lunes, 27 de diciembre de 2010

Ágape de final de año en las Aguas de Ramón

Habíamos acordado y divulgado que nuestra cita con ágape de final de año sería en el Parque Aguas de Ramón, lugar al que yo nunca había ido antes.
Un buen descubrimiento, pues además queda bastante cerca de mi casa.

Llegaron varios adicionales a los habituales de todos los domingos.
Quiero señalar mi pesar por el accidente (resbaló y se rasguñó la cara) de la señora de Miguel Castro, bien al principio del paseo, que los dejó a los dos, más su entusiasmado hijo Francisco, fuera de combate.

camino de ascenso
Partimos, luego de pagar la luca quina (como dice mi hijo) con unas amables señoritas, en la partida, y recibir de una de ellas una clase de ruta frente a un mapa grande, en un lugar ad-hoc bien bonito.

El sendero está bien señalizado, bien marcado, por el alto tráfico, que de hecho nos tocó ver.
Asciende por una quebrada bien pronunciada, con un pequeño y caudaloso río que suena la mayor parte del recorrido. En algunos sectores el ruido es el de una cascada que se divisa intermitentemente por los vaivenes del camino.

Martín entre chaguales
Un bello paseo, en un día caluroso, que dejó sentir su impacto en el último tramo antes de llegar a los autos, por la hora, y por el ágape y vino que traíamos puesto a esa altura.

Llegamos en una ajetreada subida, pues prácticamente corrí tras Martín Wieland, que más quería andar a solas ese día en sus divagares propios personales, que algo me compartió en un descanso que nos dimos. Lo bueno de Martín, es que podemos hablar temas de la mayor profundidad y pasar a reirnos a carcajadas en un santiamen. Siempre la presencia de Martín es una fiesta.

en el Mirador: Pancho, Paty, Martín y Rebeca
Otra visita para celebrar, es la de Paty Lopetegui, que Andrés Reutter marcó en unos 4 años de ausencia por estas pistas. Computina de formación, dejó esas pistas por el yoga a 42 grados, del cual es instructora y su tema de devoción en la actualidad es su nueva Escuela, la de esta mujer norteamericana Ramtha. Vale la pena escucharla.

El núcleo central de este paseo fueron: Pancho, la Rebeca, Consuelo, la Vero, y Yo, Gabriel. Los visitantes al evento: Martín, la Paty, Andrés Reutter (a esta altura pasó a visitante), y la familia de Miguel Castro, que se accidentó al inicio.

Llegamos hasta el Mirador, a unas dos horas y media de la partida. Ahí nos encontramos con otro grupo donde resultó que iba una amiga y compañera de psicología de mi hija, La Tamara. Hay unas fotos de ella conmigo en el set.

en pleno ágape
Llegaron todos a este Mirador y después de descansar un rato, disfrutar de la vista que incluía cascada, decidimos devolvernos hasta un lugar sombreado, cerca de agua, donde efectuar el ágape, pues la mayoría habían acarreado su aporte.

Y ahí, junto al río, donde aparece Andrés Reutter, luego de "refrescarnos", nos dimos al festín del ágape: quesos, vino, jamón, galletitas, guindas, frutillas, pan de Pascua de la Consuelo (el clásico, exquisito), maní. Ah, las guindas de la Paty y las frutillas de la Vero, estaban exquisitas.

cruzando el río; donde está Reutter, al fondo, fue el ágape
Después de departir, comer y festejar, emprendimos vuelo, unos más rápido que otros, pues habíamos pasado los límites de riesgo de la hora de llegada a las casas. Adelante y muy rápido, arrancaron Martín y la Rebeca. Detrás iba mi grupo con la Paty, Pancho y Andrés. Y detrás la Verónica y la Consuelo.

Un estupendo paseo, bien caminado, con un exquisito ágape a la orilla de un refrescante río. Memorable.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Santiago en pleno desde el Manquehue

 
El cerro Manquehue fué la opción escogida de esta cálida mañana de diciembre, el camino a farellones estaba ocupado con una carrera de bicicletas que se tomó la avenida Las Condes desde el Cantagallo., vengo con Gabriel en auto, semáforo rojo nos retrasa unos minutos la llegada al punto de reunion. Nos esperaban Pancho y la Consuelo, ella viene  a sumarse al grupo después de cuatro semanas de recuperación una lesión en su pierna producida por un accidente en su casa.

Mientras nos ponemos de acuerdo adonde ir, tomamos la decisión de retomar el horario de verano, entonces desde el próximo domingo nos juntaremos a las 8 de la mañana . Vamos en dos autos camino a la Dehesa para hacer la subida por la cara de atrás del manquehue, este cerro que es parte importante del paisaje urbano de la zona oriente de Santiago. Aparece imponente en medio de una enloquecida ciudad que en época navideña lo compra todo.
 Gran cosa es escaparse este mediodía de tal bullicioso ruido contaminante que incluye la epidemia de compras de regalos. En otras oportunidades que vinimos a este cerro, nos encontramos con multitudes de personas en la cumbre, era impresionante hoy en cambio, nadie a la izquierda ni a la derecha, NADIE en ningún lado. Al parecer la epidemia es más grave de lo que me imaginaba. 

El tema de conversación gira en torno a las relaciones humanas: el hecho de estar en pareja versus el estar sólo. Y esto viene de la reflexión que traje a colación por la presión que ponen los emparejados a los que no lo están por el motivo que sea. El punto es que me pregunto ¿porqué tanta presión? ¿Existe un estado ideal de convivencia?, ¿es lo mismo para la mujer que para un hombre?. Finalmente las dudas no desaparecen y es más, sigo pensando que cada uno defiende su situación tanto de soltería como de pareja ya que hay que defender lo que se tiene y contentarse con los logros personales que cada cual prioriza en sus relaciones. Al final las parejas se relacionan con otras parejas y los solteros con otros solteros por cosa de afinidad y comprensión mutua.
 Subimos con la vista en la torre que nos muestra Pancho desde el comienzo, flores y arbustos aún muestran restos de primavera algo madura, casi verano. Terreno arenoso que favorece el pisar y avanzar hasta llegar al plano donde se encuentra la torre. De ahí para arriba la subida se hace más fuerte y sin pausas llegamos escalando en terreno de grandes rocas y mucha piedra chica algo resbaladiza.

Llegada a la cumbre donde la panorámica es de 360 grados; Santiago por todos lados. Este imponente señor manquehue nos vigila de todos lados, es como un faro que avisa cuando viene lluvia si está nublada su cumbre, nos guarda de grandes vientos y ofrece su manto blanco de nieve después de la tormenta. Imposible pasar desapercibido don manquehue.

 La bajada la hacemos en dos grupos: los hombres por una lado y las mujeres por el otro. La Consuelo viene algo cansada después de su convalecencia y prefiere bajada suave y segura para no correr riesgos de un nuevo traspié y yo decido acompañarla. Mientras Pancho y Gabriel encuentran una bajada más directa por la derecha.
Un grato paseo de domingo, con calor que esperabamos llegara que  por momentos venía acompañada de una brisa fresca, nos dejó ese sabor exquisito de recibir de la natura toda su hermosura, nada mejor regalo para cada uno en estos dias de festejo.

Un regalito musical para ver y escuchar en este vídeo,  viene desde la ciudad de Dresden  !!Felíz navidad a todos!! (+ fotos).



domingo, 12 de diciembre de 2010

Cóndores en la curva 32 del camino a Farellones

vista desde la altura de la curva 32
Tres somnolientos nos encontramos en lo que fuera la YPF a la entrada de Arrayán. Figurábamos cómodamente sentados en el auto de Pancho, conversando, donde ante la pregunta de adonde partíamos, surgió de Pancho la idea de la curva 32 llegando a Farellones, a ver los cóndores. Queríamos, la verdad, estar mucho sentado en ese auto; y así fue.

En el camino nos topamos con un piño de ganado que iba tomándose toda la ruta a Farellones, antes de las curvas, con varios huasos en la tarea e incluso una cuca de pacos adelante, guiando la faena. Vimos potrillos y mucho ternero chico. Hermoso y campestre encuentro. Pensé, siempre algo atractivo nos pasa en estos paseos.

Vero y Pancho con el destino de las Torres atrás
El día estaba hermoso. La noche anterior había llovido en Santiago, en este mes de diciembre. Las nubes se venían abriendo y había en esta mañana mucho más sol que nubes.
El aire traslúcido, la vegetación lavada, todo brillaba, bellísimo.

Llegamos a la curva 32 después de un plácido y bien conversado trayecto. Nos estacionamos y al bajarnos el frío me dio la bienvenida; y yo con mis pantalones cortos. Por suerte traje polar, pues sino me entumo.

Tomamos la ruta que bordea hacia las torres de celulares, han de ser, hacia el sur-este; en la dirección a Santiago. Pasamos sin dificultad un cerco y seguimos un sendero bien marcado. Poca vegetación; baja.



Caminamos en travesía casi todo el tiempo. Subidas y bajadas suaves. De repente llegamos a un punto en que apareció el risco y la vista hacia el norte. Nubes en movimiento estaban a nuestra altura y hacia abajo. El espectáculo era notable; ahí nos quedamos extasiados contemplando. Filme un corto de lo que veíamos.

hielo en las hojas
Mucha flor en el camino. Muchas veces nos detuvimos a mirarlas más de cerca y en algunos casos hasta fotos les sacamos. Tanto les gustaron a la Verónica, que quedó de volver con su Carlos y máquina fotográfica, a puro sacarle fotos a las flores silvestres.

Las vueltas del camino eran hermosas. La ruta fácil, cómoda. Surgieron iniciativas de invitar a nuestras parejas; incluso de hacer por estos lados el ágape de cierre de año. El lugar bello; el aire traslúcido. Surge la primera ave que podía ser cóndor, pero no.

flor de unos cactus a rás de piso
Llegamos a las torres. Recorrimos sus instalaciones, los escombros por aquí y por allá. Estas son las telefónicas que han invertido en todo esto, para que nuestros celulares funcionen en todas partes. Un motor a bencina andando; un cubo de 1 m3 de bencina ahí, tirado. Cables de electricidad que llegaban a este punto, pero igual el generador a bencina.

Nos instalamos en una roca, un hermoso mirador hacia la zona de Yerba Loca y la mina Disputada. Ahí nos comimos las naranjas de Pancho y unos duraznos de la Verónica.
Las nubes parecieron de repente que nos cubrirían, así que rápidamente nos las emplumamos. Nunca llegaron esas nubes a hacernos mella.

vista a Farellones desde las Torres
Desde esa roca divisamos a cierta distancia una pareja de cóndores que con sus alas extendidas remontaban las corrientes ascendentes. Otro espectáculo.

En la ruta de vuelta paramos en un punto a hacer un instante de meditación, meditación contemplativa podría decirse. Pues después de un buen rato de silencio del grupo, emerge desde la izquierda el silbido del aire roto por un enorme cóndor que pasó a unos cinco metros de nuestras narices, deslizándose con su lomo blanco, majestuoso. Guau, que maravilla ! Fue el regalo magnífico del día. El cóndor siguió en línea recta a encontrar a su pareja que había pasado antes a más altura y que solo Pancho había divisado, pues él en vez de meditar se había recostado de espaldas a descansar.

Pancho y Verónica en la contemplación del paisaje
Llegamos al auto y a Santiago, en una viaje cuidando de no atropellar a la gran cantidad de ciclistas que transitan por esta ruta, escuchando una curiosa y grata música de Pancho, en una placidez y deleite que señalamos ya al llegar al lugar donde nos esperaban el resto de nuestros autos.

(+ fotos)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Travesia y Cumbre

Travesía remite a viaje, pero no a cualquier viaje, sino que a uno interior, de descubrimientos y revelaciones, uno transformacional. La vida es una travesía, sinuosa, con altos y bajos, a ratos se camina por valles, a ratos ascendemos buscando el portezuelo o collado, que es aquel lugar alto, entre dos cumbres, desde donde las personas podemos apreciar mejor el horizonte y también los nuevos valles que se abren ante nosotros, valles que a veces nos parecen hermosos e invitantes, en otras misteriosos y amenazantes En el portezuelo nos aclaramos, descansamos, observamos y luego seguimos la marcha.


Travesía y Cumbre constituyen procesos distintos

Alcanzar la cumbre remite a movimiento vertical ascendente, - también exigente - se avanza siempre hasta un punto máximo, llegado a el, solo es posible el descenso como opción. La estadía en toda cumbre es efímera, se vive en cierta urgencia, se está atento, y vigilante, en una cierta tensión. Alcanzada la cumbre se produce una explosión de júbilo intenso y momentáneo. No alcanzar la cumbre se suele vivir desde un juicio de dolor, fracaso, inconformismo y poca efectividad. En el proceso de alcanzar la cumbre las energías y conciencia tienen foco único. Cumbre hay una sola.

En el sentido que hablo, la búsqueda de la cumbre no tiene mayor aventura, se conoce a priori el lugar final hasta donde se debe llegar. En el acto de alcanzarla, queda tantas veces oculto el proceso mismo que se lleva a cabo para llegar a ella, que es normalmente la fuente de los mayores descubrimientos, aprendizajes y posibilidades de transformación.


La Travesía remite a movimiento horizontal, cuando decidimos avanzar de esta forma, decidimos conscientemente observar las cumbres desde la distancia, y en perspectiva. Energías y conciencia, están puestas en un tipo diferente de proceso, el foco es amplio y las rutas posibles son variadas, también ambiguas. Para avanzar debemos decidir el camino a seguir, se hace muchas veces apoyado solamente en la confianza de las convicciones del momento. Se hace travesía al caminar.

Travesía y Cumbre remiten a la vida misma, no son opuestos sino que dos aspectos de una sola cosa. La fuente de muchos dolores humanos, tiene que ver con mirar y vivirse la vida solo como uno de estos dos aspectos, la vida como ascenso permanente para alcanzar una sola cosa, o la vida como muchas y múltiples rutas desconocidas e inciertas.

No son las grandes verdades las que dan sabiduría, sino que la búsqueda de ellas. En este sentido, la gran verdad está representada por la cumbre, en tanto la búsqueda de la gran verdad, es la Travesía.

Lo relevante quizás sea preguntarnos como estamos viviéndonos la vida, intentando alcanzar solamente cumbres?, en permanente travesía?, o equilibrando ambos aspectos?


Jorge Milla

A la Ermita con Chopin y piño de ovejas con arrieros

Llegamos con la Rebeca al punto de encuentro. Alguien viene caminando calle abajo por el frente; es Alfonso Concha, que cruza la calle y es une a nosotros. Pronto llegará apuradito Pancho.
Nos subimos al auto de Alfonso y dejamos los otros dos autos en la calle allá a la derecha.

Tanto tiempo sin ver a Alfonso se explica por unas estupendas vacaciones que pasó junto a su mujer en Polonia, Varsovia, en un festival de Chopin al que fue y disfrutó como nunca. Y nos va contando. Lo del concurso; el ánimo, el espíritu de todo un pueblo por celebrar y honrar a Chopin; los seis finalistas; la mujer rusa ganadora. Mira la joya que encontré de ella en Internet:



La mala salud de Chopin, su muerte a los 39 años, su exilio en Paris y también en Londres, donde no lo pasa muy bien. Su corazón ya muerto que viaja escondido de vuelta a Varsovia. Muchas historias nos contó Alfonso y nos deleitó con su entusiasmo, sus viajes por el día a ciudades cercanas: Praga, Viena, Berlin, Budapest.

Me envió este link donde dice está todo lo del festival de Chopin completo, con todos los videos de los concursantes tocando para el que quiera deleitarse. Sino tomas los nombres y te vas a Youtube.

Pancho, Alfonso y Gabriel en el descanso de la cumbre

Nos fuimos a la Ermita donde elegimos caminar por el camino que va al cajón del Maipo, para facilitar la conversación que prometía el viaje de Alfonso. Prontamente pasó una camioneta que Pancho detuvo para que nos llevara, así que de un tirón llegamos al río, yendo Pancho y yo atrás de pie, conversando de su hijo Felipe y su conjunto La Cumbia de Stalin, que había visto días antes y disfrutado de la pasión de su hijo por la música.

Bastó que nos bajáramos para encontrarnos con la cola de un grupo de arrieros que llevaban hacia el interior a un piño de unas 700 ovejas, que fue lo que nos dijeron.
Claro, algunas infantes no se atrevieron a cruzar el río y presenciamos su captura y brutal cruce al otro lado.
La carga de los animales denotaba un largo trayecto, pero no indagamos más detalles, pues la atención estaba en estos pequeños corderitos que corrían y de verdad hacían muy difícil su captura.



Cruzamos nosotros y las emprendimos cerro arriba tras la manada a la que alcanzamos después de algún ascenso.
Vean aquí ese encuentro con el piño en pleno, amenizado el espectáculo por los gritos de los arrieros:



Pasaron y nosotros seguimos otro poco cerro arriba hasta un mirador con un curioso árbol bajo cuya sombra nos resguardecimos y en animada plática nos comimos las naranjas de Pancho y Alfonso, mientras seguimos escuchando las historias de Chopin de Alfonso.
Aquí un video de ese solaz bajo el arbol:



La vuelta fue una larga caminata y animada conversación hasta la Ermita, en pares: yo con Alfonso y más atrás venían la Rebeca y Pancho.

Al llegar a la zona de las casas después del puente, estaba Pedro Encalada, que a la entrada nos había abordado pidiendo mi nombre y teléfono, pues su jefe Silvestre Maira, quería hablar conmigo. Estaba en una puerta que cerraba para poder cobrar los $ 2.500 por persona que averiguó Alfonso estaba cobrando.

Alfonso y Rebeca contemplando las ovejas

Nota: más imágenes aquí y más videos acá.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Re-encuentro en el Pochoco

vista subiendo el Pochoco

Una mañana fresca hace cuando Gabriel pasa a buscarme, sin el calor que acostumbramos  tener otros años en estas fechas de fines de noviembre. Tal como el clima temperado y cambiante de estos días, hoy nos encontramos ante una inusual ausencia de algunos y un significativo re-encuentro con  la María Elena. Los ausentes se pronuncian: Pancho ha partido a la playa, la Consuelo nos avisa que está "lisiada" por un esguince en el tobillo que la mantendrá quieta más de lo que ella desearía y la Vero tiene un compromiso familiar.
María Elena y Rebeca
Somos 3 los que partimos esta mañana al Pochoco: cerro al que no vamos desde hace mucho tiempo por lo erosionado que están sus suelos. Con ganas de exigirnos al máximo comenzamos el ascenso con acelerado ritmo que nos mantuvo mucho más silenciosos para avanzar rápido, Gabriel especialmente atlético esta vez, lideró hasta el mirador donde hicimos una pausa para conversar y ponernos al día con la María Elena que el amor la alejado de los subecerros  pero no de los cerros como aclara ella altiro. Desde allí tomamos fotos y nos despedimos de Gabriel que tenía apuro por llegar temprano para ir a un almuerzo en Curacaví.
Gabrel y María Elena
Seguimos adelante las dos sin perder el ritmo acelerado que traemos y hablando de meditación y cómo aprender a hacerlo, le cuento de mi última lectura del tema escrito por Echart Tolle "El poder del ahora"
libro que además de explicar con lenguaje simple el fenómeno de la mente y la no-mente, va respondiéndo una a una las preguntas que usualmente  nos hacemos las personas sin conocimientos ni experiencia en estas materias. Pincha este enlace al vídeos de Tolle en youtube.com 
Gabriel en el Mirador
En poco tiempo nos encontramos en la cumbre, esperaba ver más caminantes arriba pero al parecer,  a esta hora no está subiendo mucha gente a este cerro. Bajo la sombra de un árbol nos sentamos y seguimos conversando y recordando viejos tiempos comiendo unas ricas nueces y almendras que la elenin trae. Tratamos por unos minutos de meditar, pero al parecer vamos a tener que leer y aprender practicando, ya que la quietud no es fácil de lograr, mientras sigo entretenida partiendo nueces con  las piedras.

Después de un buen descanso, aunque temprano aún, volvemos tras nuestro pasos. Piedras sueltas abundan durante la bajada lo que nos pone en riesgo a algún resbalón o caída. Otra cosa impresionante es ver lo distinto que han quedado los senderos después del terremoto...comentamos ambas lo irreconocible de las rutas especialmente la última parte de la subida.


Fin de camino comiéndo empanadas  donde la .Rosalía con amigos de ruta que persuadidos  por nuestra querida amiga María Elena terminan probando y llevando algunas para el almuerzo familiar. Seguimos la entretenida cháchara con mi amiga en el bus, la amistad nuestra comenzó un día así como este, rumbo al encuentro de amanecida con el grupo de subecerros que en esos tiempos eran generalmente al Pochoco. 
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Buena mañana llena de gratos momentos compartidos por dos queridos amig@s, desafiante cerro por lo exigente y hermosas vistas, aunque bastante cansadas quedamos con ganas de repetir la subida, bajando por el Pochocón en una próxima ocasión...todos invitados ¿Ya?.

martes, 16 de noviembre de 2010

Tras los cóndores

No se porque a la Vero le dio con que quería ver cóndores; y dos cóndores. Así que aceptó que fuéramos a la subida al Pochocón con esa condición.

Partimos ella, la Rebeca, Pancho y yo, Gabriel, en el auto de Pancho, dejando el resto de los autos en la zona de la ex YPF. (cuando reactivarán esa bomba con cafetería punto de encuentro?)



Tomamos una nueva ruta entre los caminos que suben desde la zona del puente Ñilhue en la dirección al Pochocón, camino que nos llevó al encuentro de la ruta ya clásica hacia la cumbre.

La Rebeca destaca el video que le envié de L'Arpeggiata, resaltando la música ahí desplegada con la particularidad de un hombre que canta realmente como una mujer. Nos cuenta que antiguamente a los jóvenes los castraban para que cantaran de esa forma, lo que generó una reacción inmediata de la Vero.
Comento que en el campo las castraciones son frecuentes, pues todos los caballos son potros castrados, los novillos toros castrados, que más viejos son los bueyes. Por lo que las actividades de castración son frecuentes.
Oh sorpresa, algunos no sabían esto y quedaron algo perplejos.



Otro tema tuvo que ver con reflexiones sobre la importancia de conectar de unos con otros, la explicación de la vergüenza en ese contexto, la vulnerabilidad como condición fundamental para conexiones verdaderas y el coraje, necesario para habitar esa vulnerabilidad. Todos temas que vienen de escuchar este video de la Brené Brown.

Cuando ya divisamos la cumbre optamos por salirnos de la ruta y explorar la vía directa. Eso transformó el ascenso en una aventura distinta y en que finalmente llegáramos a la cumbre del Pochocón bastante cansados.


Ahí nos encontramos con escaladores que venían del Pochoco, con alguno de los cuales entablamos afectuosa conversa. Después de degustar las exquisitas naranjas de Pancho, iniciamos el descenso.

Pasamos por ese lugar dispuesto con mesas y asaderas, donde acordamos hacer nuestro ágape de fin de año. Tomamos la ruta rápida de descenso, en la cual de a ratos perdiamos el rumbo y teniamos que pasar por entre matorrales enmarañados.



Tarde llegamos abajo, al punto que Pancho tomó el volante, aceleró cerro arriba a buscar a las mujeres que venían algo más atras, y luego correr a Santiago pues los compromisos eran importantes. De verdad corrimos hasta nuestros autos y Pancho rápidamente desapareció rumbo a su casa.

Ah, cuando veniamos bajando finalmente vimos un hermoso cóndor que nos sobrevoló unas dos o tres vueltas, antes de desaparecer detrás nuestro. Vimos finalmente el cóndor que la Vero quería. En esta foto estamos mirando el cóndor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Noviembre aguas mil!!!

Rebeca, Verónica, Gabriel y Pancho
Se pronosticaba lluvia para este domingo; viernes y sábado con tremendo calor nos hizo pensar que esta vez si que los magos del tiempo estarían totalmente equivocados. !Si! estuvieron totalmente en lo correcto y de mañanita camino a Farellones nos adentramos hasta La Ermita sabiéndo ya que nos pillaría la lluvia en el camino., pero ¿qué mal nos hace mojarnos un poquito?. Llegamos sin paraguas con Gabriel, la Consuelo, Pancho y la Vero que venía de otros aires luego de su viaje a Europa en Octubre.
centro de eventos

Por los tubos hacía arriba y a tomar aire ya que el comienzo es cuesta arriba, escuchando las historias del viaje de la Vero, subimos con la Consuelo de rutera, con oídos bien atentos para saborear sus cuentos que sin duda lo gozó todo: paisajes urbanos y rurales la impactaron, Italia, Holanda, Francia....ulalá, como también la belleza del género humano: especialmente los italianos aclara ella con picardía.
Verónica, Pancho, Rebeca y Consuelo

A medio camino, las gotitas comenzaron a caer suaves y cristalinas y sin pretensión de aguarnos el paseo, se toman el terreno,  mientras el grupo preparado con las cabezas cubiertas con gorros seguimos adelante nuestro camino. La Vero que viene con otros aires y con onda innovadora prefiere mojarse y acoger en su cabeza el agua directamente.Creo que ella nos transmite mucha alegría y trae buenas vibras pero sobre todo con esto de no protegerse del agua, me hace pensar que necesito un viaje a europa también para despercudirme de tanto urbanismo.
subiendo

El paisaje aéreo se transforma rápidamente, las nubes corren sobre nuestras cabezas y la amenaza de tormenta aparece en todo su esplendor. Fina expresión de la naturaleza que provoca e inquieta a las personas de la ciudad, forma parte de la rutina diaria del que trabaja en el campo, mar y montaña, todas personas que se relacionan más intimamente con la natura.
Verónica
LLegamos hasta la torre y desde allí comenzamos tempranamente la bajada porque las gotitas nos mojan y el frío nos llama a volver por un  cafecito caliente junto al horno de barro de don Gabriel y doña Juanita...
flor del cactusfloración

Abajo nos encontramos con un grupo de viciosos del ciclismo que nos ganan el deseado espacio junto al fuego para secar sus prendas empapadas, algo de calor nos llega a nuestros estómagos con el café y el tibio pan amasado que compartimos con Gabriel y la Consuelo. Pancho saca sus reponedoras y exquisitas naranjas para completar el apreciado desayuno al pie del cerro. 
Consuelo, Verónica, Rebeca y Pancho

Siguiéndo el ejemplo de nuestros compañeros deportistas que se cubren la espalda con diarios para no enfriar el cuerpo, con la ayuda de la Consuelo, me arropo con estos para probar la receta contra el frío. Efectivamente es una buena solución ya que abrigada me mantengo hasta llegar a mi casa, datos como estos hay que contemplar a la hora de salir a patiperrear en lluviosos dias por los campos.

martes, 2 de noviembre de 2010

Cerámicas de la Verónica Bornhardt

Nuestra amiga la Verónica, tiene esta oferta de productos, que la María Elena me pide les de a conocer:

domingo, 24 de octubre de 2010

Una subida breve a la canaleta


Solo llegamos al punto de encuentro la Rebeca y yo.

El día despejado total; una brisa fresca durante el ascenso.

Nos fuimos a la canaleta que está a medio camino del Alto del Naranjo. Ahí la Rebeca metió los pies al agua y yo me dediqué a la contemplación consciente.

Mucha gente en la ruta; mucha. Buena onda, mucha interacción alegre con los que nos cruzábamos.

Una buena e íntima conversación con la Rebeca.

Estábamos abajo en el auto, poco pasadas las 12. La nubecita diminuta por sobre el Plomo, ya había aumentado a toda una línea de nubes. En la tarde de este día vi toda la zona de las montañas con nubes gruesas.

Un buen paseo de domingo, y en definitiva esa ruta resulta ser un buen ejercicio.

martes, 19 de octubre de 2010

Día primaveral y florido

Katy, Rebeca y ConsueloDía soleado primaveral delicioso. Aviso que he sido invitado a jugar golf después de almuerzo, así que haré medio cerro en esfuerzo, cuidando guardar energías para la tarde.

Llego con Rebeca a la ex YPF donde nos esperaba desde las 8 am la Consuelo, que había mal interpretado algún mensaje de Rebeca, suponiendo cambio en el horario de la cita.
Un poco más tarde llega la Katy (Catalina) Ruiz.

Nos vamos al puente de Ñilhue y optamos por tomar la cuneta de la primera canaleta. Un guarda parque nos pide registrar en un papel cuantos somos y adonde vamos.

RebecaMucho auto en los estacionamientos, es señal del estupendo día primaveral.

Será una subida lenta, de largas paradas y mucha conversación. Nuestro punto más alto será cuando aparezca la cascada de Vallecito, subiendo esa cornisa que bordea lo que alguna vez hemos llamado las cinco tazas. Ahí nos detendremos y comeremos mandarinas traídas por la Katy y Gabriel, más unas ricas galletas de la Katy.

Katy escribe poesías y quiere publicar. De ahí sale una referencia al blog de Andrea Brandes (poesiadesdelacarcel.blogspot.com) donde publica las poesías de sus alumnos Consuelode la cárcel de alta seguridad (CAS), espacio donde ella agrega fotos y a veces comentarios, para completar o generar el contexto del autor del que cuida su nombre con seudónimos, y pide con fuerza comentarios pues estos refuerzan notablemente su labor sanadora y esperanzadora.

Ah y comentamos el hecho de la existencia de una facilidad (link) para transformar un blog en un libro e imprimir por poca plata incluso una sola copia.

No me perdonan que haya recomendado una película vista la noche anterior de la que no me acordaba ni del nombre de la película ni de la actriz principal. Quedé de buscarla y poner la información aquí:

Julia Roberts



Estuvimos largo rato en el riachuelo, donde algunas se mojaron los pies y disfrutamos de la conversa y el solaz.

Un día precios, con un cerro lleno de flores, con chaguales en abundancia en su notable exuberancia, más la grata compañía.

Rebeca y Katy, se mojan los pies

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