lunes, 18 de abril de 2011

Canturreos bajando del Potrerito

Aviso: a partir del próximo domingo la hora de encuentro es a las 8:30 am, horario de invierno.


Día completamente despejado, con un aire bastante más traslúcido que el habitual en Santiago.
Llegamos al punto de encuentro con la Rebeca, comentando que esto de salir prácticamente oscuro de nuestras casas se empieza a hacer incómodo.

Rebeca punteando, luego Consuelo, Alejandra y Francisco

Vemos a la Consuelo que ya ha llegado y se apronta a dejar su auto a la vuelta.
Luego llega Francisco Valdivieso, con sus zapatos nuevos puestos, detrás la Alejandra Cambiaso y un poco tarde, pues prácticamente venía desde la costa, Pancho Balart. Y se armó el grupo.

Al frente figuraba un tremendo grupo, de unas 30 personas, desde donde cruza la calle la Ana Cox a saludarnos y contarnos que iba con el grupo de los Malayos a la Ñipas por el día.

Francisco y Consuelo
Decidimos ir al potrerito en las cercanías de la puerta de entrada de la Disputada, principalmente por que en un lugar como ese, se apreciaría aun más la belleza del día.

Nos fuimos en dos autos, en animada conversación. El tema de mi auto (el de Balart), fue la estafa que sufrió mi hija esta semana, que documenté en esta entrada de mi blog.

recta final
Sorpresa, estupor, rabia fueron las reacciones de los que iban en el auto. Y las reflexiones del crimen a la confianza ambiental, un bien tan apreciado. Después de esto te puede pasar que si se te acerca alguien a preguntarte por la dirección de una calle, salgas arrancando aterrorizado, sin que el turista entienda nada de lo que está pasando.

Íbamos en tan animada conversación que si no es porque me gritan (yo iba manejando), me paso del punto de destino.

Alejandra, Rebeca y Consuelo
Bromeamos con el estado calamitoso del cartel que prohibe la entrada a ese recinto privado.

El aire era para mascarlo, el día fresco (yo iba con polar al principio), ninguna gota de nieve en los cerros adyacentes, en esta época del año, con amplias y traslúcidas vistas.

Arremetimos con cierta rapidez hasta el potrerito y de ahí seguimos casi sin parar, por la vereda derecha, del agua.

Pancho y Francisco
Cuando llegamos a las rocas, que muchas veces fueron nuestro punto final, Pancho que iba de puntero siguió derecho cuesta arriba.
Seguimos un buen rato más hasta unas rocas con forma de hondonada, donde incluso imaginamos un spa incrustado.
Ahí establecimos nuestro punto de cima, abrimos nuestras mochilas y compartimos los alimentos.


Las naranjas de Pancho fueron muy apreciadas, lo mismo que los plátanos de la Alejandra.
Esta última se animo y arremetió sola hasta la siguiente cumbre que se veía desde donde estábamos.

Después de un tiempo ahí de disfrute, descanso y animada y franca conversación, decidimos emprender el retorno.

Rebeca
Pancho encontró en Francisco un par empresario y no pararon de hablar hasta los autos.

Las tres mujeres no pararon de hablar, en una mucho más animada conversación, quizás por la agitación de los nuevos idilios de la Rebeca y Alejandra.

Alejandra
Yo me dediqué a sacar fotos a cierta distancia y a deleitarme del paisaje en un ánimo más contemplativo.

Un exquisito día de un grupo que en su entusiasmo terminó cantando en grupo en animadas y felices interpretaciones. Volver, volver, volver y Yo soy el rey, fueron algunas de ellas.

potrerito

1 comentario:

  1. Muy conversado y gozado esta subida, además llegamos muy rápido + arriba de lo que lo habíamos hecho anteriormente.

    Hace falta respirar a lo largo y ancho de un buen aire y paisaje.

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