jueves, 13 de septiembre de 2012

Encuentro con la Rebeca en una variante de Las Varas

Llegamos Isabel y yo al punto de encuentro en la, aparentemente en proceso de remodelación, estación de servicio Terpel y nos encontramos con Janett y Chepa que estaban esperando al resto del grupo, como pasaban los minutos y no veíamos que nadie mas aparecía Isabel llamó a Pancho Balart y yo a Gabriel, pensando que quizá se habría modificado el punto de encuentro o la hora.....sin embargo pasaban los minutos y nadie mas llegaba, entonces decidimos que seríamos cuatro los que emprenderíamos la caminata subecerros de hoy.

Janett, Chepa e Isabel
Janett sugirió subir el San Cristóbal, porque no lo babía subido y además aprovechar de ir a Misa, pero finalmente decidimos explorar nuevos senderos por el ya conocido sector  de Las Varas.

Dejamos ambos autos junto al estacionamiento de modelitos del 40 y 50 que están languideciendo donde siempre  iniciamos el camino a pié y decidimos seguir por el borde sur del tranque hacia el oriente, donde nos encontramos con un buen camino, ancho que nos intrigó bastante por su buen estado ya que no parece conducir a ninguna torre de alta tensión ni tampoco a otra instalación que amerite ese tipo de camino.....la conversación fluyó animada entre los cuatro, poniéndonos al día de las novedades de cada uno ya que hacía tiempo que no nos encontrábamos. El simpatico perro alargado de pelo negro ondulado (mezcla de salchicha con algo mas) bautizado Cachupín por Lucho Latorre en excursiones anteriores, se sumó a nuestra caminata.

un descanso
A medida que avanzaba el día y nos iba pegando el sol íbamos despojándonos de los abrigos a los que obligan los aún fríos matinales de esta primavera que se acerca.
Nos sorprendió la cantidad de flores que empiezan a abrir, especialmente unas azules, moradas otras, arbustos de flores rojas y mucho verde, las vistas hacia la cordillera ya con menos nieve lamentablemente, nos hicieron detenernos varias veces.

Seguimos el camino doblando en dos oportunidades hacia la izquierda, buscando seguir un sendero ancho que parecía empinarse levemente, hasta que nos cruzamos con un baqueano "de a caballo" a quien le consultamos por el destino del camino, nos señaló que llegaba hasta el canal. Efectivamente seguimos caminando y nos encontramos con nuestra conocida "canaleta" pero en condiciones mas disminuídas, con claras muestras de haber sido reparada recientemente con una ingeniosa utilización de neumáticos de camión que formaban verdaderos túneles para defender la canaleta de aluviones de tierra que se notaba la habían afectado recientemente.

Janett, Isabel y Eugenio
Seguimos entonces subiendo por un nuevo sendero mas angosto hacia la izquierda sobrepasando el nivel de la canaleta y adentrándonos en una ladera preciosa con una vista cada vez mas espectacular de la ciudad, que antes veíamos en un ángulo mas cerrado y que ahora veíamos con mucha mayor amplitud. En un recodo con buena vista nos sentamos a compartir lo que llevábamos: naranjas la Isabel, mandarinas la Janett y la Chepa y yo, algunos frutos secos. Cachupín también hizo un alto y, sentado a prudente distancia nos observaba atentamente, solo se acercó cuando le ofrecimos unos trocitos de galleta que educadamente aceptó.

flores
La conversación saltaba de temas aeronáuticos, temperatura de los vientos, densidad del aire y afines, hasta cuestiones legales, ya que ambas hermanas Fuentealba son abogadas aunque ejercen en diferentes ámbitos; al darnos las 11 y media empezamos a bajar por la misma ruta, con la alegre compañía de Cachupín que iba mostrándonos el camino y persiguiendo uno que otro pájaro. En ese trayecto aproveché de conversar con Janett, de su nuevo trabajo como integrante del Tribunal de la Propiedad Industrial, ( marcas y patentes) cuestión que es muy interesante y sobre la que poco se sabe.  Ambos estuvimos de acuerdo en que es un tema que tiene fama (y no solo eso), cuya tramitación - en el caso de las patentes- es largo y engorroso, pero para ella como abogado, es tremendamente interesante y novedoso.

Bajando nos cruzamos con muy poca gente, un grupo de unas seis personas, entre ellas algunos gringos, comentaron fascinados la belleza del lugar; ya llegando al tranque me acerqué galante para abrir a las damicelas una puerta -de esas con varios palos verticales amarrados con alambres-, ellas pasaron agradecidas y yo sin darme cuenta me puse a cerrar nuevamente pero del lado equivocado, lo que generó una buena cantidad de risas en el resto y también en mí, por supuesto.

los nuevos brotes
Nos quedamos un rato en el tranque descubriendo que por su borde poniente tiene un bonito Vía Crucis, con estampas en madera, muy bonitos, con muchos rosales plantados entre las estaciones y una gran cruz en la parte mas alta. Acotamos  que ninguno lo había notado a pesar de las muchas veces que habíamos pasado por ahí.

Seguimos bajando y nos topamos con la Rebeca y Hernán que, con abundante protector solar en la cara se aprestaban a iniciar su caminata aparentemente por el mismo sendero que acabábamos de hacer nosotros. Al pasar por su casa Cachupín nos dejó corriendo alegremente, seguramente a contarle a sus congéneres perrunos la caminata de hoy.

El comentario general fue que estuvo muy bien elegida la nueva ruta que bautizó la Chepa como "Las Varas Oriente", muy agradable en todo sentido. Una pena que no hayan llegado mas subecerros, esperamos que la concurrencia no mengüe ya que los cerros por estos días de primavera están en todo su esplendor.

(Texto de Eugenio Lagos y fotos de la Janett Fuentealba)


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