Y para Las Varas las emprendimos, en dos autos.
El pasto nuevo empieza a crecer. El verdor empieza a aflorar.
El sol en plenitud, en este día primaveral.
Aire más limpio que otras veces. Mucho mosco volando en el aire. Mucha vida activada.
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Francisco, Soledad, Pancho, Gabriel, Andrea, Anne Marie, Miguel |
El tranque en la parte alta, o final de la canaleta, bastante, sino totalmente lleno.
La caminata por la orilla de la canaleta es siempre un deleite. El ruido del agua, la luz y sombra de la vegetación aledaña, el ruido de los pájaros, animados por el mayor alimento probablemente, y los moscos, ahora distinguidos como los de raza grande y los de raza pequeña; una distinción aportada por Pancho.
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ahora soy yo el que saca la foto y Víctor posa |
Llegamos a nuestro punto de descenso y nos sentamos en el borde de la canaleta, a comernos los abundantes suministros que todos aportaron. Naranjas y mandarinas y frutos secos de todo tipo y variedad.
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comiendo en la canaleta |
El resto de los hombres, mutis.
Algo sospecho se esta tejiendo, que no somos capaces de cachar.
Mas tarde la Soledad me contó que en el hospital donde trabaja, en que hubo un par de semanas de revueltas, se acordó eliminar de las regulaciones, la forma de vestir de las mujeres. Ahora pueden ir como quieran. Notable, no ?
Y a las 11:22 me puse de pie e invité al resto a iniciar el descenso, de vuelta ya.
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Víctor y la Soledad en la delantera |
El suelo, firme, producto de la humedad que aún persiste de las recientes lluvias.
Abajo, pagamos y nos despedimos, pues uno solo de los autos pararía para dejar a algunos y el otro seguiría raudo.
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vista de la cordillera |
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