viernes, 5 de septiembre de 2008

Caracol de Piedra - Naturaleza, dioses y humanos

Hace un par de semanas que estoy ausente del que se ha convertido en ritual esencial de los fines de semana, ascenso dominical con el grupo de los "subecerro", ustedes - mi grupo ahora -.

Ausencia que también es presencia, porque tiene que ver con la preparación de mi ritual de adiós a las grandes Montañas, esas que exigen y demandan a veces más allá de toda lógica. Digo que también es presencia porque es el aprendizaje realizado - en gran parte con ustedes - el que me permite asumir este ritual con alegría y paz.





Mi ritual contempla intentar la cumbre del Volcán más alto del mundo, el Ojos del Salado, la primera semana Diciembre, para ello es necesario entrenamiento físico riguroso, cuestión que no podré hacer con ese necesario rigor, y que espero compensar con aquel combustible llamado pasión, a el acudiré. Necesario es también un muy cuidado proceso de aclimatización a las alturas, proceso que iniciaremos ahora en septiembre haciendo el intento de un seis mil en la segunda región.


Acamarachi se llama nuestra cumbre escogida, voz Aymara que significa caracol de piedra, un muy hermoso volcán de 6.046 metros, también llamado Pili, ubicado al este del gran Salar de Atacama entre el majestuoso Licancabur y su hermano menor, ese que no sabe dormir, el Lascar.




Ahora que habito nuevos espacios, más que pretender la cumbre con obsesión, busco conectarme con la magia de esa zona, y con el espíritu de hombres y mujeres originarios, que vieron en esas cumbres que se alzan imponentes al cielo, un lugar para el ritual sagrado de conexión entre el humano y las fuerzas misteriosas e incomprensibles de la naturaleza. Lo haré en compañía de grandes amigos, cuya presencia servirá para honrar la amistad, fuente de tantas virtudes humanas.




Estando en el Acamarachi y habiendo llegado al punto más alto que mi cuerpo lo permita, daré las gracias a la vida y a los dioses de la montaña por todos los cerros ascendidos y las cumbres holladas en la vida, luego, descenderé satisfecho y feliz, sabiendo que nada dejo atrás, que la experiencia vivida la llevo para siempre conmigo.

3 comentarios:

  1. Gracias amigo por compartir andanzas y reflexiones. De alguna forma nos pones también a nosotros en la ruta de tu ascenso y despedida.

    Escalador de cálida y aguda mirada, iluminas nuestras miradas en la fresca conversación de los cerros.

    Vamos contigo en tu ascenso conectados desde el corazón y el alma, preguntándonos por esta vida y los disfrutes que la naturaleza nos regala.

    Pero mas que nada, la amistad que como dices nos conecta con honrosas virtudes humanas.

    Buena suerte amigo.

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  2. Anónimo8:29 p.m.

    Jorge;

    muy buenas reflecciones, tus comentarios son muy inspiradores. Me voy a aplicar con alguna aventura en primavera.
    No se para que te despides tanto si seguiras subiendo toda la vida, eso si cada vez mas bajo; pero siempre dando al máximo, quizas en varios años sea una proeza mas grande que el ojo del salado un provincia, las seguiremos disfrutando cada vez mas.

    Te acompaño en espiritu en esa magnifica asención en el norte,

    saludos

    andres

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  3. Jorge:

    Al parecer te estás despidiendo de las alturas de los cerros, y te veo tan inspirado que presiento que estas cambiando de meta y has escogido seguir escalando níveles superiores dentro tuyo.

    Vas por el camino del viejo sabio...

    Cariños

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