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domingo, 7 de octubre de 2018

Relaxation en Las Varas

Después de una bronquitis que me dejó fuera de los cerros por dos domingos, vuelvo a las pistas con todo.
Paso a echar bencina y sigo al punto de encuentro.
Llegue segundo; ahí estaba ya, la Soledad.

Al poco rato, llega Mario Castillo, que se supone había venido unas tres veces, en tiempos pasados. Nunca se topó conmigo.
Luego Pancho, Dirk y José Manuel Salinas.

Pancho. Mario, Dirk, Gabriel y la Soledad
Las Varas, exclamo. No hay oposición y para allá partimos, todos en el auto, con tres hileras de asientos, de José Manuel.

Día semi despejado, con nubes altas. Prontamente nos sacamos polerones y quedamos en poleras.
Tomamos la ruta a la derecha, de inmediato bajados del auto.

Pancho. Mario, Dirk. José Manuel y la Soledad
En animada conversa, en grupos de dos y tres, llegamos a la canaleta, antes al tranque, donde hicimos un pequeño alto para tomar un poco de líquido.
Recuerdo haber estado conversando acerca de las bajas de presión, o zonas de puna, camino al Pintor. Hay una zona baja, donde la puna es máxima. Porqué será ?
Y surgió de la nada el principio de Bernoullí, que pienso, ninguno de los presentes recordaba en plenitud. Pero igual le hacíamos empeño.

José Manuel y Mario Castillo
Luego caminamos aguas arriba en pares. Escuchar y ver el agua, coincidimos es un deleite.
Una parada a tomar bebestibles y llegamos al punto de cima, que es donde empezamos a bajar.
Esta vez optamos por sentarnos a la sombra.

post relax - ese perro nos acompañó todo el camino
Comimos naranjas de varios proveedores y mandarinas, Y algunos frutos secos.
Satisfechas las hambres, Dirk dirigió un ejercicio de relajación, donde al menos Pancho, parece que se quedó dormido. Al final, nadie quería salir de ese estado de relax.

Siendo más o menos las 12:30 decidimos retomar, ya el descenso.

los ahora consuegros, ya que sus hijos están casados en unión-civil
En ese tranque atrás de la foto, nadaban unos patos, que más parecían gaviotas, pero al parecer no lo eran.

Llegamos al auto, pagamos y nos fuimos.

José Manuel tiene en venta estos artículos que se han ido quedando en su auto:






























Salvo que alguien los reclame antes.

martes, 2 de octubre de 2018

Los angelitos y los cerros

El pronostico del tiempo hablaba de lluvias el domingo en la mañana. Lluvias leves, pero lluvias...

Me levanto, miro hacia afuera. Se ve un día lluvioso. De hecho cae agua.
El angelito malo me tiraba a volver a la cama, pero gano el angelito bueno.

Llego a la estación de servicio, que a estas alturas no recuerdo si es Esso, Petrobras, Shell, ....(no es Copec), y veo estacionado el auto de Pancho.
Pongo mi auto en paralelo al suyo y le hago señas. Pero el esta absorto en el celular.
Me estaciono detrás de él, en una importante maniobra, ya que había espacio justo para un auto. Pero el sigue sin detectar mi presencia.

Pancho
Le mando un WhatsApp:
 - Hola Pancho. Hay Subecerros hoy ???
 - Aquí esperando pero nadie aparece
 - Pobrecito, te dejaron solito (jajaja)

Se define el destino.... La Varas.

terreno embarrado
Esta vez vamos por la ruta directa al tranque y de allí hacia arriba. Llegamos muy temprano a la canaleta y decidimos seguir hacia el Morro Guayacán, cosa que finalmente no hicimos porque el camino estaba con mucho barro. En algún punto de la travesía nos devolvemos y paramos en la canaleta a comer las tradicionales naranjas y frutos secos.

trabajos de urbanización
De vuelta al auto, temprano, a una hora compatible con nuestro compromiso de llegar a almorzar a las 13:30 con nuestros nietos.
Un esquisto día entre nubes y rocío, sin lluvia.

Gracias!!! al angelito bueno.

(texto de Francisco Toyos)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Conversando del cambio climático

Ser el último día de los feriados de fiestas patrias, que instó a muchos a salir de Santiago y a otros a aprovechar de descansar, debe haber influido para que llegáramos solo Víctor y yo. Ya eran pocos los que subían a esquiar y pocos ciclistas tempraneros, nos impulsó a ir a nuestra ruta frecuente, Las Varas, que siempre nos muestra nuevos senderos o lindos cambios en su paisaje.

Soledad
Hubo dos novedades: nos siguieron dos perros durante todo el trayecto y conocimos  la ladera poniente de los cerros de las Varas, esa que mira hacia la ciudad. Fue una ruta de ascenso hasta un nuevo (para nosotros) acumulador de agua y de ahí bajamos por una ruta de ciclistas casi hasta llegar a San Carlos, pero decidimos subir nuevamente por el cerro hasta llegar a la cima y a la canaleta.

Con el sonido del agua que llenaba el pequeño tranque al lado de los eucaliptus intentamos compartir con los perros nuestras mandarinas y almendras, pero parece que esperaban asado y no aceptaron.

Víctor
Desde nuestro descanso, vimos una ave rapaz, gris, posada en un eucaliptus, que nos acercamos a reconocer, parecía águila, silenciosa buscando presas.

Regresamos conversando y a las 12 ya estábamos en el auto, con gusto para encontrarnos otro domingo nutriendo nuestro espíritu cuerpo y amistad.

(texto de Soledad Tagle)

ave rapaz

domingo, 9 de septiembre de 2018

Nueva variante, más exigente, por las Varas

Cinco estuvimos en el punto de encuentro en este bello día, primaveral. Apareció, José Salinas II, con intenciones de ir con nosotros, para seguir sólo más arriba desde algún punto, cosa que al final no materializó.

Y nos fuimos a la Varas en dos autos. Uno de ellos, el de Víctor. Yo me fui con José.

Víctor, José, Gabriel y Pancho
La cobradora no estaba y nos cruzamos con ella, al poco avanzar caminando, por la calle de la derecha.

Yo iba lento, con el cuerpo como cansado, aletargado. Quizás por mis frecuentes ausencias de este circuito. Pero me fui despercudiendo a medida que avanzamos cerro arriba.

en la cumbre
Tomamos un camino alternativo hacía arriba, por un camino de autos. Y llegamos a la canaleta, poquito antes de donde los ciclistas se descuelgan hacia arriba. Y por esa ruta tomamos nosotros, la de los ciclistas, cerro arriba.

vacas y terneros
Y de hecho, muchos ciclistas, nos fueron pasando. Y llegamos a la cumbre, del paso hacía las rutas de la Católica, que estaba ocupada por ciclistas. Por eso seguimos prontamente, ya con la propuesta de Pancho, de arremeter hacia la cumbre a nuestra izquierda.

Víctor y Gabriel, en la sombra de la cumbre
Mientras subíamos, Víctor nos contaba de su reciente viaje de 18 días, por la campiña francesa. Lo que destacó, es un parque temático increíble, en el pequeño pueblito, Puy du Fou, entre Lyon y Bordeaux; véanlo aquí.

Gabriel y Pancho
No fue tanto llegar a la cumbre. Ahí buscamos una sombra, espectacular, donde nos sentamos primero a comer, naranjas de Pancho, mandarinas de Víctor y almendras de la Soledad. Y después nos recostamos a dormir una rica siesta, o dormilada, de unos 10 minutos. Delicioso.

Cuando íbamos en la primera parte, nos cruzamos con un buen grupo de huasos a caballo, con perros, que se supone iban a un carneamiento, allá, cerca del tranque, donde están los camiones y corrales.
Poco más adelante, vimos dos vacas, una de ellas parecía muy joven, con sus sendos terneros. Nos detuvimos a contemplarlas, con su qué de compasión, sabiendo que por ser vacas o terneros muy chicos, no los carnearían para este 18. Pero sintiendo lo miserable de sus vidas, cuidadas para satisfacer nuestros ritos 18cheros y de otro tipo.

José, Soledad, Gabriel y Pancho
Bueno, en la bajada, yo me fui rapidito adelante, para presenciar esta carnicería del carneamiento supuesto.
Bueno, llegué mucho antes, al lugar de los corrales, de donde desde lejos oía los bramidos, que yo imaginaba agónicos.
Pero no fue así. Nadie mataba a ningún animal, sino que los tenían reunidos, se supone que para vacunarlos. Mucha vaca y terneros, vi yo.

ascenso a la cumbre
No pueden carnearlos aquí, me dijeron mis colegas subecerros; sería ilegal.
Bueno, me parece bien.

Llegamos luego a los autos y algo más cansado que otras veces, nos despedimos y cada uno para su casa, llegando yo con el aperitivo ya arrasado.

viernes, 7 de septiembre de 2018

SUBE CERRO DGO 2 DE septiembre

Y fuimos solos dos.

Estaba precioso el día anterior, primavera verano aunque apenas se asomaba Septiembre. Nuestro día domingo igual de bonito y llegamos Pancho y yo Esperamos un rato en el café y partimos a Las Varas, lugar siempre mucho más tranquilo, menos exigente, menos visitado y menos resbaloso que el Manquehue del domingo anterior.

Soledad
Hicimos un recorrido diferente, pero en las Varas todo sendero llega a la canaleta y de ahí seguimos hacia el sur llegando a mirar hacia San Carlos y a una cima meta de ciclistas, donde disfrutamos de las naranjas de Pancho. Nos propusimos la próxima vez seguir subiendo, a otras cimas más lejanas del sector. Se vislumbra una pronta primavera de flores de chagual, ya se ajan los aromos y cantan como siempre y nunca las tencas con sus variadas voces.

Pancho

(texto de Soeldad Tagle)

lunes, 27 de agosto de 2018

Despedida de la Andrea por el Manquehue

Siete estábamos en el punto de encuentro, cuando decidimos partir al Manquehue. Eran demasiados autos en la dirección a Farellones, por el ski.
Al llegar al pie del Manquehue el grupo había ascendido a 8, pues Dirk llamó a Pancho, cuando no encontró a nadie en la Shell a un cuarto para las nueve; y nos alcanzó.

Andrea, Pancho, Eugenio, Dirk, Anne Marie y Francisco
Llegamos cuando no habían muchos autos. Nos estacionamos mirando calle abajo, antes de que la calle diera la primera vuelta. A la vuelta esto sería increíble. La cantidad de autos estacionados y hasta donde hacia abajo seguían habiendo autos estacionados; increible.

siete van subiendo delante mio, que saco la foto
Partimos lenta y pausadamente, caminando. Conversando. Nos había recibido un gallinero vociferante de patos, gallos y pavos reales; nos tuvo absortos un buen rato.

notas el verdor que emerge del pasto seco del año anterior ?
Todo partió hablando de mi auto nuevo, desde noviembre, que se quedó en panne en la revisión técnica, por fallo de la bomba de bencina. $ 280.000 me salió el arreglo. Y la sensación de abuso, no sexual en este caso, pero aproximándose.
Hablamos de como te abusan, monetariamente, cada vez que tienes un evento de salud. Casos y casos surgieron, en que los afectados o se declaraban en quiebra o simplemente no pagaban y vivían pegados con sus antecedentes malos.
Un mundo monetarizado en extremo, al nivel del pillaje, en abundancia. Noté la rabia que emergía, hasta que pedí que siguiéramos caminando por esta bella naturaleza y no siguiéramos hablando de este mundo y su economía.

ya subiendo la última parte antes de la arremetida final
El pasto verde brota con fuerza debajo de los pastizales secos del año anterior. Los cerros oscilan entre el verde y el amarillo.
El día soleado, tirando a caluroso, con mucho canto de pájaros en las quebradas más boscosas.

Soledad y Dirk, en lo que sería nuestra cumbre
Íbamos detrás con Dirk conversando, algo cansados. Él se había acostado a las 3 de la mañana y yo, sin muchas ganas de la arremetida final.
Al pasar por esa parte plana antes del ascenso a la cumbre, nos llama la Soledad desde una agradable sombra y nos dice que ella nos esperará ahí. Noo, como te vamos a dejar sola, salto de mi boca espontáneamente y con un Dirk que acogió de inmediato, nos fuimos a desplegar en esa rica sombra, con vista a la cumbre.
Y ahí estuvimos mucho rato, disfrutando, comiendo y conversando.

el gran Dirk
Mucha, muchísima gente transitaba hacia la cumbre y de vuelta.
De repente decidimos iniciar el descenso, sin antes llamar a Pancho y decirle de nuestros planes.

iniciando el descenso
Bajamos a buen ritmo, yo adelante, con mucha interacción con gente que subía y bajaba. Mucha gente joven subiendo, de esa que se levanta más tarde por los carretes.
Después de pasar por debajo de la última torre de alta tensión, caminamos por la calle los tres juntos.
Llegamos a los autos y nos despedimos, sabiendo que al menos con la Soledad no encontraríamos esa tarde en un ágape en el departamento de nuestros amigos alemanes, Andrea y Michael, que nos dejan.

lunes, 13 de agosto de 2018

Otra vez al morro de las papas

Nos encontramos Michael y yo con Pancho a la hora usual en la gasolinera Shell a las 8:30
puntualmente no obstante del cambio de la hora. Subimos al coche de Pancho para pensar sobre
el camino a elejir. Michael propuso el camino al morro de las papas, un camino muy agradable
por las serpentinas que nos llevarian a una altura de 1.370m. Pancho consiente pero quiere
aumentar el ejercicio y pone como condicion la subida directa con una inclinacion fuerte. En este
momento llama Francisco Toyos y quedo abierto si cojiamos la via directa o la subida ligera. A
Annemarie y Francisco les gusta la decisión respecto al morro de las papas.

Michael y Andrea sentados; los dos Panchos, acostados
Los encontramos en el aparcamiento de la Católica. Después de haber aparcado los autos
pasamos por una "Avenida“ de mimosas que tienen un otro nombre en chileno. Hacia fresquito
pero las mimosas estaban en plena flor con un olfato impresionante. A las 9:30 pasamos el portón
registro del parque Cordillera, Estadio de la Católica.

avenida de mimosas en flor
En la entrada vimos un petirrojo muy confiado.

petirrojo muy confiado
Esta vez subimos del oeste y cojimos el camino difícil, que nos hizo pasar por una plataforma
cubierta de basura que según el guardia que informamos venía de una fiesta de jóvenes, prometió
removerla.

Francisco y Annemarie
en la palma de su mano
Llegados al morro de papas y disfrutamos de la vista fenomenal. Mientras tanto los dos "Panchos“
descansaron en una roca cama soñando de chocolates y frutas secas......

aglomeración de vacas
La bajada por las serpentinas sin novedades excepto una aglomeración de vacas dando la
bienvenida a un ternero recién nacido.

Otra vez disfrutamos un domingo con amigos en una naturaleza despertante y primaveral.