domingo, 15 de julio de 2012

Una experiencia primaveral en un duro Pochoco

Fin de semana largo, domingo soleado, los autos pasan raudos a la zona de canchas de esquí, mientras 5 nos encontramos, alegres y entusiastas, en el punto de encuentro.

Pancho, Manena, Janett, Gabriel y Paula

El Pochoco fue la opción seleccionada, con el Manquehue como segunda opción. Son los esquiadores que nos inhiben de entrar en su corriente y probable taco en la Ermita, donde controlan los pacos si llevan cadenas.

La cumbre en el caso del Pochoco está a la vista prácticamente todo el trayecto, y las más nuevas la ven tan alto que expresaban y pensaban que jamás llegarían. Sin embargo todos llegamos, unos más cansados que otros, pensando incluso en la buena dosis de ejercicio que era este cerro, comparado con el Guayacán, tan frecuente últimamente.


En esta foto, aparezco en el primer mirador, contemplando el smog que se ve bastante malo (ver mas). Pensar que después de este momento de buen aire, tendremos que sumergirnos en eso.

Con razón un hijo mío y un par de sobrinos, han migrado al sur, buscando mejores aires y mejor calidad de vida.


En el mirador hicimos una parada más larga, para retomar el aliento y disfrutar de la vista.

Les conté de, y recomendé, la película de Aung San Suu Kyi, la premio nobel de la Paz, que aun sigue luchando por la democracia en Birmania, que al menos en la época de la película era gobernada por un dictador, loco y criminal, como el peor. (ver Trailer)

Manena y Pancho
Llegamos a la cumbre, por el lado para que vieran las manchas pintadas blancas de la cumbre, que alguien puso ahí para poder mostrarle a algún amigo desde Santiago, cual exactamente era la cumbre que subía todos los fines de semana.

Arriba comimos nueces, frutos secos y mazapanes, que aportaron la Janett, la Manena y la Paula. Fue una merienda contundente y exquisita.

foto de cumbre
Antes de iniciar el descenso, pedimos nos sacaran esta foto de cumbre.

Bastante gente en el cerro, a pesar de ser un día de fin de semana larga. La bajada fue lenta, pues Pancho se vio afectado por el retorno del dolor de su lesión ya antigua, de esa bajada del Pochocón.
Lo acompañó en la bajada la Paula, que también se vio afectada por malestares en los pies.
Le echamos la culpa a la mala calidad de la ruta, gastada en exceso, que logró dar en el suelo con al menos dos de los que íbamos.

No es un cerro para repetir con mucha frecuencia, fue la conclusión final.


El cerro, su vegetación, está brotando por todos lados. Un botón de muestra es este brote del medio de un tronco al parecer seco. Maravilloso.

1 comentario:

  1. Anónimo9:40 a.m.

    El acierto fotográfico de Gabriel, aquella criatura vegetal albergada en el tronco difunto / disfuncional, me recuerda a la cuyana Difunta Correa, que amamantó a su niño hasta varios días después de su muerte en las sierras sanjuaninas, hasta que la criaturita fue salvada ... la nobleza de espíritu trasciende la muerte.

    Al enhiesto y terco Pochoco hay que hacerle algunas desconocidas, no visitándolo, a ver si cambia de actitud. Con todo, fue su hermano menor, el Traicionero Pochocón, el que hizo la mala jugada al otro Gran Líder, Pancho.

    Noto la ausencia de algunos fieles: la Marisol, Francisco, la Princesa, Eugenio, Javier, la Francisca: será el largo fin de semana.

    Desde mi incómoda posición los saludo con inmenso aprecio, Rambo se jubila pero jamás se rinde ... ¡ quiúbo !.

    LL

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