Compartimos el placer del aire limpio, de las vistas amplias de las cumbres, del ejercicio sano, de la conversación franca y alegre, de la naturaleza y de la vida en los cerros
domingo, 2 de mayo de 2010
Refrescante aire otoñal
Muchos nuevos invitados madrugaron esta mañana de domingo para acompañarnos a realizar una muy entretenida y apacible caminata por los cerros camino a la Diputada a 22 kilómetros desde la Terpel. Nos juntamos un buen lote repartidos en 3 vehículos hasta el letrero cada vez más retorcido de "no entrar" por el que iniciamos la subida. Aprovechamos de acordar ya para el otro domingo hacer cambio de horario de verano a invierno, es decir, el domingo nos encontraremos en la Terpel a las ssocho y media.
Voy más contenta y sorprendida porque también nos acompañan mi hijo Martín y su polola Javiera, de los viejos subecerros viene el Tito, también Pancho, la Consuelo y Gabriel, la Carmen Gloria y su amigo Rodrigo y el infaltable "cachupín" que se deja regalonear con las exquisitas galletitas.
Gabriel recibe a sus invitados Miguel Castro y Verónica Peña, arriba nos enteramos que ambos son coachees de nuestro querido "maestro" coach y al parecer el entrenamiento en los cerros favorece la conversación, tema que para los que hemos sido "coacheados" por Gabriel, sabemos muy bien que el lugar y el ambiente es ideal: porque el relajo de la mente deja fluir los sentimientos más profundos y honestos. Atrás quedan las máscaras, las estructuras y rigideces mentales nos abandonan y los pensamientos dejan de bombardearnos el cerebro. Además la consulta sale gratis en los cerros, bueno...por lo menos hasta ahora.
El rigor del esfuerzo corporal y el maravilloso paisaje natural junto a la charla amistosa y amable hacen la pega desde el comienzo., como una caricia de vida que invade todo nuestro ser, el resultado queda a la vista... nos deja blanditos, livianos y energizados dando pie al reencuentro con uno mismo junto a los otros en diálogo armónico perfecto.
La subida es suave caminata con sendero claro matizado con los colores otoñales de árboles y plantas, hojas secas y tierra suelta nos hacen desear un poco de lluvia para que los zapatos pisen tierra firme y compacta. Abril lluvias mil ya no fué! será entonces mayo el de las mil lluvias...??? puede ser pero no rima.
Arriba vienen las presentaciones de los nuevos que vienen asombrados de sus logros deportivos como caminantes. Siempre es novedoso e interesante conocer personas que quieren venir a los cerros, pero cuando los escuchas en presente, de alguna manera también se agradece infinitamente su compañía y confianza. El hecho de venir tanto de unos como de los otros, se transforma en experiencia de aire nuevo que refresca y retroalimenta una y otra vez.
Tito con GPS en mano, nos aclara que hemos subido 450 metros hasta la roca y que en total estamos a cerca de 1.200 metros sobre el nivel del mar. Nos queda muy claro que el tsunami no nos alcanza. En medio de presentaciones, risas y carcajadas, la tierra se mueve y tiembla la roca en que estoy sentada. El tema móvil es demasiado recurrente últimamente y me recuerda por instantes lo frágil y diminuto que somos cada uno en medio de este grandioso escenario que está aquí ahora, y permanece aquí todos los dias mientras estamos en nuestras labores cotidianas de la semana.
Bajada lenta sin apuros, sonido del agua, brisa de otoño, nubes jugando a tapar el sol y contraste de colores rojos verdes y amarillos de los álamos y pinos conforman una imagen potente y me sorprendo meditando espontáneamente, imposible dejar algo sin mirar, aprovecho de respirar a todo pulmón antes de volver a la ciudad. Vuelta en el auto de Martín escuchando bellísimas canciones de The Beatles que nos llevan directo a las empanadas de la Rosalía en el Arrayán, ponen punto final a esta gozosa mañana compartida con los mejores, preciados y amigos nuevos de la vida plena al aire libre.
lunes, 26 de abril de 2010
De la Ermita por el surco de las aguas
Amanece despejado; corro atrasado pues despierto pasada la hora debida; paso a buscar a la Rebeca, a la que tengo que esperar pues ella también se ha quedado dormida.
Llegamos a la Terpel y ya están ahí Pancho, María Elena y la Consuelo.
Somos el núcleo más íntimo en esta época de la vida de este grupo de subecerros, coincidimos.
¿Será esto un factor que aleja a algunos, algunas, de nuestros visitantes periódicos; este fuerte gusto de estar juntos? esta soltura y despliegue de quienes somos? este disfrutar así, simplemente, subiendo y bajando cerros; conversando?
Vamos los 5 en el auto de Pancho; yo manejando; y la María Elena nos cuenta los secretos, las perlas, de su última charla espiritual o de desarrollo personal a la que fue (obvio, me olvidé de los nombres).
Estar atentos a lo que nos dice el cuerpo, frente a cada situación; es parte de la enseñanza que nos transfiere.
Si, estamos de acuerdo y mientras subimos el cerro bromearemos con ello.
Paramos en la Ermita. Caminamos un buen rato calle arriba, hasta tomar la vereda contraria y meternos para ir a la subida esa, hacia el norte, donde en la cima hay lo que llamamos la playa, donde más tarde estaremos echados de espaldas, descansando y disfrutando de estar ahí.
Me encuentro un alicate; decido tomarlo.
Más adelante, optamos por tomar la ruta del surco de las aguas; la Consuelo, trancada por las zarzas que cierran el camino, pregunta, alguien trajo una tijera de podar? Si, digo; y saco mi alicate.
Y abro el paso.

Está helado; especialmente en las sombras. Más arriba,en un recodo del surco, donde pega exquisito el sol, nos detenemos a que especialmente dos, que optaron por ir sin polar y en manga corta, recuperen su energía
calórica. Y, la María Elena sigue con sus cuentos del maestro ese, pasándonos enseñanzas en su modo de reglas, casi imposiciones, propias de una uno del Eneagrama.
Más allá, atendiendo las señales de la intuición y lo que el cuerpo nos decía, salimos del surco hacia la derecha y tras pasar una escarpada ladera, llegamos a una empinada cumbre, que resultó no ser el cerro que esperábamos, sino uno que había al medio.
Estuvimos en esa cumbre mucho rato; una hora podría haber sido, pues el sol, las naranjas de Pancho, la vista majestuosa desde lo alto que disfrutábamos, teniendo abajo todo el recinto de la Ermita; era para no irse nunca de ahí.
Encontramos el paso hacia el cerro que sería nuestra ruta de descenso, pero antes subimos hasta donde estaba nuestra playa, cima, cumbre, del cerro habitual. Ahí nos tiramos en el suelo, todo a lo largo de nuestros cuerpos, y algunos se taparon la cara con gorros y a darse un buen descanso.
En esa cumbre, de repente nos distrajimos de todo el imponente paisaje, pues atrás estaban los consabidos acantilados que no dejan de atrapar nuestra atención.
El tema que nos distrajo y sacó de ahí, fue la noticia impactante de los abusos sexuales, esta vez del cura Karadima. No hay salud. Expresamos y expusimos nuestros particulares puntos de vista, que no dejaron de ser fuertes y casi como para ponerlo a nivel de terremoto social.
De si es cierto o no, fue un punto; pero las fuentes traídas a colación nos
hicieron pensar que parece que es cierto. Uf. Rabia; crisis valórica. Crisis de guías del espíritu. Nos estamos quedando sin guías; a solas.
Bueno, bajamos, por una ruta que no fue fácil; quizás solo por que es aparentemente muy poco traficada y hacia tiempo que no veníamos por estas veredas.
En la Ermita con la María Elena, con la que llegué adelante, nos pedimos unas exquisitas empanadas de queso caliente, que me fui terminando mientras manejaba ruta abajo, en amena conversación.
Llegamos a la Terpel y ya están ahí Pancho, María Elena y la Consuelo.
¿Será esto un factor que aleja a algunos, algunas, de nuestros visitantes periódicos; este fuerte gusto de estar juntos? esta soltura y despliegue de quienes somos? este disfrutar así, simplemente, subiendo y bajando cerros; conversando?
Estar atentos a lo que nos dice el cuerpo, frente a cada situación; es parte de la enseñanza que nos transfiere.
Si, estamos de acuerdo y mientras subimos el cerro bromearemos con ello.
Me encuentro un alicate; decido tomarlo.
Más adelante, optamos por tomar la ruta del surco de las aguas; la Consuelo, trancada por las zarzas que cierran el camino, pregunta, alguien trajo una tijera de podar? Si, digo; y saco mi alicate.
Y abro el paso.
Está helado; especialmente en las sombras. Más arriba,en un recodo del surco, donde pega exquisito el sol, nos detenemos a que especialmente dos, que optaron por ir sin polar y en manga corta, recuperen su energía
Más allá, atendiendo las señales de la intuición y lo que el cuerpo nos decía, salimos del surco hacia la derecha y tras pasar una escarpada ladera, llegamos a una empinada cumbre, que resultó no ser el cerro que esperábamos, sino uno que había al medio.
Encontramos el paso hacia el cerro que sería nuestra ruta de descenso, pero antes subimos hasta donde estaba nuestra playa, cima, cumbre, del cerro habitual. Ahí nos tiramos en el suelo, todo a lo largo de nuestros cuerpos, y algunos se taparon la cara con gorros y a darse un buen descanso.
El tema que nos distrajo y sacó de ahí, fue la noticia impactante de los abusos sexuales, esta vez del cura Karadima. No hay salud. Expresamos y expusimos nuestros particulares puntos de vista, que no dejaron de ser fuertes y casi como para ponerlo a nivel de terremoto social.
De si es cierto o no, fue un punto; pero las fuentes traídas a colación nos
Bueno, bajamos, por una ruta que no fue fácil; quizás solo por que es aparentemente muy poco traficada y hacia tiempo que no veníamos por estas veredas.
En la Ermita con la María Elena, con la que llegué adelante, nos pedimos unas exquisitas empanadas de queso caliente, que me fui terminando mientras manejaba ruta abajo, en amena conversación.
domingo, 18 de abril de 2010
Música y otoño en el potrero
Al potrerito de la Diputada partimos esta mañana nublada y un poco fría de otoño: lugar de singular paisaje que tiene un encanto especial, algo como místico y mágico que lo envuelve con nosotros dentro cada vez que lo visitamos estos domingos de subecerros. Hacemos grupo de cinco con Pancho, la Consuelo, Gabriel, Paulina y yo (Rebeca). Algo así como sueño o ensueño sorprende a la Consuelo que olvida sus bastones en la bencinera y ya desde el auto la urgencia obliga a conectarnos con la Terpel para avisar y pedir su resguardo.
De entrada, las imponentes rocas de todos los tamaños y formas, sus relieves finamente moldeados sugieren un sinfín de personajes y objetos que a cualquiera le aviva la imaginación y te traslada automáticamente tanto a escenas del lejano oeste como de ciencia ficción. Lugar soñado para cualquier grupo de niños que llama a jugar a las escondidas o a la guerra de indios y soldados: acá estamos nosotros algo crecidos respirando aire puro con olor a madera y flores, y sin otra pretensión que tomar contacto con la belleza natural que nos anima a movernos y a comunicarnos.
El potrerito nos espera y recibe con aplausos después de una agitada y presurosa subida sin detenciones, sobre la gran piedra alguién ha dejado un portaretratos sin foto que vuelve a invitarnos a echar a volar la imaginación y sin esfuerzo alguno y entre risas y bromas aparecen distintas imágenes y posibles eventos celebrados acá en alguna ocasión a la que no fuimos invitados. Entretenidos de tanto especular, nos ponemos nuevamente de pie para seguir subiéndo por la izquierda.
Arriba aparecen las naranjas dulces de Pancho y mis manies sin sal, también el corretaje de propiedades que a Paulina ocupa, y la foto de aves que nos sobrevuelan y otras especies que nos observan sin temor como silenciosos participantes de la informal reunión.
Las conversaciones de hoy hablan de la percepción de que estamos viviéndo el cambio de era, somos parte de las generaciones que provocan el cambio junto a nuestros hijos y nietos que ya vienen muy distintos. Límites y tradiciones se funden como el metal trastocando y debilitando rígidas posiciones y roles que ya no hay autoridad que sostenga "la verdad absoluta" tal como la aprendimos, hoy más bien se habla de respetar las interpretaciones personales. Sin duda que el cambio me lleva a contemplar este paisaje natural muchas veces visitado, sin embargo no puedo decir que ha permanecido igual o ni siquiera parecido al que guardaba en mis recuerdos de ayer o antes de ayer.
En la bajada con Gabriel y Pancho nos explayamos en acalorada conversación sobre la música y su función terapéutica, salgo a explicar la música y sus beneficios sanadores a mis dos amigos, pero lo hago algo insegura y al parecer sueno poco convincente porque el discurso me agota...y el prejuicio me acogota. Se dice que el ser humano se expresa a través del arte, que los artistas anticipan los cambios, sin embargo la sociedad mercancista los ignora y no reconoce su valor. La música o arte de los sonidos, entra sin filtros adentro de cada uno de nosotros, nos produce emociones que nos conectan y movilizan. La inteligencia musical no es sólo dos palabras juntas sino el resultado de acusiosas investigaciones que han levantado luces para entender científicamente su significado y tomarlo más en serio. (Visita este blog en donde se presenta una serie de estudios sobre este tema).

El paisaje de vuelta habla por si solo de lo bueno de este paseo, las preciosas flores rojas que se enredan en árboles y cactus que aparecen tan divinas...fotos y más fotos, de pronto nos aclara la Consuelo que se trata de una plaga que les quita fuerza tal como una enfermedad humana.
La música finalmente no sólo sana y reconforta el espíritu, sino también puede convocar a millones de personas desde distintos países del mundo incluído el nuestro, músicos, coros, cantantes todos al mismo tiempo cantan la famosa canción de The Beatles: "All you need is love".El objetivo de esta experiencia es concienciar a la gente para luchar contra el SIDA en África.
Un excelente final para una conclusión genial: "todo lo que necesitamos es amar"...dicho con música entre todos el mensaje crece más y resuena como una gran cadena de oración...¿Se habrá imaginado John Lennon alguna vez lo grandioso de esta hermosa canción?
De entrada, las imponentes rocas de todos los tamaños y formas, sus relieves finamente moldeados sugieren un sinfín de personajes y objetos que a cualquiera le aviva la imaginación y te traslada automáticamente tanto a escenas del lejano oeste como de ciencia ficción. Lugar soñado para cualquier grupo de niños que llama a jugar a las escondidas o a la guerra de indios y soldados: acá estamos nosotros algo crecidos respirando aire puro con olor a madera y flores, y sin otra pretensión que tomar contacto con la belleza natural que nos anima a movernos y a comunicarnos.
El potrerito nos espera y recibe con aplausos después de una agitada y presurosa subida sin detenciones, sobre la gran piedra alguién ha dejado un portaretratos sin foto que vuelve a invitarnos a echar a volar la imaginación y sin esfuerzo alguno y entre risas y bromas aparecen distintas imágenes y posibles eventos celebrados acá en alguna ocasión a la que no fuimos invitados. Entretenidos de tanto especular, nos ponemos nuevamente de pie para seguir subiéndo por la izquierda.
Arriba aparecen las naranjas dulces de Pancho y mis manies sin sal, también el corretaje de propiedades que a Paulina ocupa, y la foto de aves que nos sobrevuelan y otras especies que nos observan sin temor como silenciosos participantes de la informal reunión.
Las conversaciones de hoy hablan de la percepción de que estamos viviéndo el cambio de era, somos parte de las generaciones que provocan el cambio junto a nuestros hijos y nietos que ya vienen muy distintos. Límites y tradiciones se funden como el metal trastocando y debilitando rígidas posiciones y roles que ya no hay autoridad que sostenga "la verdad absoluta" tal como la aprendimos, hoy más bien se habla de respetar las interpretaciones personales. Sin duda que el cambio me lleva a contemplar este paisaje natural muchas veces visitado, sin embargo no puedo decir que ha permanecido igual o ni siquiera parecido al que guardaba en mis recuerdos de ayer o antes de ayer.
En la bajada con Gabriel y Pancho nos explayamos en acalorada conversación sobre la música y su función terapéutica, salgo a explicar la música y sus beneficios sanadores a mis dos amigos, pero lo hago algo insegura y al parecer sueno poco convincente porque el discurso me agota...y el prejuicio me acogota. Se dice que el ser humano se expresa a través del arte, que los artistas anticipan los cambios, sin embargo la sociedad mercancista los ignora y no reconoce su valor. La música o arte de los sonidos, entra sin filtros adentro de cada uno de nosotros, nos produce emociones que nos conectan y movilizan. La inteligencia musical no es sólo dos palabras juntas sino el resultado de acusiosas investigaciones que han levantado luces para entender científicamente su significado y tomarlo más en serio. (Visita este blog en donde se presenta una serie de estudios sobre este tema).
El paisaje de vuelta habla por si solo de lo bueno de este paseo, las preciosas flores rojas que se enredan en árboles y cactus que aparecen tan divinas...fotos y más fotos, de pronto nos aclara la Consuelo que se trata de una plaga que les quita fuerza tal como una enfermedad humana.
La música finalmente no sólo sana y reconforta el espíritu, sino también puede convocar a millones de personas desde distintos países del mundo incluído el nuestro, músicos, coros, cantantes todos al mismo tiempo cantan la famosa canción de The Beatles: "All you need is love".El objetivo de esta experiencia es concienciar a la gente para luchar contra el SIDA en África.
Un excelente final para una conclusión genial: "todo lo que necesitamos es amar"...dicho con música entre todos el mensaje crece más y resuena como una gran cadena de oración...¿Se habrá imaginado John Lennon alguna vez lo grandioso de esta hermosa canción?
lunes, 12 de abril de 2010
Terremoto en el cerro
Grato encuentro tuvimos hoy domingo en la Terpel: apareció la Anita e Ignacio, la Consuelo, Andrés, la Carmen Gloria, Gabriel, y en último momento la Marcela Molina que venció el sueño, se subió al volante y en unos pocos minutos estaba con nosotros. !Gran impulso nos juntó esta mañana!
El día anterior habíamos recibido la lamentable noticia de la muerte de la mamá de Pancho Balart y quisimos acompañarlo a él y su familia a la misa pasado el mediodía, por lo que hacemos una subida corta hasta la canaleta. Además de esta triste noticia, de a poco nos vamos enterando de otras rupturas, grietas y trizaduras que miembros de este grupo han vívido post terremoto, algo así como lo declara la Consuelo; "corazones de adobe" que sucumben a las catástrofes de naturaleza sentimental. Fuerte el terremoto de tierra, más fuerte el maremoto de agua...profundo el terremoto de corazones rotos.

Pero no todo es triste después del terremoto, también hay quienes cuentan de testimonios que hablan de parejas que se reencuentran, de padres que mejoran la comunicación con los hijos, de familias que establecen amistad con sus vecinos, mucha gente de este pueblo chileno que se junta para ayudarse y recomenzar su vida de nuevo.
A poco andar, el calor nos da sed y la sed nos hace parar en repetidas oportunidades para recuperar aliento y ponerse al día de tantas historias pasadas vividas y otros cuentos y anécdotas que nunca faltan, la conversación de negocios entre las mujeres aparece constantemente, las emprendedoras que inventan y se reinventan en estos tiempos difíciles es un tema que a los hombres les impacta comenta Gabriel ante el grupo mayoritario de mujeres que acompaña.

La hora de "colación" llega en la parada en el bosque de la canaleta no sólo para los hambrient@s subecerros sino que también para las miles de chaquetas amarillas que nos quieren asustar con zumbidos molestos y sabotean nuestro preciado picnic de naranjas, galletas, pasas y sándwich de palta que compartimos con ellas sin alternativa.

Sonidos de agüita de la canaleta, paisaje de cumbres que nos rodean, aguilucho ofrece show de planeo dando clases gratuitas de optimización de energía nos sorprende en el empinado camino. Huellas de movimiento de tierras y derrumbes nos hacen desconocer la ruta por momentos. Una vez más siento la certeza de que la naturaleza enseña, la naturaleza habla y se enfurece aveces, a la naturaleza hay que cuidarla y amarla. Nosotros somos parte de la naturaleza.
La bajada nos apura el paso, Andrés que mantiene un ritmo envidiable, ha subido al alto del naranjo y ya abajo nos espera en el auto desde hace un buen rato para llegar a tiempo a la despedida de la señora Antonieta (mamá de Pancho).

La naturaleza hoy fue amable con nosotros y muchos más que vinieron al cerro a conectarse y compartir como hermanos del milagro de la vida.
El día anterior habíamos recibido la lamentable noticia de la muerte de la mamá de Pancho Balart y quisimos acompañarlo a él y su familia a la misa pasado el mediodía, por lo que hacemos una subida corta hasta la canaleta. Además de esta triste noticia, de a poco nos vamos enterando de otras rupturas, grietas y trizaduras que miembros de este grupo han vívido post terremoto, algo así como lo declara la Consuelo; "corazones de adobe" que sucumben a las catástrofes de naturaleza sentimental. Fuerte el terremoto de tierra, más fuerte el maremoto de agua...profundo el terremoto de corazones rotos.
Pero no todo es triste después del terremoto, también hay quienes cuentan de testimonios que hablan de parejas que se reencuentran, de padres que mejoran la comunicación con los hijos, de familias que establecen amistad con sus vecinos, mucha gente de este pueblo chileno que se junta para ayudarse y recomenzar su vida de nuevo.
A poco andar, el calor nos da sed y la sed nos hace parar en repetidas oportunidades para recuperar aliento y ponerse al día de tantas historias pasadas vividas y otros cuentos y anécdotas que nunca faltan, la conversación de negocios entre las mujeres aparece constantemente, las emprendedoras que inventan y se reinventan en estos tiempos difíciles es un tema que a los hombres les impacta comenta Gabriel ante el grupo mayoritario de mujeres que acompaña.
La hora de "colación" llega en la parada en el bosque de la canaleta no sólo para los hambrient@s subecerros sino que también para las miles de chaquetas amarillas que nos quieren asustar con zumbidos molestos y sabotean nuestro preciado picnic de naranjas, galletas, pasas y sándwich de palta que compartimos con ellas sin alternativa.
Sonidos de agüita de la canaleta, paisaje de cumbres que nos rodean, aguilucho ofrece show de planeo dando clases gratuitas de optimización de energía nos sorprende en el empinado camino. Huellas de movimiento de tierras y derrumbes nos hacen desconocer la ruta por momentos. Una vez más siento la certeza de que la naturaleza enseña, la naturaleza habla y se enfurece aveces, a la naturaleza hay que cuidarla y amarla. Nosotros somos parte de la naturaleza.
La bajada nos apura el paso, Andrés que mantiene un ritmo envidiable, ha subido al alto del naranjo y ya abajo nos espera en el auto desde hace un buen rato para llegar a tiempo a la despedida de la señora Antonieta (mamá de Pancho).
La naturaleza hoy fue amable con nosotros y muchos más que vinieron al cerro a conectarse y compartir como hermanos del milagro de la vida.
domingo, 28 de marzo de 2010
Ascenso y chaquetas amarillas
Paso a buscar a la Rebeca; le regalo el jockie rojo; le queda. Está contenta.
No ha llegado nadie en la bomba. Aparecen al rato, la Consuelo con la María Elena. Celebro ver a esta mujer enamorada, que hacía tiempo no veía. Se mueve contenta y bella.
Poco más tarde aparece Pancho.
La María Elena ya había propuesto una ruta por mail; tomamos esa. Base hacia el Alto del Naranjo y luego tomando la primera canaleta aguas arriba. Voy último en la fila, cámara al cinto y los contraluces con el sol hacia Farellones, me inducen a sacar las primeras fotos.
Nos detenemos en el estero y tenemos un primer diálogo de un tema que nos ocupará algún tramo de la ruta: las relaciones de pareja. Son difíciles y varios coinciden que las separaciones abundan más que nunca. Necesitamos estudiar más el tema, tener más distinciones y hacer algunos desarrollos personales y de pareja, serán las recetas más socorridas.
La pareja ha cambiado. Dejó de ser lo que era antes y se ha transformado en algo más equitativo, más una relación entre iguales. Pero los hombres aun no se bajan de los viejos paradigmas de ser el proveedor y desde ese rol y la autoridad que confiere, exigir cierta sumisión. No, ahora la mujer es tan proveedora como el hombre y no acepta un rol pasivo, dócil.
Y hacer doble clic, digo, a lo que es esa materia de lo que nos conecta a hombres y mujeres. Distinguimos el apego, del amor romántico, que estamos llamando el de la cocaína o estado alterado de conciencia y finalmente, la atracción sexual, pura y simple, con toda su potencia.
Hay que escuchar a la Helen Fischer, link que está en la entrada anterior.
Nos detenemos un instante a ver la cascada a la derecha de nuestra ruta. Trato de ver que cambios ha habido en su estructura, producto del terremoto.
Nos detenemos arriba, al empalmar con el sendero que nos llevará al estero de Vallecito. Comemos naranjas de Pancho y maní sin sal de la Rebeca.
Está lleno de chaquetas amarillas; muchas. Nos vamos y abajo en el pozón, casi hay más chaquetas amarillas que en el descanso anterior. Agito mi gorro sin parar para espantarlas. Nos vamos; nadie se baña.
María Elena recaba en la parada, en la posición del cuerpo de la Rebeca y nos llama la atención de cuanto ha cambiado desde que la conocemos. Pancho se pone a su lado e imita la postura. Todos la imitamos y nos sacamos una foto.
Empalmamos con la bajada a Vallecito y retornamos ya por la ruta de ascenso al Alto del Naranjo, cruzándonos con la gente que a esa hora subía.
Mis pies aun se recienten con el ejercicio, así que llegué no en un ay, pero por ahí.
Nos subimos al agradable auto de Pancho y yo manejando bajamos los 5 en animada conversación con una buena música de fondo.
No hay mejor ejercicio y convivencia de domingo en la mañana, que subir cerros. No hay dudas.
lunes, 15 de marzo de 2010
Las sorpresas del potrero de la Disputada
La nueva integrante es Verónica Tagle.
Llega Pancho, No llegan ni la Rebeca ni la Consuelo. Llega la Marcela Molina. Dinamita. Y llegan, Andrés y la Marisol. Un grupo impensado;
Y nos fuimos al potrero, allá en la ruta a la Disputada. Dos autos; Andres y la Marisol se fueron por su cuenta.
Había trabajos en el camino, con banderilleros. Tuvimos que esperar muucho rato en un punto, pasado el desvío hacia las curvas de Farellones.
El día estaba precioso y el grupo iba en animada conversación. Muchos de los presentes no se conocían y la primeras fintas fueron al estilo potente de los presentes. Mujeres
Este video de la Helen Fisher salió a colación,así que dejo el link aquí. Siempre en tema de las relaciones de pareja aparece en algún momento. Parece ser que la felicidad o infelicidad de las personas descansa mucho en la calidad de esta dimensión de la vida humana. Y putas que sufrimos también por ello.
Llegamos a un mirador, donde nos encontramos con Andrés que siguiéndonos desde lo alto, se desvió hacia nuestro encuentro. Ahí hicimos
A esa altura el alma de los presentes ya estaba bastante expuesta y las interacciones por lo tanto eran en más de una capa, viéndonos, unos a
Bajamos mas silenciosos o en conversaciones de a pares, que nos distanciamos, quizás para ir más a fondo; quizás no.
Un día hermoso, de un grupo memorable.
Ah, y este otro video de la Helen Fisher también es imperdible.
domingo, 7 de marzo de 2010
Re iniciamos la temporada desde la Ermita
Primer encuentro de cuatro subecerros en la bomba de Arrayán después del terremoto. Nos quedamos un largo rato ahí, pues nos dimos el tiempo para escuchar a cada uno de los presentes como había sido para él o ella, el terremoto; cómo se lo había vivido.
Cada caso es una apertura de esa persona y de las emociones que quizás anda acarreando y que necesitan hablarse. Yo escribí mi vivencia aquí.
Andaba mal de la planta del pié; fasciitis plantar.Por eso, gentilmente, el grupo acogió un paseo más bien plano, por la ruta hacia el interior de la Ermita. La verdad fuimos nuevamente al balneario donde celebramos el fin del año pasado.
Andar lento, fue para la conversación profunda, exploratoria, franca. No se porque me vi conversando mucho de la meditación. Ah, era por la forma o la vía en que un nueve del Eneagrama como Pancho y yo, podiamos acceder a niveles del ser más profundo, y quizás, entrar más en contacto, en más profundidad, personas bastante desconectadas como nosotros, que andábamos con problemas físicos que
quizás son somatizaciones de cosas a las que no accedemos.
Anduvimos ejercitando el ir caminando, muy atentos a nuestros cuerpos, a lo que ibamos viendo frente a nuestros ojos, al ruido ambiental, a la presencia de los otros, tan presente y a la vez tan aparte que puede ir cada uno. Ejercitamos quizás un poco de meditación andando. Buena cosa.

Saltamos la reja ahí en esas rocas y entramos a un terreno medio privado, que igual sin interferencias nos llevó al río, nuestro destino.
Subimos un poco aguas arriba y echamos anclas. Nos comimos unas ricas naranjas que trajo Pancho. La Rebeca me masajeó mi pié dolido. Y luego ella se fue al agua. Agua que cada día disfruta más. Yo no quisé someter a mis pies a las piedras del fondo del rio, así que quedé sin
bañarme a pesar de que traía trajebaño.
Mucho sapito en el borde del pequeño río; incluso huarisapos con largas patas que iniciaban su exploración terrenal. Increíble; comentamos como lo hacen estos animales para respirar en el agua y en la tierra sin problemas. ¿Tendrán branquias y pulmones? Pregunta para el que sepa la respuesta.
La vuelta fue más silenciosa. Mi pie ya estaba en dolor franco. Llegamos al auto y bajamos camino a Santiago, lentamente, como quien la verdad no quiere llegar muy pronto, eludiendo abundantes ciclistas y atentos a las rocas y desprendiemientos nuevos producto del terremoto de días pasados.
Invitamos al resto de los subecerros a que se vayan sumando, que la temporada la damos por iniciada después del verano.
Andaba mal de la planta del pié; fasciitis plantar.Por eso, gentilmente, el grupo acogió un paseo más bien plano, por la ruta hacia el interior de la Ermita. La verdad fuimos nuevamente al balneario donde celebramos el fin del año pasado.
Anduvimos ejercitando el ir caminando, muy atentos a nuestros cuerpos, a lo que ibamos viendo frente a nuestros ojos, al ruido ambiental, a la presencia de los otros, tan presente y a la vez tan aparte que puede ir cada uno. Ejercitamos quizás un poco de meditación andando. Buena cosa.
Saltamos la reja ahí en esas rocas y entramos a un terreno medio privado, que igual sin interferencias nos llevó al río, nuestro destino.
Subimos un poco aguas arriba y echamos anclas. Nos comimos unas ricas naranjas que trajo Pancho. La Rebeca me masajeó mi pié dolido. Y luego ella se fue al agua. Agua que cada día disfruta más. Yo no quisé someter a mis pies a las piedras del fondo del rio, así que quedé sin
Mucho sapito en el borde del pequeño río; incluso huarisapos con largas patas que iniciaban su exploración terrenal. Increíble; comentamos como lo hacen estos animales para respirar en el agua y en la tierra sin problemas. ¿Tendrán branquias y pulmones? Pregunta para el que sepa la respuesta.
Invitamos al resto de los subecerros a que se vayan sumando, que la temporada la damos por iniciada después del verano.
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