongo el Pochocón y el Pochocón fue.

Voy en el auto de Andrea Schiappacasse, amiga de la Marisol, junto a Martín Wielandt y la Isabel.
En el otro auto va Eugenio Lagos manejando, junto a la Chepa y su hermana, la Alicia y la Paula.

en los cerros exhibimos nuestras mejores expresiones; si o no?
El grupo avanza raudo, rápido, por el camino, hasta el plano previo el último empeñón a la cumbre, que no hicimos.

Íbamos en grupos de dos o tres en animada conversación; muy animada. Las dos horas hasta la meta se nos pasaron volando.

Mis temas rondaron por los avances de Martín en su campo y un posible paseo con subida de cerro a esas latitudes.

descanso en la cumbre, con vista a un Santiago bastante limpio
Con la Marisol, psicóloga, y la Andrea, los temas anduvieron nuevamente por el lado de la pareja, una institución en crisis acordamos, que requiere urgente la inventiva necesaria para crear un nuevo "contrato social de la pareja". Ya este me parece un tema recurrente.

Son tantos los cambios de la generación de nuestros padres a la generación de nuestros hijos, que uno de nosotros nos catalogó a nosotros como la generación "sándwich".
La reglamentaciones que gobernaban las relaciones de nuestros padres, en el caso de nuestros hijos, ya no existen, pues todas las autoridades se fueron al tacho.
Mujeres que ya no son lo que eran, ahora autónomas, sexualmente exigentes y además con bastante desarrollo personal en el cuerpo; frente a hombres que en estas materias se ha dejado estar, hacen un caldo de cultivo de relaciones poco duraderas.

todos comiendo
Mucha pareja casada que no seduce como modelo a nadie, en definitiva la necesidad de un nuevo orden, donde el desarrollo de la persona sea un ingrediente muy importante y desde ahí una comunicación franca y adulta.

En el descenso, el grupo se dividió en dos. Martín, la Paula, la Isabel y yo, Gabriel, nos fuimos por la ruta dura y el resto se volvió por la misma ruta por donde subimos.

Los temas de conversación del descenso, no se pueden repetir aquí (una pista), pero lo que está claro, hicimos muchas detenciones para aclarar puntos, avanzar en el tema, lo que fuera, que en definitiva el otro grupo, de la ruta larga, llegó mucho antes a los autos, y Eugenio tuvo que esperarnos para transportarnos a los autos que nos esperaban en el punto de encuentro.

Un día glorioso, de un animado grupo, que celebró las vistas de la cumbre y los alimentos compartidos.

Marisol

miércoles, 23 de mayo de 2012

Al Pochocón, mañana otoñal

Llegamos cinco al punto de reunión en una linda pero fría mañana de otoño, la convocatoria se redujo seguro por fin de semana largo. Nos reunimos Pancho B., Luis, Isabel, Francisco V., y Eugenio. Había indecisión acerca de que cerro abordar, el grupo se dejó guiar por la experiencia de Pancho quien propuso subir al Pochocón a través de un camino nuevo para varios de los participantes.

La conversación partió en el punto de encuentro a raíz de una carta publicada ese mismo día en El Mercurio firmada por Francisco Balart, que resultó ser un homónimo del original que estaba con nosotros ese día y que no conocía la carta aludida.

Llegamos al pie del cerro y empezamos a subir por un antiguo camino en desuso que abandonamos en una curva para internarnos directamente al cerro por senderos que nuestro experimentado guía supo distinguir, lo que nos llevó a trepar por laderas bastante empinadas con algunos pasos con rocas y matorrales que hacían pensar a algunos en lo difícil que sería la bajada por esas mismas laderas. La subida fue ardua y el esfuerzo físico hacía difícil la conversación, pero se compensaba con detenciones que nos permitían admirar la altura a la que nos encontrábamos y la vista extraordinaria hacia el cajón del río, los cerros mas lejanos y la ciudad hacia el poniente, envuelta en su permanente capa de bruma-smog. A medida que fuimos subiendo podíamos ver el tranque del cerro del frente al que se llega por Las Varas, la canaleta, la planicie, el cerro Guayacán que subimos la semana pasada y varios otros hitos a los que nos hemos ido acostumbrando en subidas anteriores y que ya nos son familiares.

Seguimos subiendo y ya empezaban a llegarnos algunos rayos de sol los que sumados al esfuerzo hacían que necesitáramos desabrigarnos y tomar agua de nuestras botellas.

Pancho
Finalmente llegamos a una cima intermedia en la que observamos a un par de motoristas que ubicábamos por el ruido y la estela de polvo que dejaban detrás de ellos, habían llegado muy arriba, casi a la cima, luego no volvimos a escucharlos.

Nos detuvimos un rato a disfrutar la vista, compartimos naranjas, galletas, frutas secas y a conversar de temas varios.

A esa altura se apreciaban nítidamente las construcciones ubicadas al oriente del puente de La Dehesa, las casas de Valle Escondido, mas cerca las de el cajón de El Arrayán y por supuesto los cerros que nos rodeaban, en especial los de exposición norte que estaban siendo alumbrados por el sol en forma directa. Notamos la cantidad de senderos, caminos, construcciones, torres de electricidad y toda clase de muestras de la intervención del hombre en estos cerros cercanos a la ciudad, como habrán sido estos parajes hace algunos años, cuando la ciudad estaba mas lejana y los medios de transporte mas lentos y menos masivos, sin duda estarían mas arbolados, probablemente mas húmedos y con mas vegetación.

Una incansable sinfonía de ladridos de perros que se oían quizá amplificados por el cajón del río nos acompañó en forma casi permanente lo que nos hizo compadecernos de los pobres vecinos de esos ruidosos animales.

Empezamos a bajar fácilmente y con entretenidas conversaciones. Sin darnos mucha cuenta bajamos sin avanzar suficientemente hacia el oriente, de manera que nuestro guía nos hizo ver que tendríamos que corregir el rumbo, cosa que hicimos no sin algunos tropiezos dado lo escarpado del cerro y los acarreos de piedras con que nos encontramos, en uno de ellos Pancho lamentablemente se torció un tobillo que empezó a molestarle, esperamos que no tenga consecuencias. Ante esto Francisco fascinado con descender mas rápido se adelantó a buscar el auto para acercarlo mas al punto por donde estábamos bajando, donde llegamos algunos algo magullados por los arbustos y bien entierrados por las muchas veces que tuvimos que deslizarnos sentados ladera abajo.

Finalmente todos contentos con un paseo diferente, aventurero, con mucha tierra y bastante adrenalina. Pancho con su tobillo bien adolorido recibió variados consejos para superar la situación.

(Texto de Eugenio Lagos)

lunes, 5 de marzo de 2012

Inaugurando marzo por la ruta del Pochocón

Primer domingo del mes de marzo; esperaba más concurrencia. Llegaron, la Consuelo, Pancho Balart, Francisco Valdivieso y Gabriel Bunster. Cuatro. 

¿Para donde vamos? Algo tranquilo, que estamos varios des-entrenados.
Vámonos por la ruta del Pochocón, que es una calle todo el trayecto.

Francisco, Consuelo, Pancho
Dejamos los autos ahí y nos subimos los cuatro al auto de Pancho y arrancamos. En el camino la conversación amenazó en trifulca, por el tema de Aysen. Las posiciones eran muy dispares, desde la autoritaria de caer con todo el peso de la ley sobre estos alborotadores, hasta la de estar del lado de los indignados del momento, sin saber el detalle de sus quejas.

Francisco y Consuelo
Bueno, la amistad y el cerro nos volvieron a la calma y el afecto, y terminamos hablando de lo que cada uno comía al desayuno, siendo al menos un par los de la avena, uno de los cuales le echaba Chia, una semilla que había que remojar previamente, de la que no tenía conocimiento.

Caminamos en animada conversa, siempre por la ruta del camino, hasta la cima donde está la parrilla, la mesa y la tela en el suelo, que indica lo que podría ser un lugar de salidas de parapentes.

Gabriel en la cima
Pancho se fue conversando conmigo adelante y atrás venía la Consuelo con Francisco.

Buena parte de la ruta fue a la sombra, salvo en la última parte, que empecé a sentir el peso del calor de estos días en la espalda.

Pancho y Francisco
Nos instalamos a descansar en una buena sombra, donde con Pancho nos comimos un par de duraznos exquisitos, y luego de Francisco, unos plátanos.

Al bajar optamos por la variante más empinada. Francisco valoró la emoción de las dificultades y la verdad llegamos a puerto, todos bastante cansados y contentos de haber, al final de cuentas, hecho un fuerte ejercicio ese día.

Pancho y Consuelo en el descenso

martes, 11 de octubre de 2011

Preciosa mañana de primavera

Grupo: Gabriel, Francisco, Pancho, Rebeca, Claudia y Andrea Bunster


El encuentro de esta preciosa mañana primaveral de octubre en la esquina habitual se realiza como siempre en la novedad de quienes llegan. Esta vez nos reunimos los conocidos Francisco, Lucho, Pancho, Gabriel (bien resfriado) con su hija Andrea, y los invitados son Lily Reginatto y su pareja José Manuel acompañados ambos por Claudia: amiga y compañera  de trabajo. Ellas comparten su profesión de kinesiólogas y llegan hasta estos cerros a través de Andrea Armendáriz.

Lily y José Manuel

Buen lote nos juntamos y nos dirigimos al Pochoco por detrás, es decir, la caminata hacia el Pochocón por calle piedrosa hasta casi la cima. Todavía podía sentir el olorcito a tierra mojada que nos había dejado la lluvia del viernes, que además nos sorprendió con un precioso arcoiris. Esa aguita caída nos permite hoy aspirar aire limpio cubierto de cielos luminosos absolutamente despejados. De amanecida eso si, aún la temperatura es baja y no me animo a sacarme el polar hasta pasada la primera hora de caminata.

Andrea Bunster

La Andrea viene por necesidad (lo confiesa...), se declara amante de la naturaleza y las caminatas, pero reconoce que levantarse temprano en domingo le complica, hay momentos en que movilizarse produce un estado de bienestar que por lejos supera el sacrificio, eso ella lo sabe y por eso aceptó la invitación de su padre. La última vez qe subió cerros con nosotros estaba recién titulada, el tiempo no pasa en vano y hoy ya es un psicóloga con consulta. 

Lily, Andrea y Rebeca

Venimos animadamente conversando con Claudia de su trabajo con niños que tienen sindrome de dawn., ella nos cuenta de los desafios que tienen tanto con los niños como con sus padres. Lily también tiene mucho que contar y el tiempo se me pasa volando mientras la escucho hablar de sus pacientes a quienes ella les aplica masajes. Tenemos muchas recetas y datos que compartir para mejorar una que otra "fallita de fábrica" o de época.

Ejercitando la voluntad y la flexibilidad
No podíamos dejar de conversar de la situación del país, los problemas con la educación nos conduce por diferentes caminos e interpretaciones del análisis de los últimos hechos que se han sucedido en estos dias, sin embargo aunque la cosa está peluda, tenemos que armarnos de paciencia (digo yo), ya que al parecer tenemos "movilización" para rato.Mientras las posiciones entre estudiantes y gobierno se polarizan, la conversa se pone intensa y apasionada ya que los ánimos, tanto como el aire que se respira, huele a "cambios", estos sólo se realizan cuando hay acuerdos, se requiere entonces mucha voluntad y flexibilidad, ejercicio que venimos haciéndo con el cuerpo todo el tiempo mientras nos encaramamos a los cerros.

Hora de la "merienda"en la cumbre
 Ya en la cima del Pochocón, felizmente sentados comiéndo las naranjas de Pancho y las galletas de champaña de Lucho, la conversación se centra en torno a las relaciones de parejas jóvenes, de los que se casan y muy pronto se descasan. Lo que les pasa a ellos por la mente, es un misterio para nosotros los + "viej@s", pero comparto mi teoría de que tanto hombres como mujeres empataron en independencia y si no hay un proyecto de vida común que los una, osea que les haga sentido el hecho de estar juntos, es difícil que resulte.

La naturaleza se expresa entera
Dia radiante en que la naturaleza de expresa entera en colores, pastos brotando forman prados que alfombran  de verde estos cerros, el contraste de colores blanco y gris oscuro de las altas montañas del fondo del paisaje... me tocan alguna fibra que me devuelve la sonrisa automáticamente.! En fin!... con  un largo suspiro termino este posteo profundamente agradecida de este dia, y de ayer y de mañana.

domingo, 17 de julio de 2011

Por la ladera sur al Pochocón

Pasé a buscar a la Alejandra Cambiaso a las 8:15 en la curva de Vespucio con Kennedy. El día se veía frío pero despejado, con algunas nubes altas en la zona de la cordillera. Los autos cargados de esquies corrían raudos a nuestro alrededor, sobrepasándonos la mayoría de las veces. Por alguna razón su urgencia no disminuye con los años.

Caco Salazar, Isabel y su hijo Andrés
Llegamos al punto de encuentro justo detrás de Pancho. Al poco rato llegó el auto de la Isabel con su hijo Andrés y la Rebeca.
Caco Salazar había llegado antes, pero se había estacionado más adelante y llegó caminando a nuestro encuentro.

Muy pronto llega la María Elena con un amigo.

Caco mira las montañas nevadas del frente, la zona del Alto del Naranjo
Optamos por partir por la ruta a Farellones y tomar hacia el Pochocón por el flanco trasero.
Ya estacionados en el lugar, recabamos que hemos elegido "ladera sur" y ello nos llevó mucho rato por la sombra y el frío. Quizás por eso, la lucha contra el frío, que el andar se hizo rápido, en la distracción de las activas conversaciones.

El paseo del fin de semana anterior fue uno de los temas obligados, registro del cual está en el posteo anterior de la Rebeca con las fotos de la Paula.

Otro tema fue el viaje a Alemania de la Alejandra, a encontrase con su pinche germánico.

y esta fue la cumbre, chatos del duro avance por la nieve
Temprano en el ascenso empezamos a caminar sobre terreno nevado. El espesor de la nieve bajo nuestros pies se va profundizando a medida que subimos, llegando a los 20 cms. El hecho de tener que levantar los pies en cada paso nos va cansando en exceso, así que optamos por seguir una perfecta fila india, pisando justo donde el primero iba pisando y cambiando de a ratos al que iba punteando.

A medida que subimos vimos como una espesa nube cubría Santiago y avanzaba por el cajón del río allá abajo. Esta nunca nos cubrió a nosotros, pero vimos como se puso justo en el Alto del Naranjo al frente nuestro, cubriendo ese sector.
Incluso por arriba nuestro vimos como aparecía la nube desde el otro lado del cerro.

Caco y la Rebeca
Un hermoso día, de caminata sobre una fresca nieve con sus infinitos brillos, donde caminamos mucho rato cabeza gacha, por poner el pie justo donde lo ponía el que iba adelante nuestro.
Seguimos siempre la ruta del camino de ascenso, sin salirnos de el, hasta que algunos ya querían volverse del puro cansancio.
Paramos en una roca, bastante cerca de la explanada donde está la zona de camping con parrilla y nos devolvimos, salvo la María Elena con Germán, su pareja que nos alcanzó y su amigo, que optaron por volverse por la ruta del Pochoco y trabajarle al dedo de vuelta.

Alejandra Cambiaso

domingo, 19 de junio de 2011

Subida rápida al Pochocón

Domingo 12 de junio. Nos encontramos en lo que una vez fue la YPF, a la entrada de Arrayán y que hoy es un recinto cerrado a la espera de un nuevo dueño, que aparte de echar bencina, nos provea de los cafés matinales tan necesarios, especialmente en estos días de invierno.

Rebeca e Isabel
Nos reunimos 3 hombres y 4 mujeres en el punto de encuentro. Paula Christensen ha traído a su amiga Henna, de Finlandia, que parece empieza a arrancharse en estos territorios, pues ha comprado tierras en la zona de Aysen.
Además están Rebeca, su amiga Isabel, Pancho Balart, Francisco Valdivieso y Gabriel (yo).

Rebeca, Francisco, Henna, Gabriel
Pancho y yo tenemos que volvernos más temprano de lo habitual, así que decidimos irnos a la subida del Pochocón por detrás.

Francisco quería subir pero costando, quería hacer ejercicio, así que en vez de seguir el camino, nos salimos a cierta altura y arremetimos derecho por el filo.

Henna, Freddy y Francisco
Vistas hermosas tanto hacia la cordillera, como hacia Santiago.
Recuerdo que llegamos a una especie de mirador, donde la vista a Santiago, desde la altura, era especialmente notable, al punto que dijimos que era un buen lugar para venir a reflexionar en caso de tener que tomar decisiones importantes en algún ámbito, por ejemplo de trabajo.

Henna
Se nos ocurrió empezar a instaurar "la pregunta de Pancho" de los domingos, pues ya tiene su fama de inquisitivo. Pero esta vez se pasó de revoluciones preguntando así como si nada, si pensábamos que las mujeres tenían alma. Un chiste, no?

Paula Christensen
Bueno eso dio para una conversación acerca de la evolución del rol y el poder de las mujeres a lo largo de la historia, estando ahora en un punto en que ya más parece que las que tienen el poder son las mujeres, pues ya varias habían alcanzado incluso las presidencias de la república.

Rebeca, Paula, Freddy, Isabel, Henna, Pancho
Y para que decir, que justamente hoy, dos hombres del equipo tuvieron que arrancar antes, pues sus mujeres se lo habían pedido.

Pancho y yo bajamos desde ese hermoso mirador donde comimos algunos alimentos traídos por el equipo, mientras el resto siguió rumbo a la cumbre.

que adonde se fueron después ?
Otro hecho relevante del día, fue que Henna llevó de paseo a su peluche pingüino, de nombre Freddy (tiene cuenta Facebook), que iba con su cabeza asomada y posó en buena parte de las fotos. Así que al principio debí haber incluido al pinguino de Henna como parte del equipo.

Francisco y Henna
(las fotos son de Paula Christensen) (+ fotos)

martes, 16 de noviembre de 2010

Tras los cóndores

No se porque a la Vero le dio con que quería ver cóndores; y dos cóndores. Así que aceptó que fuéramos a la subida al Pochocón con esa condición.

Partimos ella, la Rebeca, Pancho y yo, Gabriel, en el auto de Pancho, dejando el resto de los autos en la zona de la ex YPF. (cuando reactivarán esa bomba con cafetería punto de encuentro?)



Tomamos una nueva ruta entre los caminos que suben desde la zona del puente Ñilhue en la dirección al Pochocón, camino que nos llevó al encuentro de la ruta ya clásica hacia la cumbre.

La Rebeca destaca el video que le envié de L'Arpeggiata, resaltando la música ahí desplegada con la particularidad de un hombre que canta realmente como una mujer. Nos cuenta que antiguamente a los jóvenes los castraban para que cantaran de esa forma, lo que generó una reacción inmediata de la Vero.
Comento que en el campo las castraciones son frecuentes, pues todos los caballos son potros castrados, los novillos toros castrados, que más viejos son los bueyes. Por lo que las actividades de castración son frecuentes.
Oh sorpresa, algunos no sabían esto y quedaron algo perplejos.



Otro tema tuvo que ver con reflexiones sobre la importancia de conectar de unos con otros, la explicación de la vergüenza en ese contexto, la vulnerabilidad como condición fundamental para conexiones verdaderas y el coraje, necesario para habitar esa vulnerabilidad. Todos temas que vienen de escuchar este video de la Brené Brown.

Cuando ya divisamos la cumbre optamos por salirnos de la ruta y explorar la vía directa. Eso transformó el ascenso en una aventura distinta y en que finalmente llegáramos a la cumbre del Pochocón bastante cansados.


Ahí nos encontramos con escaladores que venían del Pochoco, con alguno de los cuales entablamos afectuosa conversa. Después de degustar las exquisitas naranjas de Pancho, iniciamos el descenso.

Pasamos por ese lugar dispuesto con mesas y asaderas, donde acordamos hacer nuestro ágape de fin de año. Tomamos la ruta rápida de descenso, en la cual de a ratos perdiamos el rumbo y teniamos que pasar por entre matorrales enmarañados.



Tarde llegamos abajo, al punto que Pancho tomó el volante, aceleró cerro arriba a buscar a las mujeres que venían algo más atras, y luego correr a Santiago pues los compromisos eran importantes. De verdad corrimos hasta nuestros autos y Pancho rápidamente desapareció rumbo a su casa.

Ah, cuando veniamos bajando finalmente vimos un hermoso cóndor que nos sobrevoló unas dos o tres vueltas, antes de desaparecer detrás nuestro. Vimos finalmente el cóndor que la Vero quería. En esta foto estamos mirando el cóndor.

lunes, 11 de octubre de 2010

Subida con sonidos de la naturaleza

Este domingo 10 de octubre me puse de acuerdo con Pancho  para subir cerros, él me pasa a buscar a las 8:15am hora nueva y partimos rumbo al puente Ñilhué para desde allí encaramarnos al cerro que está frente  al Alto del Naranjo por lo que tomamos el camino alternativo en el mirador de las vacas hacia la izquierda,  ruta que desde hace muchos meses que no hacemos. Una hora menos de sueño por el cambio de hora es algo que siento intensamente antes de la partida.
 Pancho me cuenta que este mismo dia en la tarde inicia un viaje a la China por alrededor de dos semanas, por lo que le viene bien una caminata para compensar las largas horas de vuelo que le esperan. Desde el inicio, las conversaciones se focalizan en buenos consejos, desde la mirada empresarial de Pancho, para un nuevo proyecto de negocio en que estoy empeñada los últimos meses en llevar a cabo.

Durante la subida, nos encontramos con varios campamentos de jóvenes de un grupo religioso cristiano que comienzan su mañana, con lecturas de la biblia y que saludamos gentilmente mientras con asombro  nos observan pasar en medio de sus carpas. Cruzando el aguita, comenzamos la empinada ruta hasta el lugar que ocuparemos para el descanso con amplias vistas hacia la caída de agua, cuyo sonido nos acompañará durante casi toda la caminata.
 Arriba, ya descansando y comiéndo las naranjas de Pancho, otro sonido curioso de golpeteo nos pone en alerta y  sigilosamente nos acercamos al árbol que tenemos en frente hasta descubrir que el productor de esos golpecitos era un bellísimo pájaro carpintero. Por varios minutos nos entretiene este colorido pajarito con gorro rojo que pareciera jugar a las escondidas con nosotros, y que en su afán de encontrar su alimento; golpea la madera de troncos fuertemente y se muestra por segundos para deleite de nuestros ojos (y oídos también). Aunque no atinamos a fotografiar, la Andrea señora de Pancho me facilita una excelente foto de su autoría para ilustrar en este posteo, una imagen de este noble pajarito capturada en su propia casa hace un tiempo atrás.


La bajada la hacemos por el mismo camino de subida, nos sorprende en algunos tramos la belleza de jardines que  los dedales de oro  junto a otras muchas especies silvestres rodean los senderos, algo de esto dejamos registrados con el celular de Pancho. El calor del mediodía ya nos hace sentir que se acerca el verano y queda pendiente un chapuzón en las pozas que fácilmente se encuentran por los alrededores.


Excelente mañana llena de regalos que generosamente nos ofrece la naturaleza, buenas conversaciones entre amigos que ya formamos equipo domingo a domingo para compartir nuestras vidas como familia subecerros que somos.! buen viaje Pancho!