lunes, 16 de mayo de 2011

Por la ruta del Guayacán con la Jeannie

el grupo junto a los autos chatarra
Ayer tuvimos otro hermoso día soleado. Esto parece una buena cosa, pero también se puede leer como mala, pues los cerros necesitan agua y la sequía empieza a campear.

Hoy fue un día muy especial, pues apareció la Jeannie, que nos visita desde su estadía ya larga, en la India. Viene a arreglar unas cosas que tienen que ver con su patrimonio y se vuelve a su quehacer en Asia.

Jean Rowe
Un mes estará con nosotros, y recomiendo verla en instancias sociales, para escucharla hablar del mundo que está viendo por allá. A mi me quedó en la retina una frase que dijo en el sentido que esa cultura de la India vive desde el corazón, en cambio la nuestra del occidente, vivimos desde la cabeza, el penseque; y que eso se siente, y parece que se siente mejor que como se siente lo de acá.

Curiosamente,  los hombres arremetimos adelante y las mujeres, cinco en total, nos seguían a cierta distancia, la que aumentaba, pues a ellas aparentemente nada las apuraba, en cambio a nosotros, al go nos impulsaba a ir más rápido. En las bifurcaciones optábamos por esperarlas, para que no se nos fueran a ir por otro lado.

Entramos por la misma Hacienda las Varas, dejamos los autos en el mismo lugar que el domingo pasado y pusimos nuestro norte en la cumbre de atrás del cerro Guayacán al que había ido en esa ocasión.

Martín Wieland, Francisco Valdivieso y Pancho Balart
La conversación fue animada. En grupos, de a pares, tríos, etc.
Los hombres tendemos a irnos a los temas de negocios, curiosamente.
Las mujeres hablan de otras cosas.

La presencia de Martín Wieland, es factor clave para que al menos entre los hombres, las carcajadas abunden; un regalo.

Llegamos, algunos, hasta una cumbre y buscamos un mirador hacia el otro lado, donde allá abajo estaba el Estadio de la Católica y en los cerros hacia abajo se veían grupos de personas subiendo y bajando, que de seguro arrancaban desde las mismas casas que tocaban estos mismos cerros, pero ya del lado de la ciudad.

Francisco, Alejandra, Pancho y la Consuelo
Desde ese punto vi que si seguíamos hacia la izquierda la ruta nos llevaba directamente al Alto del Naranjo; una opción para otra ocasión con más tiempo.

Mucho tema de iglesia, en particular del reciente intento de suicido del sacerdote Luis Eugenio Silva. El grupo tiene una amplia diversidad de posiciones y tuve la sensación que los más elocuentes eran los cuestionadores de la iglesia, mientras que los más cercanos, optaban por guardar silencio, a menos que se les preguntara. Un claro síntoma de como están las cosas con esta iglesia que en estos tiempos ventila sus peores partes.

Un amplio grupo de nueve fuimos este día: Jeannie, Alejandra Cambiaso, Rebeca, Consuelo, Isabel Eguiguren, Martín Wieland, Francisco Valdivieso, Pancho Balart y Gabriel Bunster, que escribe.

1 comentario:

  1. Ta' muy bueno el posteo Gabriel, te felicito!!!

    Nos perdimos en la cumbre pero al final nos volvimos a encontrar. Preciosa subida...buenísima y numerosa compañía, echándo de menos a mi amiga Vero...espero vuelva a los cerros.

    La Jeannie y sus historias de la India fué lo que escuchamos arriba junto al testimonio de Martín que también anduvo por esas lejanas tierras.

    ResponderEliminar