Compartimos el placer del aire limpio, de las vistas amplias de las cumbres, del ejercicio sano, de la conversación franca y alegre, de la naturaleza y de la vida en los cerros
Unas pocas horas antes del anochecer del sábado, recibo de la Consuelo y la María Elena la confirmación de un cupo disponible en la camioneta para partir a las 8am desde la Terpel rumbo a el andarivel de La Parva. La Consuelo me recoge y siento la emoción de compartir con ella, la Elenín y Germán, esta aventura que incorpora una ruta nueva, una caminata a las montañas donde la altura (3.000 metros) y el tiempo de caminata (6 horas) es mucho mayor.
En pocos minutos estamos ya con María Elena y Germán; Celso Molina nuestro compañero de trekking, nos llevará en su camioneta 4x4 hasta La Parva. La subida y las curvas nos ponen a prueba sobretodo a nosotras las que nos fuimos en la parte de atrás (María Elena y yo), que entre salto y curva, nos mantenemos distraídas con una cálida y amena conversación para ponemos al día en los sucesos pasados de cada una.
LLegada al andarivel, últimos preparativos y abrigarse para el camino, de acuerdo a lo recomendado, llevaba una mochila + grande para llevar algunas prendas de abrigo y mucha agua, algunas nubes nos favorecen para hacer este camino con menos calor, el tiempo esta ideal.
lugar de descanso orilla del río
Lo más impactante de esta aventura es el paisaje; cadena de montañas sin vegetación alguna, sus colores pintados como con pincel que pintan muros azulados, verdosos, ocres, grises y amarillos, colores que contrastan con uno que otro verde de las vegas conformando un espectáculo digno de admirar y registrar una y otra vez. Me invade la sensación de ser un diminuto cuerpo viviente moviéndose entre fenomenales montañas, la emoción me mantiene con la vista al frente casi dialogando sostenidamente con el cuerpo gigante del cerro el Plomo que se nos acerca con cada paso y cada mirada.
Rebeca en descanso
El aire pesa, la respiración se agita y me obliga a abrir la boca y resoplar en las subidas, se siente la presión atmosférica y tengo un leve malestar en el lado izquierdo de la cabeza que me toma el cuello. Pero el ánimo de seguir camino por senderos amplios sin dificultad alguna y con buena compañía, no me falta. Mientras conversamos, vamos contemplando las pocas flores y plantas que la Consuelo deja registradas en su celular.
flor entre las piedras
llaretas
jardín en miniatura
Cerca de la 1pm, llegamos a nuestro destino final que es una gran planicie rodeada de vegas y agua del río que baja desde la cordillera hacia nuestro urbano rio mapocho. Cada uno saca su colación: sandwich, frutas, maníes, pasas, fruta seca....y nos disponemos a comer y descansar. Vemos a lo lejos una gran caída de agua que la Consuelo se anima a observar y sin rastros de cansancio se pone en marcha por la huella, mientras el resto nos dormimos una siesta de mediahora.
Ya reanimados, nos ponemos de pie para volver antes de las cinco para tomar el andarivel. Estamos en fila india por el sendero el grupo de siete que diviso de cuando en cuando para sentir su cercanía, curiosamente cuando miro atrás y diviso sus caras, un efecto extraño me hace verlos con cara de platillo volador. Después Germán me explica que es un efecto de la presión atmosferica.Ya me siento recuperada y aprovecho las bajadas para deslizarme más rápido ya que las subidas son pesadas y lentas.
piedra numerada que usaban losarrieros para contar el ganado
Ahora, bajando por el andarivel con Celso, siento el peso del cuerpo no sólo por el ejercicio realizado, sino también porque el frío que penetra y cala hasta los huesos. Me faltó ponerme los guantes (pensé), mientras él me cuenta de sus otras caminatas por estos lugares y compartimos la idea del "bicho que te pica" cuando comienzas a hacer este fascinante deporte que se transforma en un vicio. Vemos además unos cuantos ciclistas que suben y bajan una y otra vez, tal como lo hacen los esquiadores en temporada de invierno.
María Elena, Consuelo y Rebeca
Una larga travesía, mi primera vez a tanta altura, la novedad y lo desafiante vienen juntos y quieren quedarse conmigo un tiempo. Agradezco la invitación a esta gran aventura que manteniendo la compostura, logré salir sin mancha (menos mal!)...la amistad nos guarde y provea de otros lugares para compartir estos privilegios que nos regala la naturaleza.
En días previos habíamos llegado con Diego hasta el portón en ánimo exploratorio. Esta vez íbamos resueltos a buscar esa ruta que habíamos escuchado, con escaleras, empinadas, a un hermosa cumbre.
atrás el cerro Mayo
Salieron de sus camas temprano, con buena disposición y ánimo, Diego, la Andrea, la Emilia y el Negro.
Todos bien equipados, zapatillas, agua, no mucho más; crema para la cara.
Llegamos al portón de la ruta a la propiedad de Gabriel Ruiztagle, por donde se accedía. Saltamos la puerta y emprendimos la caminata, luego de estacionar el auto a la orilla del camino.
Al poco andar nos cruzamos con un tipo que venía en sentido contrario y muy relajadamente nos dio las indicaciones de como dar con el sendero de ascenso y ahí por primera vez nos enteramos que se llamaba, cerro Mayo.
La ruta, con suelo ripiado, se ponía cada vez más hermosa. Con hojas gigantes de nalcas a ambos lados del camino, y árboles muy altos, aparte de la vista a los cerros del frente.
Pasamos por el lado de una enorme piedra, medio desprendida de la montaña de donde debía ser parte, que me hizo imaginar el momento en que diera media vuelta más y ese camino quedaba definitivamente bloqueado.
Negro, Diego, Andrea y Emilia Bunster
Primero vimos una casa después de algún rato caminando; entramos a ver su indagábamos más o simplemente a pedir los permisos. Igual el hombre anterior nos dio la impresión que no había problemas con lo que estábamos haciendo y que el dueño efectivamente estaba adentro.
Lugar vacío así que seguimos y un poco más allá llegamos al puente que nos habían dicho y el cartel al cerro Mayo.
el bosque
Tuvimos ahí una conversación a ver si seguíamos a las cascadas o a la cima, teniendo en cuenta que teníamos horario restringido, por el almuerzo a casa de Gastón Silva a que íbamos algunos. Posiciones divididas y al final optamos por seguir hasta donde pudiéramos, en la ruta a la cumbre. Ello nos imprimió un ritmo apurado, sin parar.
Gabriel en el cartel demarcatorio
La ruta era un sendero perfectamente habilitado, mejor incluso que la ruta a los laguitos arriba del Tinquilco. Incluso, había letreros y de buena calidad, señalando el tipo de árbol.
Puentes excelentes, y una escalera impecable que empieza ya a cierta altura.
Diego en puente
Había un cartel indicando la altura sobre el nivel del mar, siendo el primero de 650 mts y el último al que al menos yo llegué, fue a 1.000 mts sobre el nivel del mar. Diego y Negro volvieron de un poco más alto, cuando a gritos señalamos que ya era suficiente e íbamos a llegar demasiado tarde donde Gastón.
Negro y Gabriel
El paisaje, precioso. Árboles enormes. Una vista tan hermosa, que muchas veces, en muchos momentos lanzábamos exclamaciones de júbilo.
Decidimos partir y partieron por delante la Emilia y detrás la Andrea, por problemas de la Emilia a la rodilla; esto mientras hacíamos un merecido descanso, tomábamos agua, pues habíamos subido rápido y de un solo pique todo el ascenso.
Gabriel al lado de Ulmo
La vuelta también fue apurada, aunque igual nos detuvimos a fotografiar flores, formas, árboles, carteles; no era posible irse tan apurado del paraíso.
Abajo ya, en el camping que estaba donde el cartel y el puente, encontramos al resto; yo iba detrás con Diego.
Diego en el puente
Disfrutando del deleite del paisaje, hicimos el trayecto del camino ripiado y finalmente llegamos al portón donde nos esperaba el auto.
Nos infiltramos en territorio privado, donde encontramos el ascenso más hermoso que he visto de una ruta grata, sureña, bien cuidada. Un dato a divulgar y ojalá que este apreciado Gabriel Ruiztagle no se enoje de esta transgresión.
en el portón, punto de partida
Otra cosa, después nos enteramos que ese cerro, al que llegamos a la cota de los 1.000 mts., tiene su cumbre a los 1.285 más menos, y que nos faltó muy poco para llegar a la cumbre.
Bueno, quedó pendiente para la próxima.
Cerca de las 8m, me pasa a buscar Pancho y acelerando llegamos a la esquina de cita con otros subecerros: como no vimos a nadie, Pancho me propone dirigirnos hacia los Llanos de Javier ya que al parecer y por accidente, había comenzado a hacer una ruta nueva que lo llevaba a los cerros de la zona del Arrayán. Así que para allá partimos.
LLegando a la zona boscosa donde está la roca grande divisamos una par de carpas que permanecian a esa hora aún silenciosas . Un poco más adelante nos desviamos del camino que usualmente hacemos para ir a los llanos de Javier y seguimos un sendero que nos lleva a al cerro de la izquierda.
Cambios y más cambios hacen la vida más desafiante y al parecer la aventura de lo nuevo es lo que nos vuelve hacia adentro para re-armarnos, re-conectarnos y re-crearnos hasta encontrar los recursos que necesitamos para re-sponder y re-accionar a estos mismos. Todos los "re" posibles son los que funcionan en esos momentos. Momentos que contienen dificultad, pueden ser algo incómodos, sentir algún dolor y seguro más de alguna tensión con otros, pero al fin de cuentas son los riesgos que se asumen antes de comenzar. Es una experiencia maravillosa que te mantiene al borde en equilibrio y concentración total, paso a paso sin perder la calma, se asoman destellos de ideas que configuran planes, que se transforman en proyectos y finalmente se vuelven realidades. Es una simple descripción del proceso creativo al que toda persona en potencia puede concientemente llegar siempre y cuando este conciente de su poder.
De los cambios que paulatinamente está realizando Pancho en su empresa para cumplir sus metas para este año 2011, versus el cambio que produce en las personas cuando estamos "emprendiendo" algún proyecto nuevo es de lo que conversamos con Pancho mientras subiamos. El hecho que además lo hacíamos recorriéndo un nuevo sendero no es causalidad, es sincronía hubiera dicho Gabriel que está de vacaciones en el sur.
Llegamos a una semi-cumbre bastante angosta que en otra oportunidad quedamos de continuar, la premura del tiempo y la responsabilidad de volver a tiempo para hacer un par de trámites antes de la última función de la ópera "Il filósofo di campagna" presentada dentro del programa Festival Internacional Santiago a Mil, espectáculo que resultó impecable y con una numerosa audiencia de ciudadanos de la comuna de San Joaquín, personas que en su inmensa mayoría jamás habían presenciado una ópera y menos en un teatro de lujo como el recién inaugurado teatro de la comuna.
La bajada la hicimos en dos tandas ya que tuvimos que retroceder un tramo hasta encontrar el sendero por el que subimos. Nos engañaron unos banderines rojos que estaban colocados en ciertas partes de la ruta. Esta nueva ruta es muy recomendable, contiene vistas hermosas hacía el valle del Arrayán, muchas aves y densa vegetación nos rodearon, otra posibilidad para futuros encuentros subecerros.
Llegamos atrasados con la Rebeca al punto de encuentro, donde ya nos esperaban Pancho, la Vero y la Consuelo. Claro, me había quedado pegado leyendo el libro El Elemento de Ken Robinson, que está potente.
La decisión no fue fácil. Todos querían ir para lados distintos. Después de un silencio, Pancho propuso el cerro de los secretos y zas, acuerdo. Rapidito partimos.
Pancho contempla la vista hacia Santiago
Dejamos el auto en la Ermita, donde la Juanita y su marido Gabriel aun dormían.
No estaba el cobrador con el que hemos tenido algunas fintas, así que pasamos raudos. En la vuelta más arriba, conversamos unas palabras con la persona que arreglaba la casa de adobe que siempre había estado ahí, en el abandono. Buena cosa; se re-avivará.
subiendo la parte más difícil
La Rebeca trajo a colación el texto potente también de la Andrea Brandes, en el blog que lleva de los presos de la cárcel de alta seguridad CAS, donde hace su taller literario. Un poema, una imagen y sus palabras desde su mirada acerca de los ochenta y tantos muertos quemados en otra cárcel. No puedes no leerlo; por aquí.
Llegamos pronto a la torre y de ahí cuesta arriba. La temperatura, grata a esa hora de la mañana, aparte de que corría una brisa, que más tarde incluso aumentaría.
Hoy quedamos embelesados al ver los frutos del cactus ya abiertos, con las cientos de semillas en disposición de ser expelidas o transportadas por insectos a sus destinos aleatoreos definitivos.
Pero lo mejor fue la lección que nos dio el ver todo el rango de existencia desde la flor, la flor ya seca, el fruto maduro, y el fruto abierto ofreciendo sus semillas, herederas de la madre mata de cactus.
Vimos incluso muchas mariposas libando el néctar que traían esas semillas, probablemente para atraer a los acarreadores de dichos críos.
flor del cactus
Mirar la belleza de esa flor, como y con que facilidad se transforma en un resto reseco negro oscuro, para darle paso al fruto y de ahí los hijitos.
A alguien se le ocurrió pensar en si las flores contrataran un médico cirujano plástico para extender un rato más su belleza, antes de desintegrarse, ya cumplida su misión.
mariposas libando las semillas del cactus
Arriba, en la cumbre, a la sombra de un quillay, intentamos compartir secretos, haciéndole honor al nombre del cerro, sin mucho éxito. Historias macabras mas bien salieron a campar.
Mucho nos enteramos de los detalles del proceso de parto, de la epidural, descontinuada en Europa, de los dolores, muchos de ellos culturales, y de las gimnasias que hacen posible tener partos en casa incluso sin dolor. Ver para creer, pensamos algunos después de escuchar a esta médico meonatóloga que nos sube el nivel cultural de salud al grupo.
descanso en la cumbre
Quedó una tarea: averiguar si es cierto que la azucar es una droga, como le escuchó decir Gabriel a la Pía Sartorius.
Estaba tan grato nuestro descanso acompañado de las naranjas de Pancho, que optamos por innovar intentando una bajada por el surco de las aguas, de la quebrada al frente nuestro. Bajamos, dimos con el cauce y descendimos hasta la primera cascada seca, de unos 6 metros en picada. La pasada por el lado no se veía muy agradable, así que optamos por re-hacer el camino que habíamos hecho, hasta la cumbre y hacer la bajada clásica.
el estado de ánimo de la Vero en la cumbre
Y así fue. Bajamos rapidito, pues el desvío nos había desacomodado los tiempos, con un viento que nos arrancaba los gorros de la cabeza, aparte de darnos un refresco que en las partes donde este no corría sentíamos el calor que hacía sin viento.
Llegamos antes con la Rebeca al quiosco de don Gabriel y nos tomamos una Cocacola helada y yo me deleité con un pan amasado.
Y de ahí de vuelta los cinco en el auto de Pancho, en animada conversa no ausente de bromas a los guatones del grupo.
Dos de enero del 2011, 8:00 am en la esquina habitual de reunión nos juntamos los tres fieles y adictos a las caminatas y subidas de los domingo en las mañanas: Gabriel, Pancho y yo(Rebeca). La mañana está fresca porque el sol amanece medio flojo para calentar planetas hoy, más parece haber decidido darle paso a las nubes que se desplazan lentamente por los cielos. La Vero avisa por mail que no llega y Martín lo hace por celular.
Tomamos rumbo a la curva 32 de la subida a Farellones, un lugar distinto que no conozco y me parece una idea genial esto de elevarse a esa altura para visualizar los territorios conquistados, esos que nos ocuparon durante los pasados meses. El ánimo es de pasear y conversar en el trayecto, las celebraciones de año nuevo de cada uno donde aprovecho de compartir con mis amigos mi experiencia de haberme amanecido bailando en una fiesta, cosa que no hacía desde hace muchos años. !Qué bien que hace bailar!...y mejor todavía ver la llegada del nuevo primer dia del 2011.
Dejamos el auto en la berma y nos encaminamos por la derecha por un sendero demarcado rumbo a las torres, es una caminata liviana con una panorámica completa desde donde se observa a poca distancia las construcciones de Farellones y la Parva. Abajo claramente dibujado el verde valle de Villa Paulina o Yerba Loca, lugar desde donde se pueden iniciar caminatas a los glaciares.
El imponente paisaje nos deja mudos por instantes, está verde aún con flores y plantas silvestres que el afanado Gabriel fotografía de cerca para exhibir en este posteo. Las conversaciones ahora son recuerdos de nuestros compañeros de cerros: la Vero, Alfonso y la Paula fueron los últimos en sumarse al grupo este año. También vienen con menos frecuencia la María Elena, la Consuelo, Andrés R., Martín W., Tito L., Carlos S., Francisco T., la Marcela M. No podemos dejar de mencionar a Jorge Milla que este año ha sido para él de emprendimiento, lanzando su propia empresa "entravesia.cl" . web que les invito a visitar para conocer mejor sus travesias en lo humano y lo divino con grupos diversos en plena natura.
No podía faltar dentro de la conversación los temas que nos mantuvieron espectantes y los que también nos aturdieron un poco por lo feroz, como los problemas que produjo el terremoto que nos dejó a muchos "terremoteados" por dentro también. Luego recordamos el inicio del año con el incendio de la empresa de Pancho, sin embargo nos causó mucho gusto saber que a pesar del daño producido, esto también ha sido una gran oportunidad de hacer cambios positivos, nos cuenta entusiasmado Pancho.
Año del tigre según el horóscopo chino fué el 2010 que con sus violentos zarpasos dejó la embarrada , ahora viene el conejo para el 2011, según dicen los eruditos, será más amable y tranquilo y nos dará un respiro. Me declaro poco conocedora del tema pero siempre me interesa estar al tanto porque definitivamente le apunta. Tanto Gabriel como Pancho me observan reticentes al tema, pero igual preguntan (?¿). Mientras cuento esto, estamos caminando sobre un barrio residencial de conejos, cuído entonces de no pisar sus casitas-cuevas.
Otra cosa curiosa del camino, fué encontrarnos con plantas protegidas por alguién que las matienen enrejadas y tapadas con género; pensamos que puede ser una investigación o experimento.
En plena caminata y conversa, ocurrió un hecho inaúdito y particularmente bello: apenas digo "me gustaría ver un cóndor", en menos de un segundo y levantando la vista al cielo...aparece uno volando apaciblemente. Bueno dice Gabriel...eso es sincronía...y retoma el tema del que nos ha estado hablando últimamente: la sincronía o conexión.( link al posteo de Gabriel)¿casualidad o conexión?.
En resumen, se acabó el año y comenzó otro, esta vez pudimos recorrer durante las primeras horas del año nuevo,a mucho mayor altura lo que habla de comenzar el año !!!A otro nivel!!, me llevo para abajo un preciado sentimiento de !Imposible mejor!. Deseándo a todos los caminantes subecerros, los invitados y amigos de este blog un !Felíz Año!.
Habíamos acordado y divulgado que nuestra cita con ágape de final de año sería en el Parque Aguas de Ramón, lugar al que yo nunca había ido antes.
Un buen descubrimiento, pues además queda bastante cerca de mi casa.
Llegaron varios adicionales a los habituales de todos los domingos.
Quiero señalar mi pesar por el accidente (resbaló y se rasguñó la cara) de la señora de Miguel Castro, bien al principio del paseo, que los dejó a los dos, más su entusiasmado hijo Francisco, fuera de combate.
camino de ascenso
Partimos, luego de pagar la luca quina (como dice mi hijo) con unas amables señoritas, en la partida, y recibir de una de ellas una clase de ruta frente a un mapa grande, en un lugar ad-hoc bien bonito.
El sendero está bien señalizado, bien marcado, por el alto tráfico, que de hecho nos tocó ver.
Asciende por una quebrada bien pronunciada, con un pequeño y caudaloso río que suena la mayor parte del recorrido. En algunos sectores el ruido es el de una cascada que se divisa intermitentemente por los vaivenes del camino.
Martín entre chaguales
Un bello paseo, en un día caluroso, que dejó sentir su impacto en el último tramo antes de llegar a los autos, por la hora, y por el ágape y vino que traíamos puesto a esa altura.
Llegamos en una ajetreada subida, pues prácticamente corrí tras Martín Wieland, que más quería andar a solas ese día en sus divagares propios personales, que algo me compartió en un descanso que nos dimos. Lo bueno de Martín, es que podemos hablar temas de la mayor profundidad y pasar a reirnos a carcajadas en un santiamen. Siempre la presencia de Martín es una fiesta.
en el Mirador: Pancho, Paty, Martín y Rebeca
Otra visita para celebrar, es la de Paty Lopetegui, que Andrés Reutter marcó en unos 4 años de ausencia por estas pistas. Computina de formación, dejó esas pistas por el yoga a 42 grados, del cual es instructora y su tema de devoción en la actualidad es su nueva Escuela, la de esta mujer norteamericana Ramtha. Vale la pena escucharla.
El núcleo central de este paseo fueron: Pancho, la Rebeca, Consuelo, la Vero, y Yo, Gabriel. Los visitantes al evento: Martín, la Paty, Andrés Reutter (a esta altura pasó a visitante), y la familia de Miguel Castro, que se accidentó al inicio.
Llegamos hasta el Mirador, a unas dos horas y media de la partida. Ahí nos encontramos con otro grupo donde resultó que iba una amiga y compañera de psicología de mi hija, La Tamara. Hay unas fotos de ella conmigo en el set.
en pleno ágape
Llegaron todos a este Mirador y después de descansar un rato, disfrutar de la vista que incluía cascada, decidimos devolvernos hasta un lugar sombreado, cerca de agua, donde efectuar el ágape, pues la mayoría habían acarreado su aporte.
Y ahí, junto al río, donde aparece Andrés Reutter, luego de "refrescarnos", nos dimos al festín del ágape: quesos, vino, jamón, galletitas, guindas, frutillas, pan de Pascua de la Consuelo (el clásico, exquisito), maní. Ah, las guindas de la Paty y las frutillas de la Vero, estaban exquisitas.
cruzando el río; donde está Reutter, al fondo, fue el ágape
Después de departir, comer y festejar, emprendimos vuelo, unos más rápido que otros, pues habíamos pasado los límites de riesgo de la hora de llegada a las casas. Adelante y muy rápido, arrancaron Martín y la Rebeca. Detrás iba mi grupo con la Paty, Pancho y Andrés. Y detrás la Verónica y la Consuelo.
Un estupendo paseo, bien caminado, con un exquisito ágape a la orilla de un refrescante río. Memorable.
El cerro Manquehue fué la opción escogida de esta cálida mañana de diciembre, el camino a farellones estaba ocupado con una carrera de bicicletas que se tomó la avenida Las Condes desde el Cantagallo., vengo con Gabriel en auto, semáforo rojo nos retrasa unos minutos la llegada al punto de reunion. Nos esperaban Pancho y la Consuelo, ella viene a sumarse al grupo después de cuatro semanas de recuperación una lesión en su pierna producida por un accidente en su casa.
Mientras nos ponemos de acuerdo adonde ir, tomamos la decisión de retomar el horario de verano, entonces desde el próximo domingo nos juntaremos a las 8 de la mañana . Vamos en dos autos camino a la Dehesa para hacer la subida por la cara de atrás del manquehue, este cerro que es parte importante del paisaje urbano de la zona oriente de Santiago. Aparece imponente en medio de una enloquecida ciudad que en época navideña lo compra todo.
Gran cosa es escaparse este mediodía de tal bullicioso ruido contaminante que incluye la epidemia de compras de regalos. En otras oportunidades que vinimos a este cerro, nos encontramos con multitudes de personas en la cumbre, era impresionante hoy en cambio, nadie a la izquierda ni a la derecha, NADIE en ningún lado. Al parecer la epidemia es más grave de lo que me imaginaba.
El tema de conversación gira en torno a las relaciones humanas: el hecho de estar en pareja versus el estar sólo. Y esto viene de la reflexión que traje a colación por la presión que ponen los emparejados a los que no lo están por el motivo que sea. El punto es que me pregunto ¿porqué tanta presión? ¿Existe un estado ideal de convivencia?, ¿es lo mismo para la mujer que para un hombre?. Finalmente las dudas no desaparecen y es más, sigo pensando que cada uno defiende su situación tanto de soltería como de pareja ya que hay que defender lo que se tiene y contentarse con los logros personales que cada cual prioriza en sus relaciones. Al final las parejas se relacionan con otras parejas y los solteros con otros solteros por cosa de afinidad y comprensión mutua.
Subimos con la vista en la torre que nos muestra Pancho desde el comienzo, flores y arbustos aún muestran restos de primavera algo madura, casi verano. Terreno arenoso que favorece el pisar y avanzar hasta llegar al plano donde se encuentra la torre. De ahí para arriba la subida se hace más fuerte y sin pausas llegamos escalando en terreno de grandes rocas y mucha piedra chica algo resbaladiza.
Llegada a la cumbre donde la panorámica es de 360 grados; Santiago por todos lados. Este imponente señor manquehue nos vigila de todos lados, es como un faro que avisa cuando viene lluvia si está nublada su cumbre, nos guarda de grandes vientos y ofrece su manto blanco de nieve después de la tormenta. Imposible pasar desapercibido don manquehue.
La bajada la hacemos en dos grupos: los hombres por una lado y las mujeres por el otro. La Consuelo viene algo cansada después de su convalecencia y prefiere bajada suave y segura para no correr riesgos de un nuevo traspié y yo decido acompañarla. Mientras Pancho y Gabriel encuentran una bajada más directa por la derecha.
Un grato paseo de domingo, con calor que esperabamos llegara que por momentos venía acompañada de una brisa fresca, nos dejó ese sabor exquisito de recibir de la natura toda su hermosura, nada mejor regalo para cada uno en estos dias de festejo.
Un regalito musical para ver y escuchar en este vídeo, viene desde la ciudad de Dresden !!Felíz navidad a todos!! (+ fotos).