lunes, 18 de febrero de 2013

Por la ruta del Alto en un fresco y semi nublado día de verano

El día aparecía cerrado, nublado, incluso en mi viaje al punto de encuentro tuve que usar varias veces el limpia parabrisas, por la llovizna que caía.

Ahí me esperaban María Elena del Valle, Isabel y Eugenio Lagos. Fuimos cuatro.

Isabel y Eugenio
María Elena, Eugenio e Isabel
La idea que patrocinamos con María Elena de ir al Pochoco, no fue acogida por Isabel, así que terminamos yéndonos a la ruta del Alto del Naranjo, de común acuerdo.

Pagamos, nos registramos y las emprendimos por una primera parte de rocas mojadas y resbalosas, por lo que tuvimos que tomar especiales resguardos.

Se empieza a abrir la nube
Yo me puse un cortavientos por sobre mi polera, para no mojarme completamente con la garuga ambiental, que fue decayendo a medida que subíamos o a medida que pasaba la mañana.

La presencia de María Elena sirvió para atender muchas consultas de personas del gran grupo que es y ha sido este grupo de los subecerros. Así que empezamos con mucha entrega de información y copuchas de todo tipo. Una sensación de comunidad, donde hay parejas que se han formado y se siguen formando, hasta roces y distanciamientos por fricciones entre personas, no siendo yo alguien ajeno a estos menesteres. Un huevón jodido en ocasiones.

María Elena, Gabriel e Isabel
No se porqué de repente estábamos conversando de la basura y como se han ido incorporando prácticas de botar basura segmentada, en Puntos Limpios, etc.
Eugenio, arquitecto, dio lo que me pareció una buena idea, que fue habilitar las rotondas como puntos de almacenamiento de basura clasificada por los mismos ciudadanos.

María Elena
El cielo empezó a mostrar escenas increíbles, a medida que se abrían espacios entre las nubes que mostraban pedazos del cerro al frente y después pedazos de cielo. Todo esto de a ratos en gran dinámica, con nubes y trozos de nubes que hacían movimientos rápidos incluso cerca nuestro.
Estuvimos varias veces detenidos, maravillados, mirando el espectáculo escénico que este día nublado de nubes bajas en desplazamiento, nos regalaban.

Eugenio e Isabel
Pasamos del canal para arriba y un poco más allá nos detuvimos a deleitarnos con la vista y los comistrajos que algunos habían traído. Puede haber sido el cansancio de alguno, el espectáculo que no detenía o el haber comido, lo que nos hizo decidir que hasta ahí no más llegábamos y decidimos irnos a un punto más abajo y hacer un instante de meditación.

sesión de meditación
Bajamos conversando, mirando la escena y saludando a los que subían. Con Andrés Zabala nos detuvimos a conversar un rato.

Le hablé a María Elena del caso de la revista Orsai y de si no habrá alguna posibilidad de hacer algo del tipo entre gente del mundo de la cultura en que ella se mueve. Salieron algunas ideas, contactos posibles y se me quedó en la retina su comentario, de que la vida del trabajo era tan exigente de tiempo y energía de las personas, que después que salían del trabajo, poco o nada querían saber de las mismas materias.

Gabriel, María Elena con su gorro del Valle del Elqui, e Isabel
Isabel nos contó de sus vacaciones en Conguillio, en camping con tres de sus hijos, que nos hizo sentir los aromas y paisajes de nuestro bello sur.

Fue una estupenda mañana fresca y hermosa de verano, que terminamos con María Elena donde la Rosalía comiéndonos sendas empanadas de pino con coca-cola light. Y conversando.

allá adelante la María Elena, a pleno sol

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