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domingo, 4 de marzo de 2018

Por las Varas con visitas

Después de mi llega al punto de encuentro, Eugenio Lagos. Al poco rato, Tito López y finalmente llega Pancho con la pareja de Miguel (Michael Brueck) y Andrea, de nacionalidad alemana, ambos abogados, que llevan un mes en Chile, derivados a nosotros por la Anne Marie.

Las Varas, sin discusión. Ya en el auto, Tito pregunta ¿y no hay otras alternativas que Las Varas? Si puh, le dijimos, pero muy tarde para abrir el tema.

caminando aguas arriba
Pagamos y partimos hacia la derecha, de manera de tomar la ruta aguas arriba de la canaleta.
De repente Eugenio pregunta ¿y el Tito? No estaba con nosotros.
Lo llamo por teléfono con la ayuda de los anteojos de Eugenio y justamente, Tito había tomado solo, la otra ruta. Es que pensé que ... Había estado ordenando sus cosas cabeza gacha y no nos vio partir y asumió que íbamos por donde tomó camino.
Eugenio lo fue a buscar y al final lo reintegramos.

atrás Andrea y más adelante Miguel
Llegando al tranque llega un buen grupo de ciclistas, que al poco andar por la canaleta, nos pasan aguas arriba.
Cuidado con pisar los sapitos, vuelve a decirnos Tito.

Miguel y Andrea disfrutaban de la ruta, apreciando las vistas y Andrea sacaba regularmente de su bolsillo una máquina fotográfica, con la que sacaba fotos a vistas y plantas.

nuestros visitantes Miguel y Andrea
El día despejado, me pareció no tan caluroso como semanas anteriores, aunque la rica brisa y las frecuentes sombras de la ruta, podrían haber sido la causa del frescor.

Pancho y Gabriel
Llegamos al punto de salida del borde de la canaleta para retornar y nos sentamos a la orilla del agua  a descansar y comer los alimentos que llevábamos, compartiéndolos. Naranjas de Pancho, galletas y frutos secos, fue el menú.
De repente pasaron desde arriba un grupo de unos cuatro ciclistas, en que el primero pasó raudo, saltando incluso frente a nosotros y poco más allá terminó arando el suelo, sin daños mayores.

sentados en la cuneta
Partimos después de un buen rato, conscientes del compromiso que tenía Pancho a la una y media en algún lado.
Pancho se fue adelante y en alguna detención, no se si por una de las caídas, de Miguel o Tito, perdimos de vista un rato a Pancho, por delante.
Me fui adelante más rápido y al poco rato lo alcancé y el resto llegó detrás mio.

comiendo
Pasamos el tranque, el otro, fantaseando de sacarnos la ropa, quedar en calzoncillo y meternos caminando en el tranque, hasta quedar sumidos. Quizás alguno pensó que lo haríamos. Pasamos de largo.

Miguel, Eugenio y Pancho
Llegamos a los autos y nos repartimos de manera que Tito se fuera con Miguel y Andrea, para llevarlos a su domicilio. El resto nos fuimos con Pancho.

Cansaditos volvimos a llegar a los autos, contentos de haber cumplido nuevamente con nuestro rito de ejercicio, naturaleza y sociabilidad.

domingo, 25 de febrero de 2018

Último domingo de febrero a Las Varas

Son un cuarto para las 9 y somos tres: Tito López, Pancho Balart y Gabriel Bunster.
A las Varas en el auto de Tito, es la decisión.

No hay cobradora. La puerta a la izquierda está cerrada. Tomamos la ruta a la derecha, por entremedio de las casas, con mucho perro ladrando.

Tito y Pancho
Pesado, nos resultó el primer tramo. Ha terminado prácticamente el verano y en este periodo la cantidad de ejercicio ha bajado y los estados físicos han decaído.
A la altura de la casa esa, en la punta de un cerro, seguimos por la calle. Vamos conversando. Da la impresión que es Tito quien la dirige. Él hace las preguntas, o salta de un tema al otro haciendo comentarios, contando historias.

Llegamos al tranque y de ahí a la canaleta. Nos pasa un ciclista solitario, justo cuando vamos llegando al tranque.

Pancho y Gabriel
En la canaleta, en la primera parte, impresionante. Todos los guarisapos que veíamos antes, son sapitos que saltan de un lado al otro. Tito me avisa, "cuidado con pisarlos".

La caminata aguas arriba, partes al sol, partes sombreadas, es exquisita, especialmente por la música de fondo del agua. La disfrutamos conscientes de aquello.

Pancho y Tito bajando; Pochoco al frente
Caminamos y caminamos. Antes de llegar al punto que nos separamos del canal y hacemos nuestro alto de cumbre, optamos por detenernos en una parte muy sombreada, donde el borde de la canaleta nos ofrecía cómodos asientos. Y ahí hicimos nuestro alto de cumbre y comimos naranjas de Pancho y frutos secos míos y del Tito.
Al fondo se veía Santiago. A Tito esto no le gustaba ver eso.

Tito; tranque atrás, donde hay carpas de gente acampando
De repente, por detrás, aparece un perro solo, que no acompañará el resto del camino. Pasamos a ser cuatro, digo.

En la bajada, Pancho lidera el grupo. Yo voy detrás conversando con Tito. Pancho cuando va de líder enciende un segundo carburador y se aleja. De a ratos como que se pierde allá lejos, adelante. No recaba en el grupo, va concentrado, como solo.

el perro que nos acompañó la última parte
Llegamos al auto, pagamos y a casa.

Habíamos cumplido con nuestra tarea dominguera anti alzheimer, anti deterioro rápido, una especie de abono a la Isapre y a la AFP.
Quedamos cansaditos.


Nota 1: Les conté que ese mismo día a esa misma hora, Diego Bunster, mi hijo, con su pareja, la Elisa Salinas, más otros dos, iban camino a La Leonera. Lo lograron y agrego aquí una foto.

Diego, de pie, a la izquierda; la Elisa, sentada a la derecha

Nota 2
: La Soledad Tagle, manda desde nueva Zelanda esta foto y este texto:


Saludos a todos los subecerro!! Desde Tongariro Alpine Crossing en NZealand 19km.... 7hr.. Una de esas 3000 personas soy yo....😛

domingo, 11 de febrero de 2018

A las caballerizas en pleno febrero

Llegué (Eugenio) puntualmente a las 8:30 a la Shell y no aparecía nadie. Solo uno que otro ciclista alistándose. Al poco rato apareció Víctor Bunster, y seguido José Salinas y Tito López.
Esperamos un par de minutos por si llegaba alguien mas y nos decidimos por las caballerizas, destino que hace tiempo no recorríamos.
Partimos como siempre cada uno en su auto hasta el estacionamiento del Líder. Tito hizo amago de seguir en su auto por si se volvía antes, pero finalmente se sumó al grupo.

Víctor Bunster, José Salinas y Tito López
No había nadie en el estacionamiento, que suele estar bastante saturado....en febrero Santiago es así, irreconocible.
Nos llamó la atención un camión al que la zarza se lo está tragando.


Partimos subiendo por los caracoles para hacer la bajada por el lado mas largo y suave.
La conversa anduvo por ponerse al día especialmente con Tito y José a los que no habíamos visto mucho últimamente. El calor se hacía sentir así que necesitamos unas cuantas paradas para refrescarse.

Tito no conocía o se acordaba poco de la ruta así que lo anduvimos asustando un poco.
No nos topamos con nadie en todo el trayecto, solo nos cruzamos con una persona que venía de vuelta, al llegar arriba donde se toma el camino al Conchalí. Nos recomendó tomar por donde venía él, pero descartamos su sugerencia y seguimos el camino conocido en busca de la mesa para el pic nic.


Las conversas fueron por el lado de la alimentación, diferentes tipos de dietas. Tito encontró en José a un experto en temas alimenticios, suplementos, ejercicios y una gran cantidad de datos. Tito muy interesado ya que está en proceso de bajar de peso y le preocupaba mucho el tema de la pérdida de masa muscular y cosas de ese tipo.

camión tapado por la zarzamora
Después del descanso, en que echamos de menos a Pancho y a sus naranjas, emprendimos la vuelta con leve detención en el típico quillay.

Llegamos al auto con el rico cansancio del cerro, elongamos un poco y de vuelta al Líder.
Muy rica caminata, conversa y ejercicio de fin de semana!!

(texto de Eugenio Lagos)

domingo, 21 de enero de 2018

Los dos subecerros que van quedando

Ya estaba pensando a donde iría si no llegaba nadie y llega Pancho. Había pensado en ir a hacerme un medio Pochoco si no llegaba nadie.
Le propongo a Pancho entrar a tomarnos un café, mientras le damos tiempo a que alguien llegue. Y nadie llegó, durante el café.

Comentamos mi auto nuevo; un Nissan Qashqai, del 2012. Yo feliz con el auto, con el que viajamos al sur, en las recientes vacaciones al lago Pirihueico.

intentando una selfie
Para inaugurar el auto, nos fuimos en el a nuestro habitual Las Varas. Yo tenía un almuerzo por el onceavo aniversario de la muerte de mi padre, así que también la queríamos hacer más bien corta.

Llegamos tardón a la portería de Las Varas, así que ya estaba ahí, una sustituta de la señora habitual. Pagamos y tomamos la ruta a la derecha, para llegar primero al tranque de término de la canaleta.
Nos fuimos en animada conversa acerca de los vericuetos de la pega de Pancho. Yo le aporté la mirada conversacional del Coach en que me he transformado y fuimos sumando miradas.

Pancho por la canaleta
Nos pasaron varios grupos de ciclistas y ya avanzados en la canaleta, nos pasó un grupo grandote de viejos, hombres y mujeres, mas menos de nuestra edad. Claramente con más poder de convocatoria que nosotros.

cielo despejado; nubes en la zona del Plomo
Muchas ramas han crecido este tiempo, por lo que fui buena parte del camino con mis tijeras de podar, prestas para cortar aquí y allá. Uno de los ciclistas me dijo "tu eres el que está cortando la zarza?"; Si, le dije. Gracias, me contestó.

Nos sentamos en "la cumbre" al borde de la canaleta, a descansar, comer naranjas de Pancho y frutos secos míos. Meter la mano en el agua fría del canal, fue muy refrescante.

Pancho, llegando al tranque
Día despejado. Ambos habíamos olvidado ponernos protector. La vista hacia el Plomo mostraba como se iban formando esas nubes enormes que a la hora que escribo lo cubren completamente. Bello espectáculo.

Bajamos por la ruta directa al otro tranque, que aun muestra su buena dosis de agua.

Mucha de la buena conversa, todo el tiempo. Al auto, nuevo, con mucha conciencia de el, y a casa.

domingo, 24 de diciembre de 2017

A las Varas por supuesto

Pancho llega detrás mio. Luego la Soledad Tagle. Y en la quemada, Francisco Toyos y la Anne Marie.
Día 24 de diciembre. Algunos ya habían tenido festejos pascueros.

A las Varas, por supuesto, digo. Francisco propone una alternativa ... Las Varas.
Para allá partimos, todos en el auto de Francisco Toyos.

Pancho sugiere irnos hacia la derecha, hasta el portón cerrado y de ahí nos encaramamos, hasta esa casa en la punta del cerro.
Tomamos luego las rutas más hacia el sur, para llegar justo al tranque, en la cima antes de mirar Santiago.

Francisco, Anne Marie y Pamcho
Subimos a la canaleta, donde justo nos pasó un tipo con dos policiales, que se metían cada vez que podían al canal. Se fueron por delante.
Caminar por la orilla de la canaleta, que traía harta agua, en estas fechas, es un deleite. Aparte había una brisa fresca, exquisita. Por eso, de calor abrazador, ni hablar.

la Soledad haciendo equilibrios
El cuerpo agradece andar por estos parajes, le diré de repente a Pancho. No soy solo yo el contento; el cuerpo da señas de estar disfrutando.
Las vistas, los pájaros, que esta vez nos atraparon la atención varias veces, con una Soledad que al parecer sabe más de lo que habitualmente da a conocer.

Francisco el equilibrista
Larga caminata contra corriente. Nos pasa, en sentido contrario, una pareja, mayor. Que puede significar esto, de viejos de 65 ? Venían, me pareció al trote, aguas abajo. Qué se creen ? Una manera de hacerles daño, de la envidia. Parece.
Después nos cruzamos con un tipo de a caballo, con tres perros de raza perdigueros. Flojos los perros, se quejó, no detectan ningún conejo. Se bajó del caballo, para la cruzada con nosotros. No toquen el caballo, que es nervioso.

Anne Marie y su turno de equilibrios
Llegamos a nuestra meta, ahí donde el canal se cruza con nuestra habitual ruta de ascenso. Pancho subió un poco, acomodándose en una rica sombra, donde pegaba bien la brisa del norte. Ahí nos instalamos todos, como en fila india.
Aguas, naranjas de Pancho y frutos secos de varios. Y la conversa.
No podíamos estar en ningún lugar mejor que ahí mismo.

Pancho .. se cayó para el lado; las cámaras lo ponen nervioso
Toyos se recostó y estaba tan cómodo, relajado, somnoliento, que la sugerencia de vámonos, no podía caerle tan bien como a otros. Igual partimos tipo 11:30, unos 20 minutos después de aterrizar ahí.

bajando
Camino abajo empezó a hacer más calor. Al pasar frente al tranque, le dije a Pancho, que podríamos sacarnos la ropa y meternos caminando al tranque. No lo hicimos.
Seguimos caminando.

Abajo, pagamos, nos subimos al auto, caldeaditos, cansados y nos fuimos.
Contentos de haber cumplido con nuestro rito dominguero de ejercicio, naturaleza y grupo de amigos.

martes, 19 de diciembre de 2017

Poniéndonos al día con Francisco Toyos

La cronica de los Subecerros se escribe todos los domingo en la interaccion entre los participantes y queda registrada en la memoria de cada uno.
Sin perjuicio de lo anterior, Gabriel ha llevado esta memoria a la red para hacerla accesible a todos, en particular de los que no pudieron participar.
En las ultimas tres semanas Gabriel no ha asistido por distintos motivos y la cronica semanal ha estado ausente, por lo que tratare de remediar esta situacion de manera muy resumida......

Anne Marie
Domingo 3 de diciembre

Nos encontramos y el destino elegido fue Las Varas. Yo comente que habia asistido a la obra de teatro que se estaban dando en el anfiteatro. Este comentario nos hizo subir al poniente por el camino de la derecha (el de mas al norte) y caminar directamente hacia ese lugar. Es un anfiteatro precioso y alguno de los caminantes como Jose Manuel y la Lili no lo conocian.
Pancho nos guio de alli hasta encontrar la canaleta y seguimos su curso por largo rato, hasta que decidimos descansar a la sombra de un tupido matorral escuchando el murmullo de la acequia.
Nos devolvimos por la acequia un poco y bajamos por un camino de autos que nos llevo directamente al estacionamiento habitual.

Pancho descansando
Bajo los litres (enviada por Soledad Tagle)
Domingo 10 de diciembre

Llegamos con Annemarie un poco atrasados al punto de encuentro, pero no habia nadie.
Decidimos ir a La Ermita. Estacionamos al lado del control de carabineros y bajamos caminando hacia la antigua planta electrica, cruzamos el puente y fuimos por los potreros hasta el final de ellos.
Aprovechado el calor nos metimos al rio que estaba exquisito, para luego volver nuestros pasos.
Fue una caminata practicamente en plano, muy bella y apta para todos.
Creo que deberiamos planificarla con alguna frecuencia para invitar a los Subecerros que no estan saliendo por problemas varios de salud (rodillas, corazon, etc).

Pancho a la orilla de canal
Domingo 17 de diciembre

Dia de elecciones. Llego al punto de encuentro y estaba Pancho descansando en el auto. Al final fuimos solo dos.
El destino fue Las Varas. Esta vez tomamos hacia el poniente por el camino de la izquierda hasta llegar a la canaleta. Recorrimos un buen pedazo de la canaleta hasta sentarnos a descansar. De alli de vuelta al estacionamiento.
El mayor tema de conversacion fue la hija de Pancho, la Cuqui, que llega esta semana a Chile despues de vivir varios años en Barcelona y Lyon.
Gabriel no asistio porque reporto un resfrio que lo dejo en casa, espero ya este repuesto.
Fue rara la ausencia de casi todos, ya que en dia de elecciones fuera de ir a votar hay poco que hacer.

Saludos,

Francisco Toyos


Francisco Toyos

domingo, 19 de noviembre de 2017

A Las Varas en día de elecciones

La cosa está peluda con las elecciones. Escucho ya los cómputos finales y pareciera que se vaticina para la segunda vuelta la victoria de Guillier y compañía. Y la caída de Piñera + Kast. Escribo ese mismo día pasadas las 10 de la noche.

Hoy, día de elecciones, nos encontramos solo tres en el punto de encuentro. Yo, que llegué con la Lily y Víctor Bunster.

Propuse medio Pochoco, que Víctor rechazó con contundencia. Propuso Las Varas, con descenso por la canaleta y eso hicimos.
Muy buena vuelta, que completamos a las 11:30, pensando en nuestros compromisos ciudadanos.

Lily y Víctor
Tomamos de subida, la ruta de descenso de las bicicletas, lo que fue bastante bueno, pues no fue ni tan exigente, ni tan suave. Y llegamos a un buen nivel de altura de la ruta tradicional, que pasa por el tranque de la Elfie.

chahual a la derecha
Estos dos se encontraron en muchos temas, siendo uno de ellos y muy conversado, el de los viajes. Ambos, viajeros frecuentes, han recorrido medio mundo, así que me entretuve escuchando sus impresiones y recomendaciones, se podría decir.

Chahual
Llegamos a la canaleta, donde hicimos un breve alto y donde comimos las cosas que llevábamos. Entre ellas, guindas, gajos de naranja, almendras, nueces.
Aprovechamos una sombra, poco mas arriba de la canaleta, pero la hicimos corta para seguir por la canaleta luego.

orillando la canaleta; con ciclista en sentido contrario
Que agradable es andar con esa música del agua que corre y canta en sus distintos matices. Aparte de la brisa, la sombra intermitente (el calor ya empieza a ser abrasador), las flores, el verdor y los pájaros y su canto.
Ese descenso es precioso y lo hicimos hasta donde termina la canaleta y seguimos aún más allá, para tomar un camino de descenso, que nos llevaría en breve trámite a esa casa en una punta de cerro, para desde ahí tomar un sendero, que nos dejó al costado del portón y a un paso de la portería.

Víctor y delante va la Lily
Tres sin boleta por favor ? Son tres mil pesos. Gracias. (si lee esto el dueño del lugar, la despide)
Así son las cosas en este país, no hay vuelta. Y somos todos cómplices.

Me subí algo caldeado al auto, así que fue un agrado sentarme y a la sombra. Este era el rico auto de Víctor.
De ahí a mi auto, luego a llevar a la Lily y a todo lo que vino después, que incluía acarrear familia, votar todos y estar muchos ratos en pesados tacos.

Aleluya, la hicimos; fuimos al cerro.