domingo, 20 de septiembre de 2020

Subida por la universidad de Los Andes

Retornamos a los domingos, después de habernos pasado un buen tiempo subiendo los jueves.
Pero como Lo Barnechea estaba en cuarentena, nos viramos a la zona de Los Domínicos.

Nos encontramos, los confabulados, en la casa de Pancho Balart, a las 8:30
Llegaron José Manuel y la Lily, más su amigo Diego Ortuzar y la Soledad Tagle. Con Pancho y yo éramos seis.
Y seguimos indicaciones de Pancho, dejando los autos estacionados se supone que en la zona de la universidad de Los Andes.
Había mucho auto estacionado.

José Manuel, Pancho, Soledad, Lily y Diego Ortuzar

Estábamos en una ruta completamente nueva para mi. Nos fuimos buscando senderos y de repente arrancamos derecho para arriba, en dirección a unas enormes rocas.
La cosa se fue poniendo difícil, en que los resbalones podían resultar caros. Y nosotros con un post-operado en el equipo (José Manuel); pero él ni chistaba, casi como que alentaba a seguir adelante.


Por esa ruta llegamos a lo que ese día designamos como nuestra cumbre. Había cumbres más allá, pero nuestro ánimo era llegar hasta ahí. Lo que seguía, para llegar a la siguiente cumbre, era mucho para este grupo.


Nos instalamos y comimos naranjas de Pancho, mini mandarinas de Diego y frutos secos de varios.
Nos instalamos al sol y nos fue dando calor. José Manuel, buscó algo de sombra.

Mucha gente circulaba por el sector. Alguien dijo que esta se parecía a ir a un Mall. Pero buena onda con la gente y algunos intercambios fueron entretenidos y cordiales.


Diego se averiguó de una ruta de descenso suave, ancha y directa a nuestros autos. La próxima vez es altamente probable que subamos por ahí.
Algunas partes más adelante, resbalosas y con pendiente, pero nada peligroso.


Llegamos abajo, adelante Diego y yo, y nos instalamos a esperar a los demás, a los que les habíamos sacado una cierta ventaja.
Todos juntos, a los autos y a despedirnos. Quedamos de el próximo domingo encontrarnos en la misma casa de Pancho a las 8:30

viernes, 28 de agosto de 2020

Lodazal en las Caballerizas

Llegaron esta vez: Pancho Balart, Víctor Bunster, Eugenio Lagos, Alejandra Cambiaso y yo, Gabriel Bunster.

Pasaba mucha gente hacia la nieve, lo que favoreció irnos a las Caballerizas de Huinganal. Cada uno en su auto, obviamente.
Mascarillas todos en el punto de encuentro y saludos de codo o venia hindú.

caballerizas

No estacionar ambos lados, en la llegada a las Caballerizas. Nos estacionamos igual, pero en el camino de acceso.
Pedí hablar con la persona a cargo del recinto, pero me dijeron que era un Ossandon, que no estaba.


Tempranamente nos encontramos con el barro húmedo en el camino. Todo el suelo está empapado y por ello barroso y resbaladizo. Eso hizo más pesado el ascenso y riesgoso de caídas. Que hubieron, no lo niego.

Alejandra, Pancho, Gabriel y Eugenio

Día despejado, de invierno. Las montañas con nieve hasta bien abajo. Ello producto de lluvias intensas de antenoche. Frío.

Alejandra, Pancho, Eugenio y Víctor

Haber visto la entrevista de Warnken al presidente Piñera, produjo miradas contrapuestas. Unos a favor de Warnken, otros criticándolo, porque no habría dejada hablar a Piñera, los que cuidaban a Piñera.
El tema mapuche produjo más controversia. Salió a colación el video del presidente de la Papelera (el que lo quiera me lo pide y se lo mando por whatsapp), que a la mayoría gustó.

la Aeljandra con un pie en la helada-nieve

Necesitamos parlamentar por 10 años con los mapuches. Tenemos dos problemas para ello: quien representa a los mapuches, de verdad. O qué grupo de ellos y cómo se eligen. Y dos, quienes representan por un periodo prolongado al Estado de Chile, si cada cuatro años todo pareciera volver a fojas cero. Este sería nuestro primer problema.

Segundo, quienes son los mapuches ? Son todos o buena parte, mestizos. Hay mapuches puros ? Que pito tocarían ellos ?
Somos todos chilenos, en un país con una Constitución, donde las diferentes religiones y culturas tienen cabida. Está la Constitución así ?

Alejandra, Víctor y Eugenio

La historia es fea. Está llena de conquistas, usurpaciones, genocidios. Nuestros ojos actuales miran el mundo de otra manera. Siguen los abusos, las iniquidades. Seguimos haciéndolo bien mal.
Todos hablan de diálogo, pero como que no pasa. Y ahí estamos estancados, viendo que la cosa se calienta más y más.

Víctor, Eugenio, Pancho y Gabriel

Bueno, conversamos harto. Y pasamos de largo, se podría decir, el árbol donde siempre hacemos un alto y llegamos a la mesa con banquetas, delante de la virgen, a la que esta vez la Alejandra fotografió.

la virgen

Comimos naranjas y mandarinas y frutos secos. 
Pasó una pareja, trotando, que nos dijeron que hacía la derecha, el barro era peor. Eso nos hizo volver por la misma ruta por la que subimos.

caballos muy mansos en la ruta

En algunos partes había una mezcla de helada y nieve; en las zonas de más sombra, a esa hora de la mañana.

Bueno, llegamos a los autos, cansaditos. Los autos sin daños. Nos despedimos, contentos de haber compartido esta escapada y quedamos hasta el próximo jueves.

jueves, 20 de agosto de 2020

Día primaveral en Las Varas

 El jueves pasado fuimos cuatro varones a las Caballerizas y subimos hasta de mesa de picnic en la virgen.

Hoy llegaron seis: Pancho Balart, Soledad Tagle, Víctor Bunster, Francisco Toyos, Gabriel (yo) y .. la Rebeca Dominguez.
Aleluya ! Retorna nuestra queridísima amiga y firme miembro de los subecerros, que por cosas de la vida y las relaciones, no había podido venir. Se liberó de la traba y ha empezado a volver a ser parte de este grupo. Estábamos felices.

la Soledad con Víctor

Le preguntamos a ella adonde quería ir y señalo Las Varas. Para allá partimos; en varios autos.

Nos estacionamos y cuando empezábamos la caminata, un auto que venía bajando abrió la puerta nueva y por ahí nos colamos a instancia de Víctor.

tranque con agua

Llegamos al tranque que presentaba una buena dosis de agua, más un tubo que tiraba un buen chorro de agua al tranque, que venía de la canaleta más arriba. Nos quedamos estacionados mirando, disfrutando y conversando. Cada parada de este tipo, siempre duró mucho rato, observé yo, por lo que pensé que este grupo más disfrutaba el estar que el andar.

La Rebeca pidió una ruta suave, pues hacía mucho tiempo que no entrenaba, así que seguimos el camino de la torres, para después ascender por una calle, suave, que nos llevó a la canaleta, donde hicimos cumbre.

Soledad, Pancho y Francisco

Bastante agua, pura y helada, lleva la canaleta. La sentí al lavarme las manos en ella, después de comer un par de naranjas de Pancho.
Comimos varios tipos de frutos secos y reposamos sentados en piedras que estaban ubicados a la orilla de una vieja fogata en el lugar.
No nos queríamos ir de ahí; estuvimos mucho rato. Es el encierro y el contraste de estar en esos parajes, lo que hacía, pienso, que nuestro ser simplemente no se moviera.

Rebeca Dominguez

Conversé mucho con la Rebeca para ponernos al día, De sus hijos y nietos, que al parecer andan todos bien por la vida. Mucho artista y creativo entre ellos. Y nietos adorados por ella.

Nos fuimos adelante caminando y conversando y de repente miramos atrás y el resto venía muuy atrás. Llegamos a los autos y nos fuimos. Ojo, al llegar, un buen poco antes, había el botón que Francisco había pronosticado. Y mágicamente se nos abrió la puerta.

nuestra cumbre del día, a la orilla de la canaleta

Llego cerca de las dos a la casa, entendiendo que ese grupo lo menos que quería era estar de vuelta en nuestras casas.

sábado, 8 de agosto de 2020

En las Varas por una nueva ruta

Nos pusimos de acuerdo con Pancho para ir al cerro ayer viernes. El jueves fueron la Alejandra y Víctor Bunster. Ambos grupos fuimos a Las Varas. En el fin de semana estamos cuarentenados.

Al llegar al punto de encuentro, la bomba de bencina, le dije a Pancho que no vendría nadie más, así que rápidamente acordamos ir a Las Varas y por los cuidados debidos, nos fuimos cada uno en su auto.

Han puesto una puerta con control electrónico, a la entrada, pasado de donde cobran, por lo que estacionamos los autos ahí mismo, frente a la puerta.
Hablamos con un tipo que se estacionó pasada la puerta y nos dijo que ya no se puede pasar en esa dirección. En el otro sentido hay una puerta similar, pero por el costado se puede pasar. Eso hicimos.
En las primera casas se nos acoplaron tres perros que nos acompañaron todo el camino. Son viejos amigos.

Fuimos apreciando el verdor que emerge tanto del piso como en los arboles por los que pasábamos. Se ve claramente los árboles muertos y los arboles y arbustos, que sacrificando secciones y ramas, sobreviven parcialmente. Los brotes y hojitas se pueden ver por todas partes. Es motivo de algarabía.
La flora de los cerros se ha salvado con la temporada de lluvias que hemos tenido.

Conversamos mucho con Pancho de nuestros mutuos quehaceres. Él, un activo diseñador de nuevos productos, nuevos diseños, nuevos proveedores de sus ideas y de máquinas o aparatos que requieren. Claramente es un gran usuario de Internet y no falla a las ferias de donde saca contactos e ideas. Aparte diseña nuevas plantas industriales. Este tipo está a 100 y además me confiesa que lo pasa muy bien. 

Yo en cambio, también lo paso muy bien, pero miren en qué actividades. Primero, los escasos servicios de coaching, ahora online, que ejecuto. Segundo, servicios de coaching, a personal del Sename en un hogar en Punta de Tralca. Actúo como facilitador de un evento 3xi online, que este martes tiene su cuarto evento; aparte con mi grupo me he reunido dos veces adicionales. Y tercero participo en la iniciativa Familias entrelazados, que me tiene conversando con una mujer, dueña de casa, de una familia rural, a 8 kms de Melipeuco, a la que le estamos mandando esta semana que viene, un computador full equipado, usado, para su hijo de 11 años. Aparte de varios grupos, online todos, en que participo.

Salió un capitulo que destaco, que le conté a Pancho, de una mujer de la zona de Traiguén, mapuche, que está en mi grupo del 3xi, que me contó todo un cuento en donde toda la exacerbación del problema mapuche, atentados incluidos, es una pantalla para operaciones del narcotráfico, que en la zona tienen intenso cultivo industrial de marihuana, que sacan por el puerto de Tirua. Tipos poderosos y violentos, que si no te alineas te matan a parientes, etc. La cagada. Esto nos estuvo conversando un buen rato.
Le digo, que el tema me ha tenido tomado y desvelado, porque me enteré que lo saben varios gobiernos y no han sido capaces de bancarse el problema. Si esto es así, estamos fritos, le decía a Pancho. Él no puede creerlo.

Bueno, conversando así llegamos por detrás a la zona del auditorium y nos instalamos a descansar y comer al costado de la canaleta, ahí donde termina. Y que trae harta agua.
Una vista esplendorosa. Día traslúcido, cordillera nevada; maravilloso.
Pasaron muchos ciclistas y personas de a pie, frente a nosotros. 

Bajamos por donde siempre, lentamente, sin apuro, disfrutando de estar ahí, caminando y no en nuestros encierros hogareños.

En los autos nos despedimos y de vuelta a casa.

jueves, 30 de julio de 2020

Primera escapada a los cerros

Hicimos el llamado a todos los del grupo de los subecerros, para arrancarnos este jueves a los cerros, en vista de que el domingo, seguiremos encuarentenados.
Tuvo buena acogida; muchos expresaron intensiones de partir.

Al final, llegamos al punto de encuentro, cuatro: Pancho Balart, Alejandra Cambiaso, Soledad Tagle, y yo, Gabriel Bunster.
Afuera de los autos, con mascarillas de protección, cuidando las distancias.
De hecho yo había pasado a buscar a la Soledad y se vino conmigo sentada en el asiento de atrás, ambos con protección.
Pancho propone las Caballerizas. Y para allá partimos, cada uno en su auto.


Empezar a caminar, en un día que parte despejado, soleado, con todo verde alrededor, pastito creciendo en todas partes, verdor, hojitas saliendo de los árboles .. Y nosotros, como presos recién liberados de sus celdas. Fue un regocijo.

UU

Todo esto, sentir que nuestros cuerpos agradecían el sacarlos a pasear, moverse, nos tenía en un ánimo, en una emoción, que nos llevó a animadas y chispeantes, muchas veces, conversaciones.
Igual a veces nos íbamos a temas más fríos pero importantes, como las pensiones, el 10%, y cosas por las que echamos de menos a Victor Bunster, que opera como nuestro experto. La verdad era un asistente seguro y no apareció.


Caminamos lento, conversando, mirando, sintiendo y decidimos llegar solo hasta el árbol. Esa habitual parada nuestra, poco más allá de la mitad del camino, hacia la mesa con banquetas al costado de la virgen.
Osea, hicimos medio cerro.


Cuando estábamos en nuestra cumbre del día, comiendo los alimentos que llevábamos, pasaron tres jóvenes. En otros momentos nos pasaron de ida y de vuelta, jóvenes en bicicleta. Y cuando llegábamos abajo, pasaron frente a nosotros, por el camino de más abajo, un grupo de a caballo. Si, andaba gente, pero no tanta.


Alejandra, dame de tus pasas ? Bueno, pero acércate, sin mirarme, estira tu mano y yo tampoco te miraré. Y así lo hicimos; dos veces. Y comí de sus ricas pasas, con mínimo riesgo de .. infectarnos.
Qué cosas, no ?


Bueno, fue una genial salida a los cerros. Veremos como responde el cuerpo al día siguiente. Y quedamos de repetir esta cosa, el jueves siguiente. Para los que se quieran matricular.

domingo, 28 de junio de 2020

Pasando la Pandemia

Como todos los domingos llego a la bomba de bencina haciendo mi tradicional juego de tratar de adivinar "quien habrá venido hoy". Siempre llego pasado la hora, pero en esta oportunidad no me costo estar a la hora, incluso llegue antes, pues no tuve que respetar semáforos. 

Lo primero que aparece en mi mente es el auto de Pancho, que había llegado primero y estaba dormitando a la espera de compañía. Justo en ese minuto se estaciona Gabriel y luego la Sole entablando entretenida conversación. Me acerco e incorporo a la charla. Cada uno describe como ha pasado estos días e insinúa sus penas y alegrías. 


Nieve en Pochoco y Alto del Naranjo
Interrumpo sugiriendo dejar esa conversación para la caminata y pido ideas de donde ir. El Pochoco y el Alto del Naranjo están con nieve, pero igual comienzan a aparecer los típicos destinos, a las Varas, a las Caballerizas, por que no hacia Corral Quemado aprovechando que no hay ciclistas, yo propongo la Dehesa para que conozcan el salto de agua del Estero El Maqui. 

Gabriel propone con voz de jefe que vayamos “a ninguna parte” y por unanimidad todos aprobamos.


Templo de Lourdes alineado con torre Entel y Templo Bahai
Al fondo la quebrada de Peñalolen

Nos ponemos mascarillas y quizás violando la norma, nos subimos todos a un mismo auto, el de Víctor que había llegado después de mi, porque para que esta historia funcione había que tener auto para todos. 

Nos bajamos del auto y comenzamos a caminar, no atinábamos si ir a la derecha o a la izquierda, al norte o al sur. 

Annemarie temerosamente pregunta: por donde vamos y Gabriel nuevamente con voz de jefe sugiere: “por ningún lado”. 


Templo Bahai de Peñalolen
Así desperté este domingo, así se paso un nuevo domingo. 

El título de este posteo debería haber sido: "A ninguna parte - Por ningún lado" pero si le pongo ese nombre el texto pierde la poca gracia que tiene. 

Que estén muy bien, cuídense y nos vemos ojala pronto. 

Francisco

lunes, 11 de mayo de 2020

Voy o no voy, al cerro ?

Voy o no voy, that is the question.
Voy, eso acordé por teléfono con Pancho, durante la semana.

Y ahí ya estaba Pancho cuando llego al punto de encuentro.
Muy enmascarado, máscara que no se sacó nunca.
Al poco rato, llegó Francisco Toyos y la Anne Marie, Felices de vernos ahí presentes.

Propongo ir a la entrada de la Ermita, que cuento con un amigo que está viviendo adentro, que me dijo que lo llamara y nos conseguía el acceso.
Lo hago y promete hacerlo.

Anne Marie, Francisco Toyos y Pancho
Partimos cada uno en su auto, por esto de la distancia social en periodo de pandemia.
Poco antes de las Varas, me llama mi amigo y me avisa que le fue mal, pues el dueño del fundo había dado instrucción que ninguna visita podía entrar. Me detengo a la entrada de Las Varas y me bajo a avisarles del problema, así que optamos por Las Varas.

Francisco
Llegamos a nuestro techito de tela kiwi y ambos cupos estaban ocupados. Nos estacionamos al frente, los tres autos, uno al lado del otro.

Pasamos frente al tranque plastificado, completamente vacío y seguimos por el camino de las torres.
Poco más allá tomamos un camino ascendente, que solemos tomar para encaminarnos a la canaleta.
Esta vez llegamos hasta esa casa en ruinas que está poco antes de la misma canaleta. Y ahí nos instalamos a degustar nuestras viandas.

Anne Marie
Tanto la Anne Marie como yo, teníamos compromisos temprano, por el día de la madre y por eso la hicimos corta. Como a las 12 en punto, estábamos tomando ya nuestros autos de vuelta.

Día soleado, fresco al principio, rico en definitiva.
Un placer especial tiene esto de salir de nuestros encierros y caminar libremente por los cerros; se lo imaginarán. Estábamos muy cocientes de ello, y lo comentamos.
Mirar a lo lejos, sentir la brisa del viento, escuchar a las aves y verlas volar, todo era más impactante que otras veces.

Pancho en el punto de encuentro
La conversa, siempre animada. La Anne Marie recibía en su casa, a su madre, y la homenajearía con erizos, locos y pescado. Nos contó detalles de las preparaciones que haría, cosa que yo interrumpí pues la salivación se me hizo excesiva.
Y todos los mariscos, comprados en erizo.cl, en Manuel Montt, a dos cuadras de la enorme casa donde vive Francisco Toyos; que entre paréntesis, nos cotó, fue donde él nació.

Gabriel