lunes, 5 de mayo de 2014

Nueve al río Covarrubias

Cuando llegamos a la Shell la Isabel y yo solo estaba el auto de Gabriel, que nos saludó de inmediato al acercarnos.  Nos contó que venía la Paula Christensen, que puso fin a su período de aislamiento en Mallín Colorado. Al poco rato vimos a Mireya, nueva integrante, y luego fueron llegando la Anne Marie, Francisco Toyos, Víctor Bunster, Cristián Estay y finalmente la Paula, seríamos nueve en un domingo que se presentaba con una atmósfera inusualmente transparente con un cielo azul intenso contrastando con los cerros secos, aunque los mas altos y distantes mostraban un poco de nieve. Extrañamos que no haya estado esperando Pancho, como siempre; Francisco nos dijo que seguramente se había ido a Isla Negra, después sabríamos que a pesar de haberse vuelto de la playa para ir al cerro no pudo hacerlo porque amaneció con fiebre. Mejórate pronto Pancho!!

Cristian Estay y Mireya en primer plano
Cristián sugirió tomar el camino de "la quesería" que no sabemos aún si existe o es mitológica, al final del recorrido que hiciéramos unas cuantas semanas atrás por el borde del río metiéndonos desde la Ermita. Consultamos con Francisco Toyos, gran conocedor de todos los senderos, quebradas, cerros y ríos de la zona y nos planteó otras alternativas a partir del mismo camino, así que enfilamos hacia allá en la van de Vítor y el Mercedes de Mireya manejado por Gabriel. Mientras el resto de los autos nos esperaba en la calle de siempre.

el cajón del Covarrubias
Llegamos a la Ermita y nos metimos por un camino de tierra que está interrumpido por un portón, luego de que nos cobraran luca por cabeza seguimos avanzando hasta que llegamos a unas pozas de agua que no quisimos arriesgarnos a cruzar en auto, entonces los dejamos e iniciamos la caminata dirigidos por Francisco.

Mireya y Cristián
La idea era adentrarnos por el río Covarrubias, afluente del Mapocho, por este camino nos comentaba Francisco, se puede llegar hasta el cajón del Maipo en una jornada larga o en dos alojando entremedio.

Sii, es la Paula !
El paisaje, los contrastes, el color del cielo, todo estaba como intensificado por el aire tan diáfano. Distinguimos con toda claridad un par de cóndores que se dejaban mantener relajados en el aire por las corrientes ascendentes.

Anne Marie y Francisco Toyos
A poco andar tuvimos que desabrigarnos, la mañana empezaba a sentirse calurosa. El sendero por el que nos condujo Francisco subía para hacerle el quite a unos pasos rocosos que caían muy empinados al río, entonces desde la altura podíamos ver preciosos pozones y algunas cascadas que se generaban entre las rocas. Muy bonito.

animada conversa a la orilla del Covarrubias
En el sendero nos topamos con un piño de vacas que luego de quedársenos mirando, nos cedieron amablemente el paso encaramándose por el cerro. 
Cuando ya llevábamos un buen rato caminando tomamos un desvío del sendero que bajaba hacia el río, buscando un lugar para sentarnos a la conversa y la comilona habituales. Estábamos tan cerca del río que, a pesar de que varios tenían que volver temprano, bajamos a la orilla y Francisco no aguantó y se sumergió en un pozón bastante profundo y seguro mas helado....salió feliz de haberse dado el chapuzón, nadie mas lo imitó, el resto disfrutamos las tradicionales naranjas y frutos secos que se comparten. 

Mireya, en primer plano; detrás la Isabel y se alcanza a ver la cara de Anne Marie
Toyos y Eugenio en los flancos
Luego de un rato emprendimos la vuelta. Aproveché de conversar con la Paula, que nos contó que está en proceso de cambiarse de departamento y a cada rato se declaraba feliz de haber venido al cerro y también por su situación personal. Muy bien.

Víctor Bunster y Cristián Estay
Bajamos caminando rápido tratando de no atrasar a los que tenían compromisos, al llegar al río nos topamos con un grupo de motoqueros de esos de trial, que venían del cajón del Maipo por la ruta que nos había contado Francisco, claro que en moto es otra cosa...

en la ruta de vueltas
Un paseo que nos dejó a todos felices por haber descubierto un sendero nuevo, por el día de aire tan limpio y por el ejercicio que,  todos comentaron, nos cambia y revitaliza la semana.  

Gabriel, en primer plano
(texto de Eugenio Lagos)

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