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lunes, 20 de junio de 2016

A Las Varas en el día del padre

Llego con la Maribel, que vive en mi edificio y acordamos esta vez venirnos en su auto. Está solo José Salinas, el nuevo consuegro que tengo, con la Lily.
Después llega la Soledad, Pancho, mi hija Andrea y su marido, Pablo.

en la cumbre
Hoy es día del padre, así que acordamos que Las Varas sería una buena opción para hacerla corta. Y para allá arrancamos en tres autos.
Pago, gestionado por Pancho y adelante por la ruta del tranque.

en el tranque
Al llegar al tranque, nos sorprende la cantidad de agua que este tiene; está casi lleno. Un tipo que estaba ahí revisando, nos dice que habían parchado el plástico y por eso habían logrado el llenado. Que son los perros de los paseantes que se meten y mordisquean el plástico los que hacen el daño.

Pablo, Maribel, Andrea, Pancho y Soledad; el que está de espaldas en el guardia
Seguimos cerro arriba, hasta la canaleta, donde hicimos el alto de cumbre y nos comimos las cosas que algunos traían. Todos sentados en fila india, en la cuneta del canal.

José y el tranque
El día estaba perfecto. Una tenue capa de nubes altas, disminuía el resplandor del sol que nos daba con suavidad. El aire traslúcido hacia la cordillera, nos regalaba vistas hermosas de la cordillera. El ruido del agua, también fue un regalo que apreciamos, dedicando unos instantes de meditación para solo oírla con intensidad.

Pablo y Andrea (casados)
Seguimos a continuación por el borde de la canaleta, aguas abajo. Una ruta bella, apreciado por los nuevos de este circuito. Buenas conversas sostuve ahí con mi hija, de temas de nuestro compartido oficio: coaching y psicología clínica.

Pancho. José, Pablo, Andrea
Pablo, Andrea, Maribel, Lily, Soledad
Más allá empalmamos con el circuito de los ciclistas, que empezaron a pasar por donde íbamos.
Llegamos al tranque final, que tenía bastante agua y tomamos la calle de vuelta al auto. Ahí conversamos bastante con José y Pancho de diversas materias.
Cómo decía Pancho al llegar a la cumbre de ese día, reaccionando a mi protesta por su demora: "yo no vengo aquí a subir cerros, vengo a hacer vida social".

José y la Lily
Después de un rato llegamos a los autos, donde nos despedimos para partir con la Maribel a buscar a mi suegra que iba a almorzar a mi casa.

padre e hija
Gabriel
Otro buen día, de paseo con un grato y animado grupo.

smog
Referencias:
Natalia Valdebenito

miércoles, 15 de junio de 2016

10 a la canaleta, tibio y familiar

Llegué con mi sobrina a subir cerros el domingo, después de varios fines de semana sin ir. Como siempre, el grupo ya estaba listo en la Terpel, poniéndose de acuerdo para comenzar nuestra mañana. No hacía frío, estaba anunciado lluvia, pero éramos varios: La Alejandra Cambiaso, la Sole Tagle con su hijo Tomas, y yo con mi sobrina, por el lado de las mujeres. Hombres: Pancho Balart, Victor Bunster, Francisco Toyos, José Salinas y Marcos Aburto. 10 en total.

         

Entre el Manquehue, los barros de la Dehesa y San Carlos de Apoquindo, decidimos hacer la bella canaleta de Las Varas. Tranquila caminata tibia, llegamos a las vistas hacia Santiago y estaba lúcido, el aire limpito dejaba ver la ciudad clarita desde arriba. Mi sobrina sorprendida de estar ahí mientras todos duermen; sus amigos, me refiero.



Es fantástico ver que el grupo naturalmente camina y conversa de a dos y tres personas, unos y otros poniéndose al día de novedades, comentarios, temas interesantes, personales y públicos. Por la canaleta bajaba el agua con furia, fresca aportando ese ruido de vida matinal dominical, fabuloso para el resto de la agetreada semana que nos espera.  
Las conversaciones variaban desde el alargue de la vida mediante eternos tratamientos médicos, cuánto vale la pena alargarle la vida a un viudo de 82 años.... tremendo tema. Pancho Toyos preguntaba acerca de la Misa el domingo, para los que van a Misa, si tuviéramos que elegir entre Misa y cerro, qué harías? Algunos lo tenían claro, otros no tanto. Hablamos de negocios, endeudarse para crecer? Cómo crecer? Todos temas interesantes que iban saliendo al encuentro de unos con otros a lo largo de la canaleta o bajando raudos por un sendero ya horadado y tierroso cerro abajo.                         

Nos encontramos en el camino con un campesino que venía bajando a caballo de echarle una mirada a los animales del Sr. Von Kiesling, que es el dueño de 23.000 hectáreas desde ahí hasta casi llegar a Farellones. es el dueño del anfiteatro que ofrece obras de teatro en el verano a la hora de la puesta de sol. Probablemente ha heredado todas esas tierras de entregas antiguas y constituyen sólo montañas cada vez más altas. Salió el tema de la propiedad privada de montañas y volcanes, al parecer hay una mala regulación de eso; al menos el recurso natural del agua está mejor regulado, se escucha.


Rodeados de mucha nieve en las montañas, nos detuvimos en el alto de la canaleta a disfrutar de los variados picoteos y amena conversa, cuando la Alejandra manifiesta querer seguir hacia Altos del Naranjo sola caminando, consultó con el jinete y decidió seguir arriba despidiéndose de nosotros que ya bajábamos hacia los autos, con las primeras gotas en las narices.

Un domingo exquisito, buena conversa, rico clima, excelente compañía! Como siempre, un acierto este grupo.

martes, 7 de junio de 2016

Embarrados en las caballerizas

El día amanece entre soleado y con nubes que se desplazan velozmente. Hay dudas de que lleguen muchos subecerros.
Llegamos con la Isabel y ya estaba Gabriel conversando animado con la Maribel, Claus y Marita.
Al poco rato llegó la Soledad seguida de Pancho y luego José en su Jeep Cherokee rojo.

José y la Maribel
Gabriel propone ir a las caballerizas y todos acatamos así que partimos al Líder a dejar los autos y nos reagrupamos en 3, José se fue en su auto porque tenía planes de seguir subiendo.

Marita adelante, detrás José, la Maribel y Eugenio
Llegamos al club ecuestre y había harto auto, parece que el día de sol entusiasmó a muchos a salir a los cerros.
Decidimos hacer la parte empinada de subida porque el barro era bastante abundante. Fue una buena decisión.

los mismos de la foto anterior
Hacía un poco de frío pero el sol calentaba su resto, en la sombra quedaban zonas congeladas.
La subida fue conversada y también interrumpida por varios caminantes a los que dejamos pasar por ir ellos más rápido que nuestro grupo, como debe ser.

Claus
Claus ahora con la panorámica
El paisaje estaba espléndido, los cerros verdes, la tierra muy mojada, el cielo azul, las nubes que se movían bastante, con sectores de neblina baja, la cordillera increíble.
Muchas partes del sendero con harto barro pero siempre transitable.

ruta barrosa
En la bifurcación que sigue al Conchalí y al Carpa nos esperaba José, que, como nos había anunciado siguió subiendo, ojalá nos cuente como le fue.

José que llegó a la nieve
Pancho
Se nos hizo largo el trayecto hasta la mesa donde siempre hacemos el descanso y compartimos lo que cada uno lleva. En esta oportunidad había mucho que compartir, Pancho se aperó en la Shell de chocolates, galletas y barritas y los demás llevaban también hartas cosas.

Pancho y la Maribel, eludiendo el barro
Como a las 12 empezamos a bajar, Pancho tomó la delantera inspirado o quizá quería andar solo, no lo pudimos alcanzar, el grupo se fue distanciando, tanto que Gabriel se quedó esperándonos preocupado.

Soledad y detrás Pancho
Había que ser cuidadosos porque los resbalones estaban a la orden del día.

Gabriel, Maribel y la Soledad
Finalmente en el camino "de autos" de la última parte cortamos las curvas metiéndonos directo por el cerro, la Isabel se pegó un buen costalazo al tropezarse con un fierro de construcción semienterrado.

Marita, Eugenio, la Isabel y Pancho
De vuelta al Líder nos despedimos bien embarrados pero felices, habiendo caminado, conversado y admirado unos paisajes preciosos, un cielo limpio y la cordillera bien nevada.

vista panorámica
(texto de Eugenio Lagos)

cactus
Nota: Claus Ruehs (claus.ruehs@gmail.com) vende unos cinturones para actividades deportivas, que puedes ver aquí o en Facebook: flipbeltchile; valen como $ 25.000

la Maribel descansando

domingo, 29 de mayo de 2016

Un claro en la lluvia nos permite llegar al Alto del Naranjo

Había llovida toda la noche. Mi mujer trató de detenerme, anticipando que nadie llegaría. Igual partí, empujado por ese instinto cerrero sea como sea.

Llego uno o dos minutos pasados las 8:30 No hay ningún auto, salvo una persona que camina por esa vereda, como yendo y viniendo. Me estaciono y después de un rato, golpea el vidrio de mi auto. Abro la ventana y me pregunta si soy Gabriel. Si, le digo y se presenta: soy Marcos Aburto y me pasó el dato Cristian Estay, que entiendo es parte de este grupo.

Pancho, Francisco, José, Alejandra, Marcos
Mientras hablábamos, ya él sentado dentro de mi auto, llegan Pancho, la Alejandra Cambiaso, Francisco Toyos y José Salinas, en autos consecutivos. Seriamos seis; notable para el día amenazante que enfrentábamos.

Pancho y las nubes atrás
Alto del Naranjo, dijo la Alejandro y ese sería nuestro destino. Nos fuimos en dos autos. Llegamos y no había guarda parque, por lo que no hubo cobranza de entrada.

El día estaba exquisito para subir cerros. El aire para mascarlo y respirarlo con profundidad.

Marcos Aburto
La conversación era animada en grupos de a dos. Marcos, el nuevo, resultó un buen conversador.
Descontando a la Alejandra, que en su espíritu jovial y dicharachero, animó y alegró especialmente el día.

allá vienen Pancho, la Alejandra y Francisco
Esta ruta, bastante transitada, nos puso en contacto con otros grupos de personas que ascendían, más rápido y más lento que nosotros. Incluso una pareja de extranjeros, jóvenes, bajaban de haber alojado anoche en la cumbre del Provincia.

el que viene adelante es Francisco
En el Alto del Naranjo, había tres carpas, pequeñas; cerradas. De seguro personas que habían alojado ahí y subían a la cumbre del Provincia.

detrás venían la Alejandra y Pancho
La verdad, Pancho y yo, llegamos a la planicie del Alto del Naranjo, exclusivamente porque la conversación de la Alejandra nos tenía distraídos. Nuestra costumbre del último tiempo son cumbres más bajas.

partiendo desde el Alto
Estuvimos poco tiempos todos juntos bajo el gran árbol del Alto del Naranjo, comimos unas mandarinas de Pancho y bajamos rápidamente, pues empezó a cerrar y a hacer frío.

En la ruta de descenso, paramos un minuto a contemplar un cóndor que nos sobrevolaba. Siempre un espectáculo glorioso.

Alejandra, Francisco y Pancho
Llegamos abajo, bastante cansados; yo al menos; sin ninguna gota de agua caída sobre nuestros cuerpos.
A esta hora de esa misma tarde, ya oscuro, llueve duro y tupido afuera.

lunes, 23 de mayo de 2016

Casi puras mujeres al Alto del Naranjo

Aclaró aún con luna llena, el cielo totalmente despejado, con el aire diáfano después de una somera lluvia, los cerros que bordean Santiago este año se pusieron verde más temprano que otros años

Anne Marie y Soledad
A la hora convenida nos saludamos sin conocernos previamente, con la contraseña “subecerros” Alejandra Cambiaso, Ana María Pastor que no venía hace años, su hijo Nicolás y luego llegó Anne Marie, entonces decidimos al unísono ir a Alto del Naranjo por la subida a Farellones

Nicolás y Ana María
Sube mucha gente por esta ruta, saludos cordiales entre los que conversan menos que nosotros y apuran el paso. Nos detuvo varias veces al paso, el volar de dos cóndores juveniles que planeaban muy cerca sobre nosotros, de pronto apareció probablemente su progenitor a llamarlos al orden y se alejaron. Fue una mañana de aves porque después sobrevoló un aguilucho con su linda cola blanca desde abajo y en la cima Anne Marie buscó a la pareja de tucúqueres que parece viven en un árbol y ahí estaban, los dos mirando la quebrada hacia abajo.

condor
fotógrafas
Nicolás con su juventud y dinamismo acompañado de Anita nos llevaban la delantera, yo, Soledad, incluso los esperé un poco antes de la cima, volvimos a los autos ya cerca de la 2, después de que Alejandra nos enseñara a bajar afirmados de las cadenas apernadas en las rocas

Anne Marie
Buen domingo de otoño, con precios y despejadas vistas a Farellones, el Plomo y Santiago

vista desde lo Alto
(texto de Soledad Tagle)

lunes, 16 de mayo de 2016

Sorpresas en las Caballerizas

Seis llegamos ayer al punto de encuentro. Dos opciones surgieron rápidamente: Las Varas y las Caballerizas, Nos fuimos a las Caballerizas.
Dejamos los autos en el Líder más abajo y nos subimos todos a la Van de tres corridas de asientos, de Victor Bunster.

Lilly, Pancho, Víctor y Francisco
Éramos, Pancho Balart, Francisco Toyos, Víctor Bunster, José Salinas y la Lilly, y yo, Gabriel.

Subimos y bajamos por un mismo lado. Llegamos a la mesa de los picnics, donde comimos y conversamos y decidimos, volver por el mismo lado, simplemente porque era el más simple.

Pancho y Francisco; partiendo Víctor y la Lillly
También puede haber sido por otra razón. El tema que nos ocupó en esa mesa, fue el de la mejor forma de jubilarse, si a través de la misma AFP o de una compañía de Seguros. Y cuando hacerlo; luego o esperar ?

Yo creo que el grupo se sintió viejo y prefirió hacerla fácil al volver. O no ?

un grupo de a caballo; atrás Santa Martina
Un hecho relevante pasó ese día, en lo que a mi concierne. Iba conversando animádamente con José y de repente me dice que una hija suya, del primer matrimonio, estaba pololeando, hacía poco tiempo, con un Bunster. Se da vuelta y le pregunta a la Lilly, como era que se llamaba este Bunster ?

los tres emparentados
Diego ... Cómo se llama tu hija, le pregunto yo ya impactado. Elisa, me dice José Salinas.
La Eliiisaaa es tu hija ??!!
Siii.
Y nos saludamos, sorprendidos y alegres, llamándonos mutuamente, consuegro.

los Franciscos
No puede ser ! Qué mundo tan chico !
Y le dije que conocíamos bien a la Elisa y nos encantaba.
Bueno, lo que siguieron fueron bromas del grupo completo y comentarios diversos alabatorios de nuestros hijos, aparte de que de ahí en adelante, Jose y la Lilly pasaron a ser otra cosa para mi. Sorprendente.

Pancho, Victor y Lilly
Todo esto pasaba mientras ciclistas, gente de a pie y grupos de a caballo pasaban. Fue un día muy grato, de un fresco soleado día de invierno-otoño. Con el pasto creciendo a todo dar, de verdes intensos y el suelo barroso, donde había tierra.

atrás vienen
Un día memorable, es lo que puedo decir.

pasto emergente y flores