domingo, 28 de junio de 2020

Pasando la Pandemia

Como todos los domingos llego a la bomba de bencina haciendo mi tradicional juego de tratar de adivinar "quien habrá venido hoy". Siempre llego pasado la hora, pero en esta oportunidad no me costo estar a la hora, incluso llegue antes, pues no tuve que respetar semáforos. 

Lo primero que aparece en mi mente es el auto de Pancho, que había llegado primero y estaba dormitando a la espera de compañía. Justo en ese minuto se estaciona Gabriel y luego la Sole entablando entretenida conversación. Me acerco e incorporo a la charla. Cada uno describe como ha pasado estos días e insinúa sus penas y alegrías. 


Nieve en Pochoco y Alto del Naranjo
Interrumpo sugiriendo dejar esa conversación para la caminata y pido ideas de donde ir. El Pochoco y el Alto del Naranjo están con nieve, pero igual comienzan a aparecer los típicos destinos, a las Varas, a las Caballerizas, por que no hacia Corral Quemado aprovechando que no hay ciclistas, yo propongo la Dehesa para que conozcan el salto de agua del Estero El Maqui. 

Gabriel propone con voz de jefe que vayamos “a ninguna parte” y por unanimidad todos aprobamos.


Templo de Lourdes alineado con torre Entel y Templo Bahai
Al fondo la quebrada de Peñalolen

Nos ponemos mascarillas y quizás violando la norma, nos subimos todos a un mismo auto, el de Víctor que había llegado después de mi, porque para que esta historia funcione había que tener auto para todos. 

Nos bajamos del auto y comenzamos a caminar, no atinábamos si ir a la derecha o a la izquierda, al norte o al sur. 

Annemarie temerosamente pregunta: por donde vamos y Gabriel nuevamente con voz de jefe sugiere: “por ningún lado”. 


Templo Bahai de Peñalolen
Así desperté este domingo, así se paso un nuevo domingo. 

El título de este posteo debería haber sido: "A ninguna parte - Por ningún lado" pero si le pongo ese nombre el texto pierde la poca gracia que tiene. 

Que estén muy bien, cuídense y nos vemos ojala pronto. 

Francisco

lunes, 11 de mayo de 2020

Voy o no voy, al cerro ?

Voy o no voy, that is the question.
Voy, eso acordé por teléfono con Pancho, durante la semana.

Y ahí ya estaba Pancho cuando llego al punto de encuentro.
Muy enmascarado, máscara que no se sacó nunca.
Al poco rato, llegó Francisco Toyos y la Anne Marie, Felices de vernos ahí presentes.

Propongo ir a la entrada de la Ermita, que cuento con un amigo que está viviendo adentro, que me dijo que lo llamara y nos conseguía el acceso.
Lo hago y promete hacerlo.

Anne Marie, Francisco Toyos y Pancho
Partimos cada uno en su auto, por esto de la distancia social en periodo de pandemia.
Poco antes de las Varas, me llama mi amigo y me avisa que le fue mal, pues el dueño del fundo había dado instrucción que ninguna visita podía entrar. Me detengo a la entrada de Las Varas y me bajo a avisarles del problema, así que optamos por Las Varas.

Francisco
Llegamos a nuestro techito de tela kiwi y ambos cupos estaban ocupados. Nos estacionamos al frente, los tres autos, uno al lado del otro.

Pasamos frente al tranque plastificado, completamente vacío y seguimos por el camino de las torres.
Poco más allá tomamos un camino ascendente, que solemos tomar para encaminarnos a la canaleta.
Esta vez llegamos hasta esa casa en ruinas que está poco antes de la misma canaleta. Y ahí nos instalamos a degustar nuestras viandas.

Anne Marie
Tanto la Anne Marie como yo, teníamos compromisos temprano, por el día de la madre y por eso la hicimos corta. Como a las 12 en punto, estábamos tomando ya nuestros autos de vuelta.

Día soleado, fresco al principio, rico en definitiva.
Un placer especial tiene esto de salir de nuestros encierros y caminar libremente por los cerros; se lo imaginarán. Estábamos muy cocientes de ello, y lo comentamos.
Mirar a lo lejos, sentir la brisa del viento, escuchar a las aves y verlas volar, todo era más impactante que otras veces.

Pancho en el punto de encuentro
La conversa, siempre animada. La Anne Marie recibía en su casa, a su madre, y la homenajearía con erizos, locos y pescado. Nos contó detalles de las preparaciones que haría, cosa que yo interrumpí pues la salivación se me hizo excesiva.
Y todos los mariscos, comprados en erizo.cl, en Manuel Montt, a dos cuadras de la enorme casa donde vive Francisco Toyos; que entre paréntesis, nos cotó, fue donde él nació.

Gabriel

martes, 5 de mayo de 2020

Relato domingo 3 mayo 202

El otoño está en todo su esplendor, comparto la reflexión que ayer publicó Francisco Toyos y así
ha sido en periodo de pandemia, no cuarentena: caminar respirando profundamente aire puro –
agrego: oxigenar los pulmones y todos los órganos (vampiros naturales) que agradecen que les
llegue más sangre- cruzarme a la distancia social con algún otro caminante - terminada la actividad
tomar el auto de vuelta a casa sin tener contacto con nadie.

encuentro con distanciamiento social
Así fue este domingo, creí ser la única, pero mientras pensaba a donde iba sola, llegaron por
suerte Francisco y Annemarie. El destino fue Las Varas pero partiendo por Quinchamali. Ese barrio
tiene liquidámbares rojos preciosos en otoño. Es un sendero suave, en que se ven los lamentables
mordiscos que le han hecho al cerro para futuras construcciones y se van admirando las
mansiones de diferentes estilos arquitectónicos. Llegamos al anfiteatro, donde compartimos
exquisitas frutas secas y Annemarie nos guió una danza circular de paneuritmia, que se siente muy
coincidente con la montaña, solo que a mí me costó mucho coordinar.

Anne Marie y Soledad en el anfiteatro
A la vuelta hicimos un trayecto un poco más largo por donde bajan los ciclistas y a quienes
admirábamos maniobrar entra las piedras, varios curiosamente temerosos en descenso, es que
caerse en bicicleta no tiene gracia en esta etapa de pandemia decían, otros referían que era
primera vez que hacían esa ruta y no esperaban tanta dificultad.

ascenso
A la distancia se veía un grupo grande de caminante, con distancia social y nos cruzamos con un
papá joven con dos hijos, felicitaciones a ese papá que hasta en brazos llevaba en tramos a su hijo
menor de 2 años, se veían felices de comer mandarinas y llegar cada vez un poco más lejos
Sinceramente espero y creo que estas caminatas nos fortalecen física, social y espiritualmente. (texto de Soledad Tagle y fotos de Francisco Toyos

Soledad y Francisco Toyos
el alimento compartido

sábado, 2 de mayo de 2020

#QuedateEnCasa y Subecerros

El 23 de marzo, primer fin de semana del #QuedateEnCasa, escribí entre otras cosas lo siguiente:
  1. Los integrantes de este selecto grupo nos acercamos levemente al grupo etario que puede presentar dificultades con este virus y por eso quizás habría que seguir estrictamente la instrucción #QuedateEnCasa, pero por otro lado si el bicho te ataca, es bueno tener la mejor salud posible, cosa en que si ayuda la actividad de los Subecerros
  2. Concluí en mi opinión que era mejor asistir a la cita, manteniendo ciertas reglas que íbamos a proponer al grupo
  3. También enuncié las reglas que propondríamos:
    * mantener distancia entre nosotros
    * viajar cada uno en su auto (no hacer “Car Pull”)
Ha pasado el tiempo, entre el 23 de marzo y fines de abril.

En este tiempo las redes sociales han actuado, metiendo en la cabeza de la gente una serie de opiniones, imponiendo ciertas miradas, que hacen que salir a los cerros, sea hoy valorado como un pecado venial y salir y publicar, sea catalogado como pecado mortal.

Cuando la autoridad instruyó de que la gente no fuera a sus residencias secundarias, hizo una excepción explícita, diciendo que si un adulto mayor iba a estar mas protegido en esa habitación que en la habitual, podía permanecer en ella. Con esta excepción por supuesto no estaba autorizando a los adultos mayores a que se movieran de un lado hacia otro, pero si elegir una de las alternativas.

Cuando la autoridad instruyó que la gente se moviera lo menos posible de sus casas, se instituyó el #QuedateEnCasa, las excepciones se dieron de muchas maneras, ir a abastecerse, ir a farmacias, preferencia de atención a los mayores para minimizar su exposición, etc. No hizo una excepción explícita a los mayores de edad y la actividad física en montaña, pero claro, no puede ponerse en todos los casos, menos en este que es de baja ocurrencia.

Cuando la autoridad instruyó Cuarentena Total por dos semanas, yo me quedé en casa, no salí a los cerros, porque entendí el objetivo de la norma. Antes y después de esa Cuarentena, yo salí a los cerros, porque también entendí el objetivo de la norma…….


Para mi ir a los cerros en tiempos de #QuedateEnCasa significa:
  1. Subirme al auto teniendo sólo contacto con el portón de mi casa
  2. Manejar hasta un cerro, siempre en la zona de mi domicilio, no ir al Cajón del Maipo u otras localidades
  3. Bajarme del auto, caminar respirando aire puro, cruzarme a la distancia con algún otro caminante
  4. Terminada la actividad tomar el auto de vuelta a casa sin tener contacto con nadie
  5. Gracias a Dios tengo la capacidad y el empuje para realizar esto sólo
En la actividad así descrita se esta cumpliendo con todo lo que solicita la autoridad y que se grafica con la palabra #QuedateEnCasa

Excepcionalmente en el caso de los domingos, la actividad es grupal, como el domingo 19 de abril. Esto agrega el bajarse en la Shell con mascarilla, acordar con la Soledad donde ir, cada uno viajar en su auto hasta El Molino, caminar guardando nuestra distancia, sentarse a conversar como se muestra en una foto a tres metros de distancia y despedimos.

Este sitio es un sitio abierto y lo ven otras personas adicionalmente a los Subecerros. Yo se que es así, pero, por el tipo de contenido, yo pienso que la gente que se interesa y lo lee tiene algún parecido etario con los que conformamos este grupo, por lo tanto lo que yo le expreso al grupo también puede ser aplicable a esos lectores.

No estoy promocionando a que tomemos nuestras mochilas, nuestras carpas y partamos al Cajón de Maipo u otro lugar, hagamos campamento y subamos cerros. Estoy promocionando que en la vecindad de nuestro domicilio y tomando los resguardos necesarios hagamos actividad física acorde a nuestras capacidades y a los tiempos.

La autoridad dice que esta pandemia se va a superar cuando aproximadamente el 70% de la población se haya contagiado. Si los adultos mayores se cuidan mas que el resto de la población, significa que esta pandemia se va a superar cuando un porcentaje menor de 70% de adultos mayores se hayan contagiado, asumamos un 50%.

Eso tiene otra lectura, la mitad de nosotros adquirirá el Coronavirus. De ser así, debemos estar preparados. Y te juro que meses encerrados en casa, comiendo, sin hacer ejercicios, solo contribuyen a que estemos mas gordos, con menos capacidad aeróbica, etc., es decir menos preparados para enfermarnos.

Estoy promocionando que no suspendan la actividad de los Subecerros para que esa mitad de nosotros que contraeremos el virus estemos preparados de la mejor forma posible para enfrentarlo. Debemos conseguir que el bicho se equivoque, crea que somos jóvenes y sólo nos de un poco de tos.

Adicionalmente hay gente que argumenta que salir a los cerros es una irresponsabilidad por que te puedes caer, tener un accidente y de esta manera recargar la red asistencial. Pero este es un tema de probabilidades y la actividad que decidas realizar.

La probabilidad de caerte en el cerro y quebrarte un pie, por ir a caminar como lo hacemos los Subecerros, debe ser de un orden de magnitud equivalente a estar en la casa, tomar una tetera y que por una mala maniobra te quemes la pierna con agua caliente y tengas que ir por una atención. Sin duda puede suceder, pero esta fuera de éste análisis. En los años que existen los Subecerros, si recuerdo algunas lesiones y consecuencias, pero no recuerdo que alguno haya terminado la actividad en un hospital. Y no será estos tiempos el momento de hacerlo.

Para terminar este mensaje una aclaración, ya que la mala interpretación de este punto puede causar justificados reclamos. Cuando en el texto me refiero a los Adultos Mayores que conformamos este grupo de Subecerros me refiero obviamente a los varones. Igualmente cuando hablo de este grupo etario, en el caso de los hombres me refiero a adultos mayores, pero en el caso de las mujeres me refiero a personas que ya son mayores de edad.

lunes, 27 de abril de 2020

Dónde están los subecerros ? Y dónde las entradas para subir cerros ?

Llegamos con Annemarie puntualmente a las 8:30 al punto de reunión….. (alguien cree eso???)…

Trancemos en que llegamos al punto de reunión y no había nadie. Esperamos y no llego nadie.

Nuestra apuesta es que a lo menos la Sole iba a asistir y asi tener una excelente compañera y relatora que describiera la actividad de hoy. Pero no fue asi. Todos los subecerros cumpliendo al pie de la letra las ordenes de la autoridad y encerrados en sus casas. La verdad que después de pasar toda una mañana en la naturaleza, respirando aire puro, cruzándose a lo lejos con algunos caminantes o ciclistas, se hace difícil entender esta forma de enfrentar la pandemia. Pero como dice un amigo, hay que salir nomas y no publicarlo. Pero los Subecerros son la publicación de sus actividades, asi que salimos y publicamos.

Santuario de la Naturaleza
Cual será nuestro destino hoy. La idea es aprovechar de hacer algo nuevo, y cercano. Pocas posibilidades… Yo tenia en mente hace tiempo volver al Santuario de la Naturaleza, destino habitual de mis inicios en bicicleta los domingos en la mañana y que luego abandonamos completamente. Hacia allá nos dirigimos, llegamos exactamente a las 9:00 AM hora de apertura, pero nos encontramos con un letrero de cerrado por el Coronavirus.

cartel Santuario
Plan B. No había plan B. Ya que estábamos allí, lo obvio eran los Llanos de Javier, pero la reja estaba cerrada, los cercos reforzados, cualquier intento de ingreso era una abierta violación a “Propiedad Privada”.

En nuevo Plan B fue intentar entrar a algún cerro en esa zona. Recorrimos varias entradas posibles, como el camino Huallalolen, que siempre pensé que podía dar un acceso alternativo a las cumbres de Pochoco, Pochocon, etc., pero no… acceso ninguno.

anfiteatro
Bueno, si no se puede por este lado, será por el otro. A la altura del Hansel y Gretel pasamos al otro lado del Estero el Arrayán y por el camino Refugios del Arrayán comenzamos a remontar hasta encontrarnos con una barrera. En “mis tiempos” uno podía, pero ahora la Comunidad Copropietarios Parcelación Quebrada Los Quillayes, prohíben el acceso a sus parcelas y a todo lo que hay más allá de sus parcelas. Más bajo el Condominio Hijuelas del Arrayán con la misma política, pero no es interesante ya que esta en una zona intermedia que no da acceso a nada. Volviendo, la única entrada hacia los cerros antes de llegar al Pueblito de Barnechea es Valle Escondido, pero este desde el primer día se configuró como un acceso privado.

Ta definitivamente “Privá” la cosa por esa zona

Anne Marie
A esas alturas se nos ocurrió que una cosa no tan novedosa, pero si distinta, era subir a las Varas desde la Shell. Antiguamente una vez habíamos hecho lo inverso, subir por la Varas y bajar hasta, en esa época, la Terpel.

vista ruta posible
Los departamentos que construyeron y las cercas que reforzaron los de la Minera Anglo American hacen imposible hoy el paso desde la bomba de bencina al cerro. Así que en auto doblamos hacia Quinchamalí y a poco andar encontramos dos pasadas factibles hacia el cerro. Estacionamos el auto en la calle Las Añañucas y nos internamos.

vista norte
La subida, pendiente, pero no tan pronunciada, con un agradable brisa nos llevo rápidamente hasta el anfiteatro, nuestra cumbre de hoy, donde degustamos tradicionales frutos secos y baile de Paneuritma. El regreso por la misma ruta, donde observamos más de algún caminante y ciclista.

Una linda jornada con muchos Subecerros ausentes.

Saludos,

Francisco

vista Santiago
(texto y fotos de Francisco Toyos)

lunes, 20 de abril de 2020

Domingo 19 de abril

Pandemia de coronavirus, confinados desde marzo, seguro muchos estamos asustados porque
nuestra edad es de riesgo. Primera vez que se tiene la experiencia de vivir una pandemia minuto a
minuto, simultáneamente en la mayor parte de la tierra. Miramos durante semanas los cerros solo
por la ventana, lo mejor ha sido el silencio y la limpieza del aire de las ciudades, soñamos con que
además termine la sequía. Echo de menos los amigos subecerros y por eso se levanta la
cuarentena, después de 2 semanas no me es fácil abstenerme de partir para los cerros, más de
alguno llegará. Así fue, Francisco y Anne Marie, ya estaban con mascarilla e incluso con
escafandra Esperamos unos buenos minutos, quisimos llamar a Pancho que asegurábamos querría
estar ahí, pero lo dejamos descansar. Francisco y la Anne Marie quisieron compartir un sendero
que habían realizado la semana pasada, así es que los seguí, en auto separado para mantener más
de un metro de distancia.

Soledad
El sendero era en la Dehesa, la quebrada inmediatamente al oriente de Santa Martina, se parte
desde el colegio Montetabor, en Pie andino, pasamos bajo una reja, pues la puerta que da a la
quebrada estaba esta vez cerrada, es un sendero municipal que bordea lo que ahora, mirando
Google me entero se llama quebrada Las Hualtatas o Gualtatas, que viene de Santa Martina. Así
cerro arriba, muy suave, apto para realizar después del reposo de cuarentena, nos fuimos
encontrando con muchos ciclistas, familias enteras con niños y perros, un papá joven en bicicleta
que tiraba a su hijo de 2 años también en bicicleta, lamento que no salió la foto que le solicité.
Francisco exploraba preparando el camino para llevar a sus nietos en la semana, cruzamos varias
veces el estero y colocaba piedras para que sus nietos puedan atravesar. Tiene sorpresas este
lugar, árboles de formas raras, huesos de animales, restos de animales muertos hace poco, pero lo
mejor es que se llega a la conjunción de dos esteros, el Hualtatas y el Maqui, que viene de la
quebrada que vemos desde la virgen de las caballerizas, esto lo logro ahora distinguir en Google
maps satelital.

Francisco y Anne Marie
Al final hay un secreto, por pocos conocidos, Francisco el explorador lo compartió, una cascada del
Estero El Maqui, rodeada de piedras suavizadas por el abundante caudal que alguna vez las bañó
sin cesar, de todos modos ahora el agua nos refrescó en un día caluroso de abril y el relajante
sonido del agua nos acompañó gran parte del sendero.

Anne Marie en la cascada
A la vuelta, conversamos a la sombra de una plaza municipal otoñal preciosa, con escalones de
durmientes y rodeada de agapantos, cactus celestes, quercus rubra rojos, peumos con frutos
rojos, el suelo cubierto de semillas de peumo y hojas otoñales.

Anne Marie y atrás Francisco
Despedida con los codos y esperamos seguir caminando sanos y salvos, muchas gracias por la
compañía y el compartir.

Francisco y Anne Marie
(texto de Soledad Tagle)

lunes, 23 de marzo de 2020

Subecerros a dos metros de distancia

Conversabamos con Annemarie cual seria la actitud de los Subecerros este domingo dada la Pandemia del Coronavirus. Según pensamos los integrantes de este selecto grupo nos acercamos levemente al grupo etario que puede presentar dificultades con este virus y por eso quizás habría que seguir estrictamente la instrucción #QuedateEnCasa, pero por otro lado si el bicho te ataca, es bueno tener la mejor salud posible, cosa en que si ayuda la actividad de los Subecerros.

molino
Concluimos que era mejor asistir a la cita, manteniendo ciertas reglas que íbamos a proponer al grupo, mantener distancia entre nosotros y viajar cada uno en su auto, es decir no aceptar el “Car Pull” habitual que es tan grato. Así en contacto con la naturaleza y cero riesgo.

Annemarie
Nos dirigimos muy animados al punto de encuentro a ver cuantos Subecerros aparecían, pero nos quedamos con la duda ya que el Toyos se quedo dormido y llegamos al punto de encuentro cerca de las 9. El no encontrar autos estacionados en la calle frente a la bomba de bencina ni en el Lider no significa que los Subecerros no asistieron. Ellos podían haber decidido también eliminar el “Car Pull”.

paso emboscado
En resumen no sabemos si un grupo de Subecerros salió a la hora que correspondía, pero aquí va el reporte de nuestra actividad.

Nos dirigimos hacia La Dehesa, pero esta vez hacia “El Molino”. Dimos vueltas por varias partes buscando una entrada, pero solo construcciones y rejas con alambres de púa. Cero acceso.

sendero de cerro
Después de mucho buscar encontramos una calle sin salida que terminaba en la entrada con el típico letrero “Propiedad Privada - No Entrar”. Nos bajamos para ver si podíamos solicitar permiso de ingreso, cuando descubrimos a la izquierda la reja de una casa abierta. Nos pareció extraño. Investigamos y nos dimos cuenta que era una escalera construida por la Municipalidad de Barnechea para dar acceso a un paseo al lado del cause del río. Por allí entramos. Por supuesto este paseo nos dejo al lado del río seco y nos devolvía a la ciudad, pero la reja hacia los cerros estaba rota y pudimos entrar.

estero
El camino al principio fue un poco tortuoso porque se tuvo que cruzar dos veces el lecho del río entre zarzamoras, pero después de esto llegamos a rutas muy cómodas, bien demarcadas y conocidas por mi de años pretéritos.

Annemarie en cascada
Nos sorprendió en el avance de la ruta el escuchar el fuir de agua y luego ver como corría el agua. La caminata al principio fue un largo trecho casi plano, para después subir suavemente. El río comenzó a verse claramente con pozas y finalmente con una cascada de unos dos metros de altura.

descansando a la orilla del estero
Subimos hasta frente a las casas de la entrada de Santa Martina y posteriormente bajamos por la misma ruta haciendo una parada al lado de una gran poza del río.

Una linda mañana, en que por dormido quizás, nos falto la compañía de otros miembros del grupo.

Francisco