domingo, 26 de octubre de 2008

Ruteros resilientes en escalada de mayor a menor







En cuarteto y en escala Mayor enfilamos hasta los cerros frente al Alto, hacemos una ruta nueva en territorio conocido. Somos cuatro: Gabriel, Pancho, la Mabel y yo. Ya desde temprano se huele a dia de movilizaciones para todos, "dia de votaciones". Hacer Patria suena hoy con menos fuerza y el ánimo de otros tiempos quedan en un recuerdo nostálgico después de tanta esperanza.

La primavera sigue haciéndo de las suyas con nosotros siendo privilegiados invitados a invadir estos cerros domingo a domingo. Es además una cuestión de conectarse y sentir la provocación de la naturaleza a despertar tal como dedales de oro que, a medida que pasa la hora se van abriéndo hasta mostrarse por completo realzando su belleza y esplendor.



Los cerros nos reciben con el tronar rebuzno de un burro enojado que alcanza a des-movilizar a Gabriel que cae al agua involuntariamente y en cámara l e n t a se afirma de su bastón pochoquero que salva la situación...testigos somos de un Gabriel hasta con el "ego" mojado....y aparece la palabra mágica RESILIENCIA




Hablamos en escala menor de la resiliencia y nuestra amiga Mabel nos cuenta de su propia experiencia que le ha tocado recorrer en su vida personal y familiar. Su relato nos conmueve y alegra constatar las muestras de valentía y entereza para afrontar y tomar decisiones que hoy le reportan sus frutos...ejemplo de su gran capacidad de resilienciA.


El paisaje con la altura se nos llena de hermosura, flores blancas, flores rojas, todas ellas nos rodean y nos hablan susurrando despertando los sentidos. Los oídos muy atentos y los ojos muy abiertos para alcanzar a enfocar bien la imagen para no marearse con tan espectacular panorámica ; que nos lleva nuevamente a la tonalidad Mayor.


Avistamos una cumbre, luego en otra nos quedamos compartiéndo no sólo la fruta y el chocolate, sino también la conversación sincera que brota de lo profundo apareciéndo la escencia de las personas. La permanente necesidad de estar dando explicaciones muchas veces a otro que crítica y cuestiona tu quehacer y tu estar en el mundo en un tono de intolerancia y discriminación, es el tema que nos pone Gabriel en la mesa en tono menor.

El entusiasmo de Pancho y Gabriel por liderar la bajada la definen con un ca-chi-pún que gana Gabriel que sin espera, parte rajado buscando la ruta más segura. Lo seguimos gran parte del trayecto hasta que la cosa se puso oscura, la Mabel atrevida en solitario busca su propia ruta olvidándo la tradicional fórmula de permanecer en equipo, cosa que preocupa al resto hasta encontrarla sin novedad en el camino.

Me queda claro que al parecer hay varios en este grupo con vocación de ruteros que tal como en estos períodos de crisis versus situaciones de pasajes peligrosos en los cerros, la intuición y el coraje venimos a ejercitar para convertirnos en dotados resilientes.


lunes, 20 de octubre de 2008

Sumando y restando; diez llegamos al Naranjo



Este domingo el encuentro fué más numeroso y novedoso ya que aparecieron caras conocidas de antiguos amigos de los subecerros "originales" como dice orgullosamente...María Elena "los históricos". En total somos nueve: Pancho, Gabriel, la María Elena, Jose Luis , Alfredo, Andrés, Miguel, la Consuelo y yo. En el último momento, antes de partir se suman dos quedando once, la Ana María y Claudio que venían medios transnochados que al poco andar se devuelven volviéndo al número nueve. De tanta suma y resta me confundo y cuento diez sumando a Sandro, el perro de José Luis.

A buen tranco comenzamos a subir al Alto del naranjo que de naranjo tiene poco pero de alto mucho, y los más apurados son curiosamente los que vienen menos, y con aires de superioridad la Elenín que todos queremos mucho, se atreve a criticar el espíritu de otros que perseveran... no se engañen amigos (pienso) la delantera en los cerros la logran los que se mantienen subiéndo.


Entre tanto andar y hablar, la respiración se agita y nadie quiere parar, Miguel reclama una pausa, pero el andar tiene prisa y el ritmo del grupo dice !arriba nos encontramos!. El problema se duplica porque arriba él quiere quedarse, lo que el grupo responde...abajo te esperamos!.







"Entre tanto antiguo amigo mucho de qué hablar pa' ponerse al día(pienso...)". A mis oídos llegaron buenos cuentos de Andrés y su viaje a Alemanía con su familíA...su descripción echa a volar mi imaginación que me lleva a la cAsita en la pradera y a las montAñas de la pequeña Heidi. Invito a Andrés a realizar su propio posteo y nos cuente su experiencia de este maravilloso viAje familiar.

Un grato ambiente de relajo y camaradería vivimos bajo el sol en el Alto, tallas van y vienen para nuestra amiga "Elenin" alias "el coronel del Valle" por su tendencia a gobernar estos territorios. A falta de naranjo en el Alto, aparecieron algunas naranjas que compartimos entre risas y carcajadas que la frase "Soy hombre pero no huevón" usada por Alfredo para introducir su discurso a una empleada nueva en su casa.

Algo imprevisto ocurrió de repente durante la sesión de fotos: Andrés descubre que la maravillosa cámara fotográfica de Gabriel podía sacar fotos con tiempo, es decir, pulsando un mínimo botón podía salir hasta el fotógrafo en la imagen. Gracias Andrés por tan buen dato para los futuros posteos ya que desde ahora veremos los grupos completos en las fotos.


Sandro definitivamente cumplió su rol al ponernos en la ondA musical que se expresó reiteradamente en la voz de MAA ElenA entonando "yo te amo", famosa canción de Sandro "el gitano". Ya de bajada ella se vuelve cantando fuerte y sentido con asomos de drama en su interpretación. Bien!! Este grupo de a dos, tres, cuatro o diez tiene alma musical que renueva el espíritu.

domingo, 19 de octubre de 2008

Mientras llega la entrada de la Rebeca



(foto sacada en el Alto del Naranjo, hoy.
Presentes: Alfredo, Consuelo, Pancho, MElena, Gabriel, Rebeca, Miguel, José Luis y adelante Andrés)

lunes, 13 de octubre de 2008

Flor de paseo




Tal como el título lo dice; este domingo flor de paseo hicimos explorando el sector de la Hermita, esta vez por iniciativa de Pancho, que como buen observador que es, propone un nuevo sendero para un cuarteto compuesto por: Pancho, Gabriel, la Consuelo y yo(Rebeca) que en perfecta sincronía nos dispusimos a apoyar la iniciativa y ascender desde donde están las casas pone-cadenas en los autos que van a Farellones.



El cielo nublado de amanecida prometía un despejado en pocas horas ya que las nubes tendían a desaparecer, dudamos al comienzo en llevar o no el polar, tema recurrente en estos dias primaverales en que uno no sabe si salir de la casa con abrigo y botas o con polera y chalas. Pero para no seguir innovando tanto y más bien previéndo un posible resfriado, decidimos llevar nuestras prendas de abrigo;! buena decisión!!.



El ascenso fué amable y sorprendentemente b e ll o; la abundante vegetación primaveral en contraste con las rocas que semejaban verdaderas e s c a l e r a s tranformaron el lugar en un precioso jardín natural. Por momentos se siente el placer enorme de invadir estos terrenos maravillosos, llenos de flores y colores que aparecen en el camino, condimentadas aún más, con los conocimientos de botánica de la Consuelo, hacen de esta experiencia una jornada memorable.



La conversación comenzó en la bencinera siendo la depresión y sus posibles orígenes en estados del alma humana, y sin saber cómo, el tema derivó en los bloqueos mentales, las rabias, las carencias...en conclusión: "lo que no se dice... en su debido momento y las consecuencias que esto trae para el futuro.

Creo que es esta estación primaveral las que nos pone estos temas en el centro, porque ella viene mostrándose entera con todo, y nos provoca a jugar y asumir nuestro rol como parte activa de este escenario que compartimos en el cosmos.

Al llegar arriba, mientras nos comemos el esquisito queque que trae la Consuelo,( las naranjas olvidadas no se tocan), contemplamos un cambio espectacular de escenografía ya que la neblina avanza rápido y silenciosamente pasando por sobre nuestras cabezas dejando atrás la promesa de sol y calor.

La preocupación por la bajada no es menor en mis compañeros y en reiteradas ocasiones los avezados de rutas Gabriel y Pancho super ubicados y dando una que otra mirada durante el trayecto, esta se realiza en picada sólo en situaciones de riesgo mínimo, en que termino aprovechando de probar ciertas caídas de las que me he ido especializando.

Gabriel; mi maestro de blog, en un momento de lucimiento personal, aprovecha también de hacernos una clasesita de saltos en los cerros, saltos que terminaron en porrazos de la Consuelo y un hoyito en su pantalón.



Y más temprano que tarde, ya camino al auto, retomamos el tema de los bloqueos mentales y la infinita capacidad de curación que tiene la música, recuerdo el documental de la "historia del camello que llora", que recomiendo verla porque aún me emociona mientras lo cuento, la gran sabiduria de nuestra ascentral naturaleza, naturaleza que todo lo cura.

Flor de paseo

lunes, 6 de octubre de 2008

Escalada en las termas de Jahuel

Desperté temprano y a las 7 salí de mi pieza, subrepticiamente. Pantalones cortos, chaleco, sobre una camisa debajo de la cual llevaba una camiseta.
Salí y dudé de volver a ponerme pantalones largos, pues estaba nublado cerrado, frio.

Pasé al comedor y había desayuno para servirse. Nunca vi a ningún mozo. Comí hasta huevos revueltos y cargué mi "cantimplora" con jugo de naranjas.
Y partí siguiendo las indicaciones que me llevaban a "las mesetas".

Efectivamente, poco más arriba hay una zona plana muy bella. Pasto verde en esta época del año. Arboles y arbustos por todos lados; espacios entremedio que a uno le permiten avanzar sin problemas mas o menos en la dirección que uno quiere ir.

Atravesé toda esta zona más bien plana y llegué a la zona donde ya el cerro se empina. Me tiré a lo derecho hacia arriba. En partes la pendiente era fuerte y tenía que tener cuidado de resbalar hacia abajo. Traspiraba copiosamente. Sentía el esfuerzo del ejercicio y me sentía bien, trabajando el cuerpo y disfrutando de su energía y capacidad que me acompaña.

Mas arriba se suaviza la pendiente y se sigue el ascenso. Ya más arriba veo un piño de cabras que suben un risco bastante empinado. Son unas 40 cabras, que en partes siguen una perfecta fila india. Me detengo, busco mis anteojos de larga vista y las observo. Observo a los machos; me parecen cabras mas grandes, mas vivas. Al final viene una cabra claramente embarazada y la miro como apechuga cerro arriba, siguiendo a su familia o clan.

Sigo hacia arriba y de repente empalmo con una huella de motos, mas bien parece. Va como subiendo, pero mas bien hacia el lado; sigo el sendero, que me lleva hasta la cumbre suavemente, una cumbre más a la izquierda y que termina siendo la más alta del sector.

Un par de pájaros grandes, que no eran cóndores emprenden el vuelo al verme llegar a la cumbre, desde un quillay que ahí descansaba.
Paso directamente a mirar la vista hacia atrás. Saco fotos; estoy cerca de la altura de la nieve del cerro de enfrente. Unos copos caen uno por aquí otro por allá.

Busco un lugar donde me siento a descansar y a disfruta de la vista. A lo lejos veo como las cabras avanzan alejándose. Me como tres mandarinas que recogí del comedor abajo en las termas. Tomo unos tragos del exquisito jugo de naranja y pienso.

Pienso en .. tantas cosas. Inicio el descenso. El día a medida que bajo va aclarando y el sol empieza a iluminar de otra forma el terreno. La belleza del lugar me maravilla. En un plateau con pasto, me pongo de espaldas en el suelo, descanso mirando el cielo y las nubes que se mueven allá arriba.

La bajada la hago completamente siguiendo la huella de las motos. Bajo por el cerro del lado del por el que subí. La bajada es suave, sin tropiezos.
Disfruto el paseo del plateau de "las mesestas". Pienso en como serían unas canchas de golf aquí; fantástico.

Llegó de vuelta al hotel justo a las 11. Estuve prácticamente 4 horas fuera, en un paseo y ejercicio, maravilloso.

Me ducho, afeito y me voy a las piscinas de agua caliente a encontrarme con la familia. Después participaré de un asado y cena familiar, para luego dormirme la siesta del fin de semana.

Camino de las torres


Discover The Beatles!

Partimos el domingo un pequeño grupo de trés : Miguel, Pancho y yo (Rebeca). Nos fuimos por la ruta de la izquierda del Alto del Naranjo sin rumbo definido...sólo caminar por el camino de las torres. Después de una larga caminata de 1 hora y 30 minutos llegamos al final del camino, sin darnos cuenta realmente ya que la conversación nos distrajo absolutamente.

Les conté que había estado leyendo un libro de Vida Natural de Manuel Lezaeta Acharán,
por esas cosas curiosas de la vida, me encontré con este tremendo y antiguo libro en el comercio de la calle. Este hombre dice no creer en las enfermedades sino asegura que el ser humano se enferma en la medida que se aleja de la naturaleza. Dice que la persona que hace una vida natural debiera vivir hasta los 150 años. Además me entero que para muchos desauciados por la medicina tradicional aquejados por distintos males, recurrieron a este médico naturalista y luego de su diagnóstico se someten a un tratamiento en la Villa Natural donde se curaron de sus males milagrosamente.

Milagrosamente para este trio de caminantes el tiempo pasó volando y allí, al final del camino decidimos subir un poco, luego otro poco, y así seguimos subiéndo con Pancho a la cabecera que ya todos sabemos lo que eso significa...no parar más, un motor sin freno y hasta la eternidad.

Arriba nos comemos unas naranjas y de mi mochila saco la flauta que toco con un poco de dificultad por el viento, aparecen sonidos de canciones como"blackbird", y "el condor pasa"que me trasladan a otros lares y descubro lo bueno que es compartir esas melodias en buena compañía y en tan hermoso paisaje.

Tomamos el camino de bajada por una especie de quebrada canal que por momentos se transforma en acarreo y porrazos van y vienen pero estoicamente seguimos adelante con ansias finalmente de llegar nuevamente al camino de las torres.

Fué una especie de aterrizaje caminar en plano y vino entonces esa sensación de sentir los pies algo molidos, y en algún momento pensé " después de la subida del cerro en Rancagua, cualquier cosa es mejor". Pero agotados llegamos al auto y de ahí a la casa.