Páginas

domingo, 18 de abril de 2010

Música y otoño en el potrero

Al potrerito de la Diputada partimos esta mañana nublada y un poco fría de otoño: lugar de singular paisaje que tiene un encanto especial, algo como místico y mágico que lo envuelve con nosotros dentro cada vez que lo visitamos estos domingos de subecerros. Hacemos grupo de cinco con Pancho, la Consuelo, Gabriel, Paulina  y yo (Rebeca). Algo así como sueño o ensueño sorprende a la Consuelo que olvida sus bastones en la bencinera y ya desde el auto la urgencia obliga a conectarnos con la Terpel para avisar y pedir su resguardo.

De entrada, las imponentes rocas de todos los tamaños y formas, sus relieves finamente moldeados sugieren un sinfín de personajes y objetos que a cualquiera le aviva la imaginación y te traslada automáticamente tanto a escenas  del lejano oeste como de ciencia ficción. Lugar soñado para cualquier grupo de niños que llama a jugar a las escondidas o a la guerra de indios y soldados: acá estamos nosotros algo crecidos respirando aire puro con olor a madera y flores, y sin otra pretensión que tomar contacto con la belleza natural que nos anima a movernos y  a comunicarnos.


 El potrerito nos espera y recibe con aplausos después de una agitada y presurosa subida sin detenciones, sobre la gran piedra alguién ha dejado un portaretratos sin foto que vuelve a invitarnos a echar a  volar la imaginación y sin esfuerzo alguno y entre risas y bromas aparecen distintas imágenes y posibles eventos celebrados acá en alguna ocasión a la que no fuimos invitados. Entretenidos de tanto especular, nos ponemos nuevamente de pie para seguir subiéndo por la izquierda.


Arriba aparecen las naranjas dulces de Pancho y mis manies sin sal, también el corretaje de propiedades que a Paulina ocupa, y la foto de aves que nos sobrevuelan y otras especies que nos observan sin temor como silenciosos participantes de la informal reunión.

Las conversaciones de hoy hablan de la percepción de que estamos viviéndo el cambio de era, somos parte de las generaciones que provocan el cambio junto a nuestros hijos y nietos que ya vienen muy distintos. Límites y tradiciones se funden como el metal trastocando y debilitando rígidas posiciones y roles que ya no hay autoridad que sostenga "la verdad absoluta" tal como la aprendimos, hoy más bien se habla de respetar las interpretaciones personales. Sin duda que el cambio me lleva a contemplar este paisaje natural muchas veces visitado, sin embargo no puedo decir que ha permanecido igual o ni siquiera parecido al que guardaba en mis recuerdos de ayer o antes de ayer.

En la bajada con Gabriel y Pancho nos explayamos en acalorada conversación sobre la música y su función terapéutica, salgo a explicar la música y sus beneficios sanadores a mis dos amigos, pero lo hago algo insegura y al parecer sueno poco convincente porque el discurso me agota...y el prejuicio me acogota. Se dice que el ser humano se expresa a través del arte, que los artistas anticipan los cambios, sin embargo la sociedad mercancista los ignora y no reconoce su valor. La música o arte de los sonidos, entra sin filtros adentro de cada uno de nosotros, nos produce emociones que nos conectan y movilizan. La inteligencia musical no es sólo dos palabras juntas sino el resultado de acusiosas investigaciones  que han levantado luces para entender científicamente su significado y tomarlo más en serio. (Visita este blog en donde se presenta una serie de estudios sobre este tema).


El paisaje de vuelta habla por si solo de  lo bueno de este paseo, las preciosas flores rojas que se enredan en árboles y cactus que aparecen tan divinas...fotos y más fotos, de pronto nos aclara la Consuelo que se trata de una plaga que les quita fuerza  tal como una enfermedad humana.

La música finalmente no sólo sana y reconforta el espíritu, sino también puede convocar a millones de personas desde distintos países del mundo incluído el nuestro, músicos, coros, cantantes todos al mismo tiempo cantan la famosa canción de The Beatles: "All you need is love".El objetivo de esta experiencia es concienciar a la gente para luchar contra el SIDA en África.


Un excelente final para una conclusión genial: "todo lo que necesitamos es amar"...dicho con música entre todos el mensaje crece más y resuena como una gran cadena de oración...¿Se habrá imaginado John Lennon alguna vez lo grandioso de esta hermosa canción?

lunes, 12 de abril de 2010

Terremoto en el cerro

Grato encuentro tuvimos hoy domingo en la Terpel: apareció la Anita e Ignacio, la Consuelo, Andrés, la Carmen Gloria, Gabriel, y en último momento la Marcela Molina que venció el sueño, se subió al volante y en unos pocos minutos estaba con nosotros. !Gran impulso nos juntó esta mañana!

El día anterior habíamos recibido la lamentable noticia de la muerte de la mamá de Pancho Balart y quisimos acompañarlo a él y su familia a la misa pasado el mediodía, por lo que hacemos una subida corta hasta la canaleta. Además de esta triste noticia, de a poco nos vamos enterando de otras rupturas, grietas y trizaduras que miembros de este grupo han vívido post terremoto, algo así como lo declara la Consuelo; "corazones de adobe" que sucumben a las catástrofes  de naturaleza sentimental. Fuerte el terremoto de tierra, más fuerte el maremoto de agua...profundo el terremoto de corazones rotos.



Pero no todo es triste después del terremoto, también hay quienes cuentan de testimonios que hablan de parejas que se reencuentran, de padres que mejoran la comunicación con los hijos, de familias que establecen amistad con sus vecinos, mucha gente de este pueblo chileno que se junta para ayudarse y recomenzar su vida de nuevo.

A poco andar, el calor nos da sed y la sed nos hace parar en repetidas oportunidades para recuperar aliento y ponerse al día de tantas historias pasadas vividas y otros cuentos y anécdotas que nunca faltan, la conversación de negocios entre las mujeres aparece constantemente, las emprendedoras que inventan y se reinventan en estos tiempos difíciles es un tema que a los hombres les impacta comenta Gabriel ante el grupo mayoritario de mujeres que acompaña.



La hora de "colación" llega en la parada en el bosque de la canaleta no sólo para los hambrient@s subecerros sino que también para las miles de chaquetas amarillas que nos quieren asustar con zumbidos molestos y sabotean nuestro preciado picnic de  naranjas, galletas, pasas y sándwich de palta que compartimos con ellas sin alternativa.



Sonidos de agüita de la canaleta, paisaje de cumbres que nos rodean, aguilucho ofrece show de planeo dando clases gratuitas de optimización de energía nos sorprende en el empinado camino. Huellas de movimiento de tierras y derrumbes nos hacen desconocer la ruta por momentos. Una vez más siento la certeza de que la naturaleza enseña, la naturaleza habla y se enfurece aveces, a la naturaleza hay que cuidarla y amarla. Nosotros somos parte de la naturaleza.

La bajada nos apura el paso, Andrés que mantiene un ritmo envidiable, ha subido al alto del naranjo y ya abajo nos espera en el auto desde hace un buen rato para llegar a tiempo a la despedida de la señora Antonieta (mamá de Pancho).



La naturaleza hoy fue amable con nosotros y muchos más que vinieron al cerro a conectarse y compartir como hermanos del milagro de la vida.

domingo, 28 de marzo de 2010

Ascenso y chaquetas amarillas



Paso a buscar a la Rebeca; le regalo el jockie rojo; le queda. Está contenta.

No ha llegado nadie en la bomba. Aparecen al rato, la Consuelo con la María Elena. Celebro ver a esta mujer enamorada, que hacía tiempo no veía. Se mueve contenta y bella.
Poco más tarde aparece Pancho.



La María Elena ya había propuesto una ruta por mail; tomamos esa. Base hacia el Alto del Naranjo y luego tomando la primera canaleta aguas arriba. Voy último en la fila, cámara al cinto y los contraluces con el sol hacia Farellones, me inducen a sacar las primeras fotos.

Nos detenemos en el estero y tenemos un primer diálogo de un tema que nos ocupará algún tramo de la ruta: las relaciones de pareja. Son difíciles y varios coinciden que las separaciones abundan más que nunca. Necesitamos estudiar más el tema, tener más distinciones y hacer algunos desarrollos personales y de pareja, serán las recetas más socorridas.



La pareja ha cambiado. Dejó de ser lo que era antes y se ha transformado en algo más equitativo, más una relación entre iguales. Pero los hombres aun no se bajan de los viejos paradigmas de ser el proveedor y desde ese rol y la autoridad que confiere, exigir cierta sumisión. No, ahora la mujer es tan proveedora como el hombre y no acepta un rol pasivo, dócil.

Y hacer doble clic, digo, a lo que es esa materia de lo que nos conecta a hombres y mujeres. Distinguimos el apego, del amor romántico, que estamos llamando el de la cocaína o estado alterado de conciencia y finalmente, la atracción sexual, pura y simple, con toda su potencia.
Hay que escuchar a la Helen Fischer, link que está en la entrada anterior.



Nos detenemos un instante a ver la cascada a la derecha de nuestra ruta. Trato de ver que cambios ha habido en su estructura, producto del terremoto.

Nos detenemos arriba, al empalmar con el sendero que nos llevará al estero de Vallecito. Comemos naranjas de Pancho y maní sin sal de la Rebeca.
Está lleno de chaquetas amarillas; muchas. Nos vamos y abajo en el pozón, casi hay más chaquetas amarillas que en el descanso anterior. Agito mi gorro sin parar para espantarlas. Nos vamos; nadie se baña.



María Elena recaba en la parada, en la posición del cuerpo de la Rebeca y nos llama la atención de cuanto ha cambiado desde que la conocemos. Pancho se pone a su lado e imita la postura. Todos la imitamos y nos sacamos una foto.

Empalmamos con la bajada a Vallecito y retornamos ya por la ruta de ascenso al Alto del Naranjo, cruzándonos con la gente que a esa hora subía.



Mis pies aun se recienten con el ejercicio, así que llegué no en un ay, pero por ahí.
Nos subimos al agradable auto de Pancho y yo manejando bajamos los 5 en animada conversación con una buena música de fondo.

No hay mejor ejercicio y convivencia de domingo en la mañana, que subir cerros. No hay dudas.

lunes, 15 de marzo de 2010

Las sorpresas del potrero de la Disputada

Hoy fue un día de sorpresas. Aparece Alfredo Lea-Plaza con una amiga que nos la deja, presentada, y se va. Está lesionado para subir cerros, pero no para trotar. ¿Que tal?

La nueva integrante es Verónica Tagle.

Llega Pancho, No llegan ni la Rebeca ni la Consuelo. Llega la Marcela Molina. Dinamita. Y llegan, Andrés y la Marisol. Un grupo impensado; sorpresa. Un grupo potente, como comentamos con Pancho más tarde.

Y nos fuimos al potrero, allá en la ruta a la Disputada. Dos autos; Andres y la Marisol se fueron por su cuenta.
Había trabajos en el camino, con banderilleros. Tuvimos que esperar muucho rato en un punto, pasado el desvío hacia las curvas de Farellones.

Al iniciar nuestra caminata se nos sumo Cachupín (nunca lo nombramos así); un perro que feliz arranco cerro arriba y poco más allá perseguía a grito limpio un conejo que era casi de su porte.

El día estaba precioso y el grupo iba en animada conversación. Muchos de los presentes no se conocían y la primeras fintas fueron al estilo potente de los presentes. Mujeres emprendedoras, dos de ellas, poderosas. Mujeres del presente o más bien, adelantadas.

Este video de la Helen Fisher salió a colación,así que dejo el link aquí. Siempre en tema de las relaciones de pareja aparece en algún momento. Parece ser que la felicidad o infelicidad de las personas descansa mucho en la calidad de esta dimensión de la vida humana. Y putas que sufrimos también por ello.

Llegamos al potrero y Andrés había dejado su chaleco rojo en una roca al centro del plano y arrancado en avanzada hacia la derecha. Le dimos unos chiflos y después de algunas dubitaciones, arrancamos hacia la izquierda, hacia una zona donde había una zona incendiada.

Llegamos a un mirador, donde nos encontramos con Andrés que siguiéndonos desde lo alto, se desvió hacia nuestro encuentro. Ahí hicimos nuestra parada de cumbre, nos comimos las naranjas de Pancho, exquisitas, y comentamos nuestra altura en relación a un Farellones que se asomaba por sobre las cumbres de los cerros de enfrente. Tres cientos metros más abajo, dictaminó Andrés, altímetro-reloj en mano.

A esa altura el alma de los presentes ya estaba bastante expuesta y las interacciones por lo tanto eran en más de una capa, viéndonos, unos a otros en más profundidad. El cerro tiene esa magia de abrir espacios humanos que abajo en la ciudad simplemente no pasan. Oh maravilla de cerros.

Bajamos mas silenciosos o en conversaciones de a pares, que nos distanciamos, quizás para ir más a fondo; quizás no.

Mi pie, bastante bien. El perro, fiel compañero de toda la ruta, lo despedimos ya cuando íbamos andando en el auto y el caminaba por el borde del camino, de vuelta a su casa.

Un día hermoso, de un grupo memorable.

Ah, y este otro video de la Helen Fisher también es imperdible.

domingo, 7 de marzo de 2010

Re iniciamos la temporada desde la Ermita

Primer encuentro de cuatro subecerros en la bomba de Arrayán después del terremoto. Nos quedamos un largo rato ahí, pues nos dimos el tiempo para escuchar a cada uno de los presentes como había sido para él o ella, el terremoto; cómo se lo había vivido.

Cada caso es una apertura de esa persona y de las emociones que quizás anda acarreando y que necesitan hablarse. Yo escribí mi vivencia aquí.

Andaba mal de la planta del pié; fasciitis plantar.Por eso, gentilmente, el grupo acogió un paseo más bien plano, por la ruta hacia el interior de la Ermita. La verdad fuimos nuevamente al balneario donde celebramos el fin del año pasado.

Andar lento, fue para la conversación profunda, exploratoria, franca. No se porque me vi conversando mucho de la meditación. Ah, era por la forma o la vía en que un nueve del Eneagrama como Pancho y yo, podiamos acceder a niveles del ser más profundo, y quizás, entrar más en contacto, en más profundidad, personas bastante desconectadas como nosotros, que andábamos con problemas físicos que quizás son somatizaciones de cosas a las que no accedemos.

Anduvimos ejercitando el ir caminando, muy atentos a nuestros cuerpos, a lo que ibamos viendo frente a nuestros ojos, al ruido ambiental, a la presencia de los otros, tan presente y a la vez tan aparte que puede ir cada uno. Ejercitamos quizás un poco de meditación andando. Buena cosa.

Saltamos la reja ahí en esas rocas y entramos a un terreno medio privado, que igual sin interferencias nos llevó al río, nuestro destino.

Subimos un poco aguas arriba y echamos anclas. Nos comimos unas ricas naranjas que trajo Pancho. La Rebeca me masajeó mi pié dolido. Y luego ella se fue al agua. Agua que cada día disfruta más. Yo no quisé someter a mis pies a las piedras del fondo del rio, así que quedé sin bañarme a pesar de que traía trajebaño.

Mucho sapito en el borde del pequeño río; incluso huarisapos con largas patas que iniciaban su exploración terrenal. Increíble; comentamos como lo hacen estos animales para respirar en el agua y en la tierra sin problemas. ¿Tendrán branquias y pulmones? Pregunta para el que sepa la respuesta.

La vuelta fue más silenciosa. Mi pie ya estaba en dolor franco. Llegamos al auto y bajamos camino a Santiago, lentamente, como quien la verdad no quiere llegar muy pronto, eludiendo abundantes ciclistas y atentos a las rocas y desprendiemientos nuevos producto del terremoto de días pasados.

Invitamos al resto de los subecerros a que se vayan sumando, que la temporada la damos por iniciada después del verano.

martes, 9 de febrero de 2010

La vida es bella,intensa y sorprendente !!

Siempre es misterio saber con que palabras iniciaré cada vez, la bitácora personal de expedición.

"Tarde del último domingo previo a la partida hacia la Trapananda misteriosa, descomunal desbarajuste en casa, reviso equipos, preparo raciones, hago chequeos y re-chequeos, analizo cartas geográficas, armo, y desarmo, vuelvo entonces a revisar. Intensa y febril actividad. La misma de tantas temporadas.

Hace rato ya que en casa nadie se inmuta por tamaño desorden, sabemos que paulatinamente con el transcurrir de los días, el orden sucederá al caos y mágicamente un par de días antes partir a una nueva expedición, las mochilas estarán listas, también nosotros. No es difícil saber cuando esto último ocurre, la mente deja de funcionar a full, y el sentir se traslada al corazón, que presiente estar ad-portas de una intensa y emocionante nueva experiencia en medio de la naturaleza extraordinaria. Como tantas veces, lo hacemos sabiendo que nunca más seremos los mismos al regreso. Magia que solo ocurre en la formidable aula que es la Naturaleza, la misma en donde los humanos venimos transformándonos desde hace cientos de miles de años.

Algo cansado, hago un alto y me siento frente al notebook, tengo la esperanza de cambiar algún "pendiente" y reemplazarlo por un "OK" más tranquilizador en la extensa lista de tareas de la logística operativa. En negrita un mail con la leyenda "Mi Aquí y Ahora", de mi gran amiga Ximena, lo abro y leo: "La vida es bella , intensa y sorprendente !!" escribe iniciando su relato.

Me cuenta lleva varios días en la clínica, que tras varios días de fuertes dolores de cabeza y sensación de adormecimiento en la lengua, exámenes médicos han detectado un cuerpo extraño en la base de su cerebro, - al que ella no quiere llamar tumor -. Me cuenta que son días duros y difíciles, que tiene miedo, a ratos pena y ganas que todo sea un sueño " Me veo en el gimnasio bailando feliz, en Cholqui volando por los aires , subiendo un sendero en la Patagonia o escuchando un chucao en un verde, húmedo y espeso bosque sureño". Me cuenta también que decidió hacerme parte de su momento presente, regalándome su Aquí y ahora, privilegio que agradezco y honro.

Tenía planificado dedicar gran parte de la tarde del lunes, a continuar revisando y chequeando, suerte de obsesión para reducir incertidumbres. En lugar de eso, decidí aquietar la mente, conectar con el corazón e ir a la clínica a visitar a Ximena. Conversamos largamente, de miedos, de esperanzas, de esa ilusión llamada certidumbre y de la fragilidad de la vida humana. Me pide que le cuente algunos detalles de la expedición a la Trapananda, lo hago y sus ojos brillan, en el hablar me traslado, estoy allá, parado en un portezuelo justo frente al colosal glaciar O'higgins, el viento pega con fuerza en mi rostro, inspiro llenando mis pulmones, siento entonces la vida y la honro, - más que nunca -.

Gratitud a Ximena que me enseña acerca del valor de vivir el Aquí y ahora, de aprender a soltar certidumbres y alegrarse de cada día haciendo el ejercicio más profundo de libertad humana, decidir de que manera se vivirá cada nuevo día. Ximena ha decidido vivirlos en la confianza, la esperanza y alegría, buscando descubrir que enseñanzas hay para ella en esta vivencia.

La noche está cálida, abandono la clínica y camino tranquilamente llevándome a la Trapananda la mejor lección acerca del alto desempeño, una que habla de coraje y Sabiduría profunda.

"La vida es bella , intensa y sorprendente !!"

Siempre es misterio saber con que palabras iniciaré cada vez, la bitácora personal de expedición.


Jorge Milla L. - Bitácora de expedición "Trapananda 2010, Más allá de todo" - 8 de Febrero de 2010