domingo, 30 de agosto de 2015

En plena primavera a las Varas

Recojo a la Maribel en el sexto piso y sigo a buscar a mi hija Andrea, a su departamento.
Llegamos a la bomba y ya estaba Pancho y la Consuelo. Pancho no venía desde hacía como mes y medio.
Luego llegó Dirk y esos fuimos; seis.

Andrea y Maribel
Destino ? Las Varas. Pagamos y subimos por la ruta standard.
Había algo de agua en el tranque, cosa que celebramos. No mucha agua, pero había un canal que seguía metiéndole agua adentro.

Andrea, Consuelo y Dirk
El día precioso; primaveral. Los arboles, muchos, en flor y echando fuera sus primeras hojas de ese verde nuevo. Cielo azul; sol; brisa suave; no muy alta temperatura. Exquisito.

Dirk y Pancho
Llegamos bastante rápido a la canaleta, en cuyo borde nos sentamos a descansar, disfrutar de la vista hacia el Colorado, Plomo, la cordillera en general.
Escuchábamos el agua corriendo a nuestras espaldas y contemplamos algún ave que subía por las ascendentes, hasta pasar por sobre nosotros.

Andrea y Maribel
Y seguimos hasta la cumbre que está un poco más allá. Ahí nos sentamos, comimos mandarinas, naranjas, peras y frutos secos.
Después Dirk dirigió una meditación, en que nos puso a todos acostados, con el foco puesto en la respiración. Fue tan relajante que cuando terminó nadie quería terminar y menos levantarse.

Maribel, Gabriel y Andrea
Cerca de las doce, aun no queríamos irnos de ese lugar. Estaba delicioso.
Finalmente partimos y a medio camino tomamos un desvío, que nos llevó de vuelta a los autos por otro lado del que subimos.

sesión de meditación
Nos despedimos y a casa. Estupendo día para salir a terreno.

de vuelta
primavera

domingo, 23 de agosto de 2015

Siete por la ruta de las Viscachas

Me llama Dirk cuando voy en camino, inquieto porque no había nadie a las 9:00, pensando que habíamos cambiado la hora de la cita.
Le digo que voy en camino y al llegar están prácticamente todos los que seremos: Dirk, Víctor, la Isabel y Eugenio, la Paula, José y yo Gabriel; siete en total; buen número.

Víctor, Eugenio. Dirk, Gabriel, Isabel y José
El día está nublado, el tráfico de los esquiador holgado, comparado con el domingo anterior.
Ante la pregunta de adonde vamos, responden inmediatamente la Isabel y Eugenio, proponiendo la Católica, por la ruta de las Papas o de Las Viscachas.
Sin oposición, para allá fue que partimos, cada uno en su auto.

zona de registro y pago
Había mucha gente en el punto de pago, pero estaban a un lado esperando algo, así que pasamos a registrarnos y pagar rápidamente.
Pasada la Administración, tomamos la ruta a la derecha siguiendo la señalética a las Viscachas.

sobre la línea del smog
El camino es bastante plano en la primera etapa, por lo que naturalmente nos agrupamos de a pares conversantes, que íbamos animádamente conversando.

Dirk, declarado el ídolo del día, por sus prácticas matinales
de pasarse una toalla fría por el cuerpo y luego volver a la cama a meditar
Pasamos la gruta de la virgen, donde nos detuvimos un momento y seguimos, después de lo cual la ruta poco a poco se va empinando.
Bastante gente en el circuito. Algunos grupos de varias personas y otros en bicicleta.
Buena la onda de los cerros, pues siempre personas que nos pasaban cruzaban naturalmente saludos con nosotros.

la Paula fue la fotógrafa
Los temas de conversaciones fueron variados. Uno fue los avances del proyecto empresarial turístico de la Paula, que se vislumbra promisorio, eso que está como en el tercer mes de sus inicios. Bien por ello y mucha suerte.
Yo hablé un poco de mi presentación en el grupo Viejóvenes, que se encuentra bien documentada en este posteo que hice al respecto.
José aportó este video notable que deja clarísimo el tema de la actitud para enfrentar las cosas en la vida.
Y la Isabel, este video acerca de prácticas de afecto y aprecio entre niños muy chicos en la sala de clase, que deja instalada buenas prácticas de valoración de unos y otros, a parte de un buen seteo de la autoestima. Notable.

en la cumbre de ese día; Santiago al fondo
Llegamos a la cumbre, o al alto donde se ve al otro lado la ciudad y donde se separa la ruta a Las Papas, poco más allá, de la ruta a las Viscachas, más alta y más lejana.
Tomamos la ruta a Las Viscachas y antes de dejar de ver la ciudad optamos por instalarnos y declarar esa como cumbre, con esa buena vista.

en animada ingesta y conversación
Ahí estuvimos un buen rato, de hecho hasta las doce, comiendo naranjas y frutos secos de dos fuentes, Dirk y Eugenio.
Día excelente para este paseo, con una excelente vista y la conciencia de estar respirando buen aire y que después tendríamos que volver a nuestro reguleque aire de todos los días.

Paula, Dirk y Eugenio
En la ruta de vuelta nos fuimos distanciando, llegando yo primero con Dirk y me fui sin ver a los demás y llevándome el recipiente de agua de la Paula.

Eugenio y la Isabel
Después supe que José, que no bajó con nosotros, sino que siguió a las Viscachas, llegó a la cumbre, hecho del cual mandó una foto que va aquí:

cumbre de Las Viscachas

jueves, 20 de agosto de 2015

Desde los subecerros a las montañas de Rila (Bulgaria)

En el año 2010 en esas sincronías de la vida, siempre en un camino de desarrollo espiritual. Conocí a Ardella Nathanael quien venia desde USA a enseñar la danza Paneuritmia (unión con el ritmo de la creación) a Concepción.


Los siguientes 3 años  junto con mi amiga Carmen Luz Orrego organizamos talleres para que Ardella impartiera las enseñanzas de  esta danza, cuyo creador es el Maestro espiritual Beinsa Douno.

Anne Marie en uno de los 7 lagos
Luego con el deseo de  conocer las raíces de estas enseñanzas viajamos a Bulgaria a las montañas de Rila  para participar en un encuentro anual de La danza Paneuritmia en la zona de los 7 lagos.

Anne Marie
Existe un campamento en el cual se realizan además de danzas, meditaciones a la salida y puesta del sol, se imparten conciertos de violín y cantos. También realizamos excursiones a las cimas de las montañas y los lagos que los enumeran según los 7 chacras y sus respectivos órganos.

Anne Marie
La base de esta enseñanza esta en: "Ama el camino perfecto de la Verdad y la Vida, pon la Bondad como cimiento de la casa, la Justicia como medida, el Amor como realce, la Sabiduría como muralla y la Verdad como Luz."

lago
La experiencia vivida fue única para cada una de nosotras.


(texto y fotos de Anne Marie Jacob)

martes, 18 de agosto de 2015

Medio Pochoco en día soleado y frío

Salí raudo a nuestra cita de los domingos a las 9, cuando pasado Colón recibo un llamado telefónico de alguien que reclamaba si la pasaría a buscar. No entendía nada.
Soy la Maribel me dice, la del piso 6 de tu edificio; te mandé anoche varios Whatsapp. No los había visto.
Media vuelta y a buscarla; suerte que estaba muy cerca.

Maribel, Consuelo y José
Al acercarnos a la Shell de nuestra cita, el taco es total. Los autos en tres pistas están detenidos y prácticamente no avanzan.
Primero me llama José, que está estacionado en la vecindad. Y luego la Consuelo, que viene más atrás en el mismo taco.
Es el rash del ski. El día está soleado y está glorioso para esquiar. Todos han decidido ir. A ese ritmo llegarán muy tarde a las canchas.

en el Mirador, Consuelo, Maribel y José
Decidimos salirnos del camino y buscar una ruta más cerca del río, para llegar bajando desde la plaza San Enrique en Arrayan, a la bomba.
Ahí nos encontramos los cuatro que seriamos ese día: la Consuelo, José, la Maribel y yo, Gabriel.
Digo que tengo un compromiso de almuerzo en mi casa, por lo que propongo ir al Pochoco y que yo ahí haría medio cerro; hasta el Mirador a medio camino de la cumbre.
Y para allá partimos, cada uno en su auto.

Maribel Valdivieso
Avanzamos cerro arriba con detenciones intermitentes. Mi estado físico no está muy bueno para estos ascensos más empinados de lo habitual. Igual llegamos al Mirador en la vecindad de las 11:30
Nos quedamos ahí un buen rato, a contemplar la vista de Santiago y el smog que empezaba su ascenso desde el otro lado de la ciudad. Apreciábamos la transparencia del aire, que nos permitía ver al frente, la ruta del Alto del Naranjo y el Provincia, con total transparencia. Fantástico.

José
Mucha gente subiendo este cerro. De repente viene un grupo con un tipo con una radio prendida a todo dar. No podíamos creerlo.
Cuando pasan a la altura del Mirador, me pongo de pie y confronto al tipo con la radio y le digo a la distancia que se ponga audífonos, con gestos y gritos. Me responde groseramente y nos trenzamos en voceos de ida y vuelta. Eran un grupo de franceses; extranjeros. Le reclamo respeto en un país que no es el de ellos.
Parece que más arriba los de su mismo grupo le llaman la atención y silencia la radio.

estacionamiento Pochoco
Comimos algunas galletas de la Maribel, tomamos agua, disfrutamos de la vista y el descanso. José siguió cerro arriba y la Consuelo, la Maribel y yo, emprendimos el descenso.

Mucha gente subía contra corriente. Llegamos rápidamente abajo, nos despedimos y sería.

Un día esplendoroso y un ejercicio suficiente, al menos para mi. Aparte de la buena compañía.

domingo, 9 de agosto de 2015

Con un cielo majestuoso a lo derecho al Manquehue

Pasé a buscar a la María Elena al Metro Escuela Militar. Los dos llegamos puntualmente a la hora acordada.
El día estaba nublado,pero se veían algunos espacios de cielo, por donde de a ratos se filtraba el sol.
De hecho, eso fue lo que nos sedujo a optar por el Manquehue, pues cuando conversábamos acerca de que cerro subir, el Manquehue aparecía soleado en alguno de sus flancos.

Consuelo, María Elena y José
Ya sabíamos que la Consuelo estaría, porque me había llamado pasadas las 8:30 intrigada de por que no había nadie. Es que la hora  de encuentro es a las nueve. Ah.
El otro que llegó fue José, completando el grupo de cuatro que seriamos.

Partimos cada uno en su auto a la base del Manquehue, por detrás.

Consuelo y María Elena
Cuando llegamos, entre las 9:20 y 9:30, no habían autos; ninguno. Cuando volvimos de la cumbre, estaba lleno de autos.

Partimos animádamente, pues las vistas ya eran fantásticas, con un cielo con diversidad de nubes, con algunos espacios de cielo incluso. Cuando escribo esto, en la tarde del mismo domingo, afuera llueve suavemente.
Las vistas panorámicas serían un espectáculo realmente maravillosos este día. Muchas veces nos deteníamos a solo contemplar la maravilla.

pedazo de cielo entre las nubes
Cuando ya tomábamos el sendero que va plano todo a lo largo de un largo tramo, nos encontramos con un sobrino mío, Francisco Ruiztagle, que iba con un amigo, rápido a la cumbre. Breve conversación y siguieron.

María Elena; mas atrás la Consuelo
Esa detención nos hizo reflexionar y a alguien se le ocurrió, asumo que a la María Elena, que porqué no subíamos derecho a la cumbre en vez de seguir esa ruta plana por la que íbamos.
Por que no ? Y sas cambiamos de ruta, nos salimos del sendero y arremetimos por tierra derecha, sin senderos. Una aventura que nos animó de inmediato y excitó nuestra musculatura.

Consuelo
Fue algo pesado, con pasadas que tuvimos que re buscar, pero llegamos perfectamente a puerto, a la cumbre, por un costado por el que nunca había subido.
La María Elena llegó adelante y una tramo más atrás los otros tres.

la Consuelo y más atrás José
Algunos grupos en la cumbre. Mientras estuvimos ahí, otros llegaron. Es una ruta de bastante concurrencia.
Nos sentamos en un lugar y comimos naranjas orgánicas de la María Elena y maní sin sal que llevé yo.
Algunas personas se sentaron cerca nuestro y alguna conversación entablamos.

la Consuelo y detrás José
Pasó un cóndor a corta distancia y el movimiento de nubes a metros nuestros capturaba nuestra atención. De repente se cerró y decidimos emprender vuelo, esta vez por la ruta normal.

Bajamos rapidito, conversando yo con la María Elena y José con la Consuelo más atrás.
Llegamos a los autos y nos despedimos, felices del buen paseo, aventurado y exigente, que habíamos hecho.

María Elena
No se porqué terminé con la María Elena comiendo pasteles exquisitos en una picada detrás del Villa María, calle León creo.

Estupendo paseo con un día glorioso.