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domingo, 28 de abril de 2019

Un día veraniego en los cerros con un cielo azul

Un buen grupo de cuatro varones se congregan en este primaveral día de fines de abril: Pancho, Francisco Toyos, Dirk y yo, Gabriel.

A Las Varas, por supuesto. Podremos estar de vuelta tipo una, dirá Dirk, en cuyo auto nos iremos ? Por supuesto, le dijimos, si Las Varas es un trámite más bien corto.

Varios de los presentes, hacía tiempo que no venían al cerro y ha perdido su training, por lo que el ritmo de a ratos fue bien lento.

Dirk, Francisco y el tranque con re poca agua
Estuvimos hablando de inteligencia artificial, que había sido tema para algunos durante la semana. Un mundo nuevo que se abre, que ya empieza a ser hora de enterarnos de qué se trae y la envergadura de sus aportes. Que mejor que un link que dejé de mandarle a alguno: link

Nos topamos con un ave grande, que no era cóndor, parado en una rama poco más adelante de donde íbamos. Nos detuvimos, la contemplamos y algunos le sacaron fotos. Nos empezamos a mover y emprendió vuelo, en un planeo lento y soberano hacia el cerro del frente, laderas del Pochoco. Un espectáculo.

Francisco
Llegamos a la canaleta y ahí hicimos nuestro alto de cumbre. Comimos naranjas de Pancho y frutos secos diversos, de cada uno de los restantes.
Nos preocupa y algo entristece, la poca nieve que se divisa en las cumbres cercanas al Plomo; la Leonera por ejemplo. Y este año más parece que también será seco. Mala cosa.

Luego seguimos, con Pancho en la delantera, al menos al principio, bordeando la canaleta, aguas abajo. Una ruta muy agradable, aunque lo seco de la vegetación, se nota y preocupa.

Pancho, Dirk y Francisco llegando a la canaleta
Al final, empezamos a cruzarnos con ciclistas. Muchos ciclistas, en uno y otro sentido.
Poca agua en un canal, con el agua con espuma, recabó Francisco y con mucho musgo.
Y llegamos al camino de autos.

Me fui adelante conversando animadamente con Dirk y bastante cansados ya, llegamos al auto.

We did it, again, dijimos. Y no podemos parar. Hasta la próxima y saludos a todos los que no vinieron y pasan por estas líneas.

lunes, 22 de abril de 2019

Domingo con dos resucitados

Pascua de resurrección y solo fuimos dos los subecerro resucitados, Pancho Balart y yo (Soledad),
los dos que preferimos evitar los tacos en las carreteras en este fin de semana largo y disfrutar la
ciudad más tranquila.

Otoño muy agradable pese a vislumbrarse desde temprano el smog sobre Santiago, en el camino a
Farellones destacaba la ausencia de ciclistas, ¿todos esperando al curioso conejo que pone huevos
de chocolate ?

Soledad
Las varas continuaba con la caseta clausurada y nosotros ya nos acostumbramos a llegar en auto
hasta la explanada, acortando así unos metros de subida y no por eso prolongar la ruta.

Estaba muy bucólico y silencioso el paisaje, solo interrumpido por unas cuantas tencas, pitíos,
turcas que se dejaban ver corriendo entre los matorrales, vacas raquíticas alimentándose de
esperanza y solo al final de la canaleta aparecieron raudos ciclistas.

Pancho
La conversación fluctuó entre las descripciones de Pancho sobre los grandes parques y avenidas de
Orlando y Miami, que reflejan una buena calidad de vida, el cercano futuro de los autos eléctricos,
el trabajo creativo de Pancho en su empresa, siempre innovando. Por mi parte compartí la
exposición del acuarelista inglés JMW Turner, actualmente en el centro cultural La Moneda, vale la
pena!, la penosa visita al humedal de Batuco, casi casi totalmente seco, aunque aún permite
observar algunas aves como pitotoy y perritos.

En fin, para no perdernos el caminar a orillas de la canaleta, que deja nutrida el alma para la
semana, la recorrimos de regreso, aunque nos alejara del auto.

Hasta la próxima! Que tengan todos una buena semana.

(texto de Soledad Tagle)

lunes, 15 de abril de 2019

Pegados en Las Varas

Llegué a la bomba justo a las 8:30 (Eugenio) y no había nadie mas, pensé que quizá subiría solo pero al poco rato apareció Víctor y luego Pancho y la Annemarie.

Esperamos un poco y confirmamos que seríamos los que éramos así que sin siquiera discutirlo, partimos a Las Varas....¿será que habrá que cambiarle el nombre al grupo por "Subealasvaras"?

Esta vez apareció la señora que cobra al vernos llegar. A pesar de estar clausurados por la Municipalidad, igual nos cobró, luca por cabeza. Nos comentó que los clausuraron por no tener patente comercial.

Pancho Anne Marie y Víctor
Partimos caminando hacia el tranque cerca del anfiteatro de piedra para hacer la vuelta bajando por el otro tanque, el del vía crucis.

La conversa anduvo por el lado de lo pocos que somos, hasta no hace mucho nos juntábamos varios y la concurrencia ha ido mermando últimamente. Se mantienen fieles Pancho, que anunció que el domingo de pascua faltaría porque se lo llevan a la playa, y Víctor. Yo también he fallado mucho desde que nos vamos a la playa lo más que podemos.

En el cerro  se nota la falta de agua, la tierra polvorienta, muchos árboles y arbustos secos en el camino.

Temprano había un cielo azul precioso pero al poco rato notamos la nube de polvo en suspensión que se forma sobre Santiago y que, lentamente empieza a meterse hacia los cerros. veníamos de unos días más bien fríos en Santiago y varios pensamos que seguirían así, pero no, la temperatura empezó a subir y hubo que desabrigarse.

El camino por el costado de la canaleta es siempre agradable, ver y sentir el ruido del agua es muy gratificante.

Pancho iba concentrado y a ritmo sostenido, no paró ni un momento hasta que llegamos al punto del descanso donde nos convidó sus ricas naranjas, la Annemarie frutos secos y mandarinas Víctor, yo no llevé nada solo agua.

Estuvimos unos 20 minutos y empezamos la bajada para cumplir con compromisos de llegar temprano de vuelta. La conversación siempre se hace entretenida, y casi sin darnos cuenta estábamos llegando al auto de Víctor.

Una rica mañana de ejercicio en grata compañía.

Sugiero eso sí, que dejemos descansar a Las Varas por un tiempo al menos....

(texto de Eugenio Lagos)

martes, 9 de abril de 2019

Los paseos por los cerros relatados por Francisco Toyos

Este fin de semana con Annemarie fuimos a acampar a la Laguna Rubillas en Lo Valdes. Les comparto foto del lugar donde esta la laguna y foto del atardecer de sábado.


Cuando venia manejado de vuelta el domingo pensaba... Donde habrán ido los Subecerros este fin de semana.
Quizás la pregunta "mas pregunta" era: Quienes habrán ido este fin de semana ???
En mi interior primero pensé: Qué rico, llegaré a Santiago, miraré el correo y veré el reporte de la salida".


En ese mismo momento me di cuenta que yo había ido la semana pasada con los Subecerros y no hubo reporte.
Por lo mismo, muy tárdemente, reparo el error y envío un mini reporte......

---Domingo 31 de marzo de 2019---

Llegamos a la bomba Annemarie, Eugenio, Victor, Pancho y yo.
El destino, después de una breve evaluación fue Las Varas, lugar que nos esta siendo cada vez mas agradable.

Estacionamos el auto de Víctor en el lugar mas tradicional, frente a la caseta de la cobradora, que lucia un parche rojo que decía:

CLAUSURADO
Municipalidad de Barnechea

Así que por esta vez el paseo resulto gratis.

La ruta fue por el camino de autos hasta el tranquecito y de allí de vuelta por la canaleta hasta la cumbre oficial.

Francisco, Pancho, Eugenio y Víctor
Luego retorno a los autos. Ciclistas solo vimos, desafiando la gravedad, mientras compartíamos alimentos sentados en la canaleta.

Pancho, Eugenio, Víctor y la Anne Marie
Un agradable día y muy buena conversación.

Saludos,

Francisco (Toyos)

domingo, 24 de marzo de 2019

Yo como, tu comes, él come; a veces yo no como

Dejo de ver el documental de Alondra de la Parra, directora de orquesta mexicana, y me vuelco a escribir este relato de los subecerros en el día de hoy.

La Alejandra, se vino a mi edificio, para irse conmigo. Llegó puntualmente a las 8:15
En el punto de encuentro ya estaban Dirk, Pancho y Víctor.
Breve conversa y más que el destino, el punto a resolver era en qué auto nos íbamos. En el Volvo de Dirk.
Destino, obvio, Las Varas.

Dirk, Alejandra y detrás Pancho; no se Víctor que viene más atrás
Pasamos de largo hacia nuestro estacionamiento bajo malla de kiwi, cerca del tranque.
Dirk pidió hacer la ruta en el sentido que hiciera la bajada más suave, pues andaba con la rodilla en rodaje.

Alejandra, Dirk y Víctor
La marcha era lenta. Quizás porque Pancho había dormido muy pocas horas anoche, pues había ido a un matrimonio, de donde salió tipo 3 de la mañana. Este tipo si que es patriota o comprometido con este grupo.
Lenta fue al principio, ya más adelante, activados por el ejercicio, o el ascenso, el ritmo fue normal.

Gabriel, Dirk y Alejandra
Llegamos a la canaleta, muy rápido. Estábamos sentados ahí a las 10:15 pues alguien preguntó la hora. Ah Dirk, que seguía una dieta con ayuno de un cierto número de horas, que completaba a las 10 de la mañana y quería comer de las cosas que se le ofrecían.

Alejandra conversa con estos tres hombres sabios
Nos sentamos esta vez en la canaleta y comimos mandarinas, naranjas, frutos secos. Vista maravillosa, coronada con un Plomo en su mínima expresión, según Dirk.
La conversa muy centrada en dietas y alimentación. El experto era Dirk. Yo había anunciado que había iniciado una dieta exclusivamente centrada en hacer dos días completos de ayuno a la semana; había empezado el jueves pasado y seguiría al día siguiente, lunes. Dirk la aprobó y apoyó con documentación que mandaría (Mercola.com).

Pancho, Dirk y Víctor
Hay varios guatones en el grupo, que lidian con el sobrepeso y el gusto por comer. La Alejandra se sitúa en el otro extremo, en el extremo bajo peso. Los guatones la miraban espantados y preocupados.

Otro tema fue la felicidad y yo sugerí ver el video titulado Happy en Netflix; genial.

sentados en la canaleta o cumbre del ascenso de ese día
Caminamos de vuelta aguas abajo por el canal, hasta cuando termina, cerca del otro tranque.
Yo iba adelante, a cierta distancia, la mayor parte del tiempo. Disfrutaba del paisaje, las sombras, pues el calor ascendía a medida que avanzaba el día; y el agua que corría al costado. Qué bella ruta.

Mucho ciclista en la última parte del canal y luego por la calle, camino al auto. Jóvenes que salen a sus paseos domingueros, sumamente tarde.

Al auto, apreciando los cómodos asientos, mientras algunos hacían elongaciones. Y a casa, cansados, después de un agradable paseo por la naturaleza y los cerros, en compañía de buenos amigos.

domingo, 17 de marzo de 2019

Una corta a Las Varas

Llego el primero. Me bajo y me pido un café en la cafetería. Me siento a esperar y llega Pancho; le hago señas. Entra Pancho y se compra un café con muffin, que parte con cuchillo en dos. Luego llega Víctor, que se sienta y no quiere nada, pues viene comido de un matrimonio pantagruélico, donde se encontró con la Soledad.

Tengo un importante almuerzo en mi casa, pues van los padres del novio de mi hija Emilia. Propongo Las Varas, subir y bajar a la canaleta, por la ruta directa, frente al tranque, ese que está con tan poca agua.
Víctor andaba ronco de resfriado, por lo que le venía bien hacerla corta.
Y Pancho aterrizó el día anterior de una semana en Framkfurt, por feria de su tema. Fue con cinco personas de la empresa, entre ellos sus dos hijos. Se vino antes, pues quería estar con nosotros en esta subida. Qué tal ?

Pancho y Gabriel; atrás tranque
Nos fuimos en el auto de Víctor, hasta ese estacionamiento nuevo, con techo de malla kiwi, cerca del tranque.
Bastó que nos bajáramos para que yo dijera, notan ustedes, cómo el cuerpo agradece y se alegra que lo pongamos en movimiento en estos parajes ?
Sii, respondieron los demás.

Hablamos de la fastuosidad de los matrimonios, en tono crítico, pero nos fuimos por las delicatessen que Víctor probó la noche anterior y no quedamos en nada.

Víctor y Pancho
Hablamos del cambio climático y del rol que ha tomado esta muchacha sueca de 16 años, Greta Thunberg, que ha optado por no ir a clases e instalarse frente al Parlamento sueco, a protestar; sola al principio. La marcha del otro día en Santiago, es parte de la onda de choque de lo que ella comenzó.
Está claro que somos parte de la generación que nada hace, salvo informarse parcialmente y opinar, incluso cuestionando voces muy radicales.

Yo llevé la delantera. Detrás venía Víctor y más atrás, Pancho. Le dimos duro, haciendo bien ejercicio en el breve tramo que habíamos elegido. Hicimos un alto en una loma pelada de vegetación, donde tomamos, o yo tomé de mi agua azul, que no todos aprueban.
El aire de la ciudad, limpio. Rara cosa. Las temperaturas han bajado, siendo este un día completamente despejado.

Víctor y Pancho
Siguiente tiro y estamos en la canaleta. Dos pasos más arriba está la sombra donde nos desplegamos.
Comimos naranjas de Pancho, mandarinas de Víctor, chocolates Bozzo sin azúcar míos (unas porquerías que me habían regalado, que no eran la verdad tan malos) y nueces de Víctor.

Y hablamos del consumo del azúcar, tan vetado en estos tiempos. De las dietas y de mi cerrada negativa a dejar de comer pan con mantequilla.
A falta de religión, la religión ahora parece ser la alimentación. Hay gente verdaderamente fanática. Como el espíritu se degradó con tanto cura pervertido, solo nos va quedando el cuerpo para adorar. Será ?

perro juguetón que nos acompañó buena parte del camino
De repente nos pusimos de pie e iniciamos la vuelta. No conversamos tanto ahí.
En qué estarán todos los subecerros que ya no vienen ? Es posible que muchos estén en ejercicios más fuertes, quizás con miras a participar en algún K o triatlón. Si, los echamos de menos.

Pasamos mirando el tranque de escasa agua y al auto. Rico sentarse en el mullido asiento y dejarse transportar.
En los autos nos despedimos, contentos de haber cumplido nuestro paseo dominguero, de ejercicio y naturaleza, aparte de la buena conversa.

Ah, Víctor y yo andábamos con gorro azul, comprado en la tienda Decathlon de Padre Hurtado con Bilbao; en ese Mall. Excelente tienda, barata.

domingo, 10 de marzo de 2019

Dos hombres y dos mujeres a Las Varas

El día anterior me encontré en el Jumbo con la Alejandra y la insté a ir al cerro el domingo; acogió y ahí estaba en la recepción de mi edificio (vive a un par de cuadras), temprano el domingo.

Llegamos y ya estaba en el punto de encuentro la Soledad. Al poco rato llegó Víctor.
Y esos cuatro seriamos, dos hombres y dos mujeres. Parece que mi posteo de la semana surtió efecto.

Soledad, Víctor y Alejandra
Ni hablamos de adonde iríamos. Yo puse el hecho que debía estar en mi casa a las 13:15 y Víctor propuso fuéramos en mi auto. Nos subimos, sin comentar nadie, directo a Las Varas, al mismo lugar más arriba, adonde habíamos llegado en auto el domingo pasado. Dejando el auto sobre terreno cementado, bajo la sombra de unas telas de kiwi.

Alejandra pasando una parte difícil
Esta vez partimos caminando hacia abajo, a tomar el camino que nos llevaba al tranque de destino de la canaleta y desde ahí caminar aguas arriba, en ese recorrido tan frecuente que venimos haciendo.

Día despejado, con una temperatura mucho mas baja que domingos pasados. Tres de nosotros partieron con abrigo adicional, que ya cerca del canal se sacaron. El clima bajó su temperatura.

Soledad y Víctor por la misma dificultad
La Alejandra celebraba la ruta, lo suave de su ascenso, las frecuentes sombras de la vegetación colindante a la canaleta y el ruido y vista del agua que nos acompañaba. Sin duda esta se ha convertido en la mejor ruta para este grupo.

Soledad y Víctor en la cumbre
Llegamos sin detención previa, pero si con mucha conversación, a lo que llamamos la cumbre. Se trata del punto donde nos descolgamos de la canaleta e iniciamos el descenso.
Ahí comimos mandarinas, huesillos, nueces y frutos secos diversos. La Alejandra se comió unos sanguches en pan pita con jamón y lechuga. Aparte de los bebestibles, por supuesto.
Nos instalamos en una buena sombra, donde imaginamos unas banquetas instaladas, aporte de los subecerros.

bajando
Un tema fue la masiva marcha feminista del 8M, que tuvo distintas vistas y una de ellas fue este video de Teresa Marinovic, que Víctor quiso aportar, pero no supo poner en sus palabras, así que prefirió enviarnos el link. Las cosas han cambiado en relación a las mujeres, eso no está en discusión.

Bajamos rápidamente y llegamos al auto con holgura en relación a la hora que nos habíamos propuesto. Al pasar por la caseta de cobro, paramos y Víctor se bajó a pagar, cosa de la que yo no iba en disposición. Igual pagamos.

Y llegué a mi casa, on time, para partir al almuerzo donde se juntaría toda la familia Izquierdo.