domingo, 18 de diciembre de 2011

Por la ruta de los Llanos y la variante de Pancho

Ojo: acordamos con María Elena cambiar el horario de nuestros encuentros los domingos a horario de verano, es decir, los próximos encuentros son a las 8:00 am y no a las 8:30.

Bueno, hoy llegaron a la cita 11 personas. Un buen número después que el domingo pasado fueron solo 2 (fin de semana largo). Me pregunto cuantos llegarán el próximo domingo 25 de diciembre.

foto del grupo
Llegaron Pancho Balart, Isabel Eguiguren, Lucho Latorre con su yerno Enrique Covarrubias e hijo del mismo nombre, María Elena del Valle, Claudia Villar, Marisol Rosas, Ana María Díaz, Martín Wielandt y yo, Gabriel Bunster. Un buen lote, con varias personas de primera vez.

Día soleado de verano, optamos por la ruta de los Llanos de Javier, con la variante de Pancho Balart, que consiste en poco más allá de la zona de los escaladores, arremeter hacia la izquierda cerro arriba.

descanso en la zona de los escaladores
La verdad es que esta ruta no está exenta de dificultades y tuve que ayudar a una de las nuevas, la Ana María que andaba con zapatillas de tenis, buena parte del ascenso y incluso después en la bajada.

La animada conversa en pequeños grupos o parejas abundaba, como siempre en estas caminatas. Los temas diversos, incluidos los negocios, los oficios y actividades entre los que venían conociéndose e incluso los temas más personales.

Claudia Villar y Ana María Díaz
Recordamos en la parte más escarpada, la primera subida que hizo con nosotros, Francisco Valdivieso, que vino con zapatos de vestir, osea lisos por debajo, cuando mostró su ADN competitivo, poniendo a los líderes tradicionales del grupo, en aprieto, pues él insistía en pasarnos e ir en la delantera.

María Elena, Marisol, Claudia, Isabel y Pancho
No tuve la oportunidad de conversar con más concentración con Martín Wielandt, que suele hacerme reír a carcajadas, aparte de las elucubraciones incluso filosóficas que solemos hacer. En todo caso amenazó con hacer una junta de este grupo, en su nuevo campo cerca de Santiago, en fecha no muy lejana.

la familia Latorre
La simpatía de rambo, Lucho Latorre, estuvo a la altura de su estilo tradicional, compartiendo sus tradicionales galletas de champaña, que generosamente distribuye entre todos los miembros del grupo. No lo vi muy dado a gestos de ternura hacia su heroico nieto, que subió sin chistar y sin disminuir el ritmo del grupo, que llegué a pensar no cuadraba con su imagen instalada de rambo.

feliz entre las mujeres
La María Elena, con su fuerte carácter y simpatía, nos dio sus consabidas clases instruccionales de materias tan diversas como la geología y paleontología, aparte de ponerme los puntos sobre las íes por mi excesiva cercanía con la dama a quien gentilmente ayudaba por sus zapatillas deslizantes.

en la cumbre
Descansamos todos en una declarada cumbre, bajo una exquisita sombra de un quillay y comimos los alimentos que se compartían a diestra y siniestra. La naranjas de Pancho, los notables damascos de la Isabel, las galletas de Lucho y otras cosas que no me acuerdo.
Todo esto en una cumbre, donde una agradable brisa nos refrescaba de a ratos y frente a una vista notable de montañas.

una cumbre intermedia
La bajada fue más bien rápida y resbalada, para después de una relativa espera en los autos, arrancar cada uno a sus particulares destinos, luego de un memorable día de paseo montañero, ejercicio y buena onda.

Astromélias naturales, en abundancia en el cerro

3 comentarios:

  1. Anónimo8:32 a.m.

    Este mismo domingo a las 20:00 la Rebeca se presento junto a su familia en la Iglesia del Colegio Santa Ursula. Fue una bella presentacion... Felicitaciones Rebeca.

    Saludos,

    Francisco

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  2. Anónimo9:11 a.m.

    Espléndida la idea de partir a las 8 en esta temporada de verano.
    Magnífico relato de Gabriel. Así efectivamente transcurrió aquel domingo 18 de diciembre, con un calor a ratos intenso pero con un grupo extraordinario que mitigaba esos efectos con su simpatía y los refrigerios.
    Teniendo como guía a nuestra querida y encantadora M. Elena, era presagio de un cerro y una ruta más exigentes: su juventud y su experiencia son la combinación exacta para aquello, así como su deseo de exigirnos más en nuestro propio beneficio. En abril nos ofreció un paseo por el día al Cajón del Maipo, ruta larga pero más amable.
    Agradezco asimismo elogios para el pequeño Enrique, un verdadero hombrecito a sus cortos 8 años: ni una queja, antes bien, contento y concentrado en su labor: llegar a la cumbre ("Nieto de tigre, tiene que salir rayado"...¿qué se sentirá ser nieto del mismísimo Rambo?...).
    Un relato fidedigno, al que sólo puedo agregar la simpática y fiel compañía del Cachupín de turno, cuya canina escolta fue recompensada con galletas y agua, este último bien a la sazón escaso y apetecido. Martín, un hombre sensible y amante de los animales apostó por él y se le improvisó un recipiente eficaz para el agua.
    Lamenté mucho perderme el concierto de la Familia Domínguez, pero mis obligaciones religiosas me tenían comprometido para esa hora pues el sábado no cumplí con aquel compromiso: Rebeca, ¿habrá otro concierto?: me encantaría concurrir, sería un privilegio.

    LL

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  3. Gracias Francisco por tus palabras... fué muy emocionante encontrarlos a ti y tu mujer.

    Luchito, no habrá otro concierto de navidad seguramente hasta el próximo año, les aviso.

    Me parece excelente idea la de exigirse un poco más, la María Elena pone ese toque en los cerros, tiene que subir más seguido con el grupo.

    Buen posteo Gabriel, y veo a los hombres muy sonrientes rodeados de estupendas mujeres...me alegra saber que el grupo aumenta y el género femenino se toma los cerros en bandadas. Buen pronóstico 2012.

    Saludos a todos y espero subir para la próxima.

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