domingo, 25 de mayo de 2014

Quedó instaurada la cumbre del sexo en el Potrerito

Víctor Bunster maneja su Van; a su lado Mireya. Atrás, yo, Gabriel y Dirk. Y más atrás, en la tercera corrida de asiento de esta cómoda Van, van Pancho, la Isabel y Francisco Toyos, que se subió a la entrada de Las Varas, pues llegó atrasado y se comunicó con Pancho por teléfono para alcanzarnos.

arremetiendo cerro arriba; Mireya al frente
Vamos camino al Potrerito, siete personas, en animada conversación. Dos de los presentes, nunca han ido a ese lugar: Dirk y Mireya.

El día, despejado; después de una madrugada de neblina cerrada, con la que tuvimos que lidiar hasta el Alto las Condes, por Kennedy. Hace frío; yo voy con camiseta y dos polerones, uno encima del otro.

Victor, Dirk y le siguen Isabel, Francisco y Pancho
Llegamos y Pancho recoge de un charco cercano un bloque grueso de hielo. Hay zonas de nieve desde abajo; pero solo en las laderas sur.

los videos graciosos
Partimos los siete en rigurosa fila india. Se queja alguna al poco andar de lo empinada de la subida, después de las subidas pasadas, que fueron verdaderas caminata semi planas. Pero nos iremos acostumbrando. Partimos en sombra y poco más arriba nos da en el cuerpo un agradable sol.

Victor, Isabel, Mireya, Francisco, Pancho y Dirk
El lugar, la ruta, es apreciada por los nuevos. Llegamos al Potrerito, donde nos detuvimos un rato en esa roca central, donde conversamos, sacamos fotos y resolvimos la ruta siguiente.

Gabriel, Victor, Isabel, Mireya, Francisco y Dirk
No se como, entramos al tema del sexo. Teníamos una psicóloga presente, que le daba a la conversación una buena altura "técnica".
En algún momento, un par se ponen nerviosos y exhiben graciosos videos desde sus celulares, hecho que yo interpreté, medio en broma medio en serio, como la habitual manera de eludir un tema que a los hombres los ponen nerviosos, chacrearlo. Pero no fue así; seguimos dándole.

Mireya y Francisco, sobre nieve
La verdad nunca había tenido una tan buena conversación sobre tremendo tema.

Cosas que se dijeron:
  • El estado de enamoramiento es un estado de psicosis, de pérdida y alteración de la noción de realidad.
  • Cuando un hombre engaña a una mujer, esta siempre lo sabe, en alguna parte
  • La mentira daña seriamente la posibilidad de una buena relación, de una buena comunicación
  • Cuando operas con más de una mujer, causas igual un fuerte dolor que puede terminar en enfermedad
  • ¿Qué es buen sexo?
  • Perderse
  • Alto nivel de complicidad
  • Mínimas o cero inhibiciones; todo permitido
  • La buena sexualidad solo habita en el juicio de los actores participantes
  • Es importante tener en lo posible buen sexo, incluso para el éxito en los negocios
  • Los hombres sobre 60 puede que estén viviendo los últimos cartuchos
  • Las mujeres a esa edad suelen necesitar ayuda de medicamentos para que la cosa no les sea incluso dolorosa
  • Tener otra, es frecuente, riesgoso, mentiroso y pone en jaque al sistema regulatorio imperante, con el riesgo de hacer explotar la altamente valorada familia y causar un tremendo daño a los hijos
  • En una de esas tenemos que superar el sexo e ir a niveles más elevados
  • Todo tiene que ver con carencias de la temprana infancia y desarrollos que empujan por realizarse
  • Buenas terapias o trabajos de desarrollo personal con coaches (dos que se venden), puede ser una mejor manera de elevar los niveles de conciencia sin dejar mayores cagadas
  • El buen sexo, aparte de rico, moviliza mucha buena energía vital; incluso despierta la creatividad.
Potrerito abajo
Lo mejor de todo fue el nivel de la conversación y la participación de todos. Más la presencia de una persona que ha estudiado profesionalmente el tema.

en la cumbre, bautizada como la cumbre del sexo
En el descenso unos se fueron a ver el agua que baja más allá. Todos nos reunimos en la misma roca donde paramos en el ascenso, en el medio de la planicie.

Francisco, Mireya, Dirk, Isabel  y Victor
Las mujeres se quedaron atrás conversando intimidades y los hombres, en un par de grupos nos fuimos adelante.

Mireya
Un estupendo grupo, un muy buen destino, en un bello día, una buena conversación, hicieron de este paseo uno estupendo paseo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Entre Las Varas y el Alto del Naranjo

Siete fue el número de los subecerros en este día. Un día nublado hacia los cerros, nublado sobre nosotros, pero que al final del día, nos llenamos de sol.

Erkki Brakman, de estonia, que nos visitó, sacó estas dos fotos que muestran en cielo que nos tocó:



Llegaron a la Shell, Pancho, la Paula y Francisco Balart (2), la Consuelo, Mireya, Erkki y yo, Gabriel.

Nos fuimos a Las Varas, para hacerla suave, pues Francisco Balart ... no, el otro Francisco Balart, está empezando y su corazón es prestado.

Francisco Balart y Francisco Balart (notas las semejanzas?)
Estaba con llave y cuando las emprendíamos a la derecha, apareció una señora de mal carácter, con caja de valores en mano, retándonos y dándonos instrucciones. A pagar se ha dicho, $ 1.500 y no me vengan con cuentos de tercera edad que aquí no corren. Un pain, que igual nos abrió la puerta con candado por la ruta habitual, "autorizada" nos dijo ella y se quedó tranquila con $ 10.000 que le pasamos.

Erkki, Pancho, Consuelo, Paula, Francisco Balart y Mireya
Se habló mucho inglés, por la presencia de Erkki, que no haba español. La verdad que en el grupo, la mayoría lo hace bastante bien, así que no hubo problemas y Erkki se sintió bastante integrado. Eso si que, lo suave de nuestra opción, lo inquietó de repente y previo aviso, arranco cerro arriba, diciendo que nos tendría a la vista, para encontrarse con nosotros a la vuelta.

El tranque, seco; completamente seco. Nunca lo había visto así.

tranque seco
Poco más allá, en los corrales, ganado en abundancia. Engordándose ahí, sin mucho movimiento, para nuestra alimentación. Unos vieron filetes, otros a unas pobres bestias y otros, quien sabe.

ganado en corral
La conversa, animada. Muchos temas. Caminamos por la calle de las torres, hasta llegar literalmente a la ruta al Alto del Naranjo o Provincia. Ahí, en el camino, a lado de un poste de alta tensión, con vista o encima de la ruta al Provincia, nos sentamos y comimos nuestro habitual alimento: naranjas, mandarinas, manzanas y frutos secos.
Erkki no estaba con nosotros; había tomado su ruta de ascenso.

Debo destacar la alegría que irradian este par de enamorados que son la Paula y Francisco Balart. Ellos nos confirman que el amor es más fuerte y nunca es tarde para que llegue.

Paula y Francisco Balart
Ahí nos separamos. Un grupo bajó por la huella del Alto del Naranjo y se devolvieron por la orilla del camino pavimentado, camino a Farellones. Mireya y yo, volvimos sobre nuestros pasos, al encuentro de Erkki.

Y lo encontramos. Había subido una media cumbre e incluso, se había encontrado con gente.

Consuelo, Mireya, Pancho, Francisco y Paula
Cuando llegamos al auto, los otros, ya habían llegado y se habían ido.
Mas tarde, Pancho me llamó por teléfono para indagar si todo había ido bien con nosotros.

Un estupendo día y un perfecto grupo.

lunes, 5 de mayo de 2014

Nueve al río Covarrubias

Cuando llegamos a la Shell la Isabel y yo solo estaba el auto de Gabriel, que nos saludó de inmediato al acercarnos.  Nos contó que venía la Paula Christensen, que puso fin a su período de aislamiento en Mallín Colorado. Al poco rato vimos a Mireya, nueva integrante, y luego fueron llegando la Anne Marie, Francisco Toyos, Víctor Bunster, Cristián Estay y finalmente la Paula, seríamos nueve en un domingo que se presentaba con una atmósfera inusualmente transparente con un cielo azul intenso contrastando con los cerros secos, aunque los mas altos y distantes mostraban un poco de nieve. Extrañamos que no haya estado esperando Pancho, como siempre; Francisco nos dijo que seguramente se había ido a Isla Negra, después sabríamos que a pesar de haberse vuelto de la playa para ir al cerro no pudo hacerlo porque amaneció con fiebre. Mejórate pronto Pancho!!

Cristian Estay y Mireya en primer plano
Cristián sugirió tomar el camino de "la quesería" que no sabemos aún si existe o es mitológica, al final del recorrido que hiciéramos unas cuantas semanas atrás por el borde del río metiéndonos desde la Ermita. Consultamos con Francisco Toyos, gran conocedor de todos los senderos, quebradas, cerros y ríos de la zona y nos planteó otras alternativas a partir del mismo camino, así que enfilamos hacia allá en la van de Vítor y el Mercedes de Mireya manejado por Gabriel. Mientras el resto de los autos nos esperaba en la calle de siempre.

el cajón del Covarrubias
Llegamos a la Ermita y nos metimos por un camino de tierra que está interrumpido por un portón, luego de que nos cobraran luca por cabeza seguimos avanzando hasta que llegamos a unas pozas de agua que no quisimos arriesgarnos a cruzar en auto, entonces los dejamos e iniciamos la caminata dirigidos por Francisco.

Mireya y Cristián
La idea era adentrarnos por el río Covarrubias, afluente del Mapocho, por este camino nos comentaba Francisco, se puede llegar hasta el cajón del Maipo en una jornada larga o en dos alojando entremedio.

Sii, es la Paula !
El paisaje, los contrastes, el color del cielo, todo estaba como intensificado por el aire tan diáfano. Distinguimos con toda claridad un par de cóndores que se dejaban mantener relajados en el aire por las corrientes ascendentes.

Anne Marie y Francisco Toyos
A poco andar tuvimos que desabrigarnos, la mañana empezaba a sentirse calurosa. El sendero por el que nos condujo Francisco subía para hacerle el quite a unos pasos rocosos que caían muy empinados al río, entonces desde la altura podíamos ver preciosos pozones y algunas cascadas que se generaban entre las rocas. Muy bonito.

animada conversa a la orilla del Covarrubias
En el sendero nos topamos con un piño de vacas que luego de quedársenos mirando, nos cedieron amablemente el paso encaramándose por el cerro. 
Cuando ya llevábamos un buen rato caminando tomamos un desvío del sendero que bajaba hacia el río, buscando un lugar para sentarnos a la conversa y la comilona habituales. Estábamos tan cerca del río que, a pesar de que varios tenían que volver temprano, bajamos a la orilla y Francisco no aguantó y se sumergió en un pozón bastante profundo y seguro mas helado....salió feliz de haberse dado el chapuzón, nadie mas lo imitó, el resto disfrutamos las tradicionales naranjas y frutos secos que se comparten. 

Mireya, en primer plano; detrás la Isabel y se alcanza a ver la cara de Anne Marie
Toyos y Eugenio en los flancos
Luego de un rato emprendimos la vuelta. Aproveché de conversar con la Paula, que nos contó que está en proceso de cambiarse de departamento y a cada rato se declaraba feliz de haber venido al cerro y también por su situación personal. Muy bien.

Víctor Bunster y Cristián Estay
Bajamos caminando rápido tratando de no atrasar a los que tenían compromisos, al llegar al río nos topamos con un grupo de motoqueros de esos de trial, que venían del cajón del Maipo por la ruta que nos había contado Francisco, claro que en moto es otra cosa...

en la ruta de vueltas
Un paseo que nos dejó a todos felices por haber descubierto un sendero nuevo, por el día de aire tan limpio y por el ejercicio que,  todos comentaron, nos cambia y revitaliza la semana.  

Gabriel, en primer plano
(texto de Eugenio Lagos)