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lunes, 31 de julio de 2017

A las Caballerizas sintiendo el comienzo de la primavera

Después de varias semanas sin participar (Eugenio), llego justo a las 8:30 a la Terpel y estaban Gabriel y Magdalena Pinto, quien va por primera vez,. Al poco rato llega, José Manuel Salinas, Víctor y la Anne Marie, seríamos seis y nos dirigimos a las Caballerizas o Huinganal.

Eugenio, Anne Marie, Víctor y José
Fuimos, como siempre en todos los autos hasta el Lider y desde ahí en la station de José Manuel hasta el Club de Equitación en La Dehesa.

vista de Santiago
El día estaba exquisito, el sol calentaba algo, pero al inicio de la caminata partimos todos bien abrigados. Subimos por el camino de autos para bajar por los caracoles.

La subida bien conversada, con varias paradas breves.

Eugenio, Anne Marie, Víctor, José, Magdalena y Gabriel
Magdalena trabaja en el ámbito de la computación y tiene carrete en esto de los cerros porque ha subido mucho con Los Malayos. Ubicó a los subecerros por el blog y contaba que se leyó todos los posteos....que paciencia!

la Magdalena nos pide más expresividad
En el camino conversábamos Víctor, José Manuel y yo, acerca del problema del basural de Til Til, que ha hecho noticia últimamente. JM proponía tener una mirada de mayor perspectiva y no dejarse atrapar por la polémica de turno, que por lo demás es bastante alimentada por el periodismo, que levanta temas para vender y luego los abandona porque aparece otro que capta mejor la atención de la gente y así, el tema en boga es siempre nuevo y está siendo reporteado con todo el morbo posible.

María Magdalena Pinto
Llegamos al Quillay e hicimos una parada más larga que la habitual, incluso algunos sacaron comestibles de sus mochilas.

cerro arriba
El panorama hacia Santiago nos ofrecía una vista palpable del smog que cubre la ciudad y que, con el aumento de la temperatura (creo) empieza a desplazarse hacia el nor-oriente.
Retomamos la subida un poco más desabrigados.

contemplando la vista a Santa Martina
El terreno está bien húmedo, con algo de barro en algunas zonas, los cerros con pastito verde recién salido y algunas florcitas apareciendo. Este cerro tiene muchas flores más entrada la primavera, ojalá este año se repita.

en el árbol en que siempre paramos a descansar
Llegamos a la tradicional mesa del pic nic, donde salieron los aportes de cada uno, yo compartí unos snacks que está vendiendo la Isabel (link) que tuvieron muy buena aceptación.

comiendo en la mesa cumbre
Después del tentempié emprendimos la bajada, yo me adelanté varios metros, así que bajé solo, me topé con varios grupos de caminantes que venían subiendo, uno bastante numeroso y compuesto por varias familias completas premunidos de poleras todas iguales.

Magdalena
Esperé en el auto y al poco rato apareció el resto del grupo, partimos al estacionamiento del Líder y calabaza.
Buena caminata, conversaciones entretenidas y el día muy rico.

polera con Logo (todos las llevaban)
Armando Hamel
(texto de Eugenio Lagos)

domingo, 23 de julio de 2017

A las Varas antes de que llueva

Había pronósticos de lluvia para este día, aunque localizada más bien en la tarde.
Día nublado, más bien frío.

Llegan Víctor, Pancho, Francisco y la Anne Marie, y yo, Gabriel.
Sentados todos adentro de mi auto, por el frío, decidimos ir a las Varas, por la posibilidad de lluvias.

Francisco, Anne Marie, Pancho y Victor
Nos vamos en el auto de Víctor. Llegamos y pagamos y hacemos el circuito más clásico hasta la canaleta.

en la canaleta
Nada de nieve quedaba de lo que vimos el fin de semana anterior. Se veía nieve, al frente, en los costados del Pochoco, a la altura de su cumbre y más abajo también. Pero como manchones en las zonas sombreadas del cerro.

Pancho y Víctor
La conversación animada como siempre. El tranque con bastante poca agua.

Invitamos a Pancho a ir en la delantera, porque sabemos que cuando va ahí, emerge su mejor versión escaladora; de hecho, de repente, se aleja hacia adelante.

Pancho
En un momento, en una breve detención por algo que conversábamos, vimos un zorro que iba poco más abajo. Nos pareció bello y colorido.
Detrás, lejos eso si, aullaban unos perros, que temí iban tras él.

Llegamos a la canaleta, donde estaba el dueño de los perros que escuchábamos, a los cuales llamaba con gritos y una corneta. Francisco se instaló a conversar con él. Estaba unos pasos más arriba.

descenso
Comí una mandarina de la Anne Marie y una naranja de Pancho. Aparte de frutos secos de varios, incluidas una almendras que yo llevé.

Contemplamos la cordillera, que se iba nublando más y más, con nubes cargadas de agua que iban tapando la cordillera.
Al sentarnos, nos abrigamos más, pues el frío aumentaba.
Por esta misma razón, más temprano que tarde, decidimos bajar, por la posibilidad que agarrara la lluvia.

Y de hecho, llegamos a los autos ya chispeando.

domingo, 16 de julio de 2017

Un blanco día de cerros por Las Varas

Hacía 46 años que no nevaba tanto en Santiago. Santiago amaneció completamente cubierto de nieve. En mi casa, se veía nieve en los techos y en el pasto abajo.

Al llegar al punto de encuentro, entre el auto y la vereda, rumas de nieve.
Caminaríamos sobre nieve todo nuestro trayecto de subecerros, lo sabíamos.

Soledad, José y Pancho
Llegamos al punto de encuentro cuatro: José Manuel Salinas, Pancho, la Soledad y yo, Gabriel.
Destino consensuado, Las Varas.
Transporte, el auto de José.

huellas
Hubo un evento en el punto de encuentro, causado por una mujer joven, que se instaló en la mitad de la calle, siendo que el tráfico a la nieve era intenso.
Se metieron un par de guardias Municipales a sacarla de ahí, a lo que ella se resistía y después llegó un carabinero.
Ella discutía y se resistía y fuimos con la Soledad a ver si podíamos aportar algo. Ella figuraba en manga corta sin más vestimenta que una polera. Trajeron dos polerones, que se supone eran de ella y ayudamos a ponérselos, cosa que no era tan fácil
Le pregunté que había tomado, pues parecía borracha. me dijo "de todo" y que era drogadicta.
Bueno, ayudamos un poco y nos fuimos, recomendándole que aceptara el ofrecimiento del carabinero de llevarla a casa.

José, la Soledad y Pancho
Optamos por llegar al tranque y de ahí seguir por el camino de las torres, lo que haría nuestro paseo, bastante horizontal. La razón de ello es que la nieve le ponía al caminar una dificultad adicional, aparte de las distracciones frecuentes, por las huellas de los animalitos y aves del cerro, que nos deteníamos a dilucidar.

Pancho
Un video de la articulación del hombro que yo había mandado en mis envíos semanales, dio para hablar de anatomía y su maravillosa ingeniería, que esconde un arquitecto pensante y una capacidad de reproducir el diseño en forma casi idéntica en 7 billones de humanos. Qué capacidad hace eso ?
Me resistía a aceptar la respuesta de Dios que uno de nosotros propuso, pues con ello me tranquilizaba y dejaba de tener la pregunta en la mente.
Conté que el asombro que yo experimentaba en un curso como ese, no lo veía en la profesora que se reducía a pasar nombres y funciones, con frialdad.

Soledad
Bueno, de ahí pasamos a hablar de Dios, religión y espiritualidad. Tema que me resisto a reproducir aquí. Hay diferencias importantes en nuestros grupos, cosa que maravillosamente, no produce fricciones ni divisiones. La diversidad se acoge aquí, está claro.

José Manuel
Llegamos a un punto, donde se presentó la alternativa de bajar por unas casas y devolvernos por la carretera, cosa que propuso Pancho, pero no fue acogida.
Hicimos nuestro alto de cumbre ahí, donde nos comimos los alimentos que llevábamos y descansamos un buen rato, algunos sentados en algunas rocas que emergían de la nieve.

todo nevado
Y de vuelta por la misma ruta. Con Pancho nos alejamos adelante y detrás venían la Soledad y José en animada conversación.

Pancho
Llegamos al auto, pagamos y de vuelta a casa, apreciando la comodidad del vehículo, su buena música y temperatura.

Un día blanco memorable, despejado, de caminata en animado grupo.

domingo, 9 de julio de 2017

Con new look a Las Varas

Amanezco temprano y me encuentro con este mensaje:
Despiértame para ir al cerro contigo; firmado, Emilia (mi hija).
Eso me pone contento altiro.

la Emilia Bunster
Mi auto no parte; batería, pienso altiro. Hablo con la Andrea y me presta el suyo. Por eso llegamos los últimos al punto de encuentro.
Y quien es ese ? Pancho ? Se le parece demasiado, pero no parece ser él. Que se hizo ?

siete en la canaleta, más el fotógrafo, 8
Estaban, Pancho, Victor, Manuel José Salinas, el de Osorno, la Consuelo, tanto tiempo que no venía !, la Alejandra, la Soledad, yo, Gabriel y mi hija Emilia.
Breve conversación y la decisión es a la Varas.
Iremos en dos autos, uno de Víctor y otro de José.

Víctor, Alejandra y Soledad
La puerta está cerrada, la señora que cobra no ha llegado y hay un grupo no menor como esperando. Finalmente encuentran una pasada y arremeten para arriba.
Nos bajamos de los autos y por el mismo recoveco, salimos detrás.

Pancho y la Consuelo
Yo salí con parca de la casa, pero la dejé en el auto, cuando ya partimos caminando. Estaba nublado, nubes altas, pero hacia la costa se veía cielo. Igual algo fresco, con sol de invierno intermitente.

El ascenso es en grupos que conversan animádamente, como siempre. Se hablará de elecciones, un poco, sin gran entusiasmo, de política y de cuanto vale la pena, o es responsable, seguir esa deriva.
Emilia y Manuel José
También hablaremos de alimentación, salud, aprovechando que tenemos una médico en el grupo, que nos está afectando al punto de tenerme tomando café y té, sin ni azúcar ni endulzantes.

en la canaleta
Vemos al grupo, más numeroso que nosotros, que al parecer cantan sentados en la canaleta, hacia donde nos encaminamos.
Vemos también unas águilas que se elevan aprovechando las corrientes ascendentes, con una maestría y belleza sin igual. Nosotros las contemplamos absortos.

Consuelo y Pancho con su nuevo look
Llegamos a la canaleta, donde nos sentamos y procedemos a comer las viandas. La Consuelo ha traído un Pan de Pascua, hecho por ella, que guardaba congelado hacia tiempo, para nosotros. Yo fui el que más comí; el resto se cuida muucho. Naranjas de Pancho y frutos secos varios, uno de ellos importado. Rico.

otra perspectiva
Pancho tiene que bajar temprano y el grupo solidariza con él y bajamos.

Hablamos del lema del colegio de la Soledad y del posteo que yo escribí después, al respecto.
Y hablamos de Harari y su forma de ver y explicar la historia de la humanidad. Quedé de mandarle este video de Harari hablando en TED, a José.

Consuelo, Gabriel y Manuel José
Ya en los autos, pagamos y a casa. Mientras caminábamos en la última parte hicimos el comentario de lo bien que se sentía el cuerpo caminando por esos parajes.

lunes, 3 de julio de 2017

A Las Varas antes de ir a cumplir nuestro deber ciudadano

Llegan al punto de encuentro Pancho, Dirk, la Soledad y yo, Gabriel.
Era día de Primarias, de ir a votar; y día de la final de fútbol, en que jugábamos a las 2 con Alemania en San Petersburgo.
Decidimos hacerla bien corta.

Por eso no fuimos a Las Varas, con la idea de solo llegar a la canaleta y volver para estar a las 12:30 en los autos.

El día estaba precioso; despejado, aire tibio y más tarde casi caluroso, transparencia del aire como nunca y viento, buen viento. Fue un día glorioso. Agradecimos de estar ahí, varias veces.

la Soledad y Dirk
A la Soledad le sonaba demasiado el teléfono. A veces contestaba, a veces la dejaba pasar.
Qué pasa ?
Sentados ya en la canaleta, comiéndonos las viandas, nos dijo lo que pasaba: estaba de cumpleaños. Saltamos a abrazarla y felicitarla.

Pancho y Dirk
Recuerdo haber comentado mucho la celebración del día anterior, de los 48 años de matrimonio de Dirk, adonde habíamos ido Pancho y yo.

Poco hablamos de política y de fútbol.

la Soledad, Pancho y Dirk
Una cosa que no olvidaré fue cuando la Soledad contó que el slogan de su colegio, las Monjas Inglesas, era "El deber ante todo, el deber siempre".
No podía creerlo. Yo me dedico al coaching y mucho me toca sanar a las personas de ese slogan, metido en el sistema operativo. No saben cuanto los debilita y distorsiona, el darle prioridad a mandatos externos y no a sus propias tripas y pareceres, a los que no logran después acceder.

Pagamos a la bajada, al auto de Dirk y de ahí a nuestros autos. Y yo al menos, al lugar de votación.

lunes, 19 de junio de 2017

Bello espectáculo en Las Varas

Día completamente despejado, después de dos días de lluvia. Los cerros están nevados. La temporada de ski está en su apogeo.

Al poco de llegar al punto de encuentro, llega Antonia Staforelli, que hacía muuucho tiempo que no venía. Ella me tuvo que recordar nombre y apellido.
Luego llega Pancho.

Anne Marie, Antonia, Pancho y Francisco
Seriamos al parecer esos tres, que por ser el día del padre, decidimos ir a Las Varas.
Ya en camino, llama Francisco Toyos, que venía con la Anne Marie y se incorporan.

La señora que cobra no estaba y la puerta figuraba abierta. Cuando íbamos pasando por ella, nos cruzamos con la señora, con la que acordamos pagar a la vuelta.

Francisco y la Anne Marie
Primera detención en el tranque, donde evaluamos su escaso nivel de llenado. Igual parecía haber más agua que veces anteriores.
Seguimos por la ruta habitual de ascenso.

Pancho
El día estaba muuuy frío. Yo andaba con parca nueva, de pluma y gorro de lana, al principio. Toyos, de hecho, no me reconoció y tiró a ir a buscarnos por otro lado, cuando nos vio por primera vez en el estacionamiento.

solo la Anne Marie figura sentada
Parábamos a contemplar el espectáculo de la vista, tanto a Santiago, que se veía en proceso de nublarse con nubes en formación muy bajas. Y la cordillera, nevada ampliamente, de un blanco radiante.

zona de nubes en formación
Cuando llegamos al canal, nos dedicamos un rato a contemplar, como más abajo, en la línea del Pochoco, se formaban nubes en movimiento ascendente. Crecían y luego se achicaban hasta desaparecer.

Si, esa fue otra cosa, había mucho viento, lo que hacía el día más especial.

vista a la cordillera
Después del canal seguimos hasta la cumbre. Allá abrimos nuestros cocavies y compartimos.
Nadie tiraba a sentarse, por lo mojado del piso, a pesar de que la Anne Marie extendió un ... no me acuerdo como lo llamó.
Después de un rato las mujeres figuraban sentadas en el chal y Toyos, casi dormía acostado, disfrutando el sol que le pegaba de lleno,
Yo me senté en unas piedras a ras de suelo.

Antonia
Las nubes fueron ampliándose, al punto de pensar nosotros, que en la bajada nos internaríamos en la nube.

Bajamos, conversando, cabeza gacha y de repente, cuando miramos a las nubes, estas habían desaparecido por completo, tanto en nuestra ruta, como en todo Santiago.
No nos pudimos explicar bien, como pasó eso.

Francisco
Aprendimos un poco de Kabbalah, por un curso que la Anne Marie toma. Un conocimiento orientado básicamente a lograr la felicidad, donde una de las cosas que capturé, es que siempre, quien se enoja, pierde.

Llegamos a los autos, pagamos y para la casa. A ver el partido de Chile con Camerún, en que ganaríamos 2:0 y a los festejos del día del padre.

Un estupendo día para estar en los cerros, compartiendo, haciendo ejercicio y disfrutando del espectáculo de la naturaleza.

lunes, 12 de junio de 2017

A los Llanos de Javier en día soleado de invierno

Llego al punto de encuentro 4 minutos pasadas las 8:30 y solo está ahí Víctor Bunster, Mucho auto y movimiento alrededor, por el tema del ski. El día está completamente despejado y el aire limpio.
Al poco rato llegan Pancho, José Manuel y la Lily, y cuando nos estábamos estacionando, aparece Francisco Toyos. Seriamos seis.
Destino acordado, por la ruta a los Llanos de Javier.

Francisco Toyos, Pancho, José Manuel, Lily y Gabriel
Nos vamos todos en el auto de José Manuel que descubrimos tiene tres corridas de asientos habilitables.
Cuando nos estábamos estacionando llega corriendo por la calle, desde más abajo, un perro muy simpático, que se nos acoplaría, en toda la ruta.
Cuando íbamos pasando por las primeras casas, sale un perro muy agresivo que se tira de hacha sobre nuestro perro e intenta hacerle daño, Al mismo tiempo un tipo que estaba por ahí sale corriendo detrás de su perro a impedir hiciera de las suyas y lo logra.
Uf.

Francisco, Pancho, José Manuel, Lily y Víctor Bunster
La ruta fue sombría y fría, hasta la cima final. Había zonas más heladas que otras y de repente, la temperatura cambiaba de golpe, subiendo o bajando 2 o 3 grados. Nos pareció que por el cauce seco, fluía un viento helado, cerro abajo.

Los temas, intensos. De la vida, las relaciones de pareja, los nuevos estilos de los jóvenes, grandes diferencias con generaciones pasadas y actuales.
Con posiciones muy diversas entre los miembros del grupo. Mucho respeto igual.

contemplando la vista
Pensaba después, que hay personas que son gobernadas por la razón y lo correcto, el deber ser, según lealtades que mantienen.
Otros mezclan razón con corazón y le dan más peso al corazón. Dejan que el corazón gobierne, cosa que otros consideran poco recomendable.
Pienso que los jóvenes están más en esa, en buscar personalmente lo que les parece mejor, con más calidad de vida, convencido de que los viejos, atenidos a grandes y craqueladas instituciones, no les ha resultado tan ejemplar la cosa en sus vidas.

dos buenos amigos
En la cumbre, disfrutamos de un exquisito sol, descansando unos al sol y otros a la sombra.
Comimos mandarinas, naranjas y frutos secos, todo compartido.
Ese descanso duró mucho; nadie quería ni proponía iniciar la vuelta.
Hasta que lo hicimos, muy cerca de las 12 de la mañana.

La bajada fue larga y cansadora, al menos para mi y Pancho, con el que chequié.
Nos cruzamos con un grupo que justo iba llegando a la cumbre y con un joven que pasó corriendo primero para arriba y más tarde para abajo.

Francisco Toyos
La bajada fue soleada, la mayor parte del tiempo, distinto a la subida. El aire traslúcido y la ciudad se veía muy limpia en las partes altas.

Llegamos al auto y para la casa, con la satisfacción de haber cumplido nuevamente, disfrutando del grupo, de la naturaleza y del ejercicio.