miércoles, 13 de noviembre de 2013

A las Varas entre ciclistas

En el punto de encuentro miramos hacia la costa y está despejado. Miamos hacia la cordillera y el pronóstico de lluvia, nos hace sentido. Uno de nosotros ve pasar una camioneta, con nieve.

Estamos: Pancho, Francisco Toyos que llegó con la Anne Marie, Isabel y Eugenio, y yo, Gabriel.

Toyos, Eugenio, Isabel, Gabriel y Pancho
Después de una estirada deliberación acogemos la propuesta de Pancho por irnos a Las Varas.

Llegamos en dos autos, y el portón está cerrado con llave y los cobradores, ausentes.
Partimos entonces hacia la derecha donde al poco andar nos recibe una puerta negra y robusta que nos invita a llegar hasta ahí nomás.
Pero Pancho conoce un derrotero bypasseándonos el obstáculo; lo seguimos.

ciclistas en la cumbre
Pasamos frente a esa casa en la punta de una colina y seguimos a otra casa con varios corrales con caballos en cada uno.

Seguiremos una huella de bajada de bicicletas, siguiendo un ascenso duro, hasta la cumbre, donde nos encontraremos con una buena bandada de ciclistas.

Anne Marie, Pancho, Eugenio, Toyos e Isabel
Esa será nuestra cumbre del día.
Naranjas de Pancho, frutos secos de Eugenio y manjar en bolitas de Anne Marie.
Seguimos las conversas de los ciclistas; un poco metemos la cuchara; poco.

Toyos, Eugenio, Pancho, Anne Marie e Isabel
Vemos como varios se cambian de casco, por uno que les proteja mejor la cara. Ajustan sus rodilleras y coderas. Parece que van preparados para alguna posible sacada de cresta. Bajan echos una zumba hacía el estadio de la Católica.

Descendemos por la misma ruta por la que subimos prácticamente. Voy adelante con Pancho, conversando. No había dormido mucho la noche anterior, por una fiesta ruidosa en la casa de su vecino.

se van los ciclistas
Al llegar abajo, saludamos al tipo en la caja y pasamos de largo con Pancho. Escucho a una señora que aparece y logra cazar a los que venían atrás y logran hacerle la extracción de dinero del peaje; a nosotros no.

Nos vamos, pausadamente, percatándonos que la habíamos echo bastante corta, pues eran como las 12:30 cuando íbamos ya en los autos.

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