miércoles, 29 de julio de 2015

Cinco a las caballerizas

Llegué anticipado al punto de encuentro y había muchísima actividad en torno a la estación de servicio por parte de esquiadores y unos pocos ciclistas. Ya a las 9 la cosa se tranquilizó bastante.

Cuando llegué ya había llegado Mireya, me estacioné detrás sin saber quien era suponiendo que sería alguien de la onda del esquí. Cuando llegó José me bajé del auto y también lo hizo Mireya quien nos contó que había estado alejada por una lesión en un pié. Al poco rato llegó Micky y la Soledad, esperamos unos prudentes 15 minutos y constatamos que seríamos cinco.
Para evitar el tráfico del camino a Farellones nos encaminamos a las caballerizas, cada uno en su auto.

Soledad, Mireya, Micky y José
Al llegar nos encontramos con mucho auto estacionado, tantos que los nuestros quedaron en el camino,  y un grupo de unas cuarenta personas tomándose fotos que partieron antes que nosotros por la misma ruta. Alcanzamos a algunos en el camino que se quedaron rezagados, por lo que nos dijeron, iban al Conchalí.

bajando Soledad, José y Micky
Mas adelante nos topamos con otros tres caminantes, bastante experimentados y muy entusiastas, uno de ellos se detuvo a conversar con nosotros un buen rato, iba acompañado de tres perros y portaba una mochila bien llena, los otros dos siguieron adelante. También iban al Conchalí. Nos contó que se llama Carlos Bravo y que es aficionado a los cerros desde hace mucho, ubicaba a los subecerros y a Gabriel Bunster, parece que recibe los mails del blog....confesó que los leía pocazo.....
Nos contó entusiasmado que él ha subido algunas rutas interesantes, aunque largas al sitio web wikiexplora, y que si queríamos ponernos en contacto con él nos dio su correo.

los tres caminantes, Mireya, Soledad y los tres perros de Carlos Bravo
Nos llamaron la atención las oleadas de aire tibio que nos llegaban. El terreno estaba húmedo, con muestras de haber retenido parte del agua que cayó hace unos días y que ayudó a lavar las hojas de los arbustos que se veían brillantes. El cielo se veía nítido solo en las cercanías, y a unas pocas cuadras hacia abajo, empezaba la nube de smog que cubre la ciudad.

Soledad, Mireya y José
Caminamos con hartas detenciones, conversando en parejas que se fueron intercambiando a lo largo del trayecto.
De nuevo alcanzamos a los tres caminantes que se habían detenido a descansar y a conversar con otras personas acerca de las asociaciones y federaciones de montañismo, dirigentes, asambleas y cosas por el estilo, con muy poco apego, pensé que las dirigencias de todo tipo están pasando por una crisis bien seria.

se alejan, siguen al Conchalí
José se anduvo entusiasmando con unirse a los que iban al Conchalí, sin embargo se mantuvo fiel a los subecerros. Pensamos que podría ser una buena idea el proponer planificar, por ejemplo los primeros domingos del mes, una salida un poco mas larga para los que se entusiasmen. Eso podría avisarse a través del blog.

conversando temas "gremiales"
La conversa en la mesa al lado de la gruta de la virgen estuvo entretenida, lo mismo que la compartida de las raciones que cada uno llevaba.

Como a las 12 empezamos a bajar, conversando de diversidad de temas. Llegamos a los autos satisfechos y algo molidos, al menos en mi caso ya que hacía varios domingos que no participaba.

(texto de Eugenio Lagos)

domingo, 19 de julio de 2015

Al Huinganal bajo la niebla y la amenaza de lluvia

Había pronóstico de lluvia. Pensé que podría no llegar nadie, caso en el cual me iría al Pochoco.
El UPA estaba inaugurado, así que me fui a recorrerlo. Está bonito y sirven café.

Al salir veo que un auto se estaciona detrás del mío; era la Soledad que venía con Willy, su marido.
Después llegó la Anne Marie y luego José.

Willy, Anne Marie y Soledad
Decidimos irnos a la caballerizas, pues la ruta a Farellones estaba tomada por los esquiadores. Cada uno en su auto.

Decidimos hacer la vuelta del cerro habitual, en el sentido de las manecillas del reloj; bajando por la parte más parada.

Willy, Gabriel y Anne Marie
A medida que subíamos la neblina nos cerraba más el entorno. Willy algo nuevo en estas lides, llevó al grupo solo un poco mas lento, hecho que José no resistió y lo perdimos adelante.
En la mesa de la virgen o cumbre, nos dejó gentilmente el saldo de su bolsa de manís y frutos secos.
Aparte que José llegó con regalos, cuatro paquetitos de su amenazada Peptan, que generosamente nos regalo a cada uno. Gracias José.

ídem, de más lejos
Siento decir que lo más interesante, para mi, de esta subida, fueron las conversaciones, que la verdad no puedo reproducir aquí. perderían todo su profundidad y sentido. Hablamos de sentido, de neurociencia, de energía interna, de la posibilidad de su movilización; hablamos del mundo en que vivimos, que se está haciendo pedazos, a ojos vista de ciegos, educados para poco cachar y consumir y aspirar a obedecer las ilusiones de su publicidad, financiada por la "dictadura del capitalismo", etc., etc.,etc. No es repetible.

Bueno, este Willy es el principal causante de este tipo de conversaciones y mi afinidad con ellas.

Soledad y Willy
En la mesa de la virgen eramos cuatro. Mucho alimento, pues las presentes eran las principales proveedoras de suministros.

Andando por el plano antes de empezar el descenso nos cruzamos con un grupo de unos seis caballeros con sus años a caballo, con los que intercambiamos animadas palabras y seguimos. Parecían los dueños del fundo, le dije a Willy.

Anne Marie y Gabriel
Ya bajando, una pareja subía cargada. Venían en la ruta a algún destino más lejano donde pensaban pasar unos tres días. Miro afuera mientras escribo y pienso lo frío en que deben estar, bajo la niebla obviamente. Otro breve intercambio de palabras.

bajando, Anne Marie, Soledad y Willy
Más abajo, otro grupo de cuatro mujeres, todas de distintas nacionalidades, hispano parlantes todas; ninguna chilena. Bromas y algunos intercambios, especialmente con la argentina y el fútbol.

Willy y Soledad
Y a los autos, finalmente, yo bien adoctrinado con las compras que tenía que hacer, en este día del cumpleaños de mi mujer, Andrea.

Y la Anne Marie, que se va de viaje por mes y medio y vuelve a mediados de septiembre. Los mejores parabienes para ella.

lunes, 6 de julio de 2015

Innovando por la Ermita

Seis personas llegan en el día de hoy al punto de encuentro, a la hora acordada, las 9 am. Tres hombres y tres mujeres.
Cuando llego, ya están ahí la Anne Marie y la Soledad. Detrás mio llega Pancho y al poco rato pasa en su auto la Consuelo. Y finalmente José.

,
José, Pancho, Soledad, Consuelo y Anne Marie
Uno quería subir para respirar buen aire (el aire de Santiago ha estado horrible con la sequía o la falta de lluvias). Otra quería algo no tan largo para estar en casa antes de las 2.
Acordamos ir a la Ermita y apuntamos a una ruta que al final no hicimos.

la Consuelo
Nos fuimos en dos autos; el de Pancho y el de José.
Íbamos caminando y Pancho propone desviarnos cruzando un puente. Un pequeño tira y afloja y optamos por seguir por nuestra ruta planeada.
Pero, cuando llegamos al punto de desvió para llegar al cerro de los Secretos por detrás, abrimos la conversa de si tomarla o innovar. Pancho estaba por la innovación y habían otros que también querían variedad.

subiendo por los potreros
Y seguimos, para poco mas adelante, bajar por una variante al río. Abajo, cruzamos el río por un puente colgante y torcimos aguas arriba, buscando un paso de ascenso hacia el oriente.

poco pasto en el suelo
Los temas de conversación fueron heavy. En el mundo actual, los intermediarios multiplican el valor de los productos de los fabricantes por cifras demasiado elevadas en ciertos casos. Al parecer todos están subiendo los precios lo más que se pueda, siendo uno de lo ámbitos más sensibles, el de la salud. ¿Cómo puede ser que por cinco días en un hospital, por un infarto, resuelto con extends, salga 24 millones de pesos?

Gabriel y José manipulando una puerta
Concluimos que estamos en una cultura con nivel de conciencia súper individualista, que solo me importa yo y los míos, y los demás me dan un reverendo pepino.
La pregunta es cómo se cambia esto ?

José, Anne Marie, Pancho, Consuelo y Soledad
Y surgió algo que me cambió la mirada de un cierto aspecto de la realidad imperante. Mira, dijo alguien: yo, por el tema de los robos, reuní a todos los vecinos, para ver como lidiábamos juntos con este problema.
¡La delincuencia está siendo el acicate para que pasemos del individualismo a algo en que los demás empiezan a ser importantes, pues sabemos que solos no podemos lidiar con el asunto!
Bien por la delincuencia, entonces !!? Desde esta perspectiva, si. Nos podría ayudar a salir del individualismo.

el perro que nos acompañó todo el camino
Encontramos un paso por la zarzamora, por un sendero, abrimos y cerramos una puerta y llegamos a potreros con animales. Siempre los animales estuvieron al otro lado del cerco de por donde anduvimos.
Subimos, elegimos una variante a través de un bosque y llegamos a los mimos potreros por donde íbamos, pero más arriba.

Anne Marie y Soledad; y el perro
Al final de los potreros, encontramos una pasada, subiendo, ya por dentro del bosque, hasta pasar un canal que recorre a esa altura, hacia el norte. Y seguimos una huella bien transitada, como de vuelta a los autos.

Caminamos y caminamos, de vuelta, hasta llegar prácticamente al río, donde paramos a su orilla e hicimos lo que podría llamarse la parada de cumbre. Ahí descansamos y nos comimos los alimentos que todos llevábamos.

sí, en el agua que corría había hielo
Luego, seguimos y poco mas allá estaba la cruzada, que fue la misma entrada que Pancho había querido tomáramos. Volvimos al final por ahí.
Y cruzamos un puente, muy divertido, pues han construido un puente sobre los anteriores que se han derrumbado o liquidado por falla de materiales.

Poco antes de llegar a los autos, cuatro optaron por subir a la iglesia y Pancho y yo, seguimos al auto, pues Pancho quería llegar a misa de 12:30

Ah, otra cosa: en la última parte empezamos a sentir un cambio en el ambiente, en el clima, que presagiaba una posible lluvia; cosa que pasó, pero muy ténuemente, en la tarde.
El día estuvo nublado, empeorando; fresco.