martes, 27 de marzo de 2012

Tres mosqueteros conversan en la ruta del Guayacán

Tres hombres serán los que suban en el día de hoy el Guayacán. Ausencia completa de mujeres ¿qué habrá pasado?

Dos de ellos venían de un matrimonio y el otro de un cumpleaños-almuerzo que terminó a las 9 de la noche.
Partieron tres cuerpos pesados, trasnochados. El cerro será santo remedio.

Primer descanso en el tranque. A la vuelta sacaremos una foto que registre el bajo nivel del agua.

Pancho y Gabriel; detrás tranque poca agua
Más adelante sacaremos una foto de lo seca que está la vegetación, incluso la de hoja perenne, esa que no se cae en invierno. Sequía, calores.

sequedad de la vegetación de hoja perenne
La conversación será animada y en algunos pasajes, emotiva.

Pancho nos cuenta de una experiencia que tuvo, donde aparecen ellos, su empresa, financiando un video didáctico en relación al consumo de agua que requieren los distintos alimentos que consumimos (ver link).
Me llamó la atención que dijo que un kilo de carne de vacuno requería 7.000 lts de agua. Una cifra alarmante y una buena razón completamente de otro lado que justificaría al menos reducir su consumo.
Y preferir los productos de mar.


Lucho, Pancho y la buena onda
Otra historia, esta vez de Lucho, tocó nuestras fibras más sensibles.
Todo parte un día en que él transitaba por el centro, en una paseo a comprar un libro, en que se tropieza con una muchacha de unos 8 años, en silla de ruedas, de mirada perdida en la distancia. La acompañaba en esa posición donde pedían limosna, su padre, un hombre pobre, frágil.

Lucho que exhibe una de las negritas con que nos regaló
Esta niñita captura la atención de Lucho y en una conversación posterior, pues empieza a frecuentarla, descubre que tiene exactamente la misma edad que su hija, incluso con el cumpleaños el mismo día.
Bueno, para hacer el cuento corto, hoy, esa niñita, Beatriz Loyola, vive en una casa donde la cuidan mucho mejor que en la casa de sus padres, y una vez al año, Lucho, su familia y algunos funcionarios del banco donde trabaja (BCI), llevan a varios de estos niños con sillas de ruedas, a ver la parada militar, donde han conseguido ubicaciones privilegeadas gracias al alto mando del ejercito.

Pancho y Gabriel, haciendo grandes esfuerzos abdominales
Escuchaba esta historia que Lucho contaba, caminando en fila india, él detrás mío, yo emocionado, sintiendo que este Lucho tenía de santo más que yo y Pancho juntos, así que nos ayudaría de seguro a entrar al cielo cuando fuera el momento. Gran tipo este Lucho.

partiendo, con dificultad
Bueno, un paseo masculino, donde la conversación fluyó como agua que baja por las pendientes cordilleranas.

lunes, 19 de marzo de 2012

Domingo al Guayacán y trabajo en equipo

La Ex Terpel estaba llena de gente a las 8:00 pero no eran de los "nuestros". Entre los “nuestros”, la convocatorio fue baja y extrañamos a los integrantes que siempre permanecen fiel al grupo, como la Consuelo, Gabriel y Lucho. A pesar de esto, el ánimo no faltó e iniciamos un entretenido acenso entre Pancho Balart, Isabel Eguiguren y Claudia Villar. Elegimos el Gauyacán para ir acostumbrando al cuerpo después de 2 meses de merecidas vacaciones.

Claudia e Isabel
La conversa, como siempre, fue abundante y entretenida, viajamos a varios lejanos lugares.

Isabel nos permitió recorrer con ella India y Nepal, pudimos sorprendernos del templo de la ratas, de sus viajes en camello y elefante. Sin darnos cuenta, llegamos a China, como las cataratas de Iguazú, Machu Pichu y Choquequirao (otras ruinas del Perú de reciente descubrimiento), pasando por París, España y China. Los bellos parajes de Costa Rica también fueron aludidos... cada uno contando entretenidas experiencias.

Pancho e Isabel
Exquisitos y jugosos duraznos nos esperaban en el que llamamos campamento base.

Felicitamos a Pancho por su tremendo aporte al ahorro de agua con su reciente creado WC que ocupa sólo 2,8 litros de agua en cada descarga, innovación que creemos que debe ser reconocida como un gran a aporte para el cuidado de la tierra y sus recursos. Nos motivamos con sus próximos viajes de China y su nuevo proyecto de traer cerámicas… gran emprendedor¡¡¡

También estuvimos conversando de la diferencia de la crisis de los 50 entre hombres y mujeres.

Escuchamos un entretenido y interesante relato que hizo la Claudia sobre el tema al que se dedica la empresa en la que trabaja, el estudio del impacto ambiental en lo que se refiere a la flora y fauna de lugares donde se llevan a cabo distintos proyectos.

Hablando también del liderazgo y de la importancia del trabajo en equipo, entonces decidimos hacer este relato éntre los tres... gracias a la tecnología... se pudo concretar...

Claudia e Isabel

domingo, 18 de marzo de 2012

Sábado al ventisquero colgante del Morado

Ayer sábado fui al ventisquero colgante del Morado. Un paseo de familia, los Bunster Betteley, por lo que no cursé invitaciones a los subecerros.

Dejamos los autos más lejos de la laguna que otras veces, por lo que caminamos 3 horas de ida y poco menos de 3 horas de vuelta.

Cansador, pero maravilloso y un encuentro histórico de mi familia.

Les dejo algunas fotos.

la laguna y el ventisquero colgante
(foto de Sebastian Guevara)

panorámica con laguna y ventisquero colgante incluidos
(foto de Sebastian Guevara)
sobrino Nano y su polola, mi hijo Cristóbal y yo
foto normal de la laguna y el ventisquero colgante
descanso en la cumbre, al borde la laguna
en la ruta

domingo, 11 de marzo de 2012

11 de marzo en el Guayacán: un anticipo del otoño

Este domingo, en el que pareciera que el verano comienza su retirada, fuimos 6 los autoconvocados a la Ex Terpel: Francisco (Valdivieso), Gabriel, Alejandro Melo, Consuelo y Ana María, además de quien escribe, Lucho Latorre. El destino consensuado, el Guayacán accediendo por la Hacienda Las Varas.

Lucho Latorre, Consuelo y Francisco Valdivieso
Tardó esta vez en salir el sol, pues en el embalse, aún no asomaba, pero el clima era magnífico, notándose velada la cadena de cerros hacia el oriente, por una tenue bruma.
Alejandro, debutaba con señalado éxito: sin prisa pero sin pausa logró junto a todos, la cima.
Entretenida su conversación acerca del mundo de los libros, desde la perspectiva de las editoriales: Francisco, que acumula un sinnúmero de experiencias laborales y de emprendimientos, ciertamente que conocía tal mundo, recordando con sabrosas anécdotas, las editoriales de muchos años atrás.

El ascenso fue muy rápido, por lo que agregamos algunos grados de dificultad llegando hasta más allá de lo previsto inicialmente.

Francisco, Ana María y Alejandro, Lucho Latorre
El descanso bajo una tupida sombra fue magnífico, con el refrigerio compartido, especialmente unos bloques de cereales aglomerados con que nuestra querida Ana María nos sobrealimentaba generosamente. Prosiguió la entretenida conversa, con temas del día, otros del espíritu, en fin, no estuvieron ausentes los recuerdos a nuestros amigos y amigas ausentes: Rebeca, Alejandra, Isabel (quien está poniendo su principesco cetro en grave riesgo, no por merecimientos, que le sobran, sino que por sus rebeldes y consecutivas ausencias), Paula, en fin, Verónica, Marisol y tantas otras, sin perder de vista a uno de nuestro líderes, Pancho.

Consuelo, Lucho y Francisco
Mi ya cuestionada condición rambística una vez más fue objeto de oprobio por mis compañeros, al ofrecerles entusiastamente un poderoso bloqueador que al comienzo fue rechazado, empero, al narrarles la historia de un querido amigo que por una lesión seguramente de origen solar en una oreja terminó con un cáncer generalizado, se aprestaron a volver sobre sus pasos y con su dignidad algo resentida, aceptaron mi ofrecimiento: "soldado que arranca, sirve para dos guerras".

Ana María y Alejandro Melo
La sequía se ha dejado sentir en esta yesca tierra, lo que dificultó para algunos el descenso, pues a ratos era francamente resbaloso este paraje habitualmente tan amable. Eché de menos nuestros invernales ascensos, cuando la nieve de la cordillera nos tendía su alba alfombra: ¡que maravilla estos climas que contemplan estaciones diversas y nos sacan de la rutina ! ... bien, por este lesionado Santiago.

descanso en la cumbre
Así concluyó un paseo más, un dominical encuentro de deporte y por sobre todo de amistad bajo el amparo de la naturaleza. Un envío amistoso y cálido para que la entrada al mundo de las obligaciones sea más iluminado. Una vez más, mi gratitud por estas horas inolvidables ...

la caída de Lucho Latorre
Nuestro cantautor, Francisco Valdivieso

(Este texto es creación de Lucho Latorre)

lunes, 5 de marzo de 2012

Inaugurando marzo por la ruta del Pochocón

Primer domingo del mes de marzo; esperaba más concurrencia. Llegaron, la Consuelo, Pancho Balart, Francisco Valdivieso y Gabriel Bunster. Cuatro. 

¿Para donde vamos? Algo tranquilo, que estamos varios des-entrenados.
Vámonos por la ruta del Pochocón, que es una calle todo el trayecto.

Francisco, Consuelo, Pancho
Dejamos los autos ahí y nos subimos los cuatro al auto de Pancho y arrancamos. En el camino la conversación amenazó en trifulca, por el tema de Aysen. Las posiciones eran muy dispares, desde la autoritaria de caer con todo el peso de la ley sobre estos alborotadores, hasta la de estar del lado de los indignados del momento, sin saber el detalle de sus quejas.

Francisco y Consuelo
Bueno, la amistad y el cerro nos volvieron a la calma y el afecto, y terminamos hablando de lo que cada uno comía al desayuno, siendo al menos un par los de la avena, uno de los cuales le echaba Chia, una semilla que había que remojar previamente, de la que no tenía conocimiento.

Caminamos en animada conversa, siempre por la ruta del camino, hasta la cima donde está la parrilla, la mesa y la tela en el suelo, que indica lo que podría ser un lugar de salidas de parapentes.

Gabriel en la cima
Pancho se fue conversando conmigo adelante y atrás venía la Consuelo con Francisco.

Buena parte de la ruta fue a la sombra, salvo en la última parte, que empecé a sentir el peso del calor de estos días en la espalda.

Pancho y Francisco
Nos instalamos a descansar en una buena sombra, donde con Pancho nos comimos un par de duraznos exquisitos, y luego de Francisco, unos plátanos.

Al bajar optamos por la variante más empinada. Francisco valoró la emoción de las dificultades y la verdad llegamos a puerto, todos bastante cansados y contentos de haber, al final de cuentas, hecho un fuerte ejercicio ese día.

Pancho y Consuelo en el descenso