jueves, 28 de mayo de 2015

Por la Católica en la ruta del Alto del Naranjo

Domingo 24 de Mayo, fin de semana con un "interferiado", comenzando a las 9 AM en vez de a las 8,30, para evitar salir de la casa a oscuras y tiritando de frío, llegamos 4 al punto de encuentro, Gabriel preocupado porque su decisión autónoma de postergar el horario, confundiera a los caminantes, Victor, Paula, Gabriel  yo, Soledad.

Soledad, Víctor y Paula
Partimos hacia el estadio UC, con la cordillera imponente, las manos casi congeladas, acercándonos a Alto del naranjo, intentando llegar pronto a un lugar soleado, pero a medida que subíamos, el sol se hacía más esquivo y oculto tras los cerros. Como buen fin de semana largo, pocos ciclistas, pocos caminantes, hubo tiempo de reclamar el alza del costo del ingreso a los Parques Cordillera, de $1.500 subió a 2.000 y los estudiantes y descuentos varios (adulto mayor jaja) de 500 a 1.000,... un 100% claro que sería complicado manejar monedas de vuelto...

el smog de la ciudad
El sendero otoñal, el sonido de los pasos sobre las hojas caídas, el silencio, el cielo azúl en el límite de la montaña hacia el oriente, contrastaban con una capa negra que cubría la ciudad de donde veníamos y lamentablemente hacia donde íbamos a regresar.

Gabriel
Después de dos horas de subida, la tradicional colación compartida de coloridas frutas fue seguida de una profunda meditación dirigida por Gabriel, dando la espalda a la ciudad, concentrándonos en la presencia de la montaña y en el aire diáfano respirado por unos minutos. Victor compartió sus técnicas de respiración yoga y la Paula nos deleitó con recetas de cocina originales familiares.

Soledad y Paula
Volvimos a ratos corriendo cerro abajo, esta vez sin caídas, solo resbalones, con ganas de llegar más alto otra vez.

Víctor degustando una de las frutillas de la Soledad
(texto de Soledad Tagle)

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