lunes, 30 de enero de 2017

Arrancando del humo llegamos a la curva 32

Seis aparecen en esta calurosa y humosa mañana de verano (29 de enero), a las 8:30 am en el punto de encuentro: Pancho, José y la Lily, José Salinas, que era de Blumos y ahora es de Roca/, la Nancy y Gabriel (quien habla).

Pancho, Nancy, José, la Lily, José Salinas
José quiere arrancar del humo y surge primero el Potrerito. Se le ocurre meternos por Villa Paulina y desde la zona de camping, encaramarnos cerro arriba y llegar a un refugio alemán que hay ahí. Nadie conocía esta ruta así que aceptamos y para allá partimos en dos autos.

la Lily nos muestra su cubre brazos,
mandado a hacer por ella,
usando una tela ad-hoc;
ocurrente la chiquilla.
Y mira su gorro con salida especial para el moño
Al llegar a Villa Paulina en la curva 15, estaba cerrado por "alerta roja" de peligro de incendios.
Bueno, de inmediato, surge la idea de seguir a la curva 32 y eso hicimos.

José, José Salinas, Nancy y la Lily
Caminábamos levemente dentro del humo, pero sabiendo que poco mas arriba ya no había humo. La mirada hacia arriba nos mostraba un cielo azul. como conocemos en días despejados. Pero la mirada horizontal, hacia cerros a la vista, nos mostrada el humo presente.

las mújeres, Nancy y Lily
Los incendios, por supuesto, es tema del día. La falta de liderazgos, tanto en el gobierno como en otras instancias, llama la atención de José.
Traigo a colación a Chul Han, que hace este diagnóstico, de la extinción de los liderazgos, más que nada en el libro En el enjambre, en que analiza el impacto de la red Internet y las redes sociales.
Por eso quizás, esta superación por una catástrofe como esta de los incendios, que nos tiene a todos en ascuas y a esta ciudad de Santiago, bajo una humosidad permanente.

Lily, Nancy, Pancho, José y José Salinas (el anterior José tb es Salinas)
Lo emergente sería el desarrollo de la participación a través de plataformas más allá de las actuales (Facebook y Twitter), por venir. Donde aparecería la voz colectiva, con su inteligencia colectiva, que por el momento, en las redes sociales, no es lo que parece ser.
Si ocurre en la Wikipedia y el mundo Open Source, pero para temas como el actual de participación ciudadana, falta.
Pancho me habla del blog de su hija: link

El paisaje, bello, lleno de flores y verdor; sorprendentemente.
José lee los textos presentes en los nuevos postes que nos guían en el andar. Aprendemos de las cumbres vecinas y del cóndor y sus hábitos monógamos.

José leyendo en voz alta
La ruta es suave, el aire bastante puro, de a ratos, una refrescante brisa.
Llegamos hasta la vecindad de las torres de celulares y de ahí optamos por retroceder, subiendo en la dirección de la mayor cumbre tras nuestro.

Ya cerca de la cumbre, nos cobijamos en una sombra de uno de los pocos arboles presentes y ahí hacemos nuestro campamento de cumbre.
Comemos naranjas de Pancho y frutos secos de varios.
Y seguimos conversando.

José, por una huella paralela
Cerca de las 12 bajamos; pausadamente. Disfrutando del paisaje, el paseo y las estupendas vistas.
Llegamos a los autos, y el visitante, que nos había pasado, con su pareja, y del cual habíamos visto su auto, se había ido. Por algún otro lado llegaron, para nuestra sorpresa, pues los vimos pasarnos, pero no volver a pasarnos de vuelta.

Seguimos en nuestro auto, con José y la Lily adelante, Pancho y yo atrás, en animada conversa de vuelta a los autos.

Buen paseo, ejercicio y conversa. Vamos por más.

viernes, 27 de enero de 2017

Los Tubos ahumados

Llegué a las 8:30 justo y no aparecía nadie así que estaba dudando si partir solo o volver a mi casa, cuando aparece José Salinas en su Jeep rojo. Un rato de conversa nos bastó para darnos cuenta de que seríamos los únicos ese día. Le propuse ir a los tubos y partimos en mi auto.

Al llegar al estacionamiento de la ermita ya habían muchos autos de ciclistas, así que estacionamos por detrás, junto a una caseta de la Municipalidad de Lo Barnechea.

compuerta arriba de los tubos
Partimos caminando en animada conversa, el aire estaba denso, opaco y con mucho olor a humo.
El puente metálico que está al lado de la casa de máquinas está con muy pocas tablas, se nota que las han sacado, quizá para dificultar que entre gente al cerro.

la compuerta misma
Pasando el puente y la pasarela metálica, iniciamos la subida en parte improvisando ya que los senderos se han borrado bastante.
Llegamos a la base de los tubos, donde está la bocatoma y seguimos hasta la caseta de la antena abandonada.

vista hacia el sur
José me comentaba de su cambio de trabajo reciente, lleva solo una semana en su nuevo cargo, y de como esto le ha significado un reacomodo de muchas rutinas. lo que sin duda será muy favorable.
Pasamos la antena y seguimos, el humo a ratos se hacía menos denso y alcanzábamos a divisar algo de cielo azul entre medio de la capa gris que está cubriendo casi todo el centro y sur del país.

José Salinas
La tierra está seca, la vegetación nativa adaptada a este clima resiste el aire seco y caliente, la falta de agua. Es impresionante como subsisten e incluso florecen plantitas por todas partes, algunas diminutas, pero con un papel que desempeñar en el complicado y frágil equilibrio ecológico. Pensamos todo esto mientras Chile arde por los cuatro costados, pensamos en cuantas formas diferentes de vida se  pierden con un incendio, vegetación, insectos, reptiles, animales de todo tipo, pájaros y muchas veces tantos años de  trabajo de personas, familias que en minutos pierden todo.

vista de la ruta
Da que pensar el que el trabajo de los seres humanos consiste principalmente en alterar en forma sistemática y permanente la naturaleza, si pensamos en cualquier actividad, todas de una forma mas evidente y algunas, las menos, de forma mas silenciosa, alteran la naturaleza. Esa alteración no es gratuita, ha terminado por modificar muchas variables que lenta pero sostenidamente nos tienen viviendo en un medio ambiente diferente, y lo más increíble es que ahora nos sorprenden esos cambios.

canal surtidos de aguas entubado
El paseo al cerro cada domingo quizá nos muestra esta realidad en forma más nítida.

Después del corto descanso emprendimos la bajada, esta vez cargándonos hacia el poniente para evitar la pendiente abrupta de la cara norte del cerro de los tubos.

Como siempre un exquisito paseo que nos dejó las pilas cargadas para el resto de la semana.

(texto y fotos de Eugenio Lagos)

domingo, 8 de enero de 2017

A las grandes vistas de la curva 32

Llegaron este día al punto de encuentro: Eugenio, Gabriel, Víctor, Alejandra y Pancho, en orden de llegada.

llegando
La Alejandra quería ir a Yerba Loco, pero al final el grupo optó por la curva 32, que es poco más arriba, camino a Farellones.

vista panorámica
Nos fuimos en la estupenda Van de Víctor. El paseo en auto sería largo.
Nos fuimos conversando y bromeando, aparte de disfrutar el paisaje.
Mucho ciclista en la ruta y mucha ciclista mujer también, que nos llamó la atención.

la señalética
Día soleado. Al llegar arriba y detenernos a apreciar las vistas, vimos un aire brumoso, que teñía un poco las fantásticas vistas que se ven en esta ruta.
Se irían formando nubes cerca de las altas cumbres, que aumentaron en toda nuestra estadía en la ruta.

Alejandra, Pancho, Víctor y Eugenio
La ruta se ha enriquecido con señalética con documentación de flora y fauna local. Algo valioso y eso que no cobran entrada. Valor desde la gratuidad. Será posible ?

Alejandra

La ruta es casi plana, casi a la altura de Farellones. El paisaje florido abundantemente. Flores pequeñitas a flor de piso, arbustos floridos, astromelias, que nombró muy bien la Alejandra. Bellas. Muy bello es paisaje.

Víctor, Pancho, Eugenio y Alejandra
Gabriel, Pancho, Eugenio y Alejandra
Llegamos al loteo de las antenas, pues cada una de las cuatro antenas, tiene su casucha asumo.
En vez de seguir adelante, decidimos volver, pero yendo o ascendiendo a las cumbres que habíamos pasado por el costado. Pancho lideraba.

territorio florido
Llegamos a un punto, con vista, un poco más allá, a un valle por el que solemos andar cuando entramos por la Ermita. Ahí nos sentamos, aprovechando una roca para guarecernos del viento fresco que corría. Comimos, bebimos y apreciamos las aves que nos circunvolaban. Cóndores entre ellas.

vista panorámica

Eugenio y atrás, Pancho y Víctor
Qué buenas y amplias vistas tiene esta ruta. Bellas, al punto que la Alejandra decía que no era necesario fuéramos a Suiza, pues esto le hacía perfecta collera.
Y las nubes que iban en aumento en la zona de las altas cumbres. En el ultimo momento, alguna nube pasó sobre nosotros y nos hizo sombra. Pero solo fue en la última etapa, cuando ya llegábamos al auto.


las curvas a Farellones a la vista
De vuelta, conversando y bromeando, en un exquisito transporte, en una hermosa ruta.
Otro domingo, de ejercicio, contacto con la naturaleza, en buena compañía. Gracias por ello.

martes, 3 de enero de 2017

Comienzo de año en Las Varas

Previo acuerdo con Pancho Balart para que me recoja en la casa que estoy cuidando a las 8:30am, me levanto mucho más temprano, a cumplir labores de cuidadora: servir desayuno-almuerzo a los dos perros y a los dos gatos de la casa. Las porciones se confunden y espero no darles a los perros comida de gatos y viceversa.

Elisa Salinas y Emilia Bunster
Uff! Otro problema, olvidé los zapatos de cerro en mi depto.…tengo que buscar zapatos, reviso closets arriba y abajo, encuentro 3 posibilidades. Escojo por tincada, la suela de los zapatos tiene que ser con hendiduras hondas. Mi número de zapato es pequeño, al igual que la niña de 10 años que vive en esta casa…al parecer calzamos igual. ¡Eso es suerte!

Elisa y Emilia
Pancho me recoge puntualmente y partimos raudos hacia el punto de encuentro. Allí está Gabriel y la Emilia (hija de Gabriel) y muy luego se suman su pololo, el Negro y Elisa, la polola de Diego (también hijo de Gabriel). Partimos 6 rumbo a la Hacienda Las Varas por el camino a Farellones.

Emilia y detrás Pancho y Negro
Comenzamos la caminata por camino ancho hacia la laguna artificial, nuestros compañeros no conocen el lugar y todo les sorprende. Estos jóvenes suben cerros una vez al año, la vida estresada que llevan, les hace mantenerse alejados de esta maravillosa posibilidad de contactarse con la naturaleza.

Elisa Salinas
La subida se hace amena en conversaciones que fluyen, así como el nuevo año, proyectos que terminan mientras otros comienzan. Los principios abren su abanico de posibilidades que más vale visualicemos antes para estar mejor preparados porque siendo el año del gallo, madrugador y revoltoso, lo mejor es no tener lazos sueltos y estar bien plantados para enfrentar penalidades.

Elisa, Gabriel y Negro
Hoy, por ser la primera subida del 2017, (nos pilla con algunos kilitos de más después de tanta celebración) Gabriel en la canaleta, en el momento de descanso, saca debajo de la manga, un resto de Bailey que comparte con nosotros que lo tomamos gustosos. ¡Y finalmente le da el bajo consumiendo hasta la última gota de la botella…Hip!

Rebeca
Luego a la espera del trío dinámico de la Emilia que llenos de desbordante energía, siguen subiendo un poco más, para conquistar otras cumbres cercanas, vemos bajar por empinados senderos varios grupos de ciclistas mientras descansamos bajo el árbol de la canaleta. Me impresiona ver lo casi imposible de entender, ¿que hace a estas personas arriesgarse tanto al realizar este tipo de deporte extremo”?

Gabriel brindando por este nuevo año: SALUD !!
Un poco más abajo ya de vuelta a los autos, somos testigos de que algo sucedió con ellos; probable accidente de ciclistas. Llegan al lugar donde estacionamos los autos varios vehículos que suben en búsqueda de los accidentados, luego ya en la carretera nos cruzamos con bomberos, policías y otros. Espero que no haya sido tan grave pero la duda queda en el aire.

Gabriel y Pancho
Fue un buen paseo, linda mañana, grata conversa, buenos amigos…excelente comienzo del año

Andrea y Negro
SALUD!!

(texto de Rebeca Domínguez)

En solitario al Pochoco el primer día del año

Un Pochoco casi sin gente.

Primer día del año. Me levanto con mucho ánimo para participar en la salida con los Subecerros.
Preparo mi mochila.... pongo agua, frutos secos, muchos abrazos y infinidad de buenos deseos para compartir esta mañana.

Me dirijo al punto de encuentro, como es ya habitual atrasado. Llego al lugar de reunión, no hay nadie, en la calle típica ningún auto. Me detengo un rato a pensar que hacer.

Decido ir al Pochoco, en el estacionamiento dos autos, ninguno conocido.

Son casi las 9:00, dejo la mochila con todo su contenido en el auto y comienzo la subida. Todavía da sombra el cerro por lo que se hace mas liviano.

Cúpula del observatorio y muchas flores brindan lindo espectáculo
 A poco andar me cruzo con una pareja. Habían pasado la noche arriba mirando los fuegos artificiales de Las Condes y de Barnechea. Me comentan duraron 33 minutos. Me entero que hay una segunda pareja que también paso la noche y una niña con un perro que había subido esta mañana. Era el segundo que subía el día de hoy.

Eso me trae a la memoria que tengo el récord de ser el "primero en subir el Pochoco este siglo". El 1 de enero de 2001 me levante tempranísimo, subí cuando clareaba... ese día fui el primero en llegar a la cumbre...

Selfie de mi sombra
A mitad de cerro, en el mirador, saco una foto en que se ven cláramentes mis piernas y algo como mi cabeza. Los brazos los hice coincidir con sombras de las roca. Genero una extraña sombra.

Llegando a la cumbre
El cielo esta totalmente despejado, pero la vista hacia Santiago y hacia los cerros no es nítida. Hay bruma o algún tipo de polvo. Comparto unos minutos con la pareja y retorno. En la bajada no me cruzo con nadie, salvo al final donde encuentro dos o tres grupos (diez personas) que iniciaban la subida.

Feliz 2017...

(texto y fotos de Francisco Toyos)