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martes, 18 de marzo de 2014

Por la ruta del Pochocón por detrás

Día despejado, con temperatura grata. Llegamos Pancho y yo, Gabriel, al punto de encuentro.
La cafetería está cerrada y taponeada. Pancho me contó que la habían asaltado, tratando de hacer volar el cajero automático y a los tipos se le pasó la mano con el balón de gas y volaron todo el recinto.

Pancho
Llamó la Alejandra, que no venía.
Nos fuimos a la ruta del Pochocón por detrás. Estacionamos su auto a un costado de un camino de tierra, después de ver que estaba todo pavimentado donde antes era tierra.

Gabriel con perros
De inmediato llegaron tres perros chicos que alegremente se nos sumaron.
Había un portón que pareció cerraba el paso, pero Pancho pasó por el costado del pilar y yo lo seguí.
De ahí para adelante, un ascenso que no se hace sentir mucho, pero que la animada conversa nos sorprende más arriba con todo lo que hemos subido.

Pancho y la Ermita detrás
Bellas vistas hacia el valle de la Ermita, donde saque una de las pocas fotos de esa mañana.

Ascenso bien conversado, interrumpido de a ratos por estos perros que anduvieron toda la mañana agitados, en son de cacería, escudriñando conejos por los cerros por donde íbamos, en más de una ocasión veíamos a un conejo correr despavorido y los perros detrás. En una ocasión apareció el conejo delante de nosotros, cruzó el camino y los perros dale que suene detrás.
Se fueron cansando y cada sombra que había en el camino se echaban y refrescaban el abdomen en el frío del suelo.

los tres perros
Llegamos arriba, poco antes de la última encumbrada al Pochocón, cosa que no hicimos y doblamos a la izquierda donde hay unos restos de zona de picnic y telas de playa de lanzamiento de parapentes y ahí nos instalamos a comer las naranjas de Pancho y a descansar.

Gabriel cerca de la cima
Después de un rato, tipo 12, volvimos por el mismo camino por donde habíamos venido. Siempre atentos a la pisada, pues hay mucha piedra suelta, de buen tamaño para las torceduras de tobillo, cosa que nunca nos pasó.

Un buen paseo, buen ejercicio, buena conversa, pero echando de menos al resto de los habituales, especialmente a las mujeres.

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