domingo, 28 de septiembre de 2008

Vamos al Alto en un trámite corto

Hoy nos encontramos solo 4 en la Tercel: María Elena, Rebeca, Jorge Bunster y Yo.

Faltó Pancho, un infaltable.

Dia despejado, un poco fresco de a ratos. Flores por todos lados, nos recuerdan que estamos en plena primavera. Precioso.

Vimos pasar muy cerca de nosotros en un momento, a tres cóndores flotando en las corrientes ascendentes, como campeones del surf aéreo con ellos son.

En un momento vimos a una vaca blanca con un ternero blanco también. Dijimos, pero si es la señora y el hijo del toro blanco ese de hace un tiempo.

Subiendo me encontré con Adriano, un compañero del curso de coaching del año pasado, que andaba con una pareja donde ella era holandesa y le hallé un parecido notable a mi hija Emilia, por lo me quedé pensando que ella podría verse como una holandesa.

Arriba ya sentado descansando a los pies del naranjo, me aborda alguien al que no reconocí en el primer momento y que resultó ser el jefe de mi hija Andrea en Bice Vida, Ricardo.
Bueno, él se integró un poco al grupo y terminó saliendo en la foto de todo el lote de los conocidos que agrupamos en una panorámica con los nevados del Plomo al fondo.

Recordamos con la Rebeca a Jorge Milla, su post anterior de cierre de temporada, o mas bien, cierre definitivo de las altas cumbres.
Sentido posteo, triste en parte, pero bien asumido y lo mejor, espero, es que lo tendremos mas seguido en estos lares.

El 18 me había dejado fuera de las pistas, lo que hizo que el esfuerzo especial de esta subida, me impidiera dormir mi habitual siesta de después de almuerzo, por los reiterados y desagradables calambres de pies.

Bueno, que se hicieron el resto de los contertuleos habituales: Pancho, Reutter, Miguel, la Consuelo, ... ?

martes, 23 de septiembre de 2008




Los saludo amigas y amigos "subecerros", comparto con ustedes íntimas líneas que dirigí a mi cordada con la que fuimos a intentar el Volcán Acamarachi, fue algo realmente emocionante para mí y sé que ustedes, amantes de las montañas, entenderán en toda su dimensión y espero sabrán excusarme por invadir el espacio Subecerro. Tal como señalo en el texto, alcanzé esta vez solamente hasta donde ahora me es posible alcanzar, después retorné en paz.
Un abrazo
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De retorno en Santiago, me surge escribirles y declararles varias cosas importantes para mí, como por ejemplo, agradecerles el espacio de camaradería, fraternidad y amistad que viví junto a ustedes en nuestra expedición, también por el clima de fresca liviandad que nos permitió desconectarnos de la pesada gravidez cotidiana y del peso de la ocupación por el futuro, en forma muy importante también nos posibilitó poder mirar los procesos personales que cada uno de nosotros vive, examinándolos a partir de la belleza metafórica que nos proporcionan las amadas montañas.

Teníamos un objetivo común, cuál era lograr la cumbre del Acamarachi, como siempre también, habían objetivos personales, más o menos declarados, el mío, - como he compartido -, era asumir un personal proceso de despedida de los grandes cerros, hacerlo con un grupo de amigos como ustedes, mitiga grandemente el dolor por tener que hacerlo anticipadamente, permite también ir cerrando este ciclo de vida en las montañas, honrando todo aquello por lo cuál esta actividad se transformó en pasión y forma de ver el mundo.



Declaro mi agradecimiento a Juan Carlos, por permitirme estar a su disposición y servicio en su intento honesto; en ese proceso he aprendido como nunca el valor inmenso que puede tener renunciar al deseo personal, Juan Carlos, testigo respetuoso de mi emocionada conversación personal con el cerro. Agradecer a Gastón - una vez más - compañero de tantas aventuras montañeras, a quién espero la vida, le regale finalmente, en la misma proporción de sus dones y talentos. Agradecer a Pablo que se integra a nuestra cordada cuando inicio despedida, siento que llega a dar mágica continuidad y a llenar un vacío, lo hace como las grandes personas, con nobleza, tan gentilmente como para dedicarnos a otros, unas líneas en su testimonio de cumbre. No olvido a Pepe, que estuvo con nosotros y conmigo siempre, tampoco a Pancho quien nos regaló nuevamente su amistad en forma de asistencia que es protección.

Alcancé esta vez, solo hasta donde ahora a mi cuerpo le es posible alcanzar, lo hice con aceptación y tranquilidad. Estoy en paz.

Fraternalmente

Jorge


miércoles, 17 de septiembre de 2008

Microclima templado

Llegué a la bomba Terpel (ex YPF) a las 8:15 de la mañana este domingo y ahí ya estaba Pancho listo para partir al cerro solo porque su reloj decía las 8:45 y no llegaba nadie. Lo que pasa que él usa esos relojes grandes antiguos para el cerro, de esos que se quedan parados porque no les das cuerda...o al revés, aceleran el tiempo quién sabe porqué motivo. Estamos en la era digital y usamos los relojes de los celulares y/o de los computadores, los de pulsera los dejamos guardados en el baúl de lo recuerdos.

De a poco fueron llegando con cara de tuto los demás, Miguel, la Consuelo y Gabriel que llegó acompañado de su hija Andrea. Partimos con rumbo a los cerros frente al Alto del Naranjo cosa que ya se está haciéndo habitual en este último tiempo. Es que es un paseo formidable en todo sentido., tiene buenas vistas, el camino es muy bonito, con mucha vegetación y además con la llegada de la primavera, el paisaje se ha vuelto más verde y florido.

En los ratos de descanso nos enteramos que la Andrea planea viajar sola a Australia a trabajar por un tiempo cosa que hoy se ha vuelto casi una necesidad para los/las jóvenes salir fuera para aprender entre otras cosas, inglés. Me parece fantástico que tenga la posibilidad de hacerlo y celebro el ánimo y la valentía de ir sola...!que atrevida! mujeres del siglo XXI.


Otra conversación controvertida e intensa fué en base a la lectura que hizo Miguel del libro "Ontologia del Lenguaje" de Echeverría durante la semana; no logramos que dijera nada bueno ni rescatable del tan reconocido tema ni de su autor que, para el resto del grupo que asistimos al taller que ofreció Gabriel el año pasado, las críticas nos dejaron pa' dentro. Ahora nos quedamos con la tarea de leer a Nietszche para entender a Miguel.


Lo más importante ocurrió en la cumbre, cuando nos sentamos y de a uno fuimos contando algo ( una experiencia o idea) que trajimos para compartir y de esa manera hacer un aporte al resto...ese momento sacó aplausos. Se confirma lo dicho anteriormente: "el microclima humano que se produce en los cerros es templado".


domingo, 7 de septiembre de 2008

Cocktail en el cerro

Una nuestra de la onda de hoy











En pleno picoteo











Parte de los comestibles y bebestibles











Salud !











Ya listos para irnos y con el efecto del picoteo en el ánimo











Aperitivo en el cerro

Una apetitosa subida hicimos este domingo Pancho, la Consuelo, Miguel, Gabriel, Andrés, la Rebeca, Ana María, Claudio y Cristián (padre de Ana María). Fuimos a las Ñipas por un sendero bastante "amistoso" que descubrimos hace pocos domingos atrás. Subimos como para ir al Alto del naranjo, llegando a la puerta de palos se dobla hacia la super carretera de la izquierda un buen rato de bajada, se cruza el rio y se sigue por el otro lado hasta el sendero que lleva arriba. Hasta ahí todo bien,sin novedad, buen ritmo del novicio Cristián que de tanto en tanto esperábamos.




Desde un principio la motivación era el aperitivo que cada uno traía y el objetivo: "llegar a la explanada donde ibamos a sentarnos a comer y tomar las varias botellas que traíamos en las espaldas, aunque algunos, que no voy a mencionar, las traían puestas desde la noche anterior".

El día estaba ideal para caminar, un poco nublado y suelo mojado gracias a las últimas abundantes lluvias que nos deja agosto que mantiene verde y húmedos los cerros. Tímidamente se asoman algunos colores de plantas y flores que anuncian un septiembre primaveral "in creccendo".

En un momento nuestro lider Gabriel pierde la huella y hacemos la subida rápida y en un dos por trés llegamos a la meta. Una gran roca fué nuestra mesa - comedor, ansiosamente sacamos de las mochilas todo tipo de exquisiteces e implementos varios para ejecutar la "comilona gran".

El aperitivo comenzó con un mango sour combinado con las tostadas con queso de la Consuelo, luego aparecen bolsas con nueces y almendras. De las mochilas siguen saliendo maravillas como los arenques y el frasco de tinta negra (no recuerdo el nombre), delicateses que Pancho traía de sus exploraciones al Jumbo. Andrés venía super preparado y traía hasta servilletas. La Ana María nos convida winesour una verdadera novedad para muchos y Claudio nos sorprende con una grabación humorística de un obrero albañil español que nos mantuvo unos minutos atentos escuchando muertos de la risa.

Nuestro nuevo amigo Cristián mientras tanto,había quedado rezagado pero por orgullo y persistencia se sumaba al grupo, calladito recupera el aliento.

Lo que también nos hizo reír mucho fueron los dientes y labios de Pancho y Gabriel que por comer galletas con la deliciosa pasta negra quedaron tinturizados que llegaban a dar susto.

Aparecieron sin esperar los quesos de todos los tipos y colores, era tanta la abundancia que las tan preciadas naranjas de otras subidas a los cerros, esta vez más parecian adornos ya que pasaron sin pena ni gloria al olvido total de los comensales.




No faltaron los brindis y las fotos de Gabriel para registrar esta memorable ocasión y celebrar la buena ocurrencia de Miguel de proponer esta verdadera acción culinaria colectiva en el cerro.

Luego la bajada fué rápida y sin parar llegamos a los autos. Más alegres y dicharacheros que de costumbre nos despedimos hasta la próxima subida con nuevas conversaciones para este verdadero "microclima humano" que se produce en los cerros.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Caracol de Piedra - Naturaleza, dioses y humanos

Hace un par de semanas que estoy ausente del que se ha convertido en ritual esencial de los fines de semana, ascenso dominical con el grupo de los "subecerro", ustedes - mi grupo ahora -.

Ausencia que también es presencia, porque tiene que ver con la preparación de mi ritual de adiós a las grandes Montañas, esas que exigen y demandan a veces más allá de toda lógica. Digo que también es presencia porque es el aprendizaje realizado - en gran parte con ustedes - el que me permite asumir este ritual con alegría y paz.





Mi ritual contempla intentar la cumbre del Volcán más alto del mundo, el Ojos del Salado, la primera semana Diciembre, para ello es necesario entrenamiento físico riguroso, cuestión que no podré hacer con ese necesario rigor, y que espero compensar con aquel combustible llamado pasión, a el acudiré. Necesario es también un muy cuidado proceso de aclimatización a las alturas, proceso que iniciaremos ahora en septiembre haciendo el intento de un seis mil en la segunda región.


Acamarachi se llama nuestra cumbre escogida, voz Aymara que significa caracol de piedra, un muy hermoso volcán de 6.046 metros, también llamado Pili, ubicado al este del gran Salar de Atacama entre el majestuoso Licancabur y su hermano menor, ese que no sabe dormir, el Lascar.




Ahora que habito nuevos espacios, más que pretender la cumbre con obsesión, busco conectarme con la magia de esa zona, y con el espíritu de hombres y mujeres originarios, que vieron en esas cumbres que se alzan imponentes al cielo, un lugar para el ritual sagrado de conexión entre el humano y las fuerzas misteriosas e incomprensibles de la naturaleza. Lo haré en compañía de grandes amigos, cuya presencia servirá para honrar la amistad, fuente de tantas virtudes humanas.




Estando en el Acamarachi y habiendo llegado al punto más alto que mi cuerpo lo permita, daré las gracias a la vida y a los dioses de la montaña por todos los cerros ascendidos y las cumbres holladas en la vida, luego, descenderé satisfecho y feliz, sabiendo que nada dejo atrás, que la experiencia vivida la llevo para siempre conmigo.