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lunes, 12 de junio de 2017

A los Llanos de Javier en día soleado de invierno

Llego al punto de encuentro 4 minutos pasadas las 8:30 y solo está ahí Víctor Bunster, Mucho auto y movimiento alrededor, por el tema del ski. El día está completamente despejado y el aire limpio.
Al poco rato llegan Pancho, José Manuel y la Lily, y cuando nos estábamos estacionando, aparece Francisco Toyos. Seriamos seis.
Destino acordado, por la ruta a los Llanos de Javier.

Francisco Toyos, Pancho, José Manuel, Lily y Gabriel
Nos vamos todos en el auto de José Manuel que descubrimos tiene tres corridas de asientos habilitables.
Cuando nos estábamos estacionando llega corriendo por la calle, desde más abajo, un perro muy simpático, que se nos acoplaría, en toda la ruta.
Cuando íbamos pasando por las primeras casas, sale un perro muy agresivo que se tira de hacha sobre nuestro perro e intenta hacerle daño, Al mismo tiempo un tipo que estaba por ahí sale corriendo detrás de su perro a impedir hiciera de las suyas y lo logra.
Uf.

Francisco, Pancho, José Manuel, Lily y Víctor Bunster
La ruta fue sombría y fría, hasta la cima final. Había zonas más heladas que otras y de repente, la temperatura cambiaba de golpe, subiendo o bajando 2 o 3 grados. Nos pareció que por el cauce seco, fluía un viento helado, cerro abajo.

Los temas, intensos. De la vida, las relaciones de pareja, los nuevos estilos de los jóvenes, grandes diferencias con generaciones pasadas y actuales.
Con posiciones muy diversas entre los miembros del grupo. Mucho respeto igual.

contemplando la vista
Pensaba después, que hay personas que son gobernadas por la razón y lo correcto, el deber ser, según lealtades que mantienen.
Otros mezclan razón con corazón y le dan más peso al corazón. Dejan que el corazón gobierne, cosa que otros consideran poco recomendable.
Pienso que los jóvenes están más en esa, en buscar personalmente lo que les parece mejor, con más calidad de vida, convencido de que los viejos, atenidos a grandes y craqueladas instituciones, no les ha resultado tan ejemplar la cosa en sus vidas.

dos buenos amigos
En la cumbre, disfrutamos de un exquisito sol, descansando unos al sol y otros a la sombra.
Comimos mandarinas, naranjas y frutos secos, todo compartido.
Ese descanso duró mucho; nadie quería ni proponía iniciar la vuelta.
Hasta que lo hicimos, muy cerca de las 12 de la mañana.

La bajada fue larga y cansadora, al menos para mi y Pancho, con el que chequié.
Nos cruzamos con un grupo que justo iba llegando a la cumbre y con un joven que pasó corriendo primero para arriba y más tarde para abajo.

Francisco Toyos
La bajada fue soleada, la mayor parte del tiempo, distinto a la subida. El aire traslúcido y la ciudad se veía muy limpia en las partes altas.

Llegamos al auto y para la casa, con la satisfacción de haber cumplido nuevamente, disfrutando del grupo, de la naturaleza y del ejercicio.

lunes, 5 de junio de 2017

Las Varas en llamas

Nos reunimos en el punto de partida habitual Pancho, Dirk, Jose, Francisco y nuestra única representante femenina Annemarie.

descanso en la cumbre
A pesar de que habian autos hacia Farellones la decision fue ir a Las Varas.
Al subir nos percatamos que más que skies, los autos llevaban bicicletas y ¡¡¡ era que no!!!. Todos los autos en vez de seguir a Farellones, El Colorado, La Parva o Valle Nevado, doblaban hacia Las Varas.

Annemarie, Jsoé. Pancho y Dirk
Estabamos en la tercera fecha del Campeonato "Enduro Trek Subaru MTB Open 2017"
3ª fecha - Clasica Las Varas
Cuándo: 4 de junio de 2017 9:00 AM — 7:00 PM

vista amplia
Estacionamos donde siempre, no habia cobradora, la reja estaba abierta y todos los autos seguian hacia la explanada. Usando la jerga del dia, la explanada era el "campamento".

paisaje
Cada 30 segundos partía un competidor. Debían subir al filo, bajar contra reloj hasta San Carlos de Apoquindo, subir nuevamente y bajar contra reloj hasta la acequia en el punto que mira a Santiago y finalmente subir el Morro Guayacán y bajar contra reloj hasta el "campamento". Los ganadores serian el que sumen el menor tiempo de los tres tramos contra reloj. Son varios ganadores pues hay categorías: Elite, Junior, Intermedia, Juvenil e Infantil, con atributo de Expertos y Novicios. Si algún participante demoraba más de lo aceptable en las subidas se castiga con segundos adiciones. Considerando que el costo de inscripción era de $35.000 por participante y que largaron desde las 8:45 hasta las 12:20, podemos calcular del orden de 300 competidores.... Un ingreso de $10.500.000 sin contar con los ingresos por auspicios.

al fondo, los muchahcos
Nosotros pasamos sin mayor dificultad haciéndole el quite a los muchisimos autos que estaban estacionados y partimos por la ruta habitual, que esta vez estaba marcada con huinchas, ya que era parte del último descenso.

meta
La caminata fue como lo es habitualmente, muy grata, con un buen clima y entretenida conversacion.
La "cima" se declaró también en el lugar habitual, una cumbre anterior al Morro Guayacan y realizamos el descenso por la misma huella, llegando a los autos bastante temprano, tipo 12:30.
Pero debía ser así, porque los ciclistas comenzarían a bajar por esa ruta poco antes de las 13:00.

(texto de Francisco Toyos)

lunes, 29 de mayo de 2017

Ocho a las Papas por la Católica

Empezó el rash de los esquiadores. Llegué y estaba casi lleno de autos y nadie conocido.
Me voy a la cafetería y ahí estaba Dirk, llegando a la cajera; me regaló un café.

Víctor, Pancho, Alejandra, Soledad, Dirk, Anne Marie, Francisco
Después llegaron Francisco y la Anne Marie, Pancho, la Soledad, la Alejandra y Víctor Bunster. Ocho seriamos.
Estuvimos un rato sentado en una mesa y luego decidimos irnos a la Católica para subir el cerro Las Papas.

primer terraplén
Mucha gente en la Católica. Una cola casi hasta el semáforo al llegar y en la puerta de nuestra primera entrada caminando, un choclón de gente esperando a otros.

Francisco Toyos en la delantera
Pagamos nuestra tarifa de tercera edad, salvo el Toyos, que tiene carnet de no sé que cosa y pasa soplado.

Víctor. Anne Marie, Alejandra, Dirk
Repetiríamos lo que hicimos hace un tiempo, que consistía en subir a la cumbre de Las Papas, a lo derecho.

Soledad
Yo me fui hablando con la Anne Marie de mi visita donde la nutricionista Lorena Castillo (Florencia Barrios 2532 La Reina; celular 9 6828-4604; lcastillonutricion@gmail.com), que con métodos poco ortodoxos, le da en el clavo a lo que termina siendo un verdadero examen general.
Parece que la Alejandra enganchó e irá. Mi mujer, fue a los pocos días de haber ido yo.

ya cerca de la cumbre
A medida que subíamos yo me fui sintiendo debilitado, al punto que al llegar a la cumbre, figuraba echado buena parte del tiempo y bastante callado.
Cuando llegué a mi casa más tarde, tenía 38° de fiebre y me acosté toda la tarde sin ganas de comer nada. Hoy lunes estoy mucho mejor, haciendo parte de mis temas en la agenda. El resto del tiempo en cama.

Dirk de pie
Estuve por lo tanto algo ausente. Bajé con Dirk, convesando de un tutti quanti; hasta muchos chistes me contó.

lunes, 15 de mayo de 2017

A Las Varas en el día de la madre

Día amenazante; muchos reculan tempranito. Llegamos cuatro: Pancho. Francisco Toyos, la Anne Marie y yo, Gabriel.

Es día de la madre. Hay compromisos al almuerzo, así que el pedido de hacerla corta, es amplio.
A Las Varas hasta la canaleta, es el acuerdo. Y para allá partimos en el auto de Francisco.

Francisco, Pancho y Gabriel
Pancho, arregla las platas con la señora a la entrada y para arriba partimos conversando.

El día está nublado. A medida que subimos, aparecen nubes a nuestros costados en los cerros de enfrente. Luego por la derecha, subiendo.
Cuando llegamos a la canaleta, las nubes se cierran alrededor nuestro y quedamos totalmente cubiertos.

sale Gabriel y entra la Anne Marie
Nos sentamos en el borde de la canaleta, que para nuestra sorpresa, traía poca agua. Y eso que el suelo estaba aún mojado, por las recientes lluvias. Incluso, el suelo estaba lleno de brotes del pasto emergente, producto de las lluvias.
Ahí compartimos naranjas y frutos secos, que había en abundancia.

Una cosa simpática que hicimos, fue llamar a dos madres, la de la Anne Marie y la mía, para desearles un feliz día, mientras el resto del grupo le cantaba las mañanitas. Muy emocionadas y agradecidas ambas madres.

vista fantasmagórica
El descenso incluyó la llovizna, en la última parte. Una llovizna que mojaba. Noté al sentarme ya en el auto, que mis pantalones estaban bastante mojados.

una piedra en el zapato
Pasado el tranque al bajar, nos pasa, venía de subida, una ciclista mujer en solitario, pedaleando animádamente.

El descenso fue en la neblina, que llamamos fantasmagórica en algún momento.

Pancho, Francisco y la Anne Marie
Llegamos al auto, poco pasadas las 11 de la mañana, Toyos señala que nunca había bajado tan temprano.
Bueno, llegamos a nuestras casas muy temprano, lo que sacó una sonrisa, al menos de mi atareada mujer, que preparaba el almuerzo familiar.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ocho a Las Varas, antes de las lluvias

Había pronósticos de lluvia, para la tarde y amaneció despejado, con algunas nubes por aquí y por acá.
Llego y está Eugenio. Van llegando la Alejandra con la María Elena, oh sorpresa; luego Pancho, Víctor, la Soledad Tagle y cuando ya nos íbamos, llegó Dirk. Ocho partimos al final, en dos autos.

Alejandra y María Elena
A las Varas, fue el acuerdo, pues las chiquillas, Alejandra y María Elena, seguirían al Alto del Naranjo.

Pancho, María Elena, Víctor, Dirk, Soledad, Alejandra, Eugenio
Llegamos antes de las nueve y el portón estaba cerrado. Un tipo justo llegó en auto, abrió el portón para pasar y le prometí yo cerrar el portón con llave.

cerro arriba
Hicimos la ruta clásica, pasando por el tranque, al que ya le va quedando poca agua.

María Elena punteando; Eugenio la sigue de cerca
El grupo tenía tan animada conversa que de repente se quedaba parado, conversando en círculo y había que recordar que estábamos subiendo cerros.
Animada conversa; así fue toda la subida.

Dirk y la Alejandra
Pasamos la canaleta y seguimos de inmediato a la cumbre. Ahí nos sentamos en el suelo, con vista a la cordillera, a conversar y comer nuestros cocavies.

risas
Después de un rato la Alejandra y la María Elena se ponen de pie y se despiden. Siguen la ruta hacia el Alto del Naranjo.
Nosotros seguimos sentados y las vimos aparecer, en el cerro del frente, subiendo.

María Elena, Gabriel y Alejandra
Otro poco y comenzamos nuestro retorno. De repente, se nubló y el clima cambió. Ahí empezó a ser posible la lluvia de la tarde. Me puse el polar, que no me saqué más.

la María Elena se ha puesto de pie; la Alejandra se prepara
Pasado el tranque, divisamos a un par de tipos, con aviones a control remoto conversando.
Nos acercamos a ellos y nos hablaron en inglés. Rápidamente uno de ellos, tomó uno de los aviones, se alejó unos pasos y con la mano, lo tiró y empezó a controlarlo con el aparato de control remoto.
Ahí estuvimos, viendo como hacía piruetas en el aire, hasta que aterrizó.
Nos despedimos y seguimos camino.

las chiquillas se despiden y se van con el perro
En la recepción, pagamos. Como no cabíamos todos en el auto de la Soledad, Víctor, amablemente, se ofreció a irse sentado en la maleta.
Y así, conversando, llegamos a los autos, donde nos despedimos.

los aviones
Víctor en la maleta

domingo, 30 de abril de 2017

Con Pancho por la Ermita a las Torres

Fin de semana largo. Solo llegamos Pancho y yo, Gabriel.

Nos fuimos con mi buen amigo, a la Ermita y entramos con el auto, casi hasta el río.
Ahí lo dejamos estacionado.

Pancho
Cruzamos el río, sin mucha dificultad y seguimos caminando, por la misma calle de autos, cerro arriba, conversando.

Nos pasó una gringa con varios perros. Unas pocas palabras y siguió a su tranco muy apurado.

Pancho cruzando el río
Llegamos a la altura de las torres de alta tensión y decidimos volver, por la línea de la torres, que era y sería un sendero enfrentando completamente el hermoso valle de la Ermita.

Aterrizamos abajo, justo donde está la casa del cuidador de Antawaya.

vista del valle
Poco más allá cruzamos el río y llegamos sanos y salvos al auto.

Y cómodamente, nos fuimos de vuelta a casa.

domingo, 23 de abril de 2017

Por la Católica a la cumbre del Morro las Papas

Llegamos al punto de encuentro, la Anne Marie, Víctor, Pancho y yo, Gabriel.
Un bautizo, a la hora de almuerzo y otro con compromisos, nos llevó a este destino, se supone más breve.

Cada uno se fue en su auto, adonde siempre vamos cuando vamos para allá.
Mucha gente en los estacionamientos de la Católica, me hizo pensar a mi, en cómo la gente hace deportes y a Víctor, de algún clásico de fútbol que se avecinaba.

Pagamos en la recepción, la luca de los tercera edad y seguimos adelante.

pasando el zanjón; adelante Pancho, detrás la Anne Marie
Conversando. De temas políticos, esta vez. Las elecciones que vienen y el temor, de alguno, a que no vaya a salir Piñera.
Bueno, de ahí para adelante, fue la dificultad del diálogo y el proclamar argumentos tipo, exagerados, contra enemigos no presentes, en la vista de otros.
Bottom line: qué difícil es conversar, dialogar de política. Incluso rápidamente varios se aburrieron y distanciaron; se notó.

Anne Marie, a contra luz
Después de una breve negociación, acordamos irnos a la cumbre a lo derecho, eludiendo la ruta tradicional, que como que rodea todo el cerro y lo ataca por detrás.
Pasamos un zanjón hondo que hay, donde se ve trabajo de maquina pesada, por un sendero que encontramos.

Anne Maire; detrás Pancho y Víctor
Llegamos a un camino, por donde acababa de pasar un auto, que figuraba estacionado más adelante. Y seguimos, fuera de todo sendero, cerro arriba, a lo derecho.
No fue difícil. Las lluvias recientes habían dejado el terreno firme, para no resbalarnos al subir, un terreno algo más empinado.

Pancho, Anne Marie y Víctor
Al principio pensamos que habíamos llegado a la cumbre, pero no; la verdadera cumbre estaba un poco más allá; no muy lejos.
Había ahí un par de ciclistas, que cuando nos instalamos, pronto se fueron.
Bella vista a la ciudad de Santiago. Eso si que yo me senté, de espaldas a la vista y de frente a una bandera chilena, desplegada ahí

Marco Zúñiga
Al poco rato llegan otros dos ciclistas. A pesar de la vestimenta, casco y anteojos, me parece reconocer a uno de ellos. Se lo digo y se saca sus aparatos y aparece el mismísimo Marco Zúñiga, viejo conocido.
Andaba con su amigo Claudio Mundi. Ambos buenos conversadores.
Compartimos con ellos nuestros alimentos y quedaron amarrados varios encuentros, uno por mi parte y otro por el lado de Pancho, pues Mundi es experto, expertísimo, en servicio a clientes; incluso hace clases en la universidad de ello.
Y Marco, a cargo de ChileAtiende.

Marco, Claudio Mundi y Víctor
Nosotros, volvimos por la ruta tradicional.
Mucha gente llegó a la cumbre y con mucha más, nos cruzamos a la bajada. Parecía una romería.
Bajamos bromeando de a ratos con los que subían; yo al menos.

Después se despejó.
En la boletería, registramos nuestro retorno y seguimos hacia los autos, pasando por la caballerizas, apreciando a los bellos caballos.


En los autos nos despedimos y para la casa. Otro buen día de cerros con los amigos de los subecerros.