domingo, 27 de octubre de 2013

Al Potrerito contra viento y marea

Un día muy especial: iba mi hija Andrea; con su pareja Pablo. Ella con zapatos nuevos de subir cerros; una buena inversión, en todo sentido; un anhelo de hacía mucho tiempo.

Los paso a buscar y llegamos a la ex-YPF donde ya estaba Pancho esperando. Al poco rato llega otro auto, que se estaciona detrás y se bajan José Manuel Salinas y Lily Reginato; tiempo que no venían.

José Manuel, Lily, Pancho, Andrea y Pablo
Propongo volver al mismo cerro del domingo pasado, pero José Manuel se opone por tener que volver a la ciudad, al tráfico y a las micros. Optamos por el Potrerito y nos fuimos todos, los seis, en el auto de José Manuel y la Lily.

Andrea y sus zapatos nuevos
Larga tirada, en un día precioso, soleado, un poco de nubes elevadas, poco tráfico y los ciclistas de siempre. Alabamos el último tramo del camino.

ganado en el potrerito
Estaban haciendo trabajos en la ruta, con máquinas moto niveladoras y aplanadoras, con un tipo con un minúsculo letrerito "Pare" al medio del camino y el parado a su lado, elevando su mano en señal de alto.
Pero nuestro amigo al volante, pasó raudo ignorando toda autoridad presente. No se las dio nomas.
El alboroto adentro del auto lo hizo detenerse y retroceder un poco, Lilu se bajó a dar excusas y a decir adonde íbamos, que era solo un poco más allá. Que esperemos unos 5 minutos.

Lily, José Manuel y Pancho
Al poco rato uno de los maquinistas de las máquinas nos dijo "váyanse por el lado derecho nomas" y partimos.

Subimos pausadamente, con detenciones para disfrutar de la vista y del aire, que estaba en su punto. Incluso soplaba una brisa que lo hacía más agradable.

la primera es la Andrea
Estamos en primavera, nos lo recordaban las muchas flores en el camino. Es tal la belleza que no es posible no estar ahí, consciente del estar ahí, maravillado de tanta belleza.

ascenso con descansos contemplativos
Un breve descanso en la roca y al potrerito, donde nos esperaba un piño de unas 15 cabezas de ganado, con terneros, vacas, y hasta un pequeño toro.
Después de un breve descanso en la roca del potrerito, nos dirigimos al ganado y seguimos luego hacia el ascenso por el borde izquierdo, que vimos había tenido un incendio, probablemente hacía un par de años.

Lily y José Manuel
Llegamos a nuestra cumbre del día, al borde de un acantilado hacia la izquierda y ahí nos instalamos a comer naranjas de Pancho y frutillas deliciosas, pues venían preparadas y con tenedor, de la Lily.

Andrea y Pablo
Después conversar y bromear un rato, iniciamos la bajada, que fue muy consciente pienso yo, pero rápida.

contemplando el ganado
Al auto y de vuelta a casa. Estupendo grupo, estupendo paseo y estupendo día.

Andrea en la proximidad de los animales

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