domingo, 27 de noviembre de 2011

Sacando la rabia en la curva 32 camino a Farellones

Estoy afónico, algo, mientras escribo estas líneas. Ya sabrás porqué, pues su origen viene de un momento en el cerro, esta mañana.

Nos reunimos en nuestro punto de encuentro, Pancho, Lucho, la Rebeca y la Isabel, aparte de quien habla, Gabriel.
No se porqué se me ocurrió esto de la curva 32 del camino a Farellones, pero fue adonde las emprendimos los 5 que éramos, en el mercedes de Pancho, yo manejando.

Lucho Latorre con las últimas curvas a Ferellones detrás
El paisaje precioso, los cerros verdes, con manchones de flores por aquí y por allá. Quien diría que en esta época del año esta zona se pone tan hermosa. Aparte del aire traslúcido por la altura y las amplias vistas a cerros y fondos cordilleranos.

Estacionamos el auto después de un andar lento, tanto por la disposición general a contemplar el paisaje, por un par de mareados del grupo, como por la buena música y la buena conversación que queríamos prolongar.

Rebeca, detrás la Isabel y luego Pancho (más atrás venía Lucho)
Es una huella casi plana, subiendo y bajando suavemente; pero de repente Pancho y la Rebeca que iban adelante, las emprenden cerro arriba, que al percatarnos, arremetimos también el resto.
Se ve claramente que a estas alturas, unos 2.000 mts sobre el nivel del mar, el resople es mayor que más abajo donde solemos andar.


Vamos a lo de la afonía. Veníamos ya bajando cuando un comentario de la Isabel denota una cierta rabia con la tarifas que le dije cobraba Wilson Araya, el gran Wilson Araya, por sus sorprendentes consultas, desde un don suyo muy poco frecuente.
Y nos pusimos a hablar de la rabia, esa emoción que prácticamente todos incubamos, por una u otra razón en nuestro interior, y que nos puede hacer malas pasadas. Propuse hacer un ejercicio que ya habíamos hecho en otra ocasión en los cerros, que consistía en ponerse frente a un acatilado, estábamos frente a unos estupendos y gritar a todo pulmón nuestra rabia en el lenguaje que surgiera, cualquiera este fuera.
Y eso hicimos, dos veces, con consecuencia insospechadas como esta semi afonía en que ando y otros efectos indistinguibles a simple vista, salvo esa sensación de quedar como suavecitos después de la descarga desde la punta del acantilado.

sacando la rabia frente al acantilado
Corría una brisa fresca, nunca nos dio calor, que en un momento me sacó el gorro, el que se elevó por los aires y cayó poco más arriba de donde íbamos ascendiendo. Tuve que apretar una cuerda corredera que me lo aprieta a la cabeza para que esto no volviera a suceder.

Isabel, Pancho, Rebeca y Gabriel
Otra situación cómica de esta subida, que refleja la confianza instalada, fue que una persona del grupo sabía el origen de la frase "pegarse un polvo"  y nos la contó. Una de las preguntas fue acerca de la certeza que ella tuviera que ver con que antiguamente el tabaco venía en polvo, y los hombres en las minas salían a hacerse un cigarro y fumárselo afuera, cosa que derivó en salir con alguna mujer y lo que pasaba afuera no era solo el fumarse el susodicho cigarro.
Bueno, a continuación cada uno contó que pensaba que podría ser el origen de esta frase, "echarse un polvo", y la diversidad de las historias contadas nos sorprendió y vuelve a alegrarnos la belleza de la diversidad. (una búsqueda en Google del tema)

Nos instalamos en una cumbre desde donde teníamos a la vista un amplio espectro de la cuenca de Yerba Loca, mientras unos cóndores se elevaban a cierta altura, nos comíamos las naranjas de Pancho y los que no estaban a dieta, las galletas de Lucho.

vista de Yerba Loca desde lo alto
Otro tema que conservo en mi retina, pero este ya más en el auto a la vuelta, fue un caso de un colegio que estaba, producto de las tomas y paros de clases, literalmente quebrado. Los padres, al menos muchos de ellos habían pagado sus mensualidades, los alumnos no habían recibido el servicio educativo y el colegio junto a padres, habían optado por pedir ayuda a la municipalidad, sin muchos resultados.
La historia venía de una madre afligida por la catástrofe que todo esto estaba significando para ella y sus planes de educar a sus hijos y la no menor inversión que ello le significaba. Esta había pedido ayuda al MEO cuyas respuestas e inoperancia la habían dejado perpleja.

Pancho, Rebeca, Isabel y Lucho
Este problema no es solo de ese colegio, sino de muchos colegios. Y me quedé pensando en el manso tete que esta dimensión del problema educacional podría acarrar. Si incluso contaron que en los colegios que andan bien están apareciendo letreros que dice "no insista, no hay cupos", claro reflejo de padres desesperados que buscan resolver su problema, siendo que los que lo desencadenaron fueron sus mismos hijos, por las tan loables causas.
¿Qué lío, no?

Bueno, un paseo maravilloso, de no tanto esfuerzo físico, pero gran deleite estético y de relaciones humanas.

dedales de oro

Nota: Lucho Latorre nos contó este domingo que padece de alta presión, producto de lo cual tiene que tomarse una pastillita todos los días y que producto del efecto del ejercicio que le significa subir cerros todos los domingos, pudo baja la dosis a media pastillita diaria. Un dato relevante, no?

3 comentarios:

  1. Anónimo11:10 p.m.

    Gabriel, hola, me encanto tu posteo, linda mañana tuvieron, y quiero decirte ademas, que creo que el problema por el cual los estudiantes se manifestaron de diferentes formas no lo generaron ellos, la desigualdad, la mala calidad y el lucro en la educacion esta instalado hace tiempo, probablemente antes que ellos nacieram, ellos corajudamente dijeron basta, nunca antes esto habia ocurrido. Benditos estudiantes y pienso que poco los apoyamos los adultos, que pena.

    Cariños
    Vero

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  2. Anónimo7:42 a.m.

    Nuevamente Gabriel nos permite recrear la mañana de domingo, con su fiel y dinámico relato --no solamente de los hechos--, sino que de lo conversado. Como el viaje lo hice en la parte de atrás del auto, pude asimismo conocer otras facetas de mis amigos Pancho y Rebeca: en el caso de Pancho, su experiencia de su vida en las tierras del Tío Sam, conquistando la vida en un país lejano.

    Gracias, a mis queridos 4 amigos de esta jornada, de este domingo inolvidable.

    Lucho Latorre

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  3. Anónimo4:47 p.m.

    Gabriel, debes haber tenido mucha rabia para quedar afonico ¡¡

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