domingo, 5 de julio de 2009

Por la ruta de Santa Adriana



Santa Adriana le pusimos a esta ruta, debido a una hermosa casa que queda justamente al inicio, que tiene una inscripción con ese nombre. Subimos entonces por la subida de Santa Adriana, valga como bautizo, que queda poco más allá del cruce con la ruta a Farellones, entrando ya por el camino que va a la Disputada.

Hoy se juntó un buen lote. Llegó con Susumu (no llegó Jorge Milla que quería conocer a Susumu) la Natalie, hija de Hernán Levy; además llegaron Martín Wielandt, Caco Salazar, el artista y compañero de colegio mio, Pancho Balart, la Rebeca, la Consuelo y la María Elena, aparte de quien habla.

Día nublado, que podría haber tenido alguna lluviecita que no fue, y más bien frío. La ruta tenía un sendero bastante bien dibujado, por lo que el ascenso fue fácil y bien dirigido por la huella. Nos pareció que alguien iba delante nuestro, incluso con un perro, pero nunca los vimos; eso si, escuchamos ladrar a un perro más arriba en algunos momentos.

Siempre la conversación es un capítulo aparte en estas subidas y esta no fue la excepción. Bueno, siempre hay conversas que ocurren y que uno nunca se entera pues ocurren mas allá en grupos de a dos o tres.

Todos lo problemas ocurren por esa mente que es como la loca de la sala. Compartimos que al estar en estos parajes, tan bellos como lo era en el día de hoy, como que la mente se retira, abandona, y el silencio de la contemplación, el ir ahí, subiendo y conversando, produce un alivio, una tranquilidad de espíritu bien conocida de todos nosotros.
Caco proclamó la frase "el intelecto es la puta de la mente" como la más representativa de un hecho cierto, y del fenómeno de paz y alegría que se vivía en estas escapadas cuando mandábamos a esa puta a guardar.

Descansamos en una pequeña grieta en la roca, donde el agua se filtraba a través de las rendija; una verdadera vertiente. La vista bajo ese cobijo era espléndida. El cielo nublado se abría en el horizonte lejano a despejado.
Comimos algunas naranjas y bromeamos; la presencia de Martín siempre alegra y desencadena carcajadas, que son más que bienvenidas.

Perdimos a Natalie con Susumu, que solo vimos en la primera etapa. Llegaron hasta un cierto punto y se devolvieron, me lo hizo saber Susumu por celular. Benditas comunicaciones. Lástima, se me quedaron temas con Susumu en el tintero.

Llegamos a cumbre solo Martín, la Rebeca y Yo. Creo más bien que el resto se instaló 10 minutos más abajo de la cumbre, entretenidos por la conversación que llevaba el Caco. Y el deleite de la vista y el paisaje.

Bajamos rápidamente por la nieve de una cuarta de profundidad en la primera etapa, un barro resbaloso luego, en donde tras un estupendo resbalón quedé sentado en el suelo y embarrado más de lo deseable. Me limpié con nieve hasta que el dolor del frío por su manipulación me doblegó.

Un estupendo paseo, por una ruta que hacía muchísimo tiempo no hacíamos y que nos permitió seguir de a ratos el trajín de los autos que iban a la nieve a esquiar, pues la ruta a Farellones estaba a nuestra derecha. Llegamos de hecho casi a la misma altura de Farellones, por la vereda del frente, se podría decir.

2 comentarios:

  1. Queridos amigos, lamentablemente no pudimos acompañarlos en todo el trayecto.
    Quedará pendiente para la próxima vez.
    Por lo menos les dejo algunas fotos que logré sacar.
    Fantástico el lugar al que pudieron llegar!
    Un fuerte abrazo, Susumu

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  2. Todavía me queda el gustito de esta caminata de hoy, qué afortunada me siento de vivir esta experiencia con tan buena compañía además.

    Gracias Gabriel pot tu posteo, memorable paseo y preciosas vistas desde arriba.

    Creo que es buena idea ponerle nombre a las rutas para que podamos identificarlas y recordarlas.

    Lo pasé muy bien leyendo lo que escribiste.

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