lunes, 10 de enero de 2011

Al cerro de los Secretos en la Ermita

Llegamos atrasados con la Rebeca al punto de encuentro, donde ya nos esperaban Pancho, la Vero y la Consuelo. Claro, me había quedado pegado leyendo el libro El Elemento de Ken Robinson, que está potente.

La decisión no fue fácil. Todos querían ir para lados distintos. Después de un silencio, Pancho propuso el cerro de los secretos y zas, acuerdo. Rapidito partimos.

Pancho contempla la vista hacia Santiago
Dejamos el auto en la Ermita, donde la Juanita y su marido Gabriel aun dormían.

No estaba el cobrador con el que hemos tenido algunas fintas, así que pasamos raudos. En la vuelta más arriba, conversamos unas palabras con la persona que arreglaba la casa de adobe que siempre había estado ahí, en el abandono. Buena cosa; se re-avivará.

subiendo la parte más difícil
La Rebeca trajo a colación el texto potente también de la Andrea Brandes, en el blog que lleva de los presos de la cárcel de alta seguridad CAS, donde hace su taller literario. Un poema, una imagen y sus palabras desde su mirada acerca de los ochenta y tantos muertos quemados en otra cárcel. No puedes no leerlo; por aquí.

Llegamos pronto a la torre y de ahí cuesta arriba. La temperatura, grata a esa hora de la mañana, aparte de que corría una brisa, que más tarde incluso aumentaría.



Hoy quedamos embelesados al ver los frutos del cactus ya abiertos, con las cientos de semillas en disposición de ser expelidas o transportadas por insectos a sus destinos aleatoreos definitivos.
Pero lo mejor fue la lección que nos dio el ver todo el rango de existencia desde la flor, la flor ya seca, el fruto maduro, y el fruto abierto ofreciendo sus semillas, herederas de la madre mata de cactus.

Vimos incluso muchas mariposas libando el néctar que traían esas semillas, probablemente para atraer a los acarreadores de dichos críos.




flor del cactus
Mirar la belleza de esa flor, como y con que facilidad se transforma en un resto reseco negro oscuro, para darle paso al fruto y de ahí los hijitos.

A alguien se le ocurrió pensar en si las flores contrataran un médico cirujano plástico para extender un rato más su belleza, antes de desintegrarse, ya cumplida su misión.

mariposas libando las semillas del cactus
Arriba, en la cumbre, a la sombra de un quillay, intentamos compartir secretos, haciéndole honor al nombre del cerro, sin mucho éxito. Historias macabras mas bien salieron a campar.

Mucho nos enteramos de los detalles del proceso de parto, de la epidural, descontinuada en Europa, de los dolores, muchos de ellos culturales, y de las gimnasias que hacen posible tener partos en casa incluso sin dolor. Ver para creer, pensamos algunos después de escuchar a esta médico meonatóloga que nos sube el nivel cultural de salud al grupo.

descanso en la cumbre
Quedó una tarea: averiguar si es cierto que la azucar es una droga, como le escuchó decir Gabriel a la Pía Sartorius.

Estaba tan grato nuestro descanso acompañado de las naranjas de Pancho, que optamos por innovar intentando una bajada por el surco de las aguas, de la quebrada al frente nuestro. Bajamos, dimos con el cauce y descendimos hasta la primera cascada seca, de unos 6 metros en picada. La pasada por el lado no se veía muy agradable, así que optamos por re-hacer el camino que habíamos hecho, hasta la cumbre y hacer la bajada clásica.

el estado de ánimo de la Vero en la cumbre
Y así fue. Bajamos rapidito, pues el desvío nos había desacomodado los tiempos, con un viento que nos arrancaba los gorros de la cabeza, aparte de darnos un refresco que en las partes donde este no corría sentíamos el calor que hacía sin viento.

Llegamos antes con la Rebeca al quiosco de don Gabriel y  nos tomamos una Cocacola helada y yo me deleité con un pan amasado.
Y de ahí de vuelta los cinco en el auto de Pancho, en animada conversa no ausente de bromas a los guatones del grupo.



2 comentarios:

  1. Anónimo7:07 p.m.

    La subida estuvo exquisita, gabriel se merece un aplauso por la conduccion del grupo en el complicado camino de vuelta no exento de multiples caidas mias y de la consuelo , piedra suelta sobre roca...ideal para resbalar.
    Las fotos y los videos estan muy buenos.
    Rica caminata, energizante y una muy grata compañia.

    Vero

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  2. Increíble el registro del proceso de floración del cactus.

    Excelente el posteo, las fotos y los vídeos que acercan mucho más a la realidad del momento mismo.

    Buen paseo, buena la conversación, buena compañía...¿qué más se puede pedir?

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