miércoles, 18 de abril de 2018

Domingo 15 de Abril

Iniciándose el otoño la vegetación llora sin lágrimas por una lluvia que al fin refresque este largo
verano que nos recuerda que el cambio climático no es cuento del tío.

Consuelo y Soledad
Llegamos Pancho, la Consuelo y yo Soledad, que decidimos partir a la travesía de las caballerizas
subiendo por la ruta difícil, solo nos topamos con un caminante en el ascenso, ¿será que los
ahuyenta el calor? ¿Será que trasnochan y suben más tarde? Esta parece ser una respuesta
correcta pues al bajar nos encontramos con varios ciclistas raudos y avezados.

Quintral
En los descansos siguen molestando las chaquetas amarillas, los cactus quiscos con el tradicional
quintral florido han dado paso al fruto del quintral, pequeño, redondo, rosado casi transparente,
parecen globitos, comestibles que saben a tuna, este parásito no tiene hojas, solo flores y frutas y
sus “ramas” están dentro del quisco, por eso lentamente lo van embelleciendo, pero a la vez
debilitando hasta secarlo. Las flores también son comestibles, podrían recolectarse para adornar
ensaladas y de paso evitar que los pájaros sigan propagando este parásito.

En el portezuelo, un pajarito que salía al paso por primera vez, nos hizo perder el rumbo cual
caperucita, se trataba de una bandurrilla, rápida y esquiva y no alcanzamos a fotografiar, por eso
pego una de Internet….

Consuelo nos cuenta de la exposición de grandes esculturas del holandés Theo Jansenalgoritmos
al viento” que se exponen en Cerrillos, lástima que por poco viento, el desplazamiento se
recomienda verlo en Internet o en videos que se exhiben.

Al bajar nos encontramos con una caravana de jinetes, 42 caballos seguidos por 3 mulas cargadas
de víveres, supusimos que con suficiente carne y vino para un asado. Nosotros los miramos de
lejos y seguimos a nuestros almuerzos familiares, dando un rodeo por los nuevos barrios de La
Dehesa.

Consuelo y Pancho
(texto de Soledad Tagle; las fotos son de Pancho Balart)

domingo, 1 de abril de 2018

Moscos juegan con nosotros en las Varas

Esperaba en el punto de encuentro, abierto a la posibilidad de que no llegara nadie, por ser fin de semana largo, por semana santa.
De repente miro para atrás y hay un auto. Nos bajamos al mismo tiempo y era la Soledad Tagle; tiempo que no la veía.
Al poco rato llega Pancho, para mi sorpresa, pues me había dicho que se iba para la playa. Bueno, fue, pero se volvieron ayer, para venir al cerro. Que tal ?

Pancho y la Soledad
Cuento que tengo un magno evento al almuerzo en mi casa, toda mi familia se reúne, completa, incluidos los de Puerto Varas. Y debo pasar a buscar, después del cerro, a mi suegra. No se me puede olvidar.

Bueno, las Varas es la mejor solución, concluimos. Y para allá partimos en mi chiche nuevo.
Aun no llegaba la cobradora, así que pasamos de largo, camino al tranque donde termina la canaleta.

buena vista; el Plomo desapareció en el contraluz
Vamos en animada conversa. La Soledad estuvo por Nueva Zelanda y Australia, con dos de sus hijos. Nos contó por menores. Disfrutó, mucho. Su marido atendía por estas tierras asuntos de cosechas.
Recordamos que mandó una foto de una subida de cerros por allá (al final de este posteo está).

Compartimos impresiones de la estupenda serie Merlí que tanto la Soledad como yo vemos en Netflix.

parásito o partner decorativo ?
Hay un momento, en que figuramos los tres quietos, mirando un piño de moscos, sobre el canal, con el sol iluminándolos y una zona sombría detrás para poder verlos con claridad. Volaban todos en el mismo lugar, dando vueltas aleatorias, cada uno por su cuenta. Cuando de repente, todos al mismo tiempo hacen como un mismo paso de baile: siete centímetros hacia arriba y tres para abajo. Guau ! cómo se coordinan ? Lo hacen cada cierto rato, sin previo aviso. Cómo lo hacen ? nosotros asombrados, admirando la escena, la maravilla. Pancho piensa que puede ser un viento. No, le digo. Pienso más bien, que nuestra manera de ver occidental de todo compartimentalizado, los ve como un grupo de individualidades. Imagínate que son una unidad, un organismo, que al vernos viéndolos, se divierten haciéndonos esos pasos de bailes, conectando con nosotros.
Una maravilla, asombrosa.

pasando la parte difícil
Les cuento que deben ver la carrera Volvo Ocean Race, que está ocurriendo en este momento, de veleros oceánicos de distintas nacionalidades. Acaban de pasar por el Cabo de Hornos y se dirigen a un punto de Brasil. Han tenido algunos tropiezos, como rotura de velas y mástiles, en las zonas de tempestades del pacífico sur. Y a un barco se le fue hombre al agua y no fueron capaces de recuperarlo después de horas de búsqueda. Simplemente desapareció en el mar.
Vale la pena seguirlo por el sitio web del que dejé link más arriba.

Parada en una sombra cerca de la canaleta, a descansar y comer algunas almendras y naranjas, tanto de Pancho como de la Soledad. A las 11:30 las emprendimos para abajo.

gente acampando en el tranque; incluso los vimos bañándose
En una hora estábamos en el auto, después de haber recorrido casi nueve kilómetros, según indicadores del celular de Pancho.

Tarea cumplida. Ejercicio realizado, en contacto con la naturaleza y en muy buena compañía. Y de vuelta a casa.

lunes, 26 de marzo de 2018

Paseo a Las Varas

Dirk, Pancho y Miguel
hoy a las 8:30 todos puntuales se reunen
Pancho, Dirk, Michael y yo

sombras
Con muchos ganas a las Varas! 9,6 km!

Andrea, Miguel, Dirk y Pancho al fondo; sentados en la canaleta
Cada vez nuevas impresiones.
un stand alone álamo dentro de los cactus,
muchas perdices,
un zorro,
una vaca con ternero en sombra,
un monstruo de piedra incendio la fantasía de los subecerros: Miguel la identifica como "bunker", Dirk una cabeza del elefante - un espejismo? para Andrea una tonta piedra grande sin mas,...

bunker
Estas son unas pocas palabras clave para el "capitán" del  grupo subecerros.

vaca con ternero en sombra
Muchas saludos

la pasada dificil
Andrea

(texto de Andrea, pareja de Michael Brueck)



Paseo a Las Varas (por Dirk)

Llegué (Dirk) puntualmente al punto de encuentro y ya estaban Pancho con Michael y Andrea,
matrimonio alemán, que yo venía conociendo. Fascinados con Chile, les gustaría quedarse una vez
que él se jubile. Había interés en hacer un paseo relativamente fácil y no muy largo, por lo que se
decidió ir a las Varas.

Bella mañana, sin una sola nube y con un sol radiante, que a la vuelta nos hizo tomar consciencia
de un ambiente muy seco y caluroso. Parecía pleno verano y no el comienzo del otoño.

Partimos en un solo auto y al llegar al punto de partida ya estaba instalada la cobradora, por lo
que pagamos en ese momento.

Fue un lindo paseo, en que tuve la oportunidad de activar plenamente mi alemán, especialmente
con la Andrea, que hablaba poco castellano por lo que Pancho se fue largos trechos conversando
con el Michael, que hablaba bastante bien castellano.

Me llamó mucho la atención la agilidad física de ella, resulta que es profesora de yoga.

Las conversaciones saltaban de un lado para otro, Michael partícipe de un famoso gabinete de
abogados en Alemania, está en Chile con la intención de ver la posibilidad de que se instalen en
forma definitiva en Chile.

Llegamos al lugar de la canaleta, que normalmente se usa para el descanso y el refrigerio,
comiendo las imperdibles naranjas de Pancho, nueces almendras y pasas que traje yo y ellos
también. Un rico descanso, admirando el maravilloso espectáculo del Colorado, La Parva y El
Plomo. El calentamiento global se nos hizo palpable con el minúsculo glaciar, que aún conserva El
Plomo.

Iniciamos el regreso, llegando sin problema a nuestros autos y a la casa contentos de haberle
dado al cuerpo y al alma lo que necesitaban.

(texto de Dirk Holz)

jueves, 15 de marzo de 2018

Luciendo la precordillera

ascenso
Con puntualidad alemana estaban a las 8.30 los nuevos integrantes de subecerros Michael y Andrea, llegando pronto Pancho, Victor y yo (Soledad)  Decidimos mostrarles un sendero nuevo para ellos, por lo que partimos a la travesía de las caballerizas en la Dehesa. Michael rápidamente demostró sus dotes y experiencia en wandern y se nos adelantó, más aún al bajar que nos iba esperando de vez en cuando, mientras nosotros nos resbalábamos y Victor confirmaba que sus zapatillas nuevas le evitaron rasmillones

Soledad. Miguel. Pancho y Andrea
Notamos dos sorpresas, una fue que  estaba lleno de hambrientas abejas chaqueta amarilla que nos atemorizaron la colación compartida, la segunda es que en la zona plana que mira a la hacienda la Martina, habían varios espinos y otros arbustos aledaños al sendero, cortados a machotes, desgarrados, ¿Quién haría semejante daño? Por qué? Siendo el espino una especie protegida que mantiene un ecositema, no hay razón de destrozarlos, no creemos que sean ciclistas ni caminantes, quizás los que pasean a caballo… eso pensaba un amigo que nos encontramos en lo alto, quien se quejó además de la lucha contra la vejez, lucha perdida si lo planteamos así, comparándonos  con los ciclistas raudos en la carrera de la vida

Pancho, Víctor, Soledad y Miguel
El paisaje era secano algunos arbustos típicos parecían tan secos que dudamos que se recuperen, se planteó que podría estar influyendo la derivación de aguas subterráneas hacia Chicureo…. pero a lo lejos las montañas mostraban tenues alfombras de tonos verdes y poca nieve eterna.

Encuentro con José Luis Ibáñez
Hasta pronto todos,

Soledad

(texto de Soledad Tagle)

vista del Manquehue

domingo, 4 de marzo de 2018

Por las Varas con visitas

Después de mi llega al punto de encuentro, Eugenio Lagos. Al poco rato, Tito López y finalmente llega Pancho con la pareja de Miguel (Michael Brueck) y Andrea, de nacionalidad alemana, ambos abogados, que llevan un mes en Chile, derivados a nosotros por la Anne Marie.

Las Varas, sin discusión. Ya en el auto, Tito pregunta ¿y no hay otras alternativas que Las Varas? Si puh, le dijimos, pero muy tarde para abrir el tema.

caminando aguas arriba
Pagamos y partimos hacia la derecha, de manera de tomar la ruta aguas arriba de la canaleta.
De repente Eugenio pregunta ¿y el Tito? No estaba con nosotros.
Lo llamo por teléfono con la ayuda de los anteojos de Eugenio y justamente, Tito había tomado solo, la otra ruta. Es que pensé que ... Había estado ordenando sus cosas cabeza gacha y no nos vio partir y asumió que íbamos por donde tomó camino.
Eugenio lo fue a buscar y al final lo reintegramos.

atrás Andrea y más adelante Miguel
Llegando al tranque llega un buen grupo de ciclistas, que al poco andar por la canaleta, nos pasan aguas arriba.
Cuidado con pisar los sapitos, vuelve a decirnos Tito.

Miguel y Andrea disfrutaban de la ruta, apreciando las vistas y Andrea sacaba regularmente de su bolsillo una máquina fotográfica, con la que sacaba fotos a vistas y plantas.

nuestros visitantes Miguel y Andrea
El día despejado, me pareció no tan caluroso como semanas anteriores, aunque la rica brisa y las frecuentes sombras de la ruta, podrían haber sido la causa del frescor.

Pancho y Gabriel
Llegamos al punto de salida del borde de la canaleta para retornar y nos sentamos a la orilla del agua  a descansar y comer los alimentos que llevábamos, compartiéndolos. Naranjas de Pancho, galletas y frutos secos, fue el menú.
De repente pasaron desde arriba un grupo de unos cuatro ciclistas, en que el primero pasó raudo, saltando incluso frente a nosotros y poco más allá terminó arando el suelo, sin daños mayores.

sentados en la cuneta
Partimos después de un buen rato, conscientes del compromiso que tenía Pancho a la una y media en algún lado.
Pancho se fue adelante y en alguna detención, no se si por una de las caídas, de Miguel o Tito, perdimos de vista un rato a Pancho, por delante.
Me fui adelante más rápido y al poco rato lo alcancé y el resto llegó detrás mio.

comiendo
Pasamos el tranque, el otro, fantaseando de sacarnos la ropa, quedar en calzoncillo y meternos caminando en el tranque, hasta quedar sumidos. Quizás alguno pensó que lo haríamos. Pasamos de largo.

Miguel, Eugenio y Pancho
Llegamos a los autos y nos repartimos de manera que Tito se fuera con Miguel y Andrea, para llevarlos a su domicilio. El resto nos fuimos con Pancho.

Cansaditos volvimos a llegar a los autos, contentos de haber cumplido nuevamente con nuestro rito de ejercicio, naturaleza y sociabilidad.

domingo, 25 de febrero de 2018

Último domingo de febrero a Las Varas

Son un cuarto para las 9 y somos tres: Tito López, Pancho Balart y Gabriel Bunster.
A las Varas en el auto de Tito, es la decisión.

No hay cobradora. La puerta a la izquierda está cerrada. Tomamos la ruta a la derecha, por entremedio de las casas, con mucho perro ladrando.

Tito y Pancho
Pesado, nos resultó el primer tramo. Ha terminado prácticamente el verano y en este periodo la cantidad de ejercicio ha bajado y los estados físicos han decaído.
A la altura de la casa esa, en la punta de un cerro, seguimos por la calle. Vamos conversando. Da la impresión que es Tito quien la dirige. Él hace las preguntas, o salta de un tema al otro haciendo comentarios, contando historias.

Llegamos al tranque y de ahí a la canaleta. Nos pasa un ciclista solitario, justo cuando vamos llegando al tranque.

Pancho y Gabriel
En la canaleta, en la primera parte, impresionante. Todos los guarisapos que veíamos antes, son sapitos que saltan de un lado al otro. Tito me avisa, "cuidado con pisarlos".

La caminata aguas arriba, partes al sol, partes sombreadas, es exquisita, especialmente por la música de fondo del agua. La disfrutamos conscientes de aquello.

Pancho y Tito bajando; Pochoco al frente
Caminamos y caminamos. Antes de llegar al punto que nos separamos del canal y hacemos nuestro alto de cumbre, optamos por detenernos en una parte muy sombreada, donde el borde de la canaleta nos ofrecía cómodos asientos. Y ahí hicimos nuestro alto de cumbre y comimos naranjas de Pancho y frutos secos míos y del Tito.
Al fondo se veía Santiago. A Tito esto no le gustaba ver eso.

Tito; tranque atrás, donde hay carpas de gente acampando
De repente, por detrás, aparece un perro solo, que no acompañará el resto del camino. Pasamos a ser cuatro, digo.

En la bajada, Pancho lidera el grupo. Yo voy detrás conversando con Tito. Pancho cuando va de líder enciende un segundo carburador y se aleja. De a ratos como que se pierde allá lejos, adelante. No recaba en el grupo, va concentrado, como solo.

el perro que nos acompañó la última parte
Llegamos al auto, pagamos y a casa.

Habíamos cumplido con nuestra tarea dominguera anti alzheimer, anti deterioro rápido, una especie de abono a la Isapre y a la AFP.
Quedamos cansaditos.


Nota 1: Les conté que ese mismo día a esa misma hora, Diego Bunster, mi hijo, con su pareja, la Elisa Salinas, más otros dos, iban camino a La Leonera. Lo lograron y agrego aquí una foto.

Diego, de pie, a la izquierda; la Elisa, sentada a la derecha

Nota 2
: La Soledad Tagle, manda desde nueva Zelanda esta foto y este texto:


Saludos a todos los subecerro!! Desde Tongariro Alpine Crossing en NZealand 19km.... 7hr.. Una de esas 3000 personas soy yo....😛

domingo, 11 de febrero de 2018

A las caballerizas en pleno febrero

Llegué (Eugenio) puntualmente a las 8:30 a la Shell y no aparecía nadie. Solo uno que otro ciclista alistándose. Al poco rato apareció Víctor Bunster, y seguido José Salinas y Tito López.
Esperamos un par de minutos por si llegaba alguien mas y nos decidimos por las caballerizas, destino que hace tiempo no recorríamos.
Partimos como siempre cada uno en su auto hasta el estacionamiento del Líder. Tito hizo amago de seguir en su auto por si se volvía antes, pero finalmente se sumó al grupo.

Víctor Bunster, José Salinas y Tito López
No había nadie en el estacionamiento, que suele estar bastante saturado....en febrero Santiago es así, irreconocible.
Nos llamó la atención un camión al que la zarza se lo está tragando.


Partimos subiendo por los caracoles para hacer la bajada por el lado mas largo y suave.
La conversa anduvo por ponerse al día especialmente con Tito y José a los que no habíamos visto mucho últimamente. El calor se hacía sentir así que necesitamos unas cuantas paradas para refrescarse.

Tito no conocía o se acordaba poco de la ruta así que lo anduvimos asustando un poco.
No nos topamos con nadie en todo el trayecto, solo nos cruzamos con una persona que venía de vuelta, al llegar arriba donde se toma el camino al Conchalí. Nos recomendó tomar por donde venía él, pero descartamos su sugerencia y seguimos el camino conocido en busca de la mesa para el pic nic.


Las conversas fueron por el lado de la alimentación, diferentes tipos de dietas. Tito encontró en José a un experto en temas alimenticios, suplementos, ejercicios y una gran cantidad de datos. Tito muy interesado ya que está en proceso de bajar de peso y le preocupaba mucho el tema de la pérdida de masa muscular y cosas de ese tipo.

camión tapado por la zarzamora
Después del descanso, en que echamos de menos a Pancho y a sus naranjas, emprendimos la vuelta con leve detención en el típico quillay.

Llegamos al auto con el rico cansancio del cerro, elongamos un poco y de vuelta al Líder.
Muy rica caminata, conversa y ejercicio de fin de semana!!

(texto de Eugenio Lagos)