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domingo, 4 de julio de 2021

Disfrutando del incipiente verdor después de unas lluvias

Primer fin de semana de julio. Hemos tenido lluvias los últimos días, que pusieron una buen cantidad de nieve en la cordillera y han regado los cerros. Por eso apreciaremos este día el pasto que nace, incipiente, en todas partes de los cerros. Es causa de regocijo.

Tres personas me contactaron para subir este día y aparecieron en la casa de Pancho, lugar de encuentro. Primero fue la Milena Grunwald, luego José Manuel Salinas que llegó con la Lili y Arturo Kutscher. Aparte estuvieron Pancho, Francisco Toyos y la Anne Marie. Ocho en total en este día; un buen número, además de conversador y entretenido.


Nos fuimos a nuestro lugar habitual en la zona de la universidad de Los Andes. Pero, con Pancho, la hicimos un poco más exigente, tomando a la derecha y luego las rutas semi ascendentes.

La conversa era nutrida. Unos conociéndose, otros poniéndose al día, pues hacía tiempo que no nos veíamos.
Con Pancho partimos punteando, señalando la ruta. Más allá, cuando la cosa era más empinada, nos encontramos coleando. Y más allá Milena quiso llegar hasta ahí nomás y le dije a Pancho que siguiera tras el grupo, que yo me quedaría con Milena. Y no los vi más.

Después Arturo me mandó esta serie de fotos que comparto.








Nos instalamos en un lindo lugar a la orilla del camino a conversar y a comer con Milena.
Buena conversación; profunda.
Pasaron un grupo de varios ciclistas, mayores, el primero iba con motor. Le hablamos y bromeamos con esto de subir con algo así como un mosquito. Llegaron los demás, que ninguno tenía motor y se quejaban de su líder, que los había invitado, sin avisar que él vendría con motor. Y no se las prestaba, además.
Se quedaron un rato conversando, bromeando. Uno de ellos era Hugo Parada de la empresa de tecnología Soluciones.

Mas allá venía un papá con tres niños, una en los hombros. Le metimos conversa, preguntando si algunas de las mujeres que iban cerca suyo, era la mamá. No, andaba solo. 
Bromeamos con Milena, diciendo que esta era una de los formas de la cultura post patriarcal.

Mucha familia con niños nos topamos a medida que llegábamos a nuestra meta de retorno. 
Aparte de que era un bello día soleado con un aire bastante traslúcido.

domingo, 13 de junio de 2021

Día de elecciones de gobernador

Finalmente voy a los cerros. Parto al punto de encuentro a la casa de Pancho en la calle La Fuente. La ruta está bloqueada en Manquehue con Colón; debo desviarme hacia el norte. Llegó y ya está ahí Víctor. Mientras conversamos sale Pancho y rauda llega al poco rato la Alejandra Cambiaso. Todos con mascarillas conversamos.

Destino, donde siempre vamos desde este lugar de encuentro. Zona de la universidad de Los Andes. Nos encaramamos justo frente a donde estacionamos los autos; siguiendo a unos cabros que por ahí subieron. No era fácil; empinado y resbaloso. Lo logramos.
Para pasar la reja ya han implementado una endeble puerta. Pasamos. Bastante gente por estos lados y a esta hora.


Torcemos a la derecha, como siempre. Pancho propone hacer la misma ruta que hicieron la vez pasada, pues unos guarda parques les impidieron pasar al acceso al rio. Eso significará ascender un pequeño cerro, que para el día, en que la queremos hacer corta, más la falta de ejercicio de algunos, nos viene bien.

No hay diferencias en cuanto al candidato. Tampoco hay muchas ganas de hablar de política. Salvo que la cosa se ha ido polarizando, al punto que varios nos hemos topado con gente que vende sus propiedades y bienes, para emplumárselas de Chile. Fuerte.


15 millones son los registrados en la condición para recibir bonos IFE. 15 de los 18 millones que somos, que ganan menos de 800 mil pesos mensuales. No puede ser. Parece que es. Demasiada gente obviada, en nuestra individuales pechas por el éxito. Gente que explotó y estamos donde estamos. Mal.

Día despejado. Cuando el sol ya nos toca los cuerpos, nos sacamos los polar. Que rico, que agradable es caminar por estos campos, resecos, pero donde veo que viene un pastito verde. Es que, acuérdate, que llovió hace un tiempo. Ah si.


Arremetimos cerro arriba, cerca de un cerco de alambre púas que parecía de reciente instalación. Más arriba tres a cuatro estanques de agua grandes, también de reciente instalación. Al parecer las mangueras aun no están todas instaladas. Miramos abajo y se ve una plantación de arboles nuevos, en una zona algo plana. Claro, no nos dejarán pasar en adelante, cuidando esa plantación.

La cumbre está ocupada. Nos sentamos en un lugar adecuado, poco antes. Comemos de las naranjas de Pancho, maní y almendras. La Alejandra come mandarinas y manzanas. Ella ha evitado tocarnos al saludarnos y mantiene su distancia. Quise sacarme una foto con ella y me impidió tocarla.
Esta peste nos tiene asustados.


Disfrutamos de la vista de la ciudad. Después de un buen rato, partimos. Llegamos donde estaba el grupo de la cumbre que incluía cuatro niños bien chicos. Pregunto, cómo llegaron aquí. Los tres adultos trajeron en andas a tres de ellos y el más grande, caminó. Lo felicité. Breve conversación, celebrando su presencia aquí y seguimos.

La caminata hasta los autos se me hizo rápida. Nos cruzamos con alguna gente. Votaron ? No. Votaron ? Si. Parece que aquí no hay que preguntar por quien votaron; se asume.
Me subo al auto después de despedirme y me voy directo a votar. Había una persona saliendo y otra votando en mi mesa, la 123V, del liceo Juan Pablo II de Las Condes. Voto muy rápido y me voy a casa; a ducharme.

lunes, 8 de marzo de 2021

El vichito se aproxima

Cuatro convergimos a la casa de Pancho este domingo 7 de marzo. Pancho, Víctor, la Alejandra y quien escribe, Gabriel.

Conversamos un rato antes de partir y nos fuimos a donde siempre, en este último tiempo.


Había una conversación que yo había tenido con la Alejandra, en que se quejaba de que este grupo venía flojeando hace tiempo, caminando casi plano y subiendo pequeñas lomas. Más parecíamos caminando por la orilla de los cerros, que subecerros.
Bueno, a raíz de esto, Pancho indicó la cumbre más alta a la vista de donde empezábamos caminando y esa fue la cumbre a la que acordamos ir.
Y a campo travieso. Si nos encontrábamos con senderos, estupendo. Si no, a lo derecho, cerro arriba.


Eso hizo la escalada más pesada; bastante más pesada que otras veces.

Íbamos a mitad de cerro, cuando recibo un llamado telefónico de la Andrea, mi mujer.
Nuestra nieta Sofía, dio positivo al coronavirus. Había pasado por nuestra casa, dos o tres de días atrás.
Vuélvete altiro y nos vamos a hacer un PCR. Déjame pensarlo, le digo.


Lo pienso y decido seguir adelante. Le cuento lo sucedido al grupo, mientras me ponía mi mascarilla y les digo: vamos a esa cumbre, que podría ser la última cumbre que haga en mi vida.


Eso, al menos a mi, me puso una energía adicional. Llegamos a la cumbre, con un descanso poco antes. Ello nos enganchó con otras rutas, que tomamos en descenso, hasta la cumbre de Las Papas. Habíamos enganchado con la ruta que va a las Vizcachas.


Ahí entramos en contacto con mucho más gente, que iba y venía.
Yo empecé a distanciarme, en parte porque con la Alejandra nos mezclamos con un grupo familiar y la vi a ella en animada conversación. Seguí adelante y me fui distanciando. Un rato conversaba yo con el papá, del grupo; que después bajó el ritmo para esperar a sus hijos. Y yo seguí adelante, solo, hasta el auto.


En un momento, paré y miré atrás y me pareció ver a Pancho muy atrás, arriba. Seguí adelante. Las demandas de la Andrea de volverme altiro y la hora, me influyeron.
Llegué a casa pasadas las 2, habiendo parado antes a una feria donde compré paltas, tomates, lechugas y un par de melones.


Después, y hoy, hablé con el resto y todos llegaron bien a puerto. Bien cansado quedé yo al menos.

domingo, 28 de febrero de 2021

Conversando por los cerros

La pasé a buscar a su casa y nos fuimos al lugar de reunión, la casa de Pancho Balart. Ahí estuvimos un rato con la Alejandra Cambiazo, hasta que vimos que nadie salió de la casa, ni nadie llegó y nos fuimos a los cerros.

Nos estacionamos, nos pusimos los zapatos de escalar, y partimos.
Veníamos conversando, seguimos conversando y no paramos de conversar en todo tiempo.
Me entretengo mucho con la Alejandra. Le interesan temas que a mi también me interesan y con lo que llevamos conversando en los cerros, nos conocernos bien, nos queremos, así que le entramos además a temas más personales también.


Dia soleado, este último día de febrero, prometiendo calor. Escribo todo esto, después de haber dormido una siesta y haber bajado a la piscina del edificio, donde compartí con mis nietos, mi hija Andrea y su marido, Pablo. Y me di un buen zambullón, anhelo acariciado en el cerro con la Alejandra.

Me convenció que meternos en la ruta de las Aguas de Ramón no era una buena idea en domingo, pues la procesión no era menor.
Por eso arremetimos cerro arriba, a nuestro ritmo, hasta que llegamos a su cumbre. Ahí, en alguna sombra nos sentamos y compartimos unas manzanas que ella traía.

Después de eso, yo quería empezar a volver, a las 11:30. Ella quería seguir subiendo, así que eso hicimos. Pero no por mucho tiempo. En una agradable sombra, nos salimos del camino y nos sentamos, a puro conversar y un poco a descansar. Y ese descanso, termino siendo la cima de ese día.


La Alejandra, alabó mis videos exploratorios (link) de ese nuevo medio para mi, de expresión. Nos fuimos por los temas de la conciencia y la espiritualidad. Que distingue ser de una religión o iglesia, de ser una persona espiritual. Que es la espiritualidad y que es la conciencia, son temas para toda la mañana y eso fueron.

Íbamos camino a casa pasadas las 13:30 y pasamos a ver el gimnasio de la Municipalidad de Las Condes en Paul Harris, que tiene piscina, adonde yo iba antes de que me pusieron un gimnasio frente a mi casa, a precios muy convenientes.

La dejé en su casa, mostrándome antes la frutería donde ella compra, a una cuadra de su casa.
Lo disfruté todo.

sábado, 27 de febrero de 2021

Ladera sur y norte de Aguas de Apoquindo

Solo llegamos dos; Víctor y quién escribe.  Después me soplaron que Francisco Toyos se fue con los Malayos a el Canoita.


Nuestra caminata fue donde siempre, pero esta vez bajamos al río y continuamos caminando por el sendero Los Peumos, de Aguas de Ramón, pasando por dos puentes uno de ellos colgante y avanzamos hasta que vimos al frente  nuestro, desde la ladera norte, seca, el Vizcachas. Quedaban 4 kilómetros y más para llegar al salto.   


Eran las 11:30 am. Decidimos descansar un poco y retornar por la misma ruta.  Fue una rica caminata coronada al final con un extraño canto de una Tenca.


(texto y fotos de Alejandra Cambiazo)

lunes, 8 de febrero de 2021

Añañucas sorprendentes

La pandemia y las fases restrictivas de la cuarentena nos han fortalecido, el grupo subecerro ya no solo trepa los domingos, sino también los jueves. Este domingo un grupo de 6 se encaramó por la ruta habitual al sur de la U Andes: Francisco Toyos, Anne Marie, Víctor Bunster, Alejandra Cambiaso quien llegó acompañada de Soledad Silva, recién recuperándose de una caída del techo y gran operación del fémur, lo cual no impidió que llevara la delantera y yo, Soledad Tagle.


El día estaba por suerte fresco, con neblina baja que solo se despejó en forma de ventisca cuando nos internamos en los cerros y pudimos admirar las cumbres por sobre una alfombra de nubes muy blancas. Se notó la lluvia reciente pues aparecieron maravillosas añañucas de tonos rosados y con optimismo auguramos signos de recuperación del bosque esclerófilo.


La pausa a la sombra de litres permitió dormitar a algunos y a otros conversar de los efectos deletéreos de la pandemia; de la sequía y posesión legal del agua; de los gatos como la mejor forma de exterminar los ratones; de la ausencia de clases de religión en cursos superiores de algunos colegios de gran exigencia académica; de deportes acuáticos emergentes como el surf en la estela de una lancha y de las vacaciones de cada uno en los lagos y ríos del sur, limitadas este año por las cuarentenas.


Antes de emprender el camino de regreso, Alejandra y Soledad continuaron hacia el salto de Apoquindo, después nos contaron que llegaron en 80 minutos. Los demás fuimos bajando y resbalándonos en la tierra suelta, Víctor mostró una espectacular caída en cámara lenta casi sin rasguños ni consecuencias.


Buena semana para todos!

(texto de la Soledad Tagle)



sábado, 6 de febrero de 2021

Los arrieros

Este jueves fuimos 4. Pancho, Víctor, Alejandra y yo Francisco.

Frustrada foto grupal

El pasto de los departamentos donde estacionamos los autos estaban llenos de estiércol, de caballo dije yo, pero Víctor aseguro con certeza que era de vacas.

Primera vez que veo vacas por esa zona y se habían salido de la reja, por lo que nuestra primera misión fue devolverlas hacia los cerros, para luego dejar la puerta cerrada. Fue un buen trabajo y que resulto exitoso.

 

Arreando vacas y terneros descarriados

Propuse la subida directa al Morro Las Papas, la misma que usamos para bajar con Pancho el 31 de diciembre.

La primera parte muy resbalosa y eso que la lluvia se había llevado toda la tierra suelta. Es una subida empinada.

Una de las rutas de escalada

Pasamos la zona de rocas que usan para escalar y luego por la cumbre relativa donde termina uno de los caminos de las torres. De allí tomamos nuevamente hacia arriba y como por escaleritas en partes y simplemente directo en otras llegamos a nuestra meta.

 

Pancho, Alejandra, Victor y el Plomo con nieve fresca atrás

Al llegar al mirador había un gran grupo de jóvenes, que emitían sonidos como un gallinero, cosa que la Alejandra se encargo de arreglar.

 

Francisco

Disfrutamos un momento del paisaje para luego retroceder a una sombra y tomaros literalmente una siesta.

 

Merienda y siesta

La bajada fue por el camino de la UC. Luego en dirección a la U de Los Andes y las rejas nos llevaron al extremo sur del terreno de la universidad, que no tenia salida a la calle. Un generoso funcionario nos llevo en su camioneta hasta a puerta y luego tuvimos que desandar lo mismo de la camioneta por el otro lado de la reja y seguir todo lo faltante para reencontrarnos con los autos.

 

De vuelta a los autos, atras el filo por donde subimos

Pancho a la salida de la U decidió que su casa quedaba mas cerca y se despidió de nosotros ofreciendo para ir a buscar su auto y llevarnos, oferta que declinamos.

 

Pancho se despide y camina a su casa

Lindo paseo que nos dejo en las casas después de las 15 horas.