Páginas

Mostrando las entradas con la etiqueta La Varas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La Varas. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de julio de 2013

Todos para ella por Las Varas

Llega la Isabel sola. Aparecen Cristián Estay y Victor Bunster, mi pariente. Dirk, llega. Pancho y yo.
Somos cinco hombres y una mujer. Está feliz la Isabel. Le encanta de tenernos a todos para ella.

un par de huasos con los que nos encontramos
Dejamos algunos autos estacionados por la vecindad y partimos en dos autos a la zona de Las Varas.
La señora que cobra venía llegando cuando ya iniciábamos la marcha. Nos abrió la puerta que arranca hacia la izquierda y quedamos de pagarle a la vuelta.

Dirk, Isabel Y Pancho al costado del tranque
tranque
Partimos refrescando la memoria de quien era quien, especialmente entre los más viejos. Tu eres quien? Pero como, si soy tu pariente ... mejor no sigo.

Un paseo por conocidos, parientes entre ellos, lo que nos hace decir, que vivimos en un pueblo demasiado chico. Aprendo cosas de parientes míos, de boca de amigos subecerros. Buena cosa.

Dirk y detrás Cristian
Pasamos por el tranque, que tenía algo de agua, un poco más del cero absoluto de otras ocasiones; pero igual, bastante poca agua presente.

Cristián y detrás Dirk
El día estaba con temperatura elevada, nublado, con nubes altas, y con viento, más de lo habitual, lo que hizo a varios pensar que se venía un frente de mal tiempo. Cosa que no pasó, pues a medida que avanzaba el día o la mañana, se fue aclarando, con incluso sol entre medio de capas muy delgadas de nubes. Un día exquisito para subir los cerros, en cuanto a clima.

Victor Bunster explicándole algo a la Isabel
Se habló de todo, incluso de Sebastían Lía, este medium chileno que envié en mi newsletter de esta semana, mostrando que hay muucho más realidad de lo que la ciencia y nuestros sentidos, nos tienen habituados. Y este medium vive en Santiago, por lo que si alguien quiere saber que piensa un ser querido ya ido de alguno de nosotros, a través de este medium se puede averiguar. Los videos que están en Google son perturbadores.

en la canaleta
inmediatamente después de la canaleta
Pancho, nuestro líder en este día, andaba con zapatos nuevos, los que aún no controla bien. Eso es lo que pensamos pues por una parte iba adelante y se nos perdió completamente, al punto que solo llegamos a volver a encontrarnos con él, en la cumbre.

la Isabel seguida por Cristián y Victor
Y después al llegar al lugar donde se pagaba, al subir los dos escalones, se tropezó y se sacó la cresta, se podría decir; sin daños mayores, por suerte.
Ojo, cuando os compréis zapatos nuevos, que al principio cuesta aprender a pararlos y no siempre manejamos los pasos al detalle, como si lo hacemos con zapatos conocidos.

domingo, 2 de junio de 2013

Meditación en la cumbre de Las Varas

Día hermoso, de otoño. Estando en la ruta de ascenso, mirabas hacia Santiago y estaba totalmente despejado; mirabas hacia la cordillera y estaban esas nubes altas, justo para tapar la cima del plomo. Ellas eran las culpables de la temperatura fresca, que obligó a varios a subir con sus polars puestos.
Un día de aire limpio, poco smog en las zonas altas de Santiago y un poco más allá. Un lindo día para subir.

en la canaleta
Fuimos cinco hombres y una mujer, la Antonia. Los hombres fuimos Pancho, Francisco Valdivieso, Eugenio, Dirk y yo, Gabriel.

Yo tenía un compromiso al almuerzo irrenunciable; debía llegar temprano a la casa y por eso el grupo, solidario, optó por Las Varas. Ruta tradicional, pasando por el tranque, que se encuentra prácticamente vacio; con todos sus plásticos a la vista.

nos cruzamos con baqueano de a caballo
Esta cultura extractiva que se propaga por Chile, nos sacó $ 1.500 a cada uno, a la entrada. Ya casi empezamos a acostumbrarnos y a considerarlo un dato, una realidad. No se porque me sigue irritando. La cultura minera chilena, que donde puede extraer riqueza, la extrae.

Eugenio reconcentrado
El caso Berrios de la semana produjo algunas conversas, pero a la vez algunas diferencias de criterio. Algunos a favor, algunos algo molestos por el zarandeo a la iglesia, una iglesia diversa, con tantos casos de alto valor. Yo personalmente cargado para un lado, consciente de mi enojo con esta iglesia que tantos protegen. No dio para mucho rato, pues no había disposición a irnos a algo tensionante. Pero fue tema un rato.

caballo en la vecindad de la canaleta
La Antonia me dijo que viera a Isha, que venía a Chile este fin de semana. Yo no la conocía. Al verla después, me gusta. Por eso la linkeo aquí.

Una cosa notable, fue que producto de la conversación que llevaba con Antonia, le propuse al grupo meditar en la cumbre, cosa que todos acogieron, a pesar de que alguno nunca lo había hecho.
Lo hicimos, mirando hacia la montaña nevada en las cumbres, y fue genial. Alguno dijo, hagamos esto siempre. Yo dirigí el ejercicio.

meditando en la cumbre
Bajamos por una ruta distinta de la que subimos. Mas conscientes quizás del paisaje, la brisa suave, del maravilloso día. La Antonia venía con sus brazos abiertos, feliz.

Un bello día, un buen grupo, que subió y bajo con agilidad, en parte por esta bella mujer, que puso a todo este grupo de hombres, en estado de .. no se que; activación.

iniciando el descenso

viernes, 17 de mayo de 2013

A Las Varas en el día de la madre

El domingo recién pasado llegamos al punto de encuentro Pancho, la Isabel, Eugenio y yo, Gabriel.

Decidimos irnos a Las Varas y hacer un paseo corto, pues era el día de la madre.

Llegamos al lugar, donde el signo pesos entró con fuerza. Por una parte los autos chatarra que están ahí tienen ahora un aviso de Se Vende, pegado en sus parabrisas y por otra parte, apareció una construcción especialmente construida para el cobrador que contra boleta cobra $ 1.500 por persona, sea ciclista o caminante que entre a ese territorio "privado".

caseta de cobranza
Ya en la ruta de ascenso surge una conversación acerca de novedades en la red en el mundo de la arquitectura; un sitio llamada Plataforma Arquitectura, que parece ser una especie de portal del tema, a lo Fayerwayer en el mundo de la tecnología. Me llamó la atención y quedé de verlo.

Pancho, Eugenio e Isabel
En un momento en que iba liderando el grupo, miro para atrás y no veo a nadie. Se habían detenido poco más atrás y los vi más abajo tomando agua y esas cosas. Esperé un rato y como no se movían decidí, para no enfriarme en parte, salir de la ruta y arremeter derecho para arriba y hacer un ejercicio un poco más fuerte un rato. Estaba en esa cuando saqué esta foto.

por la ruta normal
A la altura de los eucaliptos nos encontramos de nuevo y seguimos hasta la canaleta que queda un poco más allá. Y esa fue nuestra cota máxima ese día.

Ahí nos sentamos de espaldas a la canaleta y escuchando el ruido del agua de fondo, conversamos y nos comimos los alimentos que llevábamos: manzanas del norte, que trajo Pancho, frutos secos y nueces.

Esta imagen nos atrapó la atención, no se porqué.

cactus sugerente
REcordamos y echamos de menos a Lucho Latorre, que no se porqué en esta ruta se nos aparece y se nos apareció  Que será de Lucho, tan querido y  leal al grupo y desapareció. Saludos cariñosos para él y decirte Lucho que te echamos de menos; de verdad.

Seguimos caminando para llegar más temprano que nunca al auto y así cumplir con las madres de cada uno.

lunes, 11 de marzo de 2013

Las Varas sin agua

Llegué (Eugenio) con la Francisca Alcalde, que se reintegra después de una ausencia de estos encuentros desde hace varios meses, a la Terpel y a los pocos minutos llegó la Marisol Rosas, luego Andrea Schiapacasse y finalmente Marcela Molina, llamé a Gabriel para confirmar si venía ya que hoy algunos celulares cambiaron automáticamente de hora y creí que eso podría haber generado alguna confusión. Me anunció que no venía por haber adquirido otros compromisos. Así que figuré rodeado de cuatro mujeres.....

Decidimos aventurarnos a Las Varas pues hacía varios meses que no partíamos para allá.
Eugenio, Marisol, Andrea y Marcela
Al llegar vimos el letrero del cobro, del que ya habíamos sabido, pero no había nadie a quien pagarle así que nos metimos por entremedio de la reja y empezamos a subir. Cuando habíamos avanzado un buen trecho apareció abajo una persona que empezó a gritarnos que bajáramos a pagar, le devolvimos el grito diciéndole que lo haríamos a la vuelta.
Nuestra conversación giraba en torno a lo que cada uno había hecho en las vacaciones, viajes, días de descanso con la familia, etc. La Francisca nos contó algunos detalles de su viaje a Ecuador, donde estuvo en Quito y en las islas Galápagos, lugar que recomendó muchísimo y que disfrutó a concho con un grupo de amigos.
Marcela y atrás Marisol
Pasamos el tranque, completamente seco y seguimos por el camino, ancho y luego nos salimos para tomar la subida hacia la canaleta por el rumbo ya conocido.

La Marisol y la Marcela en animada conversa se quedaban un poco rezagadas y la Francisca seguía a su ritmo, adelantándose una buena distancia, finalmente nos reunimos en la canaleta, buscamos una sombra para compartir lo que cada uno llevaba.

En esa conversación Marcela nos contó de sus orígenes, padre chileno y madre inglesa, hija de diplomáticos, le tocó vivir en Europa desde chica y decidió volver a Chile a los 27 y se casó acá con un chileno. Contó también que le tocó trabajar con un equipo en la campaña para definir una imagen de Chile para promocionarlo en el exterior, cosa que costó mucho ya que tenemos muchas diversidades que hacen difícil construir un lema o una frase que identifique al país....finalmente el resultado fue la conocida frase Chile Always surprising.
Francisca, Marisol, Andrea y Marcela
Estuvimos de acuerdo en que los chilenos somos culturalmente discriminadores, a diferencia de lo que le tocó experimentar a la Marcela en Europa, donde las diferencias se perciben como enriquecedoras, en cambio en nuestra cultura las diferencias son "molestas" y las personas tienden a agruparse por coincidencias, ojalá las mayores posibles. 
También tocamos el tema del día de la mujer, cuestión que dio pie para entrar al tema de la discriminación no solo con las mujeres, sino con los extranjeros, con los peruanos, ahora también con los negros que han llegado desde Haití y República Dominicana.
Terminado ese descanso seguimos subiendo bastante hasta donde el cordón de cerros baja para volver a subir, llegamos hasta ahí ya que casi todos nos habíamos quedado sin agua y el calor era intenso, entonces empezamos a bajar.  
En la bajada la conversación giró en torno a cuestiones mas familiares, actividades e intereses de los hijos y las situaciones de cada uno, de nuevo en la avanzada íbamos la Francisca, la Andrea y yo, y la Marisol y la Marcela se quedaban un poco rezagadas.
Al llegar al auto nos acercamos a pagar como nos habíamos comprometido. 
Las personas que nos cobraron nos mencionaron la escasez de agua en que están, ya que de la canaleta no les llega ya casi nada, a diferencia de años anteriores cuando podían abastecerse de su agua, en cambio ahora la Municipalidad de Lo Barnechea los debe apoyar con camiones aljibes.

(Texto de Eugenio Lagos y fotos de la Francisca Alcalde)

lunes, 28 de enero de 2013

Halleluya, de vuelta a los cerros

Yo con Pancho
Fue mi primera subida después de mucho tiempo.....

Llegue temprano pensando que era horario de verano y después de un buen rato de espera justo cuando iba en ruta devuelta a casa divise a Fco Balart.

Bueno decidimos atacar la ruta de Las Varas pues yo no lo conocía y el quería más que nada mostrarme algo nuevo.

Fuimos como es habitual en su cómodo meche de todo terreno. No nos paro la lengua todo el trayecto pues teniamos muchos temas a abordar.

La vida de muchos planos, familia, trabajo, experiencias recientes etc

Por supuesto echamos mucho de menos al resto del equipo.

Pregunté por mi amiga Rebeca y me contaron que ya no subia tanto, pero que estaba muy bien.

Bueno, regrese el domingo recien pasado pero esta vez no vino nadie.
Pucha los extrañé a todos!

Espero veros el domingo que viene?

(Texto de Marcela Molina)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Empezaron a cobrar en las Varas

Cuando Marcela y yo llegamos al punto habitual de encuentro creímos que estaríamos solas en este paseo. Hasta que de repente en el auto de adelante, que supuestamente estaba vacío, alguien se movió. Era Francisco. Le presenté a mi amiga, que caminaría por primera vez al alero de los SubeCerros.

Acordamos subir a La Hacienda Las Varas, donde nos encontramos con la ingrata sorpresa de que desde hace 3 semanas hay que pagar $ 1500 para poder subir. El día se presentó nublado, prometiendo una caminata fresquita. No nos dimos cuenta en qué momento sólo quedaron algunas nubes y una brisa alentadora para seguir con la ruta.

Marcela y Verónica Cambiaso
Subimos un trecho por un camino para autos, en búsqueda de un sendero que nos llevaría hasta arriba. Estas dos mujeres buenas para la conversa deben haber vuelto un poco loco al pobre Pancho, porque no pudimos encontrarlo. Seguimos caminando y salimos del camino principal hasta que Francisco, gran líder, conversador, y mejor escuchador, nos llevo al mirador donde pudimos ver la ciudad. Ahí abajito no más.

Pancho y Verónica
Después de un rato encontramos una acequia que seguimos unos minutos, luego volvimos a ver la ciudad desde arriba, hicimos un arito para identificar algunos edificios de y unos 5 minutos después encontramos un lugar con buena vista para comer algo, seguir conversando y disfrutar de las naranjas de Pancho.

Verónica y Marcela
Una vez decidido el momento de volver fuimos a buscar la acequia nuevamente; la que nos llevaría a la otra ladera, pero Pancho nos regaló un poco de aventura y nos tiramos a campo traviesa hacia abajo, entre piedras sueltas, matorrales y algún que otro porrazo logramos dar con el fin de una quebrada y caminar por lo que en invierno debe ser una bajadita de agua.

Cerca de la una volvimos al auto llenos de tierra una que otra espinita y la necesidad de horizonte lejano y montaña satisfechos¡¡¡¡¡

Les cobraron !
(Texto de Verónica Cambiaso)

lunes, 5 de noviembre de 2012

Dos amigos por las Varas

Solo dos amigos se encontraron en la Terpel ayer domingo, Pancho y yo, Gabriel.

Y, nos fuimos a Las Varas con la intención de hacer una ruta distinta, con mejor paisaje, según Pancho.

Vimos que donde están estacionados los autos antiguos, que alguien habilitó y está usando el Taller que hay ahí. Dejamos el auto poco más allá y tomamos la calle que sale a la derecha. Rápidamente nos encontramos con una puerta nueva, negra, bien cerrada, con alambre púa en las partes altas.
Oye Pancho, esta puerta es elocuente, dice "no pasar". No te preocupes, por acá, por el lado, hay un sendero. Dicho y hecho, en 30 segundos estábamos al otro lado de la puerta, tomando un camino por el que nunca había andado, que sale justo hacia la derecha.

Pancho en el anfiteatro
otra vista
Efectivamente la vegetación, los bosques de pino y las casas abundaban. Casas con varios perros, muchas veces policiales alemanes, que nos ladraban rabiosos a nuestro paso. Poco grato.

Llegamos a la cumbre más bien rápido y seguimos adelante hasta dar con el famoso anfiteatro del que tanto había oído hablar y que al verlo me pareció pequeño, pero excelentemente ubicado y bien hecho.
Me cuenta Pancho que en otra ocasión había un par de personas practicando alguna perorata en alemán con gran entusiasmo, con unos pocos amigos de espectadores. Osea, se usa y se hace teatro aquí.

subiendo a campo travieso; abajo la ciudad
Seguimos a unas antenas que están más arriba, donde Pancho comentó la mala calidad de las pinturas de estas que figuraban todas descascaradas, diciéndome que él, con su marca de pinturas Delfin, poseía calidades superiores. Y pelamos mal a los barateros que con tal de salir del paso compran lo más barato y reciben la paga por el trabajo realizado.

Pancho llegando a la cima
Al volver sobre nuestros pasos y llegar a un cruce, vemos a unos perros sueltos, los que por suerte se abalanzaron sobre los perros de una casa vecina y no contra nosotros.
Nos metimos por una especie de puerta abierta y de repente escuchamos a una mujer que gritaba, "hei, ustedes los de las poleras naranja y blanca" ... Retrocedimos y nos encontramos con  una pareja, dueña de los perros, que nos dijeron que andábamos por terrenos privados y nos preguntamos por donde habíamos entrado. El tipo me reconoció como del Pochoco y me dijo amistosamente que anduviéramos con cuidado por esos lugares, pues el hijo del sueño es medio loco y dispara y después pregunta.

en el punto final de la canaleta
Optamos finalmente por arrancar por una huella bien marcada que se descolgaba hacia el lado de la ciudad, bajando poco a poco hacia las casas. Y, a medio camino, nos tiramos a campo travieso cerro arriba a encontrar los senderos del otro lado de las casas, más hacia el sur. Subida escarpada, nos puso en tensión nuestro estado físico, pero llegamos arriba sin mayor problema.

en las torres de alta tensión
De ahí, poco más adelante, llegamos al tranque donde termina el canal que pasa por la ruta del Alto del Naranjo y seguimos un poco cerro arriba y después siempre bajando y cruzándonos con los ciclistas en abundancia.

empezando el descenso
Nos volvimos a encontrar con la pareja inicial con la que nos detuvimos a una cordial plática.

Una mañana soleada, primaveral, de buena conversación entre dos amigos. Impagable.

ya en el camino de bajada

lunes, 29 de octubre de 2012

Elegimos Las Varas Norte en día de elecciones.

Llegamos 4 al punto de encuentro, la Consuelo, Pancho, la Isabel y yo que escribo (Eugenio).

Todos pensamos en una caminata relativamente corta para bajar temprano y poder votar los que quisieran hacerlo, así es que decidimos democráticamente explorar un nuevo sendero a partir del ya bien conocido sector de Las Varas, por su cercanía. Nos fuimos en el auto de Pancho y estacionamos donde siempre, nos sorprendió ver una construcción de madera grande, posiblemente una bodega para guardar esa colección  de fierros y quizá también para evitar el deterioro de esos magníficos modelos de autos viejos.

Consuelo, Eugenio y la Isabel
Desde ese mismo lugar nos metimos hacia la derecha, pasando frente a varias casas con muchos perros buenos para ladrar que nos metieron harta bulla. Admirados de la cantidad de plantas que están floreciendo y también del verdor del suelo, que seguramente se ha visto favorecido con la abundante lluvia y nieve que cayó en la cordillera del domingo pasado.

Mientras caminamos recordamos la falta que hacen varios subecerros que han dejado de ir últimamente, en especial a Lucho Latorre, Pancho Valdivieso, Manena Fontova, las hermanas Fuentealba, Marisol Rosas y tantos otros y otras que formaron parte este año de las caminatas.

La mañana estaba de agradable temperatura sin embargo se anunciaban 28° de máxima y eso ya empezaba a notarse.

Pancho y atrás las damas
La variedad de flores y el verde nos recordaban paisajes de mucho mas al sur, seguimos avanzando por el sendero que conduce a una que otra casa hasta que vimos el anfiteatro de piedra que varios habían oído mencionar fue construido para presentar obras de teatro al aire libre y en idioma alemán. Vimos una familia que estaba usando una parte de la escalinata supusimos que para un pic-nic y seguimos subiendo donde conseguimos una linda vista de Santiago.

Algo tiene el ser humano que le resulta tan atractivo mirar desde lo alto, ¿serán vestigios de nuestros antepasados nómades que seguro se encaramarían a los cerros a avizorar rutas, a descubrir valles o a trazar en sus mentes los recorridos que harían?, es posible.

Nos quedamos largo rato mirando la ciudad y haciendo recuerdos de hasta donde llegaba tal o cual barrio cuando los conocimos o, en algunos casos los habitamos. Nos sorprendieron unas casas muy blancas un poco al poniente del puente San Enrique y al norte del río, que ninguno de nosotros había visto antes al lado de un edificio color rojo que parecía ser un colegio. Varios comentamos impresionados lo que ha crecido la ciudad en un proceso que parece cada vez mas acelerado, se va metiendo primero por los valles y después ya como rebalsando, va subiendo por los cerros.

Seguimos subiendo hasta que nos topamos con el portón cerrado que accede a una casa grande orientada hacia la cordillera, nos maravillamos imaginándonos lo que sería vivir en ese lugar, rodeado de ese paisaje sobrecogedor y del silencio de estos lindos cerros. Nos dimos cuenta que la casa -de adobe- había sufrido algunos daños, con el terremoto seguramente, pero se nota que está habitada por el estado del jardín y el entorno llenos plantas de flores blancas.

Pancho, Eugenio y la Consuelo
Entonces retrocedimos un poco y encontramos un lugar para descansar y compartir la tradicional colación subecerrística: las naranjas de Pancho que no fallan, las almendras y frutos secos. Nos instalamos en una pequeña ladera con vista al norte tapizada de unas flores moradas que sentíamos pisar,  en que se nos mostraba en primer plano el elegante loteo y cancha de golf de Valle Escondido y hacia la izquierda el resto de la ciudad. Según el gps de Pancho estábamos a 1.170 msnm, varios pájaros grandes, posiblemente peucos o tiuques giraban sostenidos por las corrientes de viento ascendentes. El cielo estaba precioso, con algunas nubes que le dan mayor atractivo, y el smog, lamentablemente aumentaba en forma considerable respecto a lo que habíamos visto solo un rato atrás.

Como a las 11 decidimos empezar a bajar pensando en la votación que se desarrollaba hoy y en la que algunos pensaban participar.

Pasando por el anfiteatro de piedra vimos que había otro auto, una Kleinbus Westfalia inconfundiblemente de familia alemana, y  dos hombres estaban ensayando unos parlamentos en alemán, con una pequeña escenografía y todo.

Bajando hablamos de las elecciones, de como ha cambiado también tan rápidamente todo lo relacionado con la participación ciudadana, que ahora con los cambios recientes de inscripción automática y voto voluntario las mesas son mixtas, cuestión que no se entiende por que no siempre fue así,  lo increíblemente reciente del derecho a voto de las mujeres y de ahí derivamos en que fue lo que gatilló la "liberación femenina" y concluimos que fue la aparición de "la  píldora" lo que marcó el cambio.

Sin darnos mucho cuenta llegamos al auto que nos esperaba bien caluroso pues ya el sol picaba fuerte. Nos fuimos conversando de que haría cada uno en fin de semana que viene que es de 4 días, casi todos tenían mas de una alternativa.

(Texto de Eugenio Lagos)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Encuentro con la Rebeca en una variante de Las Varas

Llegamos Isabel y yo al punto de encuentro en la, aparentemente en proceso de remodelación, estación de servicio Terpel y nos encontramos con Janett y Chepa que estaban esperando al resto del grupo, como pasaban los minutos y no veíamos que nadie mas aparecía Isabel llamó a Pancho Balart y yo a Gabriel, pensando que quizá se habría modificado el punto de encuentro o la hora.....sin embargo pasaban los minutos y nadie mas llegaba, entonces decidimos que seríamos cuatro los que emprenderíamos la caminata subecerros de hoy.

Janett, Chepa e Isabel
Janett sugirió subir el San Cristóbal, porque no lo babía subido y además aprovechar de ir a Misa, pero finalmente decidimos explorar nuevos senderos por el ya conocido sector  de Las Varas.

Dejamos ambos autos junto al estacionamiento de modelitos del 40 y 50 que están languideciendo donde siempre  iniciamos el camino a pié y decidimos seguir por el borde sur del tranque hacia el oriente, donde nos encontramos con un buen camino, ancho que nos intrigó bastante por su buen estado ya que no parece conducir a ninguna torre de alta tensión ni tampoco a otra instalación que amerite ese tipo de camino.....la conversación fluyó animada entre los cuatro, poniéndonos al día de las novedades de cada uno ya que hacía tiempo que no nos encontrábamos. El simpatico perro alargado de pelo negro ondulado (mezcla de salchicha con algo mas) bautizado Cachupín por Lucho Latorre en excursiones anteriores, se sumó a nuestra caminata.

un descanso
A medida que avanzaba el día y nos iba pegando el sol íbamos despojándonos de los abrigos a los que obligan los aún fríos matinales de esta primavera que se acerca.
Nos sorprendió la cantidad de flores que empiezan a abrir, especialmente unas azules, moradas otras, arbustos de flores rojas y mucho verde, las vistas hacia la cordillera ya con menos nieve lamentablemente, nos hicieron detenernos varias veces.

Seguimos el camino doblando en dos oportunidades hacia la izquierda, buscando seguir un sendero ancho que parecía empinarse levemente, hasta que nos cruzamos con un baqueano "de a caballo" a quien le consultamos por el destino del camino, nos señaló que llegaba hasta el canal. Efectivamente seguimos caminando y nos encontramos con nuestra conocida "canaleta" pero en condiciones mas disminuídas, con claras muestras de haber sido reparada recientemente con una ingeniosa utilización de neumáticos de camión que formaban verdaderos túneles para defender la canaleta de aluviones de tierra que se notaba la habían afectado recientemente.

Janett, Isabel y Eugenio
Seguimos entonces subiendo por un nuevo sendero mas angosto hacia la izquierda sobrepasando el nivel de la canaleta y adentrándonos en una ladera preciosa con una vista cada vez mas espectacular de la ciudad, que antes veíamos en un ángulo mas cerrado y que ahora veíamos con mucha mayor amplitud. En un recodo con buena vista nos sentamos a compartir lo que llevábamos: naranjas la Isabel, mandarinas la Janett y la Chepa y yo, algunos frutos secos. Cachupín también hizo un alto y, sentado a prudente distancia nos observaba atentamente, solo se acercó cuando le ofrecimos unos trocitos de galleta que educadamente aceptó.

flores
La conversación saltaba de temas aeronáuticos, temperatura de los vientos, densidad del aire y afines, hasta cuestiones legales, ya que ambas hermanas Fuentealba son abogadas aunque ejercen en diferentes ámbitos; al darnos las 11 y media empezamos a bajar por la misma ruta, con la alegre compañía de Cachupín que iba mostrándonos el camino y persiguiendo uno que otro pájaro. En ese trayecto aproveché de conversar con Janett, de su nuevo trabajo como integrante del Tribunal de la Propiedad Industrial, ( marcas y patentes) cuestión que es muy interesante y sobre la que poco se sabe.  Ambos estuvimos de acuerdo en que es un tema que tiene fama (y no solo eso), cuya tramitación - en el caso de las patentes- es largo y engorroso, pero para ella como abogado, es tremendamente interesante y novedoso.

Bajando nos cruzamos con muy poca gente, un grupo de unas seis personas, entre ellas algunos gringos, comentaron fascinados la belleza del lugar; ya llegando al tranque me acerqué galante para abrir a las damicelas una puerta -de esas con varios palos verticales amarrados con alambres-, ellas pasaron agradecidas y yo sin darme cuenta me puse a cerrar nuevamente pero del lado equivocado, lo que generó una buena cantidad de risas en el resto y también en mí, por supuesto.

los nuevos brotes
Nos quedamos un rato en el tranque descubriendo que por su borde poniente tiene un bonito Vía Crucis, con estampas en madera, muy bonitos, con muchos rosales plantados entre las estaciones y una gran cruz en la parte mas alta. Acotamos  que ninguno lo había notado a pesar de las muchas veces que habíamos pasado por ahí.

Seguimos bajando y nos topamos con la Rebeca y Hernán que, con abundante protector solar en la cara se aprestaban a iniciar su caminata aparentemente por el mismo sendero que acabábamos de hacer nosotros. Al pasar por su casa Cachupín nos dejó corriendo alegremente, seguramente a contarle a sus congéneres perrunos la caminata de hoy.

El comentario general fue que estuvo muy bien elegida la nueva ruta que bautizó la Chepa como "Las Varas Oriente", muy agradable en todo sentido. Una pena que no hayan llegado mas subecerros, esperamos que la concurrencia no mengüe ya que los cerros por estos días de primavera están en todo su esplendor.

(Texto de Eugenio Lagos y fotos de la Janett Fuentealba)


lunes, 23 de julio de 2012

¿Guayacán o Las Varas?


Son las 8:30 de la mañana y el líder del grupo brilla por su ausencia, incluso toma la precaución de apagar el celular para no ser requerido en su rol.

La mayoría del grupo debe estar durmiendo "la mona" en Isla Negra, lugar adonde se encuentran en un entretenido paseo de fin de semana.

Francisca
Solo Eugenio Lagos y yo (Francisca Alcalde) cumplimos en Santiago con la impostergable tarea de padres resultándonos imposible  ir al paseo.

A falta del liderazgo de Gabriel optamos por una ruta re conocida: Las Varas.

Eugenio y Cachupín
La conversación estuvo animada, a ratos profunda, a ratos insustancial, aprovechamos también de tirarnos flores mutuamente..... en fin, como son las cosas cuando hay confianza dada la amistad que nos une y el gran sentido del humor que compartimos.

Una mañana preciosa, nubes pasajeras, una temperatura ideal, vistas fabulosas, los primeros brotes primaverales y, sentados al borde de la canaleta, un excelente pic-nic con pocos con quien compartirlo salvo " el cachupín" que nos acompañó como ya es costumbre.

Los echamos de menos a todos, ya tendremos noticias del paseo y nos encontraremos el próximo domingo.

Eugenio
Nota: texto es de la Francisca Alcalde y las fotos de Eugenio Lagos

domingo, 8 de julio de 2012

Lindo día en el Guayacán

Comienzo este posteo transcruibiendo estas líneas que me envió nuestro amigo Lucho Latorre:

"Antes que se publique el querido blog de los sube cerros correspondiente a la jornada de hoy, más aún, cuando mis amigos aún se hallan en la cumbre del Guayacán, escribo este texto con el propósito de agradecer el llamado que desde esas alturas me hicieron a través de la voz del líder Gabriel. La pregunta dirigida sin anestesia, directa a la vena: "qué hay que innovar en el grupo", me interpela. Mi respuesta para la que no se me concede espera: tal vez nada, pues se trata sin duda de un grupo solvente, sólido y consolidado, lo  que le permite acoger y acoger. Surge entonces una breve reflexión que mi amigo Gabriel, un innovador por antonomasia, con sutileza me cuestiona in actum, cuando afirmo: ¿es que todos los cambios son buenos? ... tengo mis dudas.

subiendo
Alguna vez, en uno de los ascensos que hicimos solos con Gabriel, recuerdo que hablábamos de algunos aspectos del derecho de familia, la protección ancestral del Código Civil a la mujer, que con ciertos retoques y modificaciones legislativas en aras de su plena capacidad legal, se terminó, en algunos aspectos, menoscabándosela, en una sociedad en la que aún el hombre empleado suele ganar mucho más que la mujer empleada. Por ello, esa magistral obra de Bello contempla, haciéndolo coexistir con otros, un régimen patrimonial de comunidad de bienes (también conocido como "sociedad conyugal"), el que  podría serle más beneficioso  a la mujer que la separación de bines pactada desde el inicio. Ciertamente está el riesgo de una poco feliz administración del marido ... en fin, da para ambos lados ... da para mucho.

Isabel y Marisol
En materia tecnológica sí que la innovación suele ser beneficiosa ... y modestamente afirmo "suele" porque tampoco es categórica: baste recordar las sucesivas tragedias de los estilizados y magníficos aviones Concorde, que se despedazaban de a poco en el aire, dando al suelo con sus sofisticados pasajeros. Los mas  viejos recordamos la época de los famosos "Comet" ... que desaparecieron por arte de birlibirloque luego de sucesivas caídas ... creo recordar que se desintegraban en el aire ... Empero, en la gran mayoría de los desarrollos, la innovación tecnológica ha facilitado la vida a la gente, dándole mayores espacios para otras actividades: allá ella si se los toma y los disfruta.

Gracias, queridos amigos sube cerros por llamarme.

Un fraternal abrazo,


LL

saludando a la Paula que sacaba las fotos
Y decir, respecto de la subida de hoy, de la que tuve que arrancar más temprano por compromisos a la hora de almuerzo, que nos juntamos 12, en el punto de reunión y por el tráfico de los esquiadores, la convalescencia de Pancho de su lesión del pie y mis apuros de volverme temprano, optamos por el Guayacán o Las Varas.

Andrea y Marisol
Lindo día. Soleado y con un aire traslúcido. El grupo llegó a la punta muy rápidamente, en una animada conversación en subgrupos, como siempre. Muy animada conversación.

A veces pienso que nos perdemos parte del paisaje, por el entusiasmo de la dimensión social.

Gabriel y Javier en el canal
En la cumbre Pancho preguntó al grupo por ideas nuevas, por que otras cosas quisieran que hiciéramos, quería abrir la posibilidad a la innovación. Hasta llamamos a Lucho por teléfono, pues el grupo no mostraba muchos signos de ideas o iniciativas. Él dijo, "es un grupo solvente, no necesita cambios" y pienso que le dio en el clavo.

Bajé antes que el resto con Martín Wielandt, por la misma ruta por la que subimos. Estaba en mi casa a las 12:15am

Martín Wielandt y Gabriel