lunes, 29 de mayo de 2017

Ocho a las Papas por la Católica

Empezó el rash de los esquiadores. Llegué y estaba casi lleno de autos y nadie conocido.
Me voy a la cafetería y ahí estaba Dirk, llegando a la cajera; me regaló un café.

Víctor, Pancho, Alejandra, Soledad, Dirk, Anne Marie, Francisco
Después llegaron Francisco y la Anne Marie, Pancho, la Soledad, la Alejandra y Víctor Bunster. Ocho seriamos.
Estuvimos un rato sentado en una mesa y luego decidimos irnos a la Católica para subir el cerro Las Papas.

primer terraplén
Mucha gente en la Católica. Una cola casi hasta el semáforo al llegar y en la puerta de nuestra primera entrada caminando, un choclón de gente esperando a otros.

Francisco Toyos en la delantera
Pagamos nuestra tarifa de tercera edad, salvo el Toyos, que tiene carnet de no sé que cosa y pasa soplado.

Víctor. Anne Marie, Alejandra, Dirk
Repetiríamos lo que hicimos hace un tiempo, que consistía en subir a la cumbre de Las Papas, a lo derecho.

Soledad
Yo me fui hablando con la Anne Marie de mi visita donde la nutricionista Lorena Castillo (Florencia Barrios 2532 La Reina; celular 9 6828-4604; lcastillonutricion@gmail.com), que con métodos poco ortodoxos, le da en el clavo a lo que termina siendo un verdadero examen general.
Parece que la Alejandra enganchó e irá. Mi mujer, fue a los pocos días de haber ido yo.

ya cerca de la cumbre
A medida que subíamos yo me fui sintiendo debilitado, al punto que al llegar a la cumbre, figuraba echado buena parte del tiempo y bastante callado.
Cuando llegué a mi casa más tarde, tenía 38° de fiebre y me acosté toda la tarde sin ganas de comer nada. Hoy lunes estoy mucho mejor, haciendo parte de mis temas en la agenda. El resto del tiempo en cama.

Dirk de pie
Estuve por lo tanto algo ausente. Bajé con Dirk, convesando de un tutti quanti; hasta muchos chistes me contó.

lunes, 15 de mayo de 2017

A Las Varas en el día de la madre

Día amenazante; muchos reculan tempranito. Llegamos cuatro: Pancho. Francisco Toyos, la Anne Marie y yo, Gabriel.

Es día de la madre. Hay compromisos al almuerzo, así que el pedido de hacerla corta, es amplio.
A Las Varas hasta la canaleta, es el acuerdo. Y para allá partimos en el auto de Francisco.

Francisco, Pancho y Gabriel
Pancho, arregla las platas con la señora a la entrada y para arriba partimos conversando.

El día está nublado. A medida que subimos, aparecen nubes a nuestros costados en los cerros de enfrente. Luego por la derecha, subiendo.
Cuando llegamos a la canaleta, las nubes se cierran alrededor nuestro y quedamos totalmente cubiertos.

sale Gabriel y entra la Anne Marie
Nos sentamos en el borde de la canaleta, que para nuestra sorpresa, traía poca agua. Y eso que el suelo estaba aún mojado, por las recientes lluvias. Incluso, el suelo estaba lleno de brotes del pasto emergente, producto de las lluvias.
Ahí compartimos naranjas y frutos secos, que había en abundancia.

Una cosa simpática que hicimos, fue llamar a dos madres, la de la Anne Marie y la mía, para desearles un feliz día, mientras el resto del grupo le cantaba las mañanitas. Muy emocionadas y agradecidas ambas madres.

vista fantasmagórica
El descenso incluyó la llovizna, en la última parte. Una llovizna que mojaba. Noté al sentarme ya en el auto, que mis pantalones estaban bastante mojados.

una piedra en el zapato
Pasado el tranque al bajar, nos pasa, venía de subida, una ciclista mujer en solitario, pedaleando animádamente.

El descenso fue en la neblina, que llamamos fantasmagórica en algún momento.

Pancho, Francisco y la Anne Marie
Llegamos al auto, poco pasadas las 11 de la mañana, Toyos señala que nunca había bajado tan temprano.
Bueno, llegamos a nuestras casas muy temprano, lo que sacó una sonrisa, al menos de mi atareada mujer, que preparaba el almuerzo familiar.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ocho a Las Varas, antes de las lluvias

Había pronósticos de lluvia, para la tarde y amaneció despejado, con algunas nubes por aquí y por acá.
Llego y está Eugenio. Van llegando la Alejandra con la María Elena, oh sorpresa; luego Pancho, Víctor, la Soledad Tagle y cuando ya nos íbamos, llegó Dirk. Ocho partimos al final, en dos autos.

Alejandra y María Elena
A las Varas, fue el acuerdo, pues las chiquillas, Alejandra y María Elena, seguirían al Alto del Naranjo.

Pancho, María Elena, Víctor, Dirk, Soledad, Alejandra, Eugenio
Llegamos antes de las nueve y el portón estaba cerrado. Un tipo justo llegó en auto, abrió el portón para pasar y le prometí yo cerrar el portón con llave.

cerro arriba
Hicimos la ruta clásica, pasando por el tranque, al que ya le va quedando poca agua.

María Elena punteando; Eugenio la sigue de cerca
El grupo tenía tan animada conversa que de repente se quedaba parado, conversando en círculo y había que recordar que estábamos subiendo cerros.
Animada conversa; así fue toda la subida.

Dirk y la Alejandra
Pasamos la canaleta y seguimos de inmediato a la cumbre. Ahí nos sentamos en el suelo, con vista a la cordillera, a conversar y comer nuestros cocavies.

risas
Después de un rato la Alejandra y la María Elena se ponen de pie y se despiden. Siguen la ruta hacia el Alto del Naranjo.
Nosotros seguimos sentados y las vimos aparecer, en el cerro del frente, subiendo.

María Elena, Gabriel y Alejandra
Otro poco y comenzamos nuestro retorno. De repente, se nubló y el clima cambió. Ahí empezó a ser posible la lluvia de la tarde. Me puse el polar, que no me saqué más.

la María Elena se ha puesto de pie; la Alejandra se prepara
Pasado el tranque, divisamos a un par de tipos, con aviones a control remoto conversando.
Nos acercamos a ellos y nos hablaron en inglés. Rápidamente uno de ellos, tomó uno de los aviones, se alejó unos pasos y con la mano, lo tiró y empezó a controlarlo con el aparato de control remoto.
Ahí estuvimos, viendo como hacía piruetas en el aire, hasta que aterrizó.
Nos despedimos y seguimos camino.

las chiquillas se despiden y se van con el perro
En la recepción, pagamos. Como no cabíamos todos en el auto de la Soledad, Víctor, amablemente, se ofreció a irse sentado en la maleta.
Y así, conversando, llegamos a los autos, donde nos despedimos.

los aviones
Víctor en la maleta