
Hoy nos conectamos con la ida del papá de Mabel, con la experiencia de la maternidad en las mujeres y como esta alinea todos los sentidos automática y sutilmente, con mi graduación como coach profesional y un ojo en tinta.
Día soleado, brisa fresca, andar rápido para llegar a objetivos de descanso y conversación; ejercicio.

Y, optamos por tomar la ruta de la canaleta en ánimo relajado. De repente en una vuelta del camino, un enorme toro blanco observó nuestro paso a dos metros de distancia, como quien visita o irrumpe en territorio ajeno, sin mas. Pasamos .. y el toro como que no atinó.


Y así fue, el toro llegó al poco rato y se detuvo justo debajo de nosotros a nuestra total vista. Mugió fuertemente varias veces, tiró tierra con sus patas delanteras y .. siguió su camino. Nosotros, quietos, quietísimos. No me atreví a sacar una foto por el temor de que el ruido de la cámara atrajera su atención sobre nosotros.

Volvimos a la ruta de la canaleta y volvimos sobre nuestros pasos hasta descansar nuevamente bajo ese eucalipto.

En el eucalipto conversamos y también meditamos conectados con los ruidos del lugar. Otra subida memorable.
Toda la semana me ha acompañado la energìa de ese toro y tambièn la magica visiòn de esa mariposa revolotendo alrededor nuestro. Dos energìas contrastantes que no solamente estuvieron con nosotros en el cerro, sino tambièn me acompañaron durante la semana. !Que maravilla esta experiencia de los cerros!
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