domingo, 16 de octubre de 2016

Con lluvia y barro por las Caballerizas

El pronóstico para hoy era 100% lluvia. Igual llegamos cuatro; quizás porque en el momento de la decisión de ir o no, no llovía.
Cuando salí de mi casa, la vista hacia el sur tenía grandes espacios azules, así que le di con todo.

Cuando llegué, ya estaba ahí la Soledad Tagle. Al poco rato llegó Pancho y finalmente mi yerno, Pablo Mac-Carte. Se puso a llover débilmente, así que nos metimos a la cafetería, donde nos tomamos unos cafés con mufin.
Pancho no estaba muy convencido de partir a los cerros con lluvia, pero los otros tres estábamos dispuestos a aperrar. Tres perros y un gato dijimos que éramos.
Al final decidimos irnos a las Caballerizas, dejando los autos en el Líder. Y subir por la parte más suave.

la Soledad, Pancho y más atrás Pablo
Partimos bajo la lluvia, pero insisto, no era lluvia torrencial ni mucho menos. Pero de que mojaba, mojaba.
Lo malo era, que el piso era barro y muy resbaloso, por lo empapado del suelo.
Cada paso, era un retroceso inmediato producto del resbalón inmediato hacia atrás. Cuando el camino se empinaba un poco, la cosa se ponía más difícil.

Gabriel camino al árbol que será nuestra cumbre del día
Llegamos a la pata de gallo ya sin lluvia. Torcimos hacia arriba y seguimos dándole, lidiando con lo resbaladizo del terreno.
Hay una parte mas adelante, donde la ruta se empina aun más y el avance era realmente dificultoso y cansador. Pancho buscó senderos por los costados, con pasto donde agarrarse.

callampas gigantes en una ruma de estiércol
Llegamos al árbol grande ese, donde solemos hacer un alto, justo cuando se larga nuevamente a llover con más fuerza. Ahí nos guarecimos y finalmente declaramos esa la cumbre del día y nos abocamos a comernos nuestros alimentos.
Llovía con más fuerza y ya los goterones empezaron a atravesar nuestras ropas. Nos empezamos a enfriar y la verdad bajó la temperatura fuertemente, al punto que pensamos que podía llegar a nevar.
Ahí decidimos volvernos.

Pablo ayuda a Pancho a ponerse de pie

En una de las partes más empinadas, Pancho colapsó. Primero calló de manera de quedar con las manos en el barro, sin terminar con todo el cuerpo en el barro. Pero al pararse y retomar la marcha, se volvió a resbalar y esta vez si cayó con todo su cuerpo de espaldas en el barro. Por que será que uno en estas ocasiones en vez de sentir compasión por él, se ríe. Bueno, Pablo y la Soledad que estaban más cerca de él, partieron a ayudarlo.
Se limpió el barro de las manos con la maleza del suelo y seguimos.

se aprecia el estado en que quedó el trasero ?
se fijan como los zapatos de Pablo se resbalan ?
listos para seguir
En el auto hubo un arduo trabajo de manera de no ensuciar mayormente. Plásticos en los asientos y en el suelo fueron la salvación. De ahí al Líder, contentos de haber hecho cerro en un día difícil, igual.

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