domingo, 29 de abril de 2012

Una mañana diáfana en el cerro de Los Tubos


Efectivamente: una mañana y completa, pues el ascenso comenzó poco antes de las 9 y concluyó alrededor de las 13:45. Una mañana diáfana, como dijimos en el epígrafe, porque la reciente lluvia limpió y desempañó el parabrisas de la gran ciudad.

Puntualmente con el horario de invierno, a las 8:30 estábamos congregados, por el lado de las mujeres, la Isabel Eguiguren, la Manena Fontova, las encantadoras hermanas Janett y Angélica (Chepa) Fuentealba; los hombres: Eugenio Lagos; Francisco Valdivieso, Pancho Balart, Gabriel Bunster y quien escribe esta vez, Lucho Latorre.

Janett y Chepa; atrás los tubos
Una rápida subida por la central eléctrica abandonada de La Disputada de Las Condes a un costado de La Ermita, seguidos por 2 simpáticos cachupines de turno. Quizá no tan rápida pero se pasó el tiempo como si tal cosa, porque la conversación fue muy diversa y entretenida, con este extraordinario nuevo aporte de Jeannette y Angélica, con anécdotas sabrosas de su Chillán natal.

en la bocatoma de la central; arriba, donde parten los tubos
En la cima, un gratísimo descanso, donde Eugenio desde su perspectiva de arquitecto nos ilustraba acerca de algunos estilos arquitectónicos del Santiago de la belle époque chilena, en especial, el "bello" museo de "Bellas Artes" y su estilo neo clásico, así como el origen de tal estilo, lo que matizaba Gabriel con una divertidísima narración de lo que fue un singular remate de pintura, donde levantó el dedo, adjudicándosela, una de sus niñas, cuando pequeñita, en Santo Domingo y su reacción frente a aquella precoz pero decidida rematante: notable la actitud de mi amigo.

vista al valle hacia el sur
Durante el ascenso, abordamos, siempre bajo la batuta erudita de Eugenio, el Art Decó y el Bauhaus imperantes en la VIII Región y en Ñuñoa de los años 40: siempre se aprende mucho con los arquitectos ... y es sorprendente cómo con su guía, podemos los legos hallar belleza en edificios y obras que sin esa previa instrucción simplemente desechamos.

descanso en la cumbre
He de confesar que me conmovió  --sospecho que no fui muy comprendido en mis caninos sentimientos--  la actitud de los cachupines: a la hora de nuestro descanso se "ganaron" bajo la sombra de un árbol que distaba unos 5 metros del que nos cobijaba a nosotros, en una actitud de prudencia y expectante compañía digna de la mejor causa ... Uno de ellos, con antepasado pastor alemán no tan lejano; su compañero, hijo del rigor. Empero, estos fieles amigos además de aquella compañía, cumplen otra función, según observábamos al retornar: si su grado de cansancio es significativo, pese a su tracción a las 4 patas, es porque el desafío de la jornada fue importante: ese fue el caso del Cerro de Los Tubos, pues los cachupines bajaban con su orejas gachas, con la lengua a nivel del suelo, "sin hablar" ... en fin, ni agua aceptaron... diríase, pues, que contábamos con un buen "perrómetro".

abajo traslado de ganado
Al bajarnos del auto de la Manena, quien diestramente nos llevó a algunos a La Ermita, nos despedimos de estas magníficas amigas, en particular de nuestra querida Jeannette, que viaja por 1 mes a Filadelfia, a recibir a su nieto que nacerá en aquella ciudad norteamericana.

Y así interrumpimos por 7 días este encuentro fraternal, cada uno a lo suyo ... hasta que el próximo domingo iniciemos otro paseo con esta compañía de privilegio.
plateau
(Este texto es creación de Lucho Latorre)

lunes, 23 de abril de 2012

Con la Jeannie al cerro de Los Secretos

Hubo uno que no leyó el posteo de la semana pasada y legó a las 8 y tuvo que esperar hasta las 8:30, el nuevo horario de invierno.

Un hecho relevante de este día fue la aparición de la Jeannie, alejada por una larga temporada en la India. Abrazos de sinceros sentimientos del gusto de verla.

Francisco, Lorena, Caco y sus perros
No fue mucho lo que le saqué, yo al menos, de su estancia en la India, pues de subida dijo que no hablaba y a la bajada se me olvidó preguntarle.

Una visitante sorpresa, fue Lorena Prieto, que llegó tarde a una cita con los Malayos y fue abducida por nosotros.

la Jeannie
Llegaron Pancho, la Isabel, Francisco Valdivieso, la Jeannie, la Manena, la Lorena, Alfonso, y yo, Gabriel. Ah y el Caco Salazar con sus dos perros.

Destino de este día, la Ermita y de ahí a la cima del cerro Los Secretos.

Pancho. Isabel y Francisco
Era tal el nivel de conversa en la Ermita, que daba la impresión que nadie quería partir caminando, sino solo conversar.
Partimos, en grupos de a dos o tres, en animada conversación.

Día de sol, de otoño, fresco al partir, todos con polar o abrigos adicionales sobre las poleras. Poco más allá terminarían en la cinturas o las mochilas.

Pancho, Isabel, Francisco y Alfonso
Alfonso nos contó de su año y medio ausente, durante el cual subió el Aconcagua. Nos explicó con mucho detalle aspectos de la subida, del hecho que hay que viajar hasta Mendoza a pagar los permisos y los beneficios, nada de malos, que este pago da derecho.
Llegó a la cumbre y dice que no tiene grandes dificultades. Que el paisaje es bellísimo y requiere entre dos y tres semanas de espacio de tiempo, pues es necesario aclimatarse a las alturas.

la Manena haciendo elongaciones
Los perros fueron un personaje en esta subida. Los dos perros del Caco, que son pacíficos y amistosos, atrajeron a tres perros más que estaban en la Ermita, así que cinco perros nos acompañaron en la subida.

Un parte divertida fue darles agua, cosa que hicieron el Caco con la Lorena que puso el agua, y que se reía con frecuencia de buena gana con cosas que decía el Caco, que a ella le parecían muy graciosas.

Caco y Lorena dándole agua a los perros
El descenso fue guiado buena parte por Caco.
La Isabel agarró susto en algunas pendientes resbalosas, lo que hizo que se fuera quedando atrás, escoltada por Francisco y Alfonso que la seguían hablando de negocios.

Caco y la Jeannie se lanzaron en animada conversación, que continuaron sentados al pie de la torre en la bajada, y donde el grupo se instaló y no quería moverse, pues el sol, la brisa y la conversación que escuchaban, no las querían dejar. Parecía que nadie quería irse para la casa.

Jeannie y Caco en animada conversación
Caco adelante, lo sigue Pancho y luego la Manena
la Isabel, seguida pos Lorena, Francisco y Alfonso
Pancho y la Isabel, ya en la parte final
Caco

domingo, 15 de abril de 2012

Al Guayacán entrando en Otoño

 

Ocho, ocho y media, habían dudas si el horario había cambiado. Un mail de Lucho Latorre en que hablaba de la junta a las 8:30 dejó el descalabro. Igual estuvimos ahí hasta las 8:30, antes de irnos.

Decisión entonces, se cambia el horario a horario de invierno, y la hora del encuentro ahora es las 8:30 de la mañana los domingos.

ruta soleada
Nos reunimos Pancho, la Isabel, yo (Gabriel), de los antiguos, además de Eugenio Lagos, Francisca Alcalde, semi-nuevos, y las nuevas, Magdalena y Janett. Siete.

Pedí una subida corta pues tenía un almuerzo importante al que tenía que llegar temprano. Pancho también acogió la moción y los demás no se opusieron. Así que a Las Varas los boletos y ahí al cerro Guayacán.

a contra luz
Día despejado, algunas pocas nubes altas, transparentes. Dos días antes, hubo temporal con truenos y relámpagos y cayó agua en estos cerros, así que el piso estaba húmedo, firme.

El grupo avanza, en pares o tríos, conversando. Nos detenemos a mirar el tranque medio seco. Y seguimos.

El canal estaba seco y ahí nos encontramos con don Lucho, que iba aguas arriba a ver si encontraba el punto donde probablemente los deslizamientos productos de los aguaceros de días anteriores, habían desviado las aguas cerro abajo.

don Lucho
Más arriba vimos a lo lejos, al frente, el punto donde el agua se salía del canal y corría rauda cerro abajo, produciendo un fuerte ruido que llegaba hasta nuestros oídos.

Nos sentamos a descansar un rato en el canal seco y al poco rato seguimos hasta la punta del Guayacán. Ahí nos sentamos, esta vez mirando hacia los cerros, en una animada conversación.

descanso en la cumbre
La conversación derivó a la pareja de los tiempos que corren, que coincidíamos ya no es como antes. Los hombres al parecer eluden el compromiso, especialmente ahora que la convivencia está al alcance de la mano. Se casan tarde, si es que se casan.

De los presentes, las cuatro mujeres no están casadas; o separadas o viudas (una). De los hombres, dos casados y uno separado. Esa es la proporción dijimos, por cada hombre, cuatro mujeres.

Gabriel, Manena, Francisca, Janett, Pancho, Isabel
Donde hubo acuerdo fue en la necesidad de diseñar un "nuevo acuerdo social de pareja", donde el único punto de común acuerdo, fue establecer que la relación tenía como primer objetivo favorecer el desarrollo y la felicidad del otro, en ambos sentidos.

El descenso fue rápido, cruzándonos en el camino con varios ciclistas y caminantes.

Un buen día, de ejercicio, aire, naturaleza, conversación y afecto. Qué mejor ?

Nota: haciéndole clic a las fotos, las puedes ver más grandes.

martes, 10 de abril de 2012

El Alto del Naranjo en dos etapas


Pancho Balart y yo (Lucho Latorre) llegamos puntualmente al sitio de encuentro. A las 8:30 estábamos iniciando el ascenso de la que llamamos Primera Etapa  del Alto del Naranjo. Mi condición física dejaba mucho que desear, como consecuencia de una sinusitis, pero decidí echar el malestar a la mochila y las emprendimos.

Lucho en las cadenas
Los primeros pasos, ayudados por las cadenas enclavadas en la roca, luego, subir y subir por un sendero estrecho, a veces bordeando un profundo acantilado.

Bastante gente, pero no al extremo de hacerlo incómodo ... de ninguna manera. Me explica Pancho que es un sitio seguro contra eventuales asaltos, precisamente por aquella concurrencia: de hecho, nos cruzamos con una bellísima lola acompañada solamente de su perrito.

Pancho
Luego de sendas y breves detenciones hablando de la humano y lo divino, llegamos a la canaleta, abordada esta vez por este sitio.

Varios subían en familia, incluidos pequeños niños de unos 3 años... ciertamente un lugar no apto para esa edad.

Lucho
A instancias mía regresamos más o menos temprano.

La segunda etapa, pues, será el domingo 15 de abril (s.e.u.o.).

Lucho en la puerta de entrada a la ruta al Alto
(Este texto es creación de Lucho Latorre)

martes, 3 de abril de 2012

Al Potrerito van nueve con nuevos

Este es el grupo, más bien parte de el, que nos acompaña en este día.


Isabel, Francisca Alcalde, Eugenio Lagos, Francisco, Consuelo y Gabriel. Son los de la foto.
Sacando la foto, Pancho Balart.

Y, en otro lado, más fresco y sombreado, Ana María y Alejandro:


Nuevos en esta expedición fueron la Francisca y Eugenio, presentes en esta foto:


Un total de 9. Que decidimos en democrática decisión, partir al Potrerito.

Día soleado de verano, pero con calores ya no tan abrazadores como en semanas anteriores.

La conversación, muy animada. Probablemente la presencia de nuevos, activa nuestra curiosidad y conversación.

Alejandro, Ana María, Pancho, Francisca
A mi, mi madre me decía cuando era adolescente, "siempre hazte la débil", como quien prepara a su hija para las dificultades de la relación de pareja, nos compartió una mujer del grupo.
La verdad, los tiempos han cambiado, las mujeres ya no se hacen las débiles y si el marido no cumple sus expectativas, son capaces de expulsarlos lisa y llanamente de la casa. Y ello no las desploma, inhabilita, ni nada por el estilo.
Diré que, la verdad, estoy preocupado por los hombres más que por las mujeres, y que alguien nos convenció que eramos los hombres el sexo fuerte, siendo que en la generación de mi madre son puras mujeres las que quedan, pues los hombres ya partieron.

caminando por el Potrerito en grupos en animada conversación
Postulo que las mujeres son el sexo fuerte y los que quieran opinar al respecto lo hagan en la sección comentarios de este posteo. O en siguientes conversaciones en el cerro.

Cuando estábamos a nivel de Potrerito, la Ana María y su pololo Alejandro, optaron por irse a la zona del agua que baja por la quebrada boscosa, por ello no subieron con nosotros a la cumbre seleccionada ese día. Cuando ya volvíamos, llamaron por teléfono y al bajar los divisamos allá abajo:


El Potrerito está seco. Los cerros están secos. Hace falta lluvia.

Al llegar a la cumbre elegida, Pancho propuso seguir por un borde, con alguna pendiente hacia el lado, y ver si esa quebrada llevaba agua.
Nos desplazamos por huellas probablemente de animales, con el susto para algunos por la pendiente que arrancaba hacia la izquierda, hasta llegar al fondo de una quebrada seca.
Por el verdor de la vegetación asumimos que probablemente va agua, pero bajo tierra.

ascenso por escarpada pendiente
Volvimos sobre nuestros pasos y seguimos de vuelta, disfrutando los paisajes que se desplegaban ante nuestra vista, siempre en animadas conversaciones.
Me pregunto si a veces nos perdemos el lugar, las vistas, el estar presentes en el lugar, distraídos por las conversaciones por las que la mente nos lleva. Bueno, leo a Tolle en estos días y eso me pone a mirar así.

Un bonito paseo de un grupo contundente sazonado por motivados nuevos subecerros.