lunes, 9 de marzo de 2015

Quebrada seca, nuevamente

Vuelvo a los cerros en este segundo domingo de marzo, después de varias ausencias por el periodo de vacaciones.
Llego al punto de encuentro, donde está ya Dirk estacionado con su vehículo de transporte escolar. Diviso a la Consuelo que viene cruzando la calle.
Saludos y festejos por mi nueva condición de abuelo que se ha materializado el jueves 5 de marzo.

la guarida del ermitaño
Llega luego la Anne Marie. Decidimos volver a ir a la Quebrada seca. Lo hacemos en el vehículo de Dirk.

el recepcionista en casa del Charol
Al llegar allá nos alcanza José en su auto. El Charol sale a pedirnos que nos estacionemos un poco más atrás, pues sacarán el camión que está estacionado adentro y aprovecha de decirnos que esta es la última vez que nos dejará pasar, pues el dueño del fundo, el Señor Maira, le ha prohibido siga haciéndolo.

nuestra posición de cumbre
Día soleado. Emprendemos la marcha por una ruta sombreada, fresca, grata.
Anne Marie valora la belleza del sendero.
Pasamos el pequeño bosque, que Fernando Saavedra, quien nos enseñó esta ruta, ha llamado de la Caperucita Roja.

Anne Marie, Dirk, José y Consuelo
La ruta es suave con algunos ascensos más empinados que nos hacen resoplar. Sin parar llegamos a la casa del ermitaño, que nuevamente no está, pero sí todos sus animales, que son abundantes. Hay gallinas, chanchos, muchos, ovejas, una cabra, un caballo. Todo en un desorden donde los animales campean por todas partes,
Los animales se ven flacos y sucios. Las moscas y las chaquetas amarillas abundan.

hermosa flor solitaria
Seguimos, hasta un punto más allá, donde hacemos nuestro alto "de cumbre".
Varios traen frutos secos que comparten y alguno, mandarinas.

Conversa animada, irreproducible.

Consuelo, Gabriel, Dirk y José
Cerca de las 12 iniciamos la vuelta. Al llegar a la propiedad del Charol, lo vemos arriba del cerro, amarrando tambores de agua, a los que nos confirma les está llegando agua en forma adecuada.
Un tema, la escasez de agua. Se nota aquí, en esta ruta y comentamos es hecho relevante a lo largo de buena parte de Chile. Preocupante.

Gabriel, Dirk, José y Consuelo
Quisimos meditar en nuestra detención, pero no fue posible por la cantidad de moscas y chaquetas amarilla. El grupo era propicio.

Un agradable paseo, ejercicio y conversación.

Saludos a los ausentes.

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