domingo, 16 de julio de 2017

Un blanco día de cerros por Las Varas

Hacía 46 años que no nevaba tanto en Santiago. Santiago amaneció completamente cubierto de nieve. En mi casa, se veía nieve en los techos y en el pasto abajo.

Al llegar al punto de encuentro, entre el auto y la vereda, rumas de nieve.
Caminaríamos sobre nieve todo nuestro trayecto de subecerros, lo sabíamos.

Soledad, José y Pancho
Llegamos al punto de encuentro cuatro: José Manuel Salinas, Pancho, la Soledad y yo, Gabriel.
Destino consensuado, Las Varas.
Transporte, el auto de José.

huellas
Hubo un evento en el punto de encuentro, causado por una mujer joven, que se instaló en la mitad de la calle, siendo que el tráfico a la nieve era intenso.
Se metieron un par de guardias Municipales a sacarla de ahí, a lo que ella se resistía y después llegó un carabinero.
Ella discutía y se resistía y fuimos con la Soledad a ver si podíamos aportar algo. Ella figuraba en manga corta sin más vestimenta que una polera. Trajeron dos polerones, que se supone eran de ella y ayudamos a ponérselos, cosa que no era tan fácil
Le pregunté que había tomado, pues parecía borracha. me dijo "de todo" y que era drogadicta.
Bueno, ayudamos un poco y nos fuimos, recomendándole que aceptara el ofrecimiento del carabinero de llevarla a casa.

José, la Soledad y Pancho
Optamos por llegar al tranque y de ahí seguir por el camino de las torres, lo que haría nuestro paseo, bastante horizontal. La razón de ello es que la nieve le ponía al caminar una dificultad adicional, aparte de las distracciones frecuentes, por las huellas de los animalitos y aves del cerro, que nos deteníamos a dilucidar.

Pancho
Un video de la articulación del hombro que yo había mandado en mis envíos semanales, dio para hablar de anatomía y su maravillosa ingeniería, que esconde un arquitecto pensante y una capacidad de reproducir el diseño en forma casi idéntica en 7 billones de humanos. Qué capacidad hace eso ?
Me resistía a aceptar la respuesta de Dios que uno de nosotros propuso, pues con ello me tranquilizaba y dejaba de tener la pregunta en la mente.
Conté que el asombro que yo experimentaba en un curso como ese, no lo veía en la profesora que se reducía a pasar nombres y funciones, con frialdad.

Soledad
Bueno, de ahí pasamos a hablar de Dios, religión y espiritualidad. Tema que me resisto a reproducir aquí. Hay diferencias importantes en nuestros grupos, cosa que maravillosamente, no produce fricciones ni divisiones. La diversidad se acoge aquí, está claro.

José Manuel
Llegamos a un punto, donde se presentó la alternativa de bajar por unas casas y devolvernos por la carretera, cosa que propuso Pancho, pero no fue acogida.
Hicimos nuestro alto de cumbre ahí, donde nos comimos los alimentos que llevábamos y descansamos un buen rato, algunos sentados en algunas rocas que emergían de la nieve.

todo nevado
Y de vuelta por la misma ruta. Con Pancho nos alejamos adelante y detrás venían la Soledad y José en animada conversación.

Pancho
Llegamos al auto, pagamos y de vuelta a casa, apreciando la comodidad del vehículo, su buena música y temperatura.

Un día blanco memorable, despejado, de caminata en animado grupo.

domingo, 9 de julio de 2017

Con new look a Las Varas

Amanezco temprano y me encuentro con este mensaje:
Despiértame para ir al cerro contigo; firmado, Emilia (mi hija).
Eso me pone contento altiro.

la Emilia Bunster
Mi auto no parte; batería, pienso altiro. Hablo con la Andrea y me presta el suyo. Por eso llegamos los últimos al punto de encuentro.
Y quien es ese ? Pancho ? Se le parece demasiado, pero no parece ser él. Que se hizo ?

siete en la canaleta, más el fotógrafo, 8
Estaban, Pancho, Victor, Manuel José Salinas, el de Osorno, la Consuelo, tanto tiempo que no venía !, la Alejandra, la Soledad, yo, Gabriel y mi hija Emilia.
Breve conversación y la decisión es a la Varas.
Iremos en dos autos, uno de Víctor y otro de José.

Víctor, Alejandra y Soledad
La puerta está cerrada, la señora que cobra no ha llegado y hay un grupo no menor como esperando. Finalmente encuentran una pasada y arremeten para arriba.
Nos bajamos de los autos y por el mismo recoveco, salimos detrás.

Pancho y la Consuelo
Yo salí con parca de la casa, pero la dejé en el auto, cuando ya partimos caminando. Estaba nublado, nubes altas, pero hacia la costa se veía cielo. Igual algo fresco, con sol de invierno intermitente.

El ascenso es en grupos que conversan animádamente, como siempre. Se hablará de elecciones, un poco, sin gran entusiasmo, de política y de cuanto vale la pena, o es responsable, seguir esa deriva.
Emilia y Manuel José
También hablaremos de alimentación, salud, aprovechando que tenemos una médico en el grupo, que nos está afectando al punto de tenerme tomando café y té, sin ni azúcar ni endulzantes.

en la canaleta
Vemos al grupo, más numeroso que nosotros, que al parecer cantan sentados en la canaleta, hacia donde nos encaminamos.
Vemos también unas águilas que se elevan aprovechando las corrientes ascendentes, con una maestría y belleza sin igual. Nosotros las contemplamos absortos.

Consuelo y Pancho con su nuevo look
Llegamos a la canaleta, donde nos sentamos y procedemos a comer las viandas. La Consuelo ha traído un Pan de Pascua, hecho por ella, que guardaba congelado hacia tiempo, para nosotros. Yo fui el que más comí; el resto se cuida muucho. Naranjas de Pancho y frutos secos varios, uno de ellos importado. Rico.

otra perspectiva
Pancho tiene que bajar temprano y el grupo solidariza con él y bajamos.

Hablamos del lema del colegio de la Soledad y del posteo que yo escribí después, al respecto.
Y hablamos de Harari y su forma de ver y explicar la historia de la humanidad. Quedé de mandarle este video de Harari hablando en TED, a José.

Consuelo, Gabriel y Manuel José
Ya en los autos, pagamos y a casa. Mientras caminábamos en la última parte hicimos el comentario de lo bien que se sentía el cuerpo caminando por esos parajes.

lunes, 3 de julio de 2017

A Las Varas antes de ir a cumplir nuestro deber ciudadano

Llegan al punto de encuentro Pancho, Dirk, la Soledad y yo, Gabriel.
Era día de Primarias, de ir a votar; y día de la final de fútbol, en que jugábamos a las 2 con Alemania en San Petersburgo.
Decidimos hacerla bien corta.

Por eso no fuimos a Las Varas, con la idea de solo llegar a la canaleta y volver para estar a las 12:30 en los autos.

El día estaba precioso; despejado, aire tibio y más tarde casi caluroso, transparencia del aire como nunca y viento, buen viento. Fue un día glorioso. Agradecimos de estar ahí, varias veces.

la Soledad y Dirk
A la Soledad le sonaba demasiado el teléfono. A veces contestaba, a veces la dejaba pasar.
Qué pasa ?
Sentados ya en la canaleta, comiéndonos las viandas, nos dijo lo que pasaba: estaba de cumpleaños. Saltamos a abrazarla y felicitarla.

Pancho y Dirk
Recuerdo haber comentado mucho la celebración del día anterior, de los 48 años de matrimonio de Dirk, adonde habíamos ido Pancho y yo.

Poco hablamos de política y de fútbol.

la Soledad, Pancho y Dirk
Una cosa que no olvidaré fue cuando la Soledad contó que el slogan de su colegio, las Monjas Inglesas, era "El deber ante todo, el deber siempre".
No podía creerlo. Yo me dedico al coaching y mucho me toca sanar a las personas de ese slogan, metido en el sistema operativo. No saben cuanto los debilita y distorsiona, el darle prioridad a mandatos externos y no a sus propias tripas y pareceres, a los que no logran después acceder.

Pagamos a la bajada, al auto de Dirk y de ahí a nuestros autos. Y yo al menos, al lugar de votación.

lunes, 19 de junio de 2017

Bello espectáculo en Las Varas

Día completamente despejado, después de dos días de lluvia. Los cerros están nevados. La temporada de ski está en su apogeo.

Al poco de llegar al punto de encuentro, llega Antonia Staforelli, que hacía muuucho tiempo que no venía. Ella me tuvo que recordar nombre y apellido.
Luego llega Pancho.

Anne Marie, Antonia, Pancho y Francisco
Seriamos al parecer esos tres, que por ser el día del padre, decidimos ir a Las Varas.
Ya en camino, llama Francisco Toyos, que venía con la Anne Marie y se incorporan.

La señora que cobra no estaba y la puerta figuraba abierta. Cuando íbamos pasando por ella, nos cruzamos con la señora, con la que acordamos pagar a la vuelta.

Francisco y la Anne Marie
Primera detención en el tranque, donde evaluamos su escaso nivel de llenado. Igual parecía haber más agua que veces anteriores.
Seguimos por la ruta habitual de ascenso.

Pancho
El día estaba muuuy frío. Yo andaba con parca nueva, de pluma y gorro de lana, al principio. Toyos, de hecho, no me reconoció y tiró a ir a buscarnos por otro lado, cuando nos vio por primera vez en el estacionamiento.

solo la Anne Marie figura sentada
Parábamos a contemplar el espectáculo de la vista, tanto a Santiago, que se veía en proceso de nublarse con nubes en formación muy bajas. Y la cordillera, nevada ampliamente, de un blanco radiante.

zona de nubes en formación
Cuando llegamos al canal, nos dedicamos un rato a contemplar, como más abajo, en la línea del Pochoco, se formaban nubes en movimiento ascendente. Crecían y luego se achicaban hasta desaparecer.

Si, esa fue otra cosa, había mucho viento, lo que hacía el día más especial.

vista a la cordillera
Después del canal seguimos hasta la cumbre. Allá abrimos nuestros cocavies y compartimos.
Nadie tiraba a sentarse, por lo mojado del piso, a pesar de que la Anne Marie extendió un ... no me acuerdo como lo llamó.
Después de un rato las mujeres figuraban sentadas en el chal y Toyos, casi dormía acostado, disfrutando el sol que le pegaba de lleno,
Yo me senté en unas piedras a ras de suelo.

Antonia
Las nubes fueron ampliándose, al punto de pensar nosotros, que en la bajada nos internaríamos en la nube.

Bajamos, conversando, cabeza gacha y de repente, cuando miramos a las nubes, estas habían desaparecido por completo, tanto en nuestra ruta, como en todo Santiago.
No nos pudimos explicar bien, como pasó eso.

Francisco
Aprendimos un poco de Kabbalah, por un curso que la Anne Marie toma. Un conocimiento orientado básicamente a lograr la felicidad, donde una de las cosas que capturé, es que siempre, quien se enoja, pierde.

Llegamos a los autos, pagamos y para la casa. A ver el partido de Chile con Camerún, en que ganaríamos 2:0 y a los festejos del día del padre.

Un estupendo día para estar en los cerros, compartiendo, haciendo ejercicio y disfrutando del espectáculo de la naturaleza.

lunes, 12 de junio de 2017

A los Llanos de Javier en día soleado de invierno

Llego al punto de encuentro 4 minutos pasadas las 8:30 y solo está ahí Víctor Bunster, Mucho auto y movimiento alrededor, por el tema del ski. El día está completamente despejado y el aire limpio.
Al poco rato llegan Pancho, José Manuel y la Lily, y cuando nos estábamos estacionando, aparece Francisco Toyos. Seriamos seis.
Destino acordado, por la ruta a los Llanos de Javier.

Francisco Toyos, Pancho, José Manuel, Lily y Gabriel
Nos vamos todos en el auto de José Manuel que descubrimos tiene tres corridas de asientos habilitables.
Cuando nos estábamos estacionando llega corriendo por la calle, desde más abajo, un perro muy simpático, que se nos acoplaría, en toda la ruta.
Cuando íbamos pasando por las primeras casas, sale un perro muy agresivo que se tira de hacha sobre nuestro perro e intenta hacerle daño, Al mismo tiempo un tipo que estaba por ahí sale corriendo detrás de su perro a impedir hiciera de las suyas y lo logra.
Uf.

Francisco, Pancho, José Manuel, Lily y Víctor Bunster
La ruta fue sombría y fría, hasta la cima final. Había zonas más heladas que otras y de repente, la temperatura cambiaba de golpe, subiendo o bajando 2 o 3 grados. Nos pareció que por el cauce seco, fluía un viento helado, cerro abajo.

Los temas, intensos. De la vida, las relaciones de pareja, los nuevos estilos de los jóvenes, grandes diferencias con generaciones pasadas y actuales.
Con posiciones muy diversas entre los miembros del grupo. Mucho respeto igual.

contemplando la vista
Pensaba después, que hay personas que son gobernadas por la razón y lo correcto, el deber ser, según lealtades que mantienen.
Otros mezclan razón con corazón y le dan más peso al corazón. Dejan que el corazón gobierne, cosa que otros consideran poco recomendable.
Pienso que los jóvenes están más en esa, en buscar personalmente lo que les parece mejor, con más calidad de vida, convencido de que los viejos, atenidos a grandes y craqueladas instituciones, no les ha resultado tan ejemplar la cosa en sus vidas.

dos buenos amigos
En la cumbre, disfrutamos de un exquisito sol, descansando unos al sol y otros a la sombra.
Comimos mandarinas, naranjas y frutos secos, todo compartido.
Ese descanso duró mucho; nadie quería ni proponía iniciar la vuelta.
Hasta que lo hicimos, muy cerca de las 12 de la mañana.

La bajada fue larga y cansadora, al menos para mi y Pancho, con el que chequié.
Nos cruzamos con un grupo que justo iba llegando a la cumbre y con un joven que pasó corriendo primero para arriba y más tarde para abajo.

Francisco Toyos
La bajada fue soleada, la mayor parte del tiempo, distinto a la subida. El aire traslúcido y la ciudad se veía muy limpia en las partes altas.

Llegamos al auto y para la casa, con la satisfacción de haber cumplido nuevamente, disfrutando del grupo, de la naturaleza y del ejercicio.

lunes, 5 de junio de 2017

Las Varas en llamas

Nos reunimos en el punto de partida habitual Pancho, Dirk, Jose, Francisco y nuestra única representante femenina Annemarie.

descanso en la cumbre
A pesar de que habian autos hacia Farellones la decision fue ir a Las Varas.
Al subir nos percatamos que más que skies, los autos llevaban bicicletas y ¡¡¡ era que no!!!. Todos los autos en vez de seguir a Farellones, El Colorado, La Parva o Valle Nevado, doblaban hacia Las Varas.

Annemarie, Jsoé. Pancho y Dirk
Estabamos en la tercera fecha del Campeonato "Enduro Trek Subaru MTB Open 2017"
3ª fecha - Clasica Las Varas
Cuándo: 4 de junio de 2017 9:00 AM — 7:00 PM

vista amplia
Estacionamos donde siempre, no habia cobradora, la reja estaba abierta y todos los autos seguian hacia la explanada. Usando la jerga del dia, la explanada era el "campamento".

paisaje
Cada 30 segundos partía un competidor. Debían subir al filo, bajar contra reloj hasta San Carlos de Apoquindo, subir nuevamente y bajar contra reloj hasta la acequia en el punto que mira a Santiago y finalmente subir el Morro Guayacán y bajar contra reloj hasta el "campamento". Los ganadores serian el que sumen el menor tiempo de los tres tramos contra reloj. Son varios ganadores pues hay categorías: Elite, Junior, Intermedia, Juvenil e Infantil, con atributo de Expertos y Novicios. Si algún participante demoraba más de lo aceptable en las subidas se castiga con segundos adiciones. Considerando que el costo de inscripción era de $35.000 por participante y que largaron desde las 8:45 hasta las 12:20, podemos calcular del orden de 300 competidores.... Un ingreso de $10.500.000 sin contar con los ingresos por auspicios.

al fondo, los muchahcos
Nosotros pasamos sin mayor dificultad haciéndole el quite a los muchisimos autos que estaban estacionados y partimos por la ruta habitual, que esta vez estaba marcada con huinchas, ya que era parte del último descenso.

meta
La caminata fue como lo es habitualmente, muy grata, con un buen clima y entretenida conversacion.
La "cima" se declaró también en el lugar habitual, una cumbre anterior al Morro Guayacan y realizamos el descenso por la misma huella, llegando a los autos bastante temprano, tipo 12:30.
Pero debía ser así, porque los ciclistas comenzarían a bajar por esa ruta poco antes de las 13:00.

(texto de Francisco Toyos)

lunes, 29 de mayo de 2017

Ocho a las Papas por la Católica

Empezó el rash de los esquiadores. Llegué y estaba casi lleno de autos y nadie conocido.
Me voy a la cafetería y ahí estaba Dirk, llegando a la cajera; me regaló un café.

Víctor, Pancho, Alejandra, Soledad, Dirk, Anne Marie, Francisco
Después llegaron Francisco y la Anne Marie, Pancho, la Soledad, la Alejandra y Víctor Bunster. Ocho seriamos.
Estuvimos un rato sentado en una mesa y luego decidimos irnos a la Católica para subir el cerro Las Papas.

primer terraplén
Mucha gente en la Católica. Una cola casi hasta el semáforo al llegar y en la puerta de nuestra primera entrada caminando, un choclón de gente esperando a otros.

Francisco Toyos en la delantera
Pagamos nuestra tarifa de tercera edad, salvo el Toyos, que tiene carnet de no sé que cosa y pasa soplado.

Víctor. Anne Marie, Alejandra, Dirk
Repetiríamos lo que hicimos hace un tiempo, que consistía en subir a la cumbre de Las Papas, a lo derecho.

Soledad
Yo me fui hablando con la Anne Marie de mi visita donde la nutricionista Lorena Castillo (Florencia Barrios 2532 La Reina; celular 9 6828-4604; lcastillonutricion@gmail.com), que con métodos poco ortodoxos, le da en el clavo a lo que termina siendo un verdadero examen general.
Parece que la Alejandra enganchó e irá. Mi mujer, fue a los pocos días de haber ido yo.

ya cerca de la cumbre
A medida que subíamos yo me fui sintiendo debilitado, al punto que al llegar a la cumbre, figuraba echado buena parte del tiempo y bastante callado.
Cuando llegué a mi casa más tarde, tenía 38° de fiebre y me acosté toda la tarde sin ganas de comer nada. Hoy lunes estoy mucho mejor, haciendo parte de mis temas en la agenda. El resto del tiempo en cama.

Dirk de pie
Estuve por lo tanto algo ausente. Bajé con Dirk, convesando de un tutti quanti; hasta muchos chistes me contó.

lunes, 15 de mayo de 2017

A Las Varas en el día de la madre

Día amenazante; muchos reculan tempranito. Llegamos cuatro: Pancho. Francisco Toyos, la Anne Marie y yo, Gabriel.

Es día de la madre. Hay compromisos al almuerzo, así que el pedido de hacerla corta, es amplio.
A Las Varas hasta la canaleta, es el acuerdo. Y para allá partimos en el auto de Francisco.

Francisco, Pancho y Gabriel
Pancho, arregla las platas con la señora a la entrada y para arriba partimos conversando.

El día está nublado. A medida que subimos, aparecen nubes a nuestros costados en los cerros de enfrente. Luego por la derecha, subiendo.
Cuando llegamos a la canaleta, las nubes se cierran alrededor nuestro y quedamos totalmente cubiertos.

sale Gabriel y entra la Anne Marie
Nos sentamos en el borde de la canaleta, que para nuestra sorpresa, traía poca agua. Y eso que el suelo estaba aún mojado, por las recientes lluvias. Incluso, el suelo estaba lleno de brotes del pasto emergente, producto de las lluvias.
Ahí compartimos naranjas y frutos secos, que había en abundancia.

Una cosa simpática que hicimos, fue llamar a dos madres, la de la Anne Marie y la mía, para desearles un feliz día, mientras el resto del grupo le cantaba las mañanitas. Muy emocionadas y agradecidas ambas madres.

vista fantasmagórica
El descenso incluyó la llovizna, en la última parte. Una llovizna que mojaba. Noté al sentarme ya en el auto, que mis pantalones estaban bastante mojados.

una piedra en el zapato
Pasado el tranque al bajar, nos pasa, venía de subida, una ciclista mujer en solitario, pedaleando animádamente.

El descenso fue en la neblina, que llamamos fantasmagórica en algún momento.

Pancho, Francisco y la Anne Marie
Llegamos al auto, poco pasadas las 11 de la mañana, Toyos señala que nunca había bajado tan temprano.
Bueno, llegamos a nuestras casas muy temprano, lo que sacó una sonrisa, al menos de mi atareada mujer, que preparaba el almuerzo familiar.