domingo, 26 de agosto de 2007

Domingo de agosto al Alto

El día de hoy estaba mandado a hacer para subir el cerro; con los ojos bien abiertos y dejándose potenciar con el ejercicio, la oxigenación y la buena onda del grupo. Un secreto nuestro, es que, no se por que, nuestras mejores versiones ocurren en las alturas. Eso lo sabemos los que vamos semana tras semana a encaramarnos cuesta arriba.

Los temas de conversación de este grupo, son un asunto de la mayor importancia. Porqué si la Jeanny y la María Elena fueron a ver la película de la Edith Piaf, nombraron la canción Milord y se pasearon por esa increíble vida que fue la suya.

Yo conté de mi ida el día anterior a escuchar y ver actuar a Bert Hellinger cuya historia que incluye una pasado por el sacerdocio, otra como prisionero de guerra, una rica historia en definitiva, que lo hace decir que el SI a todos los seres más cercanos de nuestro árbol genealógico es trámite central de nuestra sanación, y nos invita a pensar en las enfermedades como movimientos del "espíritu mente" que pretende unir algo que está separado y que necesita recuperar la pertenencia fundamental que ese ser necesita.

Bueno, salieron iniciativas de negocio, planes de todo tipo. No hay momentos de mayor inspiración que arriba del cerro.

2 comentarios:

  1. Gabriel:

    Estoy de acuerdo contigo que fué un dia especial para subir cerros.
    Fué una de esas subidas gloriosas, se juntan algunos ingredientes misteriosos, bueno, el día estaba maravilloso, las ganas...etc.

    El cerro para mi es un gran contenedor que me hace liberarme de la carga que llevo especialmente esa carga cotidiana que te obliga a estar en el frente con todas tus capacidades al dia.

    Las conversaciones en el cerro tienen esa gracia y frescura del ser libre, presente, gozador, alegre, espontáneo...es como que florecemos porque nos contamina tanta naturaleza.

    Gracias por las fotos...

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  2. Anónimo8:55 a.m.

    Gabriel:

    Te felicito por la calidad técnica y del contenido de este blog que tiene la gracia de perpetuar nuestras salidas y los muy buenos instantes vividos en la práctica de subir cerros.

    Serán recuerdos imperecederos, que de seguro ameritan que a futuro (cuando tengamos harto material), nos reunamos a revisar en grupo todos estos recuerdos, acompañados de un rico vinito.

    César

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